LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA

El evangelio según Marcos: Comentario exegético y homilético

Rev. Pieter J. Den Admirant: pastor misionero que trabajó por años en Chile

Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.
(Más información en su sitio de web:
http://www.enlacallerecta.es/ )

En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada en Holanda

El evangelio según Marcos

1. Su carácter y propósito

a. Presentación. En el evangelio de Marcos, se nos presenta a Jesús como:

1. Jesús, el Hijo de Dios. Son las primeras palabras de Marcos: "Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios". Pero, ¿qué significa esto? Todo el evangelio de Marcos quiere contestar con hechos a esta pregunta. Marcos, más que los demás evangelistas, nos muestra, antes que nada, a Jesús actuando. Concentra su atención en los gestos y en las acciones de Jesús, y a diferencia de los otros evangelios, no encontramos en éste largos pasajes de enseñanza.

2. Jesús, el verdadero hombre. El relato que Marcos pinta es el de verdadero hombre, capaz de sentir las mismas fuertes emociones y los sentimientos característicos de cualquiera de nosotros.

3. Jesús, el Siervo y Sacrificio. Marcos nos presenta a Jesús como el Siervo de Dios, que no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos, Marcos 10,45.

b. Carácter. Casi la mitad del evangelio se ocupa en narrar la historia de la última semana de la vida de Jesús en Jerusalén. Aun en los primeros capítulos, la muerte de Jesús ocupa un lugar primordial; Jesús sabe que le espera tal destino y lo comenta en varias ocasiones. Desde 8,31 el tema de Marcos es sufrimiento, muerte y resurrección. Aunque el relato de la resurrección es breve, su significado es grande. La resurrección es la prueba de la divinidad de Jesús, pero también de que el evangelio merece verdaderamente el nombre `evangelio', buenas nuevas. El Hijo de Dios vivió en esta tierra como el Hijo del hombre para dar el sacrificio de su vida a fin de otorgarnos el perdón de los pecados.

c. Propósito. En el evangelio según Marcos no se advierte un propósito tan evidente como en el caso de Mateo. Sin embargo, podemos decir que tenía un objetivo: consignar por escrito todos los acontecimientos importantes de la vida de Jesús, para no olvidarlos y guardarlos contra distorsión o falsificación. Al hacerlo, Marcos nos muestra claramente quien fue el Jesús que vivía en esta tierra, y cuán grande es el mensaje del evangelio; este mensaje nos ofrece la vida en el reino de Dios, la vida con un Dios con el que hemos sido reconciliados. Marcos empieza su libro con el evangelio de Jesucristo y termina con el mandato de predicar este evangelio en todo el mundo. El propósito final, entonces, es mostrar la grandeza del Señor Jesús y la importancia de la predicación del evangelio.

  Podemos agregar las palabras de Harrison: "Es posible que Marcos haya querido que la publicación de su Evangelio alentase a la iglesia romana, que por esta época estaba empezando a sentir los primeros efectos de la persecución a manos de Nerón. El menciona la persecución como la suerte del discípulo en un lugar donde los otros sinópticos no la mencionan (10,30). Pero éste, no es el propósito final de Marcos, ya que tenemos que buscarlo principalmente en el conservar del evangelio de Jesucristo para las generaciones siguientes".

2. El escritor del evangelio y tiempo de origen

Según una tradición muy antigua, Marcos fue el intérprete del apóstol Pedro. Papías, una persona importante en la iglesia antigua, dijo que "Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió fielmente todo lo que pudo recordar, ya sea de los dichos o de los hechos de Cristo, pero no en orden, puesto que no había sido oidor ni compañero del Señor; pero posteriormente, como ya se ha indicado, acompañó a Pedro, que adaptó su instrucción según lo requería la necesidad, no como si estuviera haciendo una compilación de los oráculos del Señor. De modo que Marcos no cometió error alguno, cuando escribió ciertas cosas en la forma en que las recordaba; porque se dedicó a lo siguiente solamente: a no omitir nada de lo que había oído, y a no incluir ninguna afirmación falsa."

La mayoría de los eruditos opina que Marcos es el evangelio más antiguo, y que fue escrito después de la caída de Jerusalén y la destrucción del templo, enfatizando que estos acontecimientos no eran nada más que el principio de un tiempo duro y extremadamente difícil antes del retorno de Jesús.

3. La estructura del evangelio

1. Introducción y preparación de la actuación de Jesús, 1-1-15

2. Primera parte principal: La actuación de Jesús, su predicación y milagros en Galilea 1,16-8,26

a. primera colección de noticias 1,16-3,12

-Llamamiento de los primeros discípulos 1,16-20

-El primer día en Galilea 1,21-39

-Jesús entra en conflicto con los Judíos 1,40-3,6

-Su obra continúa 3,7-12

b. segunda colección de noticias 3,13-6,6

-Elección definitiva de los doce discípulos 3,13-19

-Jesús en medio de falta de comprensión 3,20-35

-Jesús anuncia el reino de Dios en medio de oposición 4,1-34

-Jesús hace grandes milagros 4,35-5,43

-Jesús en conflicto con sus conciudadanos, pero continuando su obra 6,1-6

c. Una tercera colección doble de noticias 6,7-8,26

-Los apóstoles comisionados y la muerte de Juan el Bautista 6,7-32

Primera serie 6,33-7,30

-Jesús hace grandes milagros 6,33-56

-Controversia sobre las leyes de la purificación 7,1-23

-La obra de Jesús continúa 7,24-30

Segunda serie 7,31-8,10

-Jesús hace grandes milagros, 7,31-8,10

-Conflicto entre los fariseos y los discípulos, 8,11-21

-La obra de Jesús continúa, 8,22-26

3. Segunda parte principal: El sufrimiento, la muerte y la resurrección 8,27-16,20

Acercándose al sufrimiento 8,27-10,52

Primera colección de noticias 8,27-9,29

-Primer anuncio del sufrimiento y llamado a la negación de sí mismo 8,27-9,1

-La transfiguración en el monte 9,2-13

-La curación de un muchacho endemoniado 9,14-29

La segunda colección de noticias 9,30-10,31

-Segundo anuncio del sufrimiento y llamado a la humildad y firmeza

-Conversaciones por el camino

Tercera colección de noticias 10,32-52

-Tercer anuncio del sufrimiento y llamado al servicio 10,32-45

-Curación de Bartimeo 10,46-52

Los últimos días en Jerusalén 11,1-13,37

-Primer tema, entrada y purificación del templo 11,1-33

-segundo tema, enseñanza acerca de preguntas actuales 12,1-44

-tercer tema, discurso sobre el futuro 13,1-37

Sufrimiento muerte y resurrección de Jesús 14,1-16,20

-La unción en medio del complot contra Jesús 14,1-11

-Institución de la Cena del Señor 14,12-25

-El anuncio de la negación de Pedro 14,26-31

-La lucha en Getsemaní 14,32-42

El arresto y la condenación de Jesús 14,43-15,21

-El arresto y el interrogatorio 14,43-65

-La negación de Pedro 14,66-72

-Jesús condenado por Pilato a la muerte 15,1-21

La crucifixión y la resurrección de Jesús 15,22-16,20

-La crucifixión 15,22-41

-La sepultura 15,42-47

-La resurrección 16,1-20


Marcos 1

1. (1,1-13) El evangelio de Marcos comienza con las palabras: "Principio del evange­lio de Jesucristo, Hijo de Dios". La palabra princi­pio es como un título para los versículos 4-9; así se da inicio al evangelio de Jesús, con el actuar de Juan el Bautista. Él, como precursor de Cristo, pudo anunciar por primera vez la Buena Nueva del Hijo de Dios. Juan, según las profecías (prefiero, de acuerdo con otros manuscritos, el plural `profetas') de Malaquías 3,1 e Isaías 40,3, preparaba el camino de Jesús. Juan es la persona que anuncia la venida del Señor.

  Juan prepara la venida de Jesús a través del bautismo de "arrepentimiento para perdón de pecados". Esta expresión significa, que este bautismo promete una amnistía pronta y total por el Mesías; el pueblo debe rendirse a Él a través del arrepentimiento y la confesión de los pecados. Este bautismo pone en movimiento a toda la provincia de Judea y su capital, Jerusalén. Al bautizarse y confesar sus pecados, la gente estaba aceptando la predicación de Juan el Bautista. Tanto el lugar donde predicaba como su ropa y comida destacan que Juan no sólo era un hombre del desierto, sino que además era el predicador de penitencia, semejante a Elías. Los versículos 7-8 nos dan más información respecto al contenido del mensaje de Juan, su mensaje fue Cristo-céntrico: "Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado". El que viene es hombre, pero su calzado no impide que merezca adoración divina. Además de decir algo de la grandeza de su persona (de Jesús), Juan habla también de la grandeza de su obra. Juan bautiza con agua, pero el más poderoso bautizará con el Espíritu Santo. Los profetas habían hablado que Dios, al final de los tiempos, derramaría su Espíritu sobre el pueblo (Isaías 32,15; 44,3; Joel 2.28-29; Ezequiel 36, 26-27; 37,14). El que viene tras Juan realizará esta promesa.

* Cuando Dios concede su Espíritu Santo, los pecados son perdonados y derrotados.

  En los versículos 9-11, Marcos presenta a Jesús tanto en su humillación (vino de Nazaret a Galilea y fue bautizado) como en su divinidad, pues nos dice que el Espíritu Santo descendió del cielo y que se oyó la voz del Padre. También Jesús se bautiza; sin embargo, hay una diferencia con lo que dice el v.5, ya que ahora faltan las palabras "confesando sus pecados". El bautismo de Jesús significa que Él (aunque no es pecador) solidariza con el pueblo y aprueba el bautismo de Juan como una preparación necesaria a su venida. Su inocencia es confirmada por el cielo; Marcos describe cómo los cielos se abrían y cómo el Espíritu Santo descendía en la figura de una paloma. Es la unción de Jesús para tener el poder de repartir el perdón y la paz del Señor. La paloma como símbolo de paz es una ilustración excelente de este Rey de paz. A la vez, la paloma era el ave que siempre fue sacrificada en el templo. Tanto la paloma como el cordero son sacrificados en el matadero. A Jesús le sucederá lo mismo que a la paloma y al cordero: sufrir el sacrificio por los pecados.

  La voz del Padre destaca la grandeza de Jesús: "Tu eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia (o alegría)". Estas palabras son el cumplimiento del Salmo 2,7. Nadie es más poderoso que el hijo de Dios. Quien le recibe a Él, recibe al Padre; pero quien le rechaza, rechaza al Padre.

  En el versículo 12, Marcos llama la atención hacia el acto del Espíritu, quien estaba impulsando a Jesús al desierto. El desierto era el lugar a donde enviaban al macho cabrío vivo, cargando los pecados del pueblo en el día de la expiación (Levítico 16). Jesús lleva el perdón de los pecados, Él debe ser el macho cabrío  que carga los pecados de su pueblo. Durante 40 días estuvo allí, y fue tentado. Esta tentación duró mucho más tiempo que la tentación de Adán y su mujer, pero con la diferencia de que Jesús triunfa sobre ella. También estuvo con las fieras, lo cual indica la autoridad de Jesús sobre los animales salvajes. ¡Jesús, el Hijo de Dios, es el más poderoso!

* Jesús como Hijo de Dios es poderoso, pero a la vez es el macho cabrío que lleva nuestros pecados.

2. (1,14-15) Después que Juan fue encarcelado, se da inicio al actuar de Jesús en Galilea. Al unir la detención de Juan con la actividad de Jesús, se entiende inmediatamente que el ministerio de Jesús, desde su comienzo, fue caracterizado por la humillación y el sufrimiento. En su anunciar el reino de Dios (tal como lo hizo Juan, v.4), Jesús se da a conocer como "el más poderoso", ya que su predicación habla de un reino cercano, acercado por Él. Esto significa que es Él quien da la entrada al reino de Dios. La gente se encuentra en un tiempo decisivo, esta es la hora de arrepentirse y creer en el evangelio, pues Dios mismo está visitando a su pueblo a través de su Hijo.

* El más Poderoso -que anunciaba Juan- ha llegado y se llama Jesús. En Él podemos recibir el perdón de los pecados, pues Él realiza las promesas del Señor.

3. (1,16-20) En estos versículos leemos acerca del llamado de los primeros discípulos para ser seguidores de Jesús. Llama a Simón y a su hermano Andrés, que como pescadores echaban la red en el mar. Jesús había predicado sobre la cercanía de su reino. Él es quien los llevará allí, pero para entrar en él es necesario seguir a Cristo. Les promete: "Haré que seáis pescadores de hombres". Tanta gente seguirá a Jesús que Él necesitará a co-pescadores. A lo largo del mar de Galilea se le ve caminar solo, pero pronto llegará el tiempo en que una gran multitud lo acompañará. Su palabra fue dicha con autoridad divina; los pescadores, al escuchar su invitación (o mejor dicho: su mandato), abandonaron todo y le siguieron. El mismo milagro se repite con Jacobo y Juan, quienes estaban remendando las redes.

  Aunque el llamado de los primeros discípulos fue un caso especial, hasta cierto punto los mismos requisitos existen para cada uno que quiere seguir a Jesús.

* La salvación es gratuita, pero servir al Señor implica cierto costos.

4. (1,21-28) Marcos describe en los versículos 21-45 no sólo algunos acontecimientos en orden cronológico, sino también los sitúa bajo el mismo tema: la autoridad de Jesús. Nuestro Señor entra en Capernaum "y en los días de reposo, entrando en la sinagoga enseñaba". El que Jesús realice su predicación en la sinagoga, indica que Él tenía un mensaje divino para todo el pueblo (la sinagoga es un lugar central para la comunidad judía). Jesús no espera una invitación, Él predica la palabra. Marcos emplea la palabra `enseñar'; enseñar significa mostrar por medio de las Sagradas Escrituras que el tiempo de Dios (= el cumplimiento de sus promesas acerca de la época mesiánica) ha llegado. La gente inmediatamente reacciona con admiración, no sólo por el contenido de lo que predica Jesús en especial, sino sobre todo por la forma de su enseñanza, la que entrega con autoridad. Los escribas hablaban siempre con la autoridad de los padres, los grandes profesores de la ley. Jesús enseña en su propio nombre.

  Ante esto, en forma inmediata, el diablo le ataca utilizando a uno de los oyentes. Primero, él sigue el rumbo de los sentimientos locales: "¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno?" Segundo, acusa a Jesús de planes fatales, de destruir a la gente. El hombre, inspirado por el diablo, demuestra la falta de comprensión del amor de Dios. Sabe que Dios es santo y que la gente es pecadora, por lo tanto piensa que Jesús vino para destruir. Desconoce por completo el propósito real de Jesús, que es salvar al mundo. La destrucción de la gente es una realidad cuando se rechaza a Jesús y su predicación. El demonio trata de convencer a los habitantes de Capernaum que la autoridad de Jesús es mortal. Tercero, termina con un conjuro al decir que sabe quién es Jesús: el Santo de Dios. Conocer y llamar el nombre de alguien, significaba en el pensamiento de aquel entonces tener poder sobre aquella persona. El poder de Cristo, sin embargo, es mucho más grande. Al echar al demonio fuera del hombre, Jesús muestra que su poder es un poder salvador, que no causa ningún daño a la persona. La reacción es de asombro total frente a esta autoridad, pero a pesar de eso, no leemos nada del reconocimiento de Jesús y de su enseñanza. ¡Aquí comienza el rechazo! Jesús, a pesar del interés de la gente, debe sufrir el menosprecio. Su fama se difundió por toda la provincia, así que la gente ya está esperándole con sus enfermos, inmediatamente después del día de reposo (32).

* Jesús actúa con autoridad salvadora y no destructora.

5a. (1,29-31) Después de la predicación en la sinagoga, Jesús va a casa de Simón. Andrés, el hermano de Simón, probablemente vivía en la misma casa. Allí se le da a conocer a Jesús que la suegra de Simón había enfermado repentinamente. Parece que el mismo demonio recién echado fuera en la sinagoga, vuelve para hacer un contra-ataque. Pero se entiende que Jesús también en la casa tiene el mismo poder para hacer milagros y eliminar los ataques de los demonios contra las personas. Jesús libera de la fiebre, en forma inmediata, a la suegra de Simón. Así muestra Jesús su autoridad. Nada puede impedirle ejercer su poder. Jesús restauró el gozo del sábado conforme a su propósito. Marcos nos dice que luego de ser sanada esta mujer, "ella les servía". El propósito de las sanidades de Jesús, es el inmediato servicio a Él.

b. (1,32-34) "Cuando llegó la noche", es decir, en seguida después del sábado, a las seis de la tarde, la gente no puede esperar un momento más, y trae a Jesús todos los que tenían enfermedades y a los endemoniados. Jesús se muestra dispuesto a ayudar y a ejercer su poder sobre las enfermedades y los demonios. A estos últimos, les prohibe hablar acerca de su poder y su persona, debido a que con su hablar sólo buscan desacreditar el poder de Jesús. Los demonios deben callarse, para que la gente hable de las maravillas de Dios hechas por Jesús.

c. (1,35-39) Jesús no quiere ser estimado, en primer lugar, como sanador, pues el objetivo principal de su venida es predicar la voluntad de Dios y acercar al hombre hacia una relación más íntima con Él. Entonces sale de la ciudad muy temprano, antes de la salida del sol, para orar. Para los discípulos, esto sigue siendo algo desconocido y por eso le persiguen (mejor traducción que "le buscan"). Tan pronto como le encuentran, muestran su falta de comprensión. Piensan que Él quiere eludir a la gente de Capernaum, y además tienen la idea equivocada de que Jesús debe trabajar sólo allí. Jesús está dispuesto a ayudar a las multitudes, pero no quiere predicar y sanar sólo en Capernaum, sino en todos los pueblos: "Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí, porque para esto he venido". A la vez, muestra con esto que la predicación es lo más importante de su ministerio. No menciona ahora las curaciones, sólo la predicación, aunque siempre seguía sanando. La esencia de su obra, sin embargo, está en el anunciar del reino de Dios ("para esto he venido"). Entonces, Marcos describe que esa fue la actividad de Jesús, enseñar, sanar y echar fuera a los demonios, mostrando así su gran poder.

* Medite en la disponibilidad de Jesús para sanar y, sobre todo, para predicar la Palabra de Dios desde una relación íntima con su Padre.

6. (1,40-45) A Jesús viene un leproso, quien apela a la soberanía de Él para recibir sanidad. Jesús, lleno de misericordia, al tocarle, lo hace; mostrando de esta manera su poder y autoridad. Dos cosas llaman la atención de este relato:

a. El leproso se acercó a Jesús, aunque según la ley el leproso debía quedarse fuera de la ciudad, gritando, ¡Inmundo! ¡Inmundo! (ver Levítico 13, 45-46).

b. Jesús toca al leproso. Normalmente la gente evitaba tocar a un leproso. Jesús lo hace para "llevar nuestras enfermedades" (Isaías 53,4).

  Jesús quita su enfermedad -algo entre enfermedad de la piel y lo que se llama lepra- mostrando así la misericordia del Señor, pues aquella enfermedad se consideraba como un castigo de Dios. Al final, Jesús quita toda la inmundicia de su pueblo en la cruz.

  A continuación, Jesús le pide con gran énfasis no decir nada a la gente, sino mostrarse primero al sacerdote y dar el sacrificio debido. Jesús guarda la ley de Moisés ( Lev.14, 18-20). "Para testimonio a ellos", para los sacerdotes, de tal forma que ellos puedan saber que Jesús respeta la ley de Dios y que, a la vez, es más que Moisés, ya que Él puede quitar la enfermedad. El leproso obedece, pero después da a conocer a todos lo que Jesús hizo por él.

* Jesús quita toda inmundicia, llevándola Él mismo hasta la cruz.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. La iglesia, al igual que Juan, hoy tiene la responsabilidad de preparar el camino para la venida de Jesucristo. Juan el Bautista fue el predicador de penitencia; su labor era hacer un llamado al arrepentimiento, que la nación se volviese a Dios con un corazón contrito y humillado. Todo este actuar de Juan sirve como un ministerio profético que prepara a los hombres para su encuentro con Dios. Creemos que la labor profética de la iglesia de ninguna manera ha cesado, pues ella es llamada a dar una voz de alerta a un mundo que no está preparado para encontrarse con Jesús en su manifestación gloriosa. La iglesia como cuerpo debería involucrarse en un ministerio profético que llame a los hombres al arrepentimiento y la conversión. ¿Estamos realmente preparando a la gente para la segunda venida de Jesús?

1b. Toda predicación de la Palabra de Dios siempre ha de ser Cristo-céntrica. El contenido de la predicación de Juan el Bautista centraba la atención exclusivamente en la persona que vendría: el Mesías. Juan nunca hizo propaganda de su ministerio, ni siquiera buscó semejarse en algo al Cristo, él se consideraba tan sólo su esclavo indigno y obediente. Para este siervo de Dios, sólo la persona y obra de Cristo era lo más importante. Todo ministro del evangelio debe considerar este aspecto en forma muy seria; nuestro mensaje debe estar centrado única y exclusivamente en Jesucristo. Él es quien trae una nueva dimensión del actuar de Dios entre los hombres; Él es el único que promete perdón y liberación total de los pecados; solo Él trae la presencia del Espíritu Santo a nuestras vidas. Sólo Jesús es el más poderoso.

1c. En su grandeza nuestro Señor se humilla, solidariza con el hombre y es puesto bajo tentación. Juan anuncia la venida de alguien poderoso: el Mesías. Acerca de Él, este evangelio de Marcos nos dice que es Jesús, el Hijo de Dios. Este evangelio nos revela tanto la divinidad como la humanidad de Jesús. Primeramente Él se humilla haciéndose hombre; bajo esta condición de humillación debe sujetarse plenamente a la voluntad del Padre y ser ungido por el Espíritu Santo para llevar a cabo su ministerio terrenal. Asimismo Él se bautiza; porque desde el comienzo Jesús no sólo asumirá nuestra naturaleza humana, sino que además compartirá nuestra miseria espiritual que nos mantenía alejado de Dios. Por último, es puesto bajo las tentaciones del maligno. Jesús sabe lo que es ser tentado por el mal, conoce todas nuestras debilidades. Sin embargo en su humillación nuestro Señor permanece siempre obediente al Padre, y victorioso sobre toda fuerza del enemigo.

2. En Jesucristo, Dios se ha acercado a los hombres, abriéndoles su reino. Jesús es el cumplimiento de la predicación de Juan: Él trae la presencia de Dios de una manera antes desconocida. Jesús trae el bautismo del Espíritu Santo sobre los hombres, es decir, la realidad de lo prometido por Juan: el perdón y la renovación del hombre. En Jesús, Dios ha entrado en la historia para manifestar su gracia para con los pecadores. El tiempo que los judíos estaban esperando ya ha caducado; no tienen que esperar más: el reino de Dios ha llegado.

  Este evangelio de Marcos une de forma maravillosa la llegada del reino con la persona de Jesucristo. Sin embargo, esta misma cercanía del reino obliga a los hombres a una decisión inmediata: deben arrepentirse y creer al evangelio. Así que el arrepentimiento desde el punto de vista divino es una orden que el hombre debe acatar, es algo urgente, un apremio aquí y ahora.

3. Sólo el llamamiento de Jesús hace discípulos. Es esta una verdad que recorre los evangelios; la voz del Hijo de Dios se deja oír con autoridad divina y los hombres la obedecen. Jesús nos llama para ser sus discípulos. En este discipulado advertimos tres cosas:

a. Es una vida en pos de Jesús. El discípulo no tiene a un maestro corriente delante de él; quien le ha llamado es el mismo Hijo de Dios. Él es nuestra fuente y modelo de vida. Mientras vayamos detrás de Él seremos sus discípulos; el día que no lo hagamos, dejaremos de serlo.

b. Es una vida al servicio de Jesús. Los pescadores a los que Jesús llama dejan sus antiguas labores y son trasladados hacia una nueva tarea: ser pescadores de hombres. La vida del discípulo es una vida comprometida con la grandeza y extensión del reino de Dios sobre esta tierra. En esta misión el discípulo será capacitado por Jesús para cumplir la voluntad de Dios.

c. Es una vida dependiente sólo en Jesús. El discípulos es llamado a dejar su antigua existencia de vida, una existencia caracterizada por el afán, por una dependencia exclusiva en las cosas de esta vida. El discípulos debe entregarse por entero a Jesús; debe confiar plenamente en Él para ser protegido y satisfecho en sus necesidades más elementales.

4-6. El reino de Dios tiene tres enemigos: satanás, el pecado y la enfermedad. Al predicar, sanar y echar fuera a los demonios, Jesús vence a estos enemigos y hace visible algo del reino que un día cambiará todo el mundo. Sus acciones son anticipos de lo que ocurrirá cuando llegue plenamente el reino de Dios. Entonces, su autoridad no es destructiva, como los demonios quieren hacer creer, sino salvadora. Prueba de ello son las curaciones (de todo tipo de enfermedades hasta lepra, la cual ocasionó que la gente se alejara, con repulsión, de estos enfermos). Jesús lleva, en su ministerio, las enfermedades (Isaías 53) y la culpa. Para actuar como Salvador, Él mantiene una íntima relación con el Padre. ¿En nuestro ministerio anhelamos esta relación íntima?


Marcos 2

1. (2,1-12) Jesús volvió a Capernaum luego de "algunos días", probablemente después de bastante tiempo y posterior a su primera gira de predicación. Tan pronto se sabe que Jesús está en alguna casa, muchos se congregan allí para verlo. La casa debe haber sido grande, pero de todos modos la multitud no cabe en ella. Jesús les predicaba la palabra de la cercanía del reino de Dios, el arrepentimiento y la fe (1,15). En este momento llegan cuatro hombres trayendo a un paralítico, sin embargo, ellos no pueden entrar en la casa, ni menos acercarse a Jesús; aparentemente no les concedían acceso para hacerlo.  A pesar de los obstáculos, ellos buscan otra manera para poder colocar a su amigo a los pies de Jesús, aunque la forma que usaron no fue tan elegante: abren el techo quitando algunas baldosas y vigas transversales. Ellos creen que Jesús está dispuesto a ayudar y a sanar, por esta razón le confían al paralítico.

  Los cuatro hombres, incluso el paralítico, nunca pensaron que Jesús respondería perdonándole los pecados, sino que llegaron con la esperanza de sanidad para su amigo, no obstante, oyen algo que es importante para todos: el perdón. La palabra perdonadora de Jesús no significa que Él piensa en algún pecado especial del hombre. En nombre del Padre concede lo que es más necesario, el perdón: "Hijo, tus pecados te son perdonados". Sólo Jesús trae el perdón que Juan el Bautista había prometido.

  Jesús se encuentra en una situación muy difícil, ya que en la casa estaban también algunos escribas a quienes no les gustó lo dicho por Él. Para ellos aquellas palabras eran blasfemias, puesto que nadie tenía la autorización para conceder el perdón, que sólo Dios podía otorgar. Jesús, en su espíritu (a través del Espíritu Santo), conoce los pensamientos de ellos. El problema real no es si Dios o un hombre puede otorgar el perdón, pues la respuesta sería muy fácil: Dios; sino, si ellos quieren aceptar la autoridad divina de Jesús, quien actúa en el nombre del Padre.

  Nos llama la atención que Jesús conceda el perdón sin preguntar nada, esto lo concede de pura gracia; y además restablece la salud como respuesta a la incredulidad de los escribas (en su lugar responde a la fe de los amigos). "¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda?" Ahora Jesús cumple el milagro para mostrar su autoridad de perdonar como Hijo del hombre. Este título no indica que Jesús era hombre y nada más, al contrario, indica su grandeza y divinidad. Es un título que se encuentra en Daniel 7 para señalar al Mesías que viene de Dios. Jesús efectúa el milagro y esto causa gran asombro en todos los presentes, lo que les llevó a glorificar a Dios. Esta vez se dejó muy en claro que las curaciones de Jesús son una ventana abierta hacia el perdón de Dios.

* De pura gracia, Jesús trae con gran autoridad el perdón prometido.

2. (2,13-17) Jesús otorga el perdón con autoridad divina, pero a la vez llama, con esta misma autoridad, a los pecadores al perdón; esto lo hace a quienes Él quiere llamar. Cuando Jesús salió nuevamente al mar -lugar en donde enseñaba a la gente de alrededor- vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado a su mesa de trabajo. Los publicanos eran cobradores de impuestos al servicio del gobierno local, o bien del imperio romano. Roma. La gente en general les consideraba traidores a la patria y ladrones (ver Lucas 3, 12-13), los fariseos sobre todo los rechazaban. Pero Jesús llama a Leví; con su palabra de autoridad, le dice: "Sígueme"; lo escogió para incorporarlo al equipo de sus apóstoles. Ante este llamado, Leví obedeció inmediatamente, se levantó y le siguió. Esto también es un milagro y muestra que para la salvación la pura emoción no basta, sino la obediencia inmediata.

  Jesús no sólo invita a Mateo a seguirle, sino que también entra en la casa de éste, para comer con él y con muchos otros publicanos más. Esto era algo extraordinario. Asimismo, para los discípulos era una situación anormal y embarazosa. Los fariseos se dirigen a ellos con la pregunta, por qué su Maestro come y bebe con publicanos y pecadores. Con respecto a las leyes de los alimentos, los escribas decían que un hombre no debe comer juntamente a la mesa con gente que no muestra respeto a las leyes de Moisés. Jesús les responde diciendo que los sanos no necesitan al médico, sino los enfermos. El que no quiere sentirse pecador (un enfermo), como los fariseos, no podrá recibir el perdón. Aquellos que, a través del llamado de Cristo, se reconocen como pecadores, recibirán el perdón. Jesús no justifica una vida pecadora, sino que la transforma. Esto fue lo que olvidaron los fariseos.

* Jesús, el médico, nos advierte que quien no quiera asistir a su clínica de la esperanza, pierde la redención de pura gracia.

3. (2,18-22) La pregunta con respecto al ayunar, tal vez se hizo en uno de los días de ayuno. Esta interrogante tiene mucho que ver con la anterior. Los discípulos de los fariseos y de Juan vinieron a los discípulos de Jesús con una misma pregunta, aunque ella fue motivada por una actitud diferente; la de los fariseos es una actitud muy crítica, y la de los discípulos de Juan, es el resultado de un malentendido. Para los fariseos, en realidad, la pregunta es si no sería mejor ayunar en lugar de comer con los pecadores. Según la ley de Moisés ayunar era obligatorio en el gran día de la expiación ( Lev.16). Los judíos tenían muchos días más; ellos solían ayunar todos los lunes y los jueves. Pero Jesús de nuevo responde. Él cambia el calendario festivo. ¿No saben quién es Él? Es el esposo; entonces, para los invitados tan íntimos a la boda, ahora no es tiempo para ayunar. Todo el tiempo que el novio está con ellos no deben ayunar. Vendrán días cuando el esposo les será quitado y entonces, en aquellos días, ayunarán. Jesús se refiere no sólo al tiempo de su muerte, sino también al tiempo después de su ascensión. Juan había anunciado el reino de Dios, el cual trajo Jesús, un reino de salvación y de curación, y de gozo celestial. Ahora no es tiempo de ayuno. Cuando Jesús deje la tierra, entonces sus discípulos ayunarán y orarán para poder estar con Él. Teniendo presente esta idea, es que debemos leer las palabras de Jesús acerca de un remiendo de paño nuevo y ropa vieja, vasijas viejas y vino nuevo.

  El gozo del reino de Dios no es compatible con la antigua tradición. Es como un paño nuevo cosido en un vestido viejo, lo que provoca el rompimiento del vestido viejo. Al igual, almacenar el vino nuevo en odres gastados significaría romper los odres viejos. Con la venida de Jesús, el Rey que echa vino de alegría, se inaugura otro tiempo, otro estilo de vivir. El antiguo no sirve, ya que sólo expresaba la esperanza de quien vendría: Jesús. Ahora, Él llegó para darnos nueva alegría.

* La venida de Jesús nos introduce en una nueva vida, en la cual existen nuevas formas para adorar a Dios, enfocando ahora nuestro interés en la segunda venida del esposo.

4. (2,23-28) La historia de los discípulos que arrancan espigas en el día de reposo, más que un conflicto sobre este día, trata del antagonismo de los fariseos en contra de Jesús. Este es el motivo principal. Los fariseos quieren sorprender a Jesús, y cuando los discípulos infringen la ley, quieren hacer responsable a Jesús de este asunto. Él con sus discípulos pasan por los sembrados. Es muy probable que ellos hagan una caminata bastante larga para llegar al lugar de destino a fin de que Jesús predique allá, ya que cuando uno pasaba por una aldea, según la tradición judía, tenía que quedarse. Por tanto es comprensible que los discípulos tuvieran hambre y comenzaran a arrancar espigas y a sacar los granos. Esto estaba prohibido según la ley de Dios, pues era lo mismo que preparar una comida (ver Ex.16; 31, 15; 34, 21; 35, 2-3). Los fariseos acusan a Jesús y Él atiende a esta acusación, pero como era algo no aplicable a Él, por tanto la rechaza. ¿No conocen los fariseos la historia de David, lo que él hizo cuando tuvo necesidad en la presencia del sumo sacerdote Abiatar? David estaba al servicio de Dios, con una tarea importante. La ley está al servicio de Dios y no al revés. Entonces, el punto de importancia es, si los fariseos quieren aceptar que Jesús tiene un mandato especial de Dios como Hijo del hombre, y que Él como `Hijo de David' tiene más autoridad que el rey David. Además, el día de reposo fue hecho para el hombre y no al revés. El día de reposo fue un regalo para el hombre.

* El Hijo del hombre tiene el derecho de usar el día de reposo para el servicio de Dios. El determina cómo lo hemos de utilizar.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. Jesús inicia la restauración de una vida con el perdón de los pecados antes de sanar la enfermedad. En su ministerio terrenal, nuestro Señor colocó las necesidades de los hombres en orden de importancia. Aunque Él desplegó gran misericordia sanando a los enfermos y liberando a los endemoniados, sin embargo, su atención se centró en la proclamación del perdón de los pecados, de cómo la relación con Dios puede ser una experiencia real. Así lo hace con un paralítico que no puede dar ni un paso hacia Él. En esto se subraya la pura gracia de Dios. En su ministerio a los hombres, la iglesia debe tener presente primero la necesidad espiritual, claro está, sin descuidar la atención material de ellos. Preocupémonos en primera instancia si la gente tiene una verdadera relación con Dios y luego abocarnos a otras áreas de la vida de ella.

1b. Sólo Jesús tiene la autoridad para restablecer la comunión rota existente entre Dios y el ser humano. Fue un verdadero escándalo para los escribas el que Jesús se arrogara el derecho de perdonar los pecados de un hombre; las palabras de Jesús les resultaban a blasfemia, ya que, según ellos, "¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?" ¡A través de esta interrogante crítica han dicho una gran verdad! Para autentificar delante de ellos su autoridad para perdonar los pecados, Jesús sana al paralítico. De esta manera su divinidad es revelada a los hombres. Para recibir perdón, confiemos plenamente en Él.

1c. La fe en el poder sanador de Jesús se hace visible en el esfuerzo para agotar todos los medios posibles para alcanzar la sanidad. Aunque en este pasaje lo más importante no es la fe de los hombres sino la autoridad de Jesús como Hijo de Dios, no obstante, encontramos aquí la forma en que unos hombres buscan el poder sanador de Jesús. Éstos, cargando a su amigo paralítico, hacen lo impensable; pero con ello logran llamar la atención de Jesús. Él notó en todo esto una tenaz persistencia contra todos los obstáculos para llegar hasta esa instancia. ¿Ayudamos a nuestros amigos de igual manera, trayéndolos en la oración ante Nuestro Señor?

2a. Jesús no comparte las opiniones prejuiciosas de los hombres: Él llama a los pecadores y hace cercana la misericordia de Dios para con ellos. Jesús recluta un nuevo discípulo para el ministerio, pero esta vez, para asombro de todos, el llamado es un publicano, un recaudador de impuestos. Estos hombres eran reconocidos por ser engañadores, puesto que siempre cobraban más impuesto que el estipulado por la autoridad reinante. Al llamar a Mateo, Jesús revela que su llamamiento es por gracia, una elección soberana. Luego, Él compartirá la comunión de la mesa, en la casa de Mateo, con publicanos y pecadores. Para los líderes judíos esto es inaceptable; pero lo que ellos no entienden, es que la gracia de Dios está operando en la vida de los hombres y aceptándolos tal como son, y transformándolos en nuevas criaturas.

2b. Sólo quien reconoce en Jesús la autoridad para perdonar los pecados, recibirá el perdón de pura gracia. Toda la crítica de los religiosos judíos en contra de Jesús se centra en la autoridad que Él ejercía. Si anteriormente habían negado la autoridad de Jesús para conceder el perdón, es lógico entonces pensar que no le buscarían a Él para poder acercarse a Dios. En cambio, Jesús es recibido por publicanos y pecadores, y no por estos hombres que hacían ostentación de piedad. Por medio de una ironía Jesús les dice que están en tan excelente salud espiritual que no necesitan del perdón de Dios, pero las otras personas sí. Los fariseos no consideraban el estado de sus corazones, y por eso rechazaron a Jesús. ¿Conocemos nosotros cuál es el estado de nuestro corazón? ¿Buscamos a Cristo para recibir el perdón de los pecados?

3. En la actual dispensación (entre la ascensión y retorno de Cristo) el ayuno es una disciplina auxiliar para concentrarnos en la pronta venida de Jesús. De ninguna manera Jesús dice que sus discípulos no deben ayunar jamás; lo que sucede es que el ayuno de los judíos era realizado para orar por la pronta venida del reino de Dios, pero esta orientación en el ayuno ya no era necesaria, ya que Jesús, el rey de este reino, ya había llegado. Los discípulos estaban viviendo una época de gozo a su lado. Pero el mismo Señor dijo que el ayuno sería conveniente una vez que Él fuese quitado (de esta tierra). Esto ocurrió en la ascensión de Jesús al cielo, y desde aquel momento los creyentes ayunan a fin de concentrarse más en la oración que clama más por el retorno de la segunda venida de Jesús. Pero aun así este ayuno está marcado por el gozo, porque el que ha de venir, ¡ya vino!.

4. El día de reposo no es un castigo para el hombre, sino una bendición para él. Los religiosos del tiempo de Jesús habían transformado este día en una verdadera carga para la gente, algo que agobiaba sus existencias; con sus reglas ellos habían logrado hacer desaparecer el verdadero sentido del día de reposo: adorar a Dios, y a través de esto permitirle al hombre gozar de la comunión con su Creador.


Marcos 3

1. (3,1-6) La narración referente a la sanidad de uno que tenía la mano seca, tiene lugar en un día de reposo y en presencia de los fariseos (6); estos últimos desean que Jesús despliegue su misericordia, con el fin de tener una base para querellarse en contra de Él (2). "En la sinagoga", significa la sinagoga de Capernaum. Después de lo anterior (los discípulos que recogían espigas en el día de reposo) les parece necesario citar a Jesús ante el tribunal provincial de Galilea, ya que tienen el propósito de matarlo. Durante la cosecha de espigas, Jesús fue acusado como persona responsable de la conducta de los suyos, y ahora le tienden una trampa. Si Jesús va a sanar, entonces ellos pueden acusarle de pecado deliberado y mortal, que exige la pena de muerte. Jesús entra conscientemente en esta trampa. Parece que los fariseos tienen razón, puesto que Jesús llama al hombre de la mano seca a ponerse en medio. La enfermedad de este hombre no es un caso en el que la vida peligre, lo cual era la única condición para sanar en un día de reposo. ¿Qué quiere hacer Jesús? ¿Romper con la interpretación de la ley dada por los fariseos? Normalmente, Jesús se ajusta al derecho del día de reposo, pero esta vez Él quiere dar una hermosa, pero dura lección con esta curación. Hace una comparación de lo que quiere hacer Él (hacer bien y salvar) y los malos propósitos de ellos (hacer mal: quitar la vida de Jesús).

  Salvar la vida estaría prohibido, pero ¿la intención que ellos tienen en este día de reposo (encontrar evidencias para poder matar a Jesús) sería buena? Es lógico que los fariseos se callasen; este silencio de parte de ellos hace que Jesús se enoje y entristezca por la dureza de sus corazones. Los fariseos no conocen que el propósito de la venida de Jesús es salvar la vida. Ya que ellos quieren realizar lo malo, Jesús realiza lo bueno. Por tanto, esta curación es un caso muy especial y no tiene nada que ver con la abolición del sábado. En realidad, no es un conflicto respecto al día de reposo, sino respecto al reconocimiento del Mesías. Los fariseos no aceptan a Jesús como Salvador. Él, sin embargo, está dispuesto a proveer de evidencia para sus querellantes. No evita la muerte, sino que está preparado para enfrentarla.

  A la vez, emplea la curación para mostrar el propósito de su venida: salvar de la muerte las vidas de los pecadores. El hombre debe extender su mano. Quien obedece a Jesús y le extiende su mano, recibirá de Él la salvación de su vida. Para los fariseos esto es suficiente; tienen pruebas convincentes para poder acusar a Jesús. Se dirigen hacia los herodianos -los seguidores de Herodes que tenían que guardar el orden en Galilea- con el fin de formar una coalición cuyo propósito es: matar al Hijo de Dios.

* Jesús está dispuesto a morir, ya que el propósito de su venida es salvar la vida de otros.

2. (3,7-19) Jesús, ahora, para eludir a los fariseos, se retira al mar. La hora de su muerte aún no ha llegado. Una gran multitud, que representa a todo el país hasta el extranjero (Tiro y Sidón), le seguía, ya que oyen las maravillas que Jesús ha estado haciendo. Jesús se aleja de los fariseos, pero no del pueblo. Cuando es casi imposible hacer algo, porque la gente le oprime, manda a sus discípulos a tener siempre preparada la barca para navegar. Había sanado a gran cantidad de personas que habían sido atormentadas por azotes (según el griego), lo cual significa que muchas de ellas fueron atormentados por los demonios con diferentes plagas. La gran muchedumbre se acerca a Jesús y le toca, de tal modo que casi caen sobre Él. Jesús les sana a todos. Mientras los fariseos tratan de matarlo, Jesús muestra que Él es el buen Pastor que se preocupa de las necesidades de las ovejas.

  Jesús, sin embargo, no acepta la `propaganda' de los demonios, ya que ellos muestran solamente temor por Jesús y no amor, ni respeto. Subió al monte (lugar donde se retiraba normalmente) y allí elige a sus propios heraldos para la proclamación de su reino y de su grandeza (13-19).

  Jesús se revelará a través de los apóstoles. Los elige para que estén con Él (para que puedan  conocerle profundamente) y para predicar. Reciben también la autoridad para sanar y echar fuera demonios. En la proclamación, el pueblo recibe el llamado para convertirse al Rey; en la curación, reciben los símbolos del amor del Rey. Jesús llamó a quien Él quiso. Su elección precede a la de nosotros, y su llamado es eficaz: "Estableció a doce". Esta obediencia es parte de una nueva creación de Dios. No tiene el propósito de excluir al pueblo, sino de llamarlos a todos. Por lo tanto, llama a los doce como símbolo del llamado a las 12 tribus de Israel. A Simón le puso por sobrenombre Pedro (piedra). Jesús está colocando una sólida base debajo de su pueblo: el fundamento de la confesión de Pedro. A Juan y a Jacobo les puso el sobrenombre Boanerges, que quiere decir, "hijos del trueno". ¿Significa este nombre, que ellos como heraldos van a predicar con fuerza la revelación celestial respecto a Cristo? También elige Jesús al traidor: Judas Iscariote. Jesús no evita la muerte, sino que la enfrenta voluntariamente.

* Jesús elige a sus heraldos para proclamar a Israel y a las naciones el propósito de su venida.

3. (3,20-30) Llegando a su casa, la gente nuevamente se agolpó y no le dio tiempo ni aún para comer pan con sus discípulos. Jesús trabaja sin descanso, así que los suyos (es muy probable que sean sus vecinos o sus conciudadanos en vez de su familia) vienen para prenderle, porque piensan que Jesús está fuera de sí, que estaba loco. El gobierno local quiere protegerlo de sí mismo. Los escribas que habían venido de Jerusalén, sin embargo, avanzan un paso más, diciendo que Jesús tenía a Beelzebú, el príncipe de los demonios, y que a través de su poder echaba fuera a los demonios. Con esto declaran y afirman que en Jesús operaba un poder satánico para la expulsión de los demonios.

  Jesús, a través de tres argumentos, refuta con énfasis esta descabellada idea de los fariseos:

a. Se podría pensar en un conflicto interno de Satanás, pero nunca en uno que destruya su propio reino (el de Satanás).

b. Suponiendo que este era el caso (que Jesús echa fuera los demonios por el jefe de los demonios), entonces, ¿por qué temer tanto a Jesús? Los escribas deberían mirar con alegría lo que estaba pasando, pues Satanás se estaba destruyendo a sí mismo y a los suyos.

c. No obstante el punto de vista de los fariseos, lo que en realidad está sucediendo es que Jesús, como es más poderoso que Satanás le ata, y a continuación entra en su casa y saquea sus bienes (27). Jesús le quita al diablo lo que éste le había robado. Está ganando gente para Él, recobrando el botín que el maligno había usurpado a causa del pecado. Los fariseos están cegados y no se dan cuenta de la gran cantidad de hombres sanados y liberados, los cuales son prueba irrefutable de que la casa de Satanás ha comenzado a ser saqueada.

  La forma de actuar de los dirigentes religiosos es muy peligrosa, ya que cualquier pecado es perdonado, salvo la blasfemia contra el Espíritu Santo, lo cual se realiza al rechazar lisa y llanamente a Jesús y su obra salvadora. La persona que rechaza deliberadamente a Jesús, rechaza el testimonio del Espíritu Santo, quien dice claramente que sólo en Jesús hay perdón. Ese es entonces "el pecado contra el Espíritu Santo", el rechazar a Jesús deliberadamente y, por ende, el claro testimonio del Espíritu Santo.

* De todos los pecados que confesamos podemos recibir perdón. Pero cuán peligroso sería si se rechazara deliberadamente a Jesús, ya que fuera de Él no hay perdón.

4. (3,31-35) A la familia de Jesús llegó la noticia de que Él había regresado a Capernaum. El hecho de que se encuentre en su casa, es la hora apropiada para buscarlo y visitarlo; pero no pueden entrar debido a que la casa está llena de gente. Entonces le piden que salga de la casa para que puedan conversar con Él. Ahora Jesús tiene la ocasión de hablar sobre la posición de la multitud. La familia de Jesús no son aquellos que pueden apelar a vínculos familiares, sino aquellos (de la multitud) que por el nuevo nacimiento y por la fe en Él, hacen la voluntad del Padre celestial (ver Juan 1,12,13). Incluso su familia es bienvenida para pertenecer a la familia de Dios.

* La familia de Jesús son aquellos que hacen la voluntad de Dios, los que escuchan la voz de Jesús y la obedecen.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. Mientras que los fariseos quieren matar a Jesús, Él vino para restaurar la vida en todos sus aspectos. A estas alturas ya vemos cómo pesa sobre la vida de Jesús la amenaza de muerte. Los líderes religiosos no pueden aceptar a un Jesús que haga misericordia en los días de reposo; le tienden una trampa, y Jesús `cae' en ella, pero deliberadamente. A través de una pregunta les revela que ellos son incapaces de hacer el bien en un día solemne, pero sí están dispuestos a buscar pruebas para matarle a Él. De esta manera Jesús contrasta el propósito de su venida con el de sus enemigos; Jesús vino para hacer bien, para salvar la vida.

1b. Un hombre puede ser muy religioso, pero estar más preocupado de no quebrantar ciertas reglas eclesiásticas que hacer misericordia a sus semejantes. Esto es justamente lo que se revela en la actitud de los fariseos. Sin duda, a ellos nadie podría acusarlos de quebrantar el día de reposo de acuerdo a las reglamentaciones existentes para este día; pero Jesús les muestra que el corazón de ellos es duro, pues están más preocupados de sustentar un sistema legalista del día de reposo que brindar ayuda a un hombre que lo necesita. De igual manera, cuando el legalismo penetra la vida de una iglesia, los creyentes tienden a poner más énfasis en la obediencia a reglas, que preocuparse por una vida que manifieste amor hacia los demás.

2a. Jesús está dispuesto a sanar aun cuando el interés de la gente es sólo para satisfacer sus necesidades. El ministerio de Jesús obviamente no podía pasar desapercibido, ya que grandes maravillas ocurrían por mano suya. Esto atrajo la atención de mucha gente que venía a Él para ser sanada o liberada del tormento demoníaco. Sin embargo, no leemos nada acerca de reconocer a Jesús como el Señor de la vida. A pesar de esto, Jesús muestra que el interés del reino de los cielos es hacer bien a la gente, y que por eso sana y libera a los hombres. De la misma manera, el Señor puede obrar soberanamente sobre los hombres, aun cuando éstos no rindan sus vidas en obediencia plena a Él. Desde luego, aumentamos nuestra culpa con esta actitud incrédula frente a las maravillas del Señor.

2b. Jesús no acepta la propaganda de los demonios, Él quiere que la gente le reconozca como el Mesías por medio de las obras que hace. Se nos dice que los espíritus inmundos se postran ante Jesús y claman a gran voz que Jesús es el Hijo de Dios. Pero nuestro Señor no necesita ser presentado por los demonios, pues otro es el que da testimonio que Él es el Cristo: el Espíritu Santo.

  En este evangelio se nos presenta a Jesús como manteniendo su `secreto mesiánico' hasta el final. La gente debe reconocer quién es Él por las obras salvíficas que realiza como representante del reino de Dios. Deben concluir que Jesús no es un simple sanador, sino su Mesías, quien es el Hijo de Dios encarnado. No caigamos en el error de reconocer sólo un aspecto de Jesús (como sanador), pasando por alto la necesidad de la salvación que Él nos ofrece.

2c. En el llamamiento a sus doce apóstoles, Jesús quiere reunir un nuevo pueblo de Israel, abarcando a las naciones que más adelante lo reconocerán. Por elección soberana llama a sus heraldos para ser anunciadores de gracia. Ellos deben estar siempre cerca de Él, pues sólo así recibirán la autoridad para predicar el evangelio. De todo esto podemos decir que la iglesia es más que un grupo de personas, es un cuerpo cuya cabeza es Cristo, y cuyo propósito es proclamar y practicar las buenas nuevas.

3. La blasfemia contra el Espíritu Santo es rechazar deliberadamente el testimonio del Espíritu que testifica que Jesús es el Señor y Salvador de nuestras vidas. Los escribas interpretan el poder de Jesús como un poder demoníaco; afirmaron que el espíritu que operaba en Jesús para la expulsión de demonios le era comunicado por el mismo Satanás. En el momento que dijeron que Jesús tenía espíritu inmundo blasfemaron contra el Espíritu Santo. En este contexto la blasfemia sería atribuir a Jesús un poder demoníaco, y no salvador proveniente de Dios. De esta manera se hacen merecedores de la condenación eterna, pues si rechazan el poder salvador de Jesús, ¿qué cosa les puede luego librar de la condenación eterna? Muchos creyentes interpretan mal este asunto, pensando que ellos han cometido el pecado imperdonable. Pero eso es una total desviación de lo que hemos visto, pues blasfemar sería resistirse tenazmente a la obra salvífica de Jesús, cerrando así el corazón a la obra del Espíritu.

4. Sólo pertenecen a la familia de Dios aquellos que hacen la voluntad de Dios. Jesús afirma que lo que verdaderamente une a los hombres a Él no son los lazos sanguíneos sino hacer la voluntad de Dios, lo cual es primeramente recibir a Jesús como nuestro Señor, y luego seguirle en una vida de completa obediencia a sus mandamientos. Por consiguiente, profesar la religión cristiana no nos hace miembros de la familia de Dios, sino hacer su voluntad.

Marcos 4

1. (4,1-20) Antes de interpretar la parábola del sembrador, debemos tener en mente la situación histórica de ese momento. La gente continuamente está acudiendo a Jesús, tanto así, que Él tiene que entrar en una barca. Desde aquel lugar comenzó de nuevo a enseñar. Sin embargo, la gente tiene al parecer más interés en el curador de enfermedades que en el predicador de la Palabra. Un indicio de esto, es el hecho de que Jesús destaca dos veces la importancia de oír bien (la palabra `oíd' en el v.3 y la frase, "el que tiene oídos para oír, oiga" del v. 9). Entrando en una barca, Jesús crea distancia literal, pero a la vez esta distancia demuestra una situación espiritual: la multitud está lejos del propósito real de Jesús, cual es, predicar el reino de Dios y repartir el perdón de los pecados.

  Adoptando la actitud de un maestro, Jesús se sienta y enseña muchas cosas por medio de parábolas. En sí, esto no es algo nuevo, puesto que Él hablaba a menudo en parábolas. Lo que sí es nuevo es que ahora la ilustración se convierte en lo principal, podemos decir: sin `subtítulos'. Las parábolas obligan a una meditación profunda o, de otro modo, la enseñanza de Jesús sigue siendo incomprendida. Jesús empieza y termina la primera enseñanza con el tema: todos deben oír bien. Escuchar a Jesús es de vital importancia. Esta parábola refleja la situación de los campos pequeños en Palestina. Las imágenes indican que lo sembrado es amenazado por las aves, por el calor del sol y por la mala hierba. La semilla sólo prospera en tierra buena. La tierra buena es aquella que tiene profundidad y susceptibilidad. Sólo aquí el grano puede echar raíces, encontrar líquido, alimento y dar fruto; la tierra del que escucha la palabra de Dios debe ser susceptible y el corazón dispuesto a recibir.

  El sembrador es Jesús mismo. Es notable que Él se compare a sí mismo con un sembrador. La gente piensa en cosas grandes, en la cosecha, pero Jesús en la actividad del sembrador.

  Cuando sus discípulos (en un sentido amplio, pues son más que los 12) en un momento de descanso le preguntan a Jesús por qué habla en parábolas, Él responde diciendo que ellos deben poder entender su enseñanza, ya que a ellos es dado (por Dios) entender los misterios del reino. Ellos conocen el verdadero propósito de la venida de Jesús. Pero para los demás, los de afuera, es decir, los que no conocen a Jesús tal como es, todo es un misterio que no pueden entender. Como castigo por su incredulidad, no pueden ver ni percibir, ni entender lo que ven y oyen. Aquellos que persisten en su incredulidad y rechazan el verdadero propósito de Jesús, el perdón de los pecados, recibirán lo que merecen, pero el perdón se les escapará de las manos.

  Jesús se asombra que sus discípulos no entiendan la parábola, ya que entonces ¿cómo podrían entender las demás? Esta parábola es la llave para comprender las demás parábolas que tratan de su reino. La semilla es la Palabra de Dios. Ahora Jesús menciona tres lugares en donde la semilla no da fruto. Cuando la palabra no entra en el alma, en seguida viene satanás como un ave de rapiña y la quita de la vida y de la memoria. Recibir la palabra superficialmente, puede producir gozo, pero este gozo es temporal, pues esto queda demostrado en los momentos difíciles de persecución en donde falta la fe en Jesús. Cuando permitimos que las riquezas y las codicias se entronen en nuestra vida, estas suprimen la palabra de Dios.

  Solamente donde hay buena tierra, habrá un corazón susceptible a la palabra de Dios y una producción de frutos a treinta, sesenta, y a ciento por uno como consecuencia.

* Sólo un corazón receptivo a la Palabra de Dios producirá hermosos y verdaderos frutos.

2. (4,21-25) Con otras imágenes Jesús aclara lo que pasa. Él es la luz. Normalmente la luz se pone en un candelero y no debajo del almud o debajo de la cama, puesto que de esta manera no prestaría ninguna utilidad. Esto es precisamente lo que quieren hacer algunos al querer que Jesús se calle. Pero aunque la gente oscurezca la luz de Cristo, esta luz será conocida, si no ahora en medio de todo el pueblo de Israel, seguramente después de la resurrección en medio de las naciones, cuando la gente escuche bien a Jesús. Sólo si medimos con una buena medida (reconocer a Cristo tal como es) recibiremos más: dar fruto para la gloria de Dios, llegando un día a ver lo que creemos ahora. Si consideramos a Jesús sólo como Curador, la relación que pensamos tener con Él nos será quitada.

* Los ricos en el Señor aumentarán sus riquezas; los pobres caerán más en la miseria.

3. (4,26-29) A partir del versículo 26 Jesús se dirigirá nuevamente a la multitud. Ella espera de Jesús cosas extraordinarias, no obstante, Él continúa lanzando semilla en la tierra, algo que no es tan espectacular. Sin embargo, sin que nadie sepa cómo, la semilla crece por sí misma. Jesús no trae el reino de Dios con fuerza y violencia, sino que lo hace por medio de la predicación de su Palabra. La vida diaria continúa con su actividad normal, pero la semilla crece de hierba hasta espiga, y de espiga hasta llegar a ser una espiga bien granada de trigo. La forma en que la semilla da fruto es un milagro obrado por Dios. La palabra griega `automate' que se traduce "por que de suyo", indica la obra de Dios, quien no abandona al mundo, sino que está obrando en él de manera silenciosa a través de la predicación de su Palabra. Así viene la cosecha y luego el juicio final. Aquellos que crecen en la fe verán el reino y al Rey en su gloria. Todavía tenemos que esperar.

* La obra de Dios avanza en forma milagrosa y silenciosa.

4. (4,30-34) Existe una gran diferencia entre la esperanza que abriga la multitud con respecto al reino de Dios y la realidad tal como Jesús la trae. Si Jesús pregunta: "¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos?", es lógico para la multitud pensar en grandes cosas. Por lo tanto, es frustrante que Jesús compare el reino de Dios con la semilla más chica que hay, la semilla de mostaza. Parece irrespetuosa esta semejanza; Jesús se da cuenta de la pequeñez de la imagen, ya que lo destaca en el v.31. Pero la imagen es de mucha utilidad, ya que la semilla de mostaza puede crecer hasta convertirse en una de las más grandes plantas del huerto. Jesús destaca no sólo el contraste (entre el comienzo tan pequeño y el resultado tan grande), sino también la manera por la cual la semilla crece: tan sólo una vez que es sembrada (32). Así crecerá la obra de Cristo: a través de su muerte.

* El reino de Dios crece a través de la muerte de Jesús, a través de la pérdida.

  El hecho de que Jesús sea una persona rechazada parece incompatible con la esperanza de la venida del reino de Dios, pero en realidad ése es el camino de Dios para traer su reino.

  Con muchas parábolas, Jesús enseñaba a las multitudes conforme a lo que podían oír; sin embargo, declaraba todo a sus discípulos. Esto no significa que Jesús no estuviera dispuesto a dar a conocer las parábolas también a la multitud, sino que el compromiso que se tenga con Él, será la garantía para poder entender, o no entender, las cosas del reino de Dios.

* Si los hombres quieren guardar distancia de Jesús, entonces tampoco entenderán sus enseñanzas.

5. (4,35-41) Al final de aquel día, Jesús manda a sus discípulos a pasar al otro lado del mar de Galilea. Despidiendo a la multitud, le llevaron tal como estaba (en la barca). También había otras barcas muy próximas, que fueron testigos del milagro de esa noche. De pronto se levantó una gran tempestad, las olas se lanzaban contra la barca de tal manera que ella se llenó de agua. En ese momento, Jesús dormía tranquilamente en la popa con la cabeza sobre un cojín. Pero para los discípulos, esto significaba que estaban en gran peligro, y por eso despertaban a Jesús, diciéndole: ¿"No tienes cuidado que perecemos"? Jesús calma en seguida la tempestad, reprendiéndola como si ella fuera un poder destructivo con personalidad propia, y, a la vez, reprende a sus discípulos, ya que no era necesario tener temor. Era su orden pasar al otro lado y todo lo que Él manda, sucede. Él hace lo que sólo Dios sabe hacer, calmar el mar (ver Salmo 107,29; 89,10). El suceso hizo que los discípulos sintieran un gran temor y se preguntasen: "¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?" Con estas palabras los discípulos reconocen el poder divino de Jesús.

* Jesús hizo un milagro, no porque era necesario sino para fortalecer la fe de los suyos.

Síntesis aplicativa de temas importantes.

1a. La primera venida de Jesús tiene como señal la actividad del sembrador. Aún estamos en esta etapa. La cosecha y la gloria final de Jesús son todavía cosas futuras. Lo importante es que la palabra de Jesús eche raíces profundas en nuestras vidas, y de esta manera produzcamos frutos para la gloria de Dios. Así que no debemos amedrentarnos, pensando que la actividad de sembrar la Palabra no parece tan espectacular para los hombres.

1b. Sólo los creyentes pueden comprender el comienzo humilde del reino de Dios en la persona de Jesucristo. El Señor habla a sus discípulos y les dice que sólo a ellos ha sido dado (por Dios) conocer el misterio del reino de Dios. Este misterio consiste en la revelación de Jesucristo como el Hijo de Dios que vino a salvar al mundo. Es este un misterio que únicamente puede ser aceptado por fe, ya que la gente espera cosas extraordinarias, y la imagen humilde de Jesús no encaja en su expectativa. Así que no nos esforcemos por hacer que el reino de Dios se vista de sensacionalismo en esta tierra. Sólo el que ha sido llamado por Dios comprenderá plenamente el significado de la vida, obra y palabra de Jesús.

1c. En la parábola del sembrador encontramos una respuesta del porqué algunos reciben el mensaje de salvación y otros lo rechazan. Jesús es el sembrador, Él predica la Palabra. Asimismo, todo creyente que predica el evangelio está sembrando la Palabra de Dios en los corazones. Mucha gente escucha el mensaje de salvación, pero no todos lo reciben; las razones de esto las podemos encontrar en la actividad de Satanás que gobierna de tal manera la mente de algunos, que la hace inútil para retener la Palabra de Dios; en otros, aparentemente hay una conversión: pueden asistir a la iglesia con gran gozo, pero cuando tienen un problema se desilusionan y se apartan del Señor; por último, hay quienes pretenden servir a Dios, pero no lo hacen ya que están más interesados por las cosas de este mundo que por las de Dios. Sin embargo, y a pesar de todo aparente fracaso, la Palabra del Señor no vuelve vacía: hay corazones que muestran verdadera conversión a Dios a través de una vida que glorifica al Señor.

2a. Jesús, la Luz del mundo, vino para alumbrar y sacar a luz todo lo oculto. Muchos quieren que Jesús deje de hacer lo que hace, pero esto es imposible: Él vino para alumbrar a los hombres en el conocimiento y voluntad de Dios. Pero la gente en general es ciega ante esta luz, al no reconocer a Jesús en su sentido real. Si Israel en su totalidad no ve a Jesús, los creyentes de Israel y las naciones sí lo harán y caminarán en ella. Además, nadie debe confiarse de que su situación de incredulidad ante Dios nunca saldrá a luz. Llegará el momento cuando se revelará cuál es nuestra verdadera relación con Jesús. Y en alguna medida esto ya ha comenzado, pues aquel que cree en Jesús recibe más bendición de parte de Dios, pero el que sólo conoce a Jesús como un sanador simplemente recibirá cada vez menos. Su vida con Dios no puede florecer.

3. Aunque no de manera espectacular, la Palabra de Dios está obrando en el corazón de la gente. La semilla del evangelio crece automáticamente, pero esto es imperceptible para nuestros sentidos. Lo cierto es que a través de la predicación del evangelio el reino de Dios está creciendo, transformando la vida de los hombres desde adentro. El saber esto, es un gran aliciente para emprender una obra evangelística, ya que aunque no veamos resultados inmediatos, por otro lado sí podemos confiar en que Dios, en su misericordia, está obrando por medio de su Espíritu en el corazón de la gente, preparándola para el gran día de la cosecha.

4. Jesús compara su reino a la semilla más pequeña que había en Israel; pero tal semilla llegará a ser un enorme arbusto. Sin embargo, aun lo más pequeño debe `morir'. Jesús demostró esto por medio de su propia muerte; mas su fruto es grande: una cosecha de miles y miles de personas que encuentran la vida en Jesús.

5. El que Jesús nos asegure que llegaremos al final de nuestro trayecto, no significa que nunca encontraremos oposición en el camino. La orden de Jesús es a la vez un hecho consumado; si Él ordena a sus discípulos pasar al otro lado del mar, es porque sabe que esto se llevará a cabo. No obstante, el trayecto no está exento de dificultades. Debemos estar preparados para las situaciones difíciles que encontraremos en la vida cristiana, y no pensar en que hemos sido abandonados por Dios, como si Él no se preocupara por nosotros. ¡No existe tempestad tan grande que impida el avance de Jesús sobre esta tierra!


Marcos 5

1. (5,1-20) Lo especial de esta historia no es sólo que Jesús eche fuera a una legión de demonios, sino también el lugar en donde ella ocurre, en Decápolis, un lugar medio pagano, en el sureste del mar de Galilea. Después de la tempestad, Jesús y sus discípulos llegan a la región de los gadarenos (Gadara era una ciudad que estaba ubicada 5 kilómetros tierra adentro). Inmediatamente, luego de su arribo, viene a su encuentro un endemoniado procedente de los sepulcros. El hombre vive totalmente fuera de la comunidad y a la vez es un problema tremendo para los habitantes. Nadie podía atarlo, ya que incluso rompía cadenas y grillos causando gran temor en toda la región. Indómito, dando siempre grandes gritos, vagaba por la región hiriéndose a sí mismo, lo que significaba un gran riesgo para todos, así que nadie se atrevía a pasar por aquella región.

  El endemoniado, que no teme a nadie, corre hacia Jesús y se arrodilla ante Él. Esta vez tiene temor; teme una confrontación y quiere evitarla a través de una política de neutralidad: "Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes". Frente a Jesús, el demonio (según este pasaje, el representante de los demonios) debe mencionar su nombre, lo cual es una clara señal de impotencia. Como legión, Satanás tiene muchos súbditos por medio de los cuales aterroriza a toda esta región (ver v.10). Pero no tiene poder cuando Jesús le manda salir del hombre.

  Parece extraño que Jesús tenga en cuenta el ruego de los demonios, quienes le piden poder quedarse en esa región y que les sea permitido retirarse a un hato de cerdos. Había, muy cerca de allí, un hato de más o menos 2000 cerdos. Desde el momento en que Jesús aprueba esta petición, el echar fuera los demonios tiene un aspecto nacional. Es decir, al salvar a un hombre, pero a la vez al permitir que los cerdos se pierdan, reclama sus derechos sobre esta región que no está sirviendo al Dios de Israel. El cerdo era un animal inmundo para los judíos. Cuando Jesús concede la petición, demuestra su poder como el Poderoso que viene en el nombre del Dios de Israel. Jesús tiene poder sobre los demonios, pero a la vez, en forma indirecta, hace un fuerte llamado a todos a fin de que sirvan al Dios de Israel.

  La reacción de la gente de la región es muy negativa. Urgen el retiro de Jesús en forma de un ruego apremiante. Se ve al hombre tranquilo, bien vestido y en su sano juicio. Pero la pérdida de los cerdos, del dinero, les pesa más que las muchas bendiciones que Jesús podría brindarles.

  Dos cosas llaman la atención en la reacción de Jesús:

  1. Él acepta la decisión de la gente. No obliga a la fe, ni al amor por Él. Con su poder, Jesús no vino para dominar, sino para servir.

  2. En vez de guardar resentimiento, su reacción está llena de misericordia por la gente de esa región. No acepta la solicitud del hombre sanado, que le pide poder estar con Él, sino que le manda a su casa para contar lo que Dios ha hecho por él. El hombre cumple la voluntad de Jesús proclamando las maravillas del Señor en toda la región de Decápolis. Además, tenemos que pensar en el hecho de que la Decápolis era una región medio gentil. Así este hombre se convierte en mensajero de la fiesta de Pentecostés, aunque todavía dentro de la dispensación del antiguo pacto.

* Medite en el poder de Jesús sobre la legión de los demonios y en su paciencia y misericordia con respecto a la gente que le rechazaba.

2. (5,21-43) En este pasaje encontramos dos historias que están estrechamente vinculadas: el levantamiento de la hija de Jairo de la muerte y la curación de la mujer que tocó el manto de Jesús.

  Jesús volvió otra vez a la otra orilla, lugar en donde le esperaba una gran multitud. Allí acudió también uno de los principales de la sinagoga, Jairo, quien le rogaba diciendo: "Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva (=sana) y vivirá". La unión entre las dos historias se pone de manifiesto en las siguientes cosas:

1. La curación de la mujer que padecía de flujo de sangre no es lo que origina la larga demora, sino que fue el averiguar acerca de lo que había sucedido lo que la produjo.

2. Jesús une la curación de la mujer al aviso de la muerte de la hija de Jairo, indicando que en ambos casos la fe es necesaria (compare los versículos 34 y 36).

3. Los dos milagros contienen un solo mensaje para la multitud (que estaba esperando su regreso de Gadara): tener fe en Jesús, el único que salva la vida en todos sus aspectos.

  La multitud que le acompaña debe aceptarlo tal como Él es, el Todopoderoso. Jesús, entonces, acepta la petición de Jairo. Mientras tanto, existe una mujer que padecía por 12 años de flujo de sangre. Esta enfermedad la volvió inmunda, de tal forma que estaba excluida de la comunión del pueblo. Había sufrido mucho y también gastado demasiado dinero sin obtener curación. Para ella ya no había esperanza. Pero al oír hablar de Jesús, renacen en ella nuevas esperanzas. Deseosa por esperar algo de la gracia de Dios, se acerca a Jesús y lo toca con la fe que albergaba en su corazón: "Si tocare tan solamente su manto, seré salva (=sana)". Eso sucede en seguida, así que la fuente de su sangre se secó y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.

  Jesús averigua quién le tocó. Obviamente Él lo sabía, aunque los discípulos no entienden su pregunta. Para ellos es lógico que alguien le tocara. Pero Jesús pregunta con el propósito de:

a. fortalecer la fe de esta mujer, para que ella continuara confiando en Él,

b. llamar a la multitud para tenga la misma fe. En la palabra `hija', Jesús expresa que lo que hizo   por ella es lo que quiere hacer por toda la comunidad de Israel.

  Mientras todo esto acontece viene una persona de la casa de Jairo, diciendo que la hija de éste había fallecido. Entonces, ¿por qué molestar más al maestro? Pero Jesús de nuevo destaca la importancia de la fe. A fin de que este hombre ponga su confianza en Él, le dice: "No temas, cree solamente" (v.36). Para la vida y la muerte podemos depositar nuestra fe en Jesús.

  Todos deben salir; nadie puede ser testigo del milagro, salvo los padres de la niña, además de Pedro, Jacobo y Juan. Cuando Jesús entra en aquella casa les dice a aquellos que estaban allí: "¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme". Los hombres se burlan de Jesús porque no le conocen ni creen en su poder.

  El milagro tiene lugar sólo al pronunciar su palabra de poder: "Talita cumi, Niña, a ti te digo, levántate". Las palabras impresionaron tanto a aquellos que eran testigos, que el texto guarda las palabras originales (en arameo). "Pero Él les mandó mucho que nadie lo supiese". Esto no puede significar que nadie sepa que la niña fue resucitada de la muerte. Lo que Jesús quiere es que la gente no hable acerca de los detalles del milagro, sino que admiren la grandeza de Dios. La niña misma es un testigo del poder de Jesús.

* El poder de Jesús nos llama a tener plena confianza en Él como el Dios Poderoso y Misericordioso frente a nuestras necesidades. Tanto la curación como la resurrección son señales que anticipan al gran futuro del reino de Dios para los hijos de Dios.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1-2. El poder de Jesús es sin igual; nada puede interponerse en su camino. Este capítulo nos habla de la impotencia de los hombres frente a fuerzas demoníacas, las enfermedades y la muerte; Asimismo, nos habla de la potencia de Jesús para enfrentarse y vencer a estos poderes hostiles. De este capítulo aprendemos lo siguiente acerca del poder de Jesús:

a. Los poderes de las tinieblas resultan invencibles para los hombres, pero no para Jesús. El enemigo ha tomado posesión de un hombre, y a través de él siembra el pánico sobre toda la región. A este endemoniado nadie le puede atar, ni dominar. Hasta el momento ha gozado de pleno dominio, pero ahora... deberá postrarse ante el Hijo de Dios, Jesús, y reconocer que todo dominio le pertenece a Él como Señor de Israel. Sólo Jesús logra atar con su autoridad a este endemoniado; sólo Él logra dominarlo y colocarlo bajo su merced. Como creyentes, sepamos que aunque el poder del enemigo sea grande, éste no puede resistir a la autoridad y grandeza de Cristo.

b. Jesucristo hace renacer la esperanza ya perdida. Para una mujer que por su enfermedad debe mantenerse alejada de la comunión de su pueblo, ya se había extinguido casi por completo la esperanza de vivir en una forma más digna, sin sentirse azotada por una enfermedad tan denigrante. Pero la llama que ya se apaga vuelve a tomar fuerza, y arder más que nunca cuando se escucha hablar de Jesús. Así es, Jesús es la esperanza primera y última para todo ser humano. Quien le toca con fe alcanzará el gozo de la salvación.

c. La muerte no es un obstáculo para Jesús, Él la puede vencer. Algunos consideran que Jairo no debe insistir con su petición de sanidad ante Jesús, pues ya nada se puede hacer por alguien que ha muerto. Según estos hombres, mientras hay vida Jesús puede hacer algo, pero cuando ella se extingue ya no hay más remedio. Mas Jesús mostrará que Él pone fin a todo ritual funerario; Él no sólo da la vida, sino que además Él es la vida misma. Con amorosa palabra levanta a la hija de Jairo de la muerte. Así también, todos los que hayan muerto confiando en Él, escucharán su voz y resucitarán para gloria eterna.

1.a. Cuando Jesús echa fuera la legión de demonios, está reclamando sus derechos sobre la gente. A través de la expulsión, al permitir que los demonios entrasen en un hato de cerdos (para los judíos eran animales impuros), muestra que Él tiene el pleno derecho de dueño sobre aquella región pagana: todos deben servir y obedecer al Dios de Israel y a su Hijo.

b. Jesús nunca obliga ni fuerza a la gente para que ponga su confianza en Él. Jesús aceptó el ruego de la gente y se marchó. Él quiere ser recibido por un amor genuino y voluntario.

c. A pesar de que la gente le rogó que se fuera, Jesús les mostró su inmenso amor, dejándoles un testigo, el endemoniado liberado. Aunque para la gente el milagro era una tremenda pérdida, toda esa región debe conocer también el poder sanador y salvador de Jesús.

2a. La fe es importante en todas las circunstancias, aun en las más desesperantes. Así lo demostró Jesús en la historia de los dos milagros que están estrechamente vinculados. Para la mujer no había esperanza, ya que hacía 12 años  que padecía de flujo de sangre, una enfermedad incurable. El otro caso es peor. Tanto tiempo demora la llegada de Jesús que no sólo la niña había muerto, sino que también la esperanza. Pero Jesús, el Poderoso, sana la vida aun de la muerte. El actuar misericordioso de Jesús nos permite ser testigos de cómo una vida es totalmente restaurada en el reino de Dios. Si Dios en nuestra vida hace un milagro, nos da una confirmación de esta hermosa verdad. Si no lo hace, igual los ejemplos del evangelio pueden ser más que suficientes para confiar plenamente en Él.

2b. Jesús no busca granjearse la fama por medio de sus obras. Él sólo busca manifestar la misericordia activa de Dios en medio de los hombres. Nos parece un poco extraño que luego de realizar un milagro tan extraordinario como lo es el de resucitar a un muerto, nuestro Señor ordene que nadie comente los detalles de lo sucedido. Vale decir, Jesús no quiere satisfacer la curiosidad de la gente que únicamente anda buscando lo espectacular, o alguna fórmula para ser poderoso. Él quiere que la gente alabe a Dios por su gran misericordia.


Marcos 6

1. (6,1-6) Antes de que Jesús pudiera recibir los aplausos entusiastas de la multitud se retira de ellos y se dirige al lugar en donde se crió: Nazaret. Esta visita no es la misma que se menciona en Lucas 4, 14-30. Jesús viaja a Nazaret con un propósito determinado. Aparentemente quiere enseñar algo a sus discípulos a través de esta visita. Después de los milagros del capítulo anterior (la liberación del endemoniado, la curación de una mujer y la resurrección de una niña muerta), deben ser confrontados con la incredulidad de Israel, sobre todo en el lugar en donde Jesús vivió durante tantos años.

  Allí, Jesús enseña. Esta enseñanza provoca una reacción de admiración por parte de sus coterráneos; ellos se dan cuenta de la sabiduría de Jesús y de las señales que hace. A pesar de todo esto no lo reconocen, sólo se preguntan: ¿Quién es éste que hace todas estas cosas? El énfasis de sus preguntas se centra en la persona de Jesús. ¿Cómo es posible que justamente Él, a quien conocen, pueda hacer estas cosas? Es el carpintero, hijo de María (quizás José había fallecido), siendo hermano de hombres y mujeres muy conocidos del lugar. Nazaret no puede tener fe en Jesús, pues piensan que le conocen demasiado bien. Jesús responde a esta disposición de ánimo con el dicho: "No hay profeta sin honra sino en su propia tierra". Esto significa, que un profeta no encuentra en ningún lugar tanta resistencia como en el lugar de su origen. Esta es la declaración de Jesús al ser rechazado por un pueblo que no le respeta.

  Jesús no pudo hacer ningún milagro, salvo, llevar a cabo algunas sanidades. No sucede esto por la restricción de su poder, sino por la incredulidad de la gente de Nazaret que no trae los enfermos a Jesús. La gente puede estar perpleja sobre el hecho de que uno de los suyos haga milagros, pero lo que es realmente asombroso es la incredulidad de ellos, al no reconocer que el Padre obraba a través de Jesús. Sin embargo, Él les da tiempo para convertirse de su incredulidad. Para los discípulos es un anticipo del sufrimiento futuro de Jesús y de ellos mismos. Jesús, no obstante, continúa su trabajo en otros lugares. Su obra avanza, a pesar de la incredulidad de Nazaret.

* Es una asombrosa pena la incredulidad con respecto a Jesús.

2. (6,7-13) En el versículo 7, Jesús da a los doce discípulos una tarea especial. Les envía de dos en dos a predicar y a sanar. A la vez les otorga  autoridad sobre los espíritus inmundos. "De dos en dos", implica que ellos no están en una línea con Jesús, sino que son sus testigos; dos juntos pueden actuar como testigos. También es importante darse cuenta que Jesús tiene el poder de darles  autoridad sobre los demonios, de lo que se desprende su divinidad. El cuidado de Jesús se demuestra en las siguientes situaciones: los discípulos no pueden llevar nada para el camino, sólo lo más necesario. Los discípulos recibirán alimentos y ropa en las casas; aunque habrá casas que les rechazarán, Jesús cuidará de ellos de tal forma que no tendrán falta de nada; si entran en una casa que les recibe, deben quedarse allí, y no buscar una casa mejor. Esta forma de llegar a Israel (sin nada) es en sí un llamamiento para que la nación reciba y honre a Cristo, en cuyo nombre los discípulos están actuando. Por otro lado, no hay inconveniente si se dejan alimentar y vestir.

  Si en un hogar no se les recibe, entonces deben salir de él y sacudir el polvo de sus pies. Esto es una señal de despedida para siempre (hasta el polvo tiene que quedarse atrás). Los habitantes de aquel lugar estarán fuera del reino de Dios y el castigo para aquellos será más grave (porque han recibido tantas bendiciones a través de Jesús), que el que recibieron los de Sodoma y Gomorra, ciudades impías.

  Los discípulos cumplieron su tarea y recibieron el poder para sanar, ungiendo a los enfermos con aceite (símbolo del poder de Cristo) y para echar fuera a los demonios. Esta misión fue un preludio de la actuación de los apóstoles después de Pentecostés.

* Los discípulos fueron enviados como agentes judiciales para pedir fe en Jesús. La incredulidad es muy costosa, tanto en ese entonces como lo es ahora.

3. (6,14-29) Marcos interpola un pasaje acerca de la muerte de Juan el Bautista, contándonos que Herodes había oído de la fama de Jesús, a quien considera como Juan revivido. Marcos quiere lograr con esta interpolación que los lectores entiendan que la muerte de Juan es una amenaza también para Jesús. Herodes Antipas, hijo del cruel Herodes el Grande, era un hombre que tenía mala conciencia justamente por el asesinato de Juan. Su conciencia le acusaba cuando le hablan de Jesús. Para él, Jesús es, sin duda, Juan resucitado de los muertos. Según la opinión de este rey, una persona resucitada puede hacer muchas cosas increíbles. Aunque otros dicen -para tranquilizar a Herodes- que es Elías u otro profeta, Herodes persiste en su propia opinión, diciendo que Jesús es Juan, "el que yo decapité". Ahora Marcos cuenta toda la historia de la muerte de Juan como anticipo de la muerte de Jesús.

  Herodes había encarcelado a Juan por causa de su `ingerencia' en su vida personal. Herodes se casó con Herodías, la esposa de su hermano Felipe. Juan había advertido a Herodes, respecto a su relación ilícita con ella. Esto no le agradó a Herodías. Aparentemente la detención fue un compromiso para no matar a Juan, ya que Herodes le temía. De esta manera apaciguaba los ánimos de Herodías, y, a la vez, `protegía' a Juan (v.20). Herodes no podía deshacerse de Juan; le gustaba conversar con él, pero siempre se quedaba perplejo. (También es posible traducir el v.20 diciendo que Herodes no hizo nada sin consultar a Juan, y que sus consejos le agradaron a Herodes). Pero la ambigüedad (el no poder tomar una decisión firme a favor de Juan) es peligrosa. Entonces llegó un día en que Herodías aprovechó la ocasión para mandar a matar a Juan. En el cumpleaños de Herodes, habiendo mucha gente en el palacio de Machaero, cerca del Mar Muerto (según la información que nos brinda el historiador judío Flavio Josefo), danzó la hija de Herodías. De acuerdo a la costumbre oriental, Herodes dijo: "Lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino" (ver Ester 5,3; 7,2). Herodías actúa decididamente e instiga a su hija para que pida la cabeza de Juan el Bautista, ante lo cual Herodes no pudo resistirse, puesto que había quedado apresado a sus propias palabras, las cuales había declarado delante de sus invitados; y aunque esto le produjo mucha tristeza, accedió. La cabeza de Juan le fue traída en un plato. Más tarde los discípulos de Juan enterraron el cuerpo decapitado de su maestro. Así se puso fin a la vida de Juan, el heraldo del Mesías, quien murió como mártir de su fe. Aunque esperaba el reino de Dios de otra manera, no fue avergonzado en su esperanza, ya que Jesús a través de su muerte abrió la puerta hacia su reino.

* Juan murió como mártir, ¡Jesús como sacrificio!

4. (6,30-44) En el versículo 30, Marcos retomará el pensamiento concerniente a los discípulos enviados, quienes ahora regresan a Jesús y le cuentan todo lo sucedido. Él les invita a descansar un rato, pues siempre estaban rodeados de gente. Luego se fueron en una barca a un lugar desierto (aparentemente un lugar donde Jesús se retiraba a menudo, y por lo tanto conocido por la gente), donde la multitud ya estaba esperando a Jesús y a sus discípulos. Al ver Jesús la multitud, tuvo compasión de ellos, ya que para Él eran como ovejas sin pastor. Estas palabras nos recuerdan a Números 27, 15-18. Allá Moisés ora al final de su vida a Dios para que les levante a un hombre para guiar al pueblo: "Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda la carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación no sea como ovejas sin pastor". La respuesta de Dios en ese momento histórico fue Josué. Aquí encontramos a Jesús como el Pastor de las ovejas a través de quien Dios reune al pueblo de los últimos días.

  Tal como Dios entregó diariamente el maná a su pueblo en el desierto, así da Jesús ahora alimentos en abundancia. Manda a sus discípulos dar de comer a la multitud. En todo esto los discípulos reciben enseñanza con respecto a su futura tarea. Ellos deben alimentar a la multitud con la palabra de Dios, pero en esta actividad son dependientes completamente de las bendiciones del Señor. Los discípulos no saben cómo dar de comer a tantos. Jesús, sí lo sabe. Hace sentar a la multitud en grupos de cincuenta y cien, para que nadie se pierda en la gran cantidad. A través de su bendición se multiplica el pan, quedando al final doce cestas llenas. Para todo el pueblo, y para los discípulos mismos, hay suficiente bajo la bendición de Jesús.

* La alimentación de los cinco mil era una prueba del poder y la misericordia de Jesús, y a la vez una señal del banquete de su reino.

5. (6,45-56) Después de la cena en el desierto, Jesús obliga a sus discípulos a entrar en la barca. No es tiempo de que el pueblo lo proclame rey (ver Juan 6,15), sino de obrar en las ciudades de Israel. Mientras Jesús se prepara en oración, los discípulos alistan la barca para viajar a Betsaida. Estando Él en tierra los ve remar con gran fatiga, por lo cual se dirige hacia ellos en su ayuda, andando sobre el mar. Se les adelanta no con la intención de asustarlos, sino de dirigirlos. Parece que en primer lugar Jesús no quiere auxiliar a sus discípulos, pero esto no es así, ya que Él les quiere servir de guía en medio de las dificultades. Jesús va a la cabeza. Los discípulos, sin embargo, piensan que es un fantasma y se asustan mucho. Por eso Jesús les tranquiliza: "¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!" Jesús no sólo quiere quitarles su angustia, sino también animarles con respecto al viaje en general en esta tempestad. Los discípulos deben aprender que si Jesús les manda a hacer algo, también los fortalecerá para cumplirlo. Debido a que tienen poca fe, Jesús entra en la barca y calma el viento.

  Los discípulos se asombraron del gran poder de Jesús, y esto debido a que todavía no entienden cuán grande es su poder, a pesar de haber sido testigos del milagro de los panes. Marcos nos explica el porqué de esto: "Por cuanto estaban endurecidos sus corazones". Ellos no les habían dado el debido entendimiento al poder que Jesús manifestaba a través de sus milagros.

* Jesús quiere animarnos a través de su promesa para que confiemos en Él, incluso en circunstancias difíciles. A menudo nos falta la fe en su poder, a pesar de todo lo que hemos visto de sus maravillas.

  Ahora Jesús  y sus discípulos arriban juntos al sector de Genesaret (6,53). Inmediatamente la gente comenzó a traer en lechos a los enfermos, quienes procedían de todas partes. Los enfermos le rogaban que les dejase tocar tan sólo el borde de su manto. Así recibieron salud. (Ver también Marcos 3,10 acerca de ser sanado a través del tocar a Jesús).

  Este pasaje es más que una repetición de las curaciones de Jesús. Jesús vuelve al territorio de Herodes y de esta manera muestra que Él actúa sin temor a la muerte. No hay una actitud de reto, sino una postura real y franca, llena de misericordia por la gente. El pueblo, sin embargo, todavía muestra más interés en los milagros de Jesús que en sus palabras. Parecen impresionantes los mercados llenos de personas, pero faltan las sinagogas repletas de oyentes reverentes. No obstante, vemos aquí a Jesús que con mucha paciencia sigue pidiendo el reconocimiento de su pueblo. No hay nada de dureza en su actitud.

* ¿Estamos a la expectativa de ver sólo milagros o escuchamos atentamente la Palabra de Jesús para obedecerla?

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. La incredulidad es muy peligrosa, ya que cierra los ojos ante la obra de Dios por medio de Jesucristo. La gente se admira de Jesús, pero esta admiración se halla lejos de estar fundada en la fe; es nada más que una admiración crítica, ya que no puede concebir que uno de sus aldeanos pueda tener tal palabra de autoridad y realizar los milagros que hace. Para ellos, Jesús es una persona común y corriente, sin gran abolengo; por eso le rechazan. La gente no puede aceptar que Dios pueda emplear un instrumento humilde, tampoco que Dios pueda humillarse tanto que aparezca en la figura de un hombre. La incredulidad muestra que no tenemos conocimiento de nosotros mismos y que por lo tanto no nos damos cuenta de que necesitamos a Cristo, el humilde Salvador.

2. Nuestra tarea es testificar de Jesús y con su autoridad demandar fe en Él. El envío de los discípulos fue como un preludio de Pentecostés. Desde entonces fueron enviados (y nosotros igual) para testificar de Cristo y pedir fe en Jesús. Si la gente no acepta el mensaje del evangelio, es como si rechazaran a Jesús mismo. Actuemos con la autoridad de Cristo, y tengamos cuidado de no rechazar a Jesús al no recibir su palabra. Por otro lado, rechazar a Jesús es un pecado más grave que los pecados cometidos por ciudades impías e inmorales. Esto es un duro golpe para aquellos que pretenden asegurarse la dicha eterna por medio de una vida moralmente elevada, sin la necesidad de recibir a Cristo. Parece increíble, pero mayor castigo merece el que rechaza a Jesús, que el que vivió una vida en forma licenciosa sin el conocimiento de Cristo.

3. Mientras que Juan murió como mártir, Jesús murió como sacrificio vicario. La manera en la cual Marcos une la fama de Jesús con la muerte de Juan nos hace ver que la muerte amenazaría también a Jesús. Herodes respetaba a Juan, pero no quiso dejarse corregir por él. En su ambigüedad cedió ante la petición de la hija de Herodías. La ambigüedad lleva fácilmente al rechazo total del evangelio. Si no rompemos radicalmente con ella, seremos su víctima.

4. La alimentación de los cinco mil es un preludio del reino de Dios. Esta señal pinta un aspecto positivo del reino de Dios: el reino de Dios no sólo se caracteriza por la ausencia de miseria, sino también por la presencia de abundancia y gozo. Esta historia es a la vez una indicación de la futura tarea de los discípulos (y de la iglesia de hoy): alimentar a las multitudes con la palabra de Dios. En todo esto, Jesús muestra su gran amor y preocupación por el bienestar del pueblo de Israel, el pueblo del pacto de Dios, en cuyo tronco también nosotros somos injertados.

Alimentar a la gente por medio del evangelio y la obra social es dar expresión del amor y la preocupación de Jesús por la humanidad.

5. Jesús quiere despertar la confianza en Él. Este es el significado de la historia de Jesús caminando sobre el agua, la cual a primera vista nos parece un poco extraña. Jesús no interviene, ni entra inmediatamente en la barca, pues los discípulos deben aprender que la tarea que Jesús les impone implica su promesa de ayuda y protección. Debido a su poca fe, Jesús en su misericordia, entra en la barca y calma la tempestad. Al otro lado del mar, Él continúa su trabajo. Su misericordia es grande, pero el fruto es todavía escaso. Hay mucha `fe' en los milagros, pero poco interés y fe en su mensaje. ¿No podemos decir lo mismo hoy en día?


Marcos 7

1a. (7,1-5) Estos versículos nos cuentan de una participación que los fariseos realizaron en conjunto con algunos especialistas en la teología provenientes de Jerusalén, para efectuar una pregunta. El propósito de esta visita es probablemente con el fin de querellarse públicamente en contra de Jesús y así alejar a la multitud de Él. Algo parecido hemos visto en un pasaje anterior con los fariseos de Galilea (3,6), pero en aquella oportunidad su propósito no tuvo éxito a causa de la gran admiración del pueblo por Jesús. Estos querellantes fueron testigos oculares de la conducta reprensible (así la interpretaron ellos) de los discípulos, cuyo responsable intelectual, según ellos, era Jesús. El punto de su crítica concierne a la forma de comer de los discípulos: sin lavarse las manos, es decir, manos con las que se hace de todo. Así estas manos se convierten en manos inmundas. Faltó el lavamiento especial por el cual se limpian las manos antes de comer, porque esta era la costumbre de todos los judíos bien nacidos.

  Marcos describe cómo eran las costumbres de la tradición judía, en relación a este asunto:

1. Los judíos no comen sin haberse lavado las manos, ya que las manos se estrechan mutuamente. Esto fue la tradición de los ancianos.

2. Este lavamiento se hace sobre todo al volver de los mercados en donde hay tantas personas a quienes se toca a menudo, por lo cual seguramente se contaminan las manos.

3. Los judíos tienen muchos lavamientos más, tanto de las cosas que se usan para preparar la comida como de los muebles en que se guarda la comida. De esta manera la gente tiene la impresión de estar totalmente pura delante de Dios.

  Por esta razón, la enseñanza de Jesús es chocante para los judíos. Los interrogadores piensan que este incidente es sintomático para toda la conducta de los discípulos, lo que acarrea falta de respeto por la tradición de los ancianos (los maestros anteriores). Jesús sólo puede ser tolerado, una vez que siga el paso de las tradiciones de los ancianos. El que quiere ser maestro autorizado y reconocido como tal, según los fariseos, debe ajustarse a las tradiciones de las generaciones anteriores.

* ¿Qué y quién es para nosotros más importante, Jesús o nuestras propias tradiciones?

1b. (7,6-13) Jesús penetra en la actitud de rechazo que está detrás de la pregunta de los fariseos. La situación es el cumplimiento de las palabras de la profecía de Isaías cap. 29. Jesús les llama actores (hipócritas), ya que se muestran diferentes a lo que son en realidad. La pregunta no es hecha con genuino interés ni por preocupación real, sino por enemistad. Esa es la situación de la que Isaías ya profetizaba. La profecía de Isaías 29 se dirige a un pueblo que deliberadamente se inclina bajo sus líderes espirituales. Junto con ellos se cambió la reverencia hacia el Señor por el sometimiento a mandamientos de hombres. Ahora se cumple esta profecía, pues Jesús viene en nombre del Padre, sin embargo, el pueblo y sus líderes fingen tener respeto por el Señor, pero en realidad le rechazan. Puesto que han negado la autoridad de su Hijo -ya que toman más en consideración los mandamientos de hombres en vez de la enseñanza de Jesús- entonces, el Padre los apartará de su familia. Por lo tanto, la aparente reverencia es nada más que una farsa, pues es imposible mostrar respeto a Dios y a la vez rechazar a Jesús.

  Jesús muestra que existe un rechazo permanente de los mandamientos de Dios por parte de los fariseos. Ellos reconocen el respeto a los padres como un mandamiento importante de Dios. Sin embargo, la falta de amor por Dios se pone de manifiesto en la falta de amor por los padres. Era costumbre en aquella época dedicar algo de los bienes a Dios. Al emplear la palabra `corbán' (don para Dios) la gente podía retener a los padres lo que se le prometió a Dios. Sin embargo, como no decían cuándo dedicarían sus bienes, la gente mantenía el usufructo de sus posesiones, sin preocuparse de sus padres. Esto es nada más que anular los mandamientos de Dios y preferir sus propias tradiciones. Así, de esta manera, actuaban muchas veces los fariseos.

* Busque ejemplos de la forma en que podemos anular el mandamiento de Dios y poner en su lugar nuestras propias tradiciones.

1c. (7,14-23) Jesús llama a toda la multitud para que le oigan sólo a Él, con el fin de obtener entendimiento en lugar de prestar oído a la enseñanza de los fariseos. Dada la importancia de su enseñanza, esto lo hace dos veces (los versículos 14 y 16). La enseñanza de Jesús no sólo es nueva, sino que además es totalmente diferente a la que realizaban los fariseos. "Nada hay fuera del hombre que entra en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre". ¿Cómo puede el pueblo de Dios llegar a la pureza? ¿Comiendo acaso alimentos en forma pura? Jesús modifica totalmente la opinión común con respecto a la pureza. El pueblo sólo llega a la pureza, cuando el interior del hombre es puro. Esto implica que Jesús anula los preceptos acerca de la pureza. Él enseña como el Maestro prometido por Moisés ( Deut. 18). A través de los siglos, el pueblo de Dios tenía que distinguirse de los demás pueblos mediante preceptos acerca de la pureza, y todo esto, hasta la venida del Mesías. Ahora, su llegada es la razón para no dedicarse más a estos preceptos. En este momento el pueblo de Dios necesita la purificación del corazón, purificación que sólo Jesús puede efectuar.

  Los discípulos piden explicación del aforismo usado por Jesús; Él se asombra de que también sus discípulos tengan tan poco entendimiento. Los líderes judíos eran aparentemente ciegos, sin embargo, Cristo esperaba algo más de sus discípulos. En su gracia, Jesús les concede entendimiento para que puedan llevar al pueblo a sus pies ( de Cristo). En su explicación, Jesús declara que todos los alimentos son  puros. Los adversarios notan la pretensión mesiánica de Jesús y se oponen grandemente a ella (ver Mat.15, 12). Lo que sale de dentro del corazón del hombre contamina al hombre. Los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos etcétera, salen del corazón del hombre. Estas palabras son chocantes. Aunque los fariseos saben que también hay maldad dentro del hombre, pensaban que por medio de los preceptos, concernientes a la purificación, se hacía diferencia entre ellos y los demás pueblos.

* Todos los hombres tienen un corazón inclinado hacia el mal; sólo Cristo puede regenerarlo.

2. (7,24-30) Jesús deja Galilea para retirarse a un territorio extranjero. Este movimiento tiene que ver con el aumento de las amenazas en aquel lugar. Jesús está dispuesto a sufrir y a morir, pero no antes del tiempo establecido por su Padre, ya que su obra en Israel aún está inconclusa. Sin embargo, el rumor de su majestad le acompañaba, por lo que la dirección de la casa pronto fue conocida. Una mujer con una hija endemoniada le busca y se postra ante sus pies. Le pide echar fuera a un demonio que poseía a su hija. Ella es una mujer de cultura griega y sirofenisa de nación, una región de la costa al norte de Palestina, por lo que era una gentil. Jesús responde con un paradigma. Los alimentos son para los niños y no para los perritos. Jesús proveyó `alimentos' para su pueblo y está esperando que éste se alimente. Aún no es el tiempo de dar comida a los perritos, es decir, a los gentiles. La reacción de la mujer busca conexión con las palabras de Jesús. ¿No comen los perrillos las migajas que cayeron de la mesa de los hijos? Que el Señor le muestre misericordia dándole algunas migajas de su bondad. Jesús responde a su fe y echa fuera al demonio.

* Aunque parezca que el Señor no responde, la fe nunca apela en vano a la misericordia del Señor.

3. (7,31-37) Jesús vuelve a Galilea, a la región de Decápolis. Allí le traen a un sordo y tartamudo. Al parecer, Jesús quiere esconder el milagro (v.33). En el acto del milagro, Jesús hace cosas notables que nos parecen muy curiosas y que nos hacen preguntar: ¿Es un lenguaje adecuado lo que hace o son gestos para mostrar al sordo lo que va a hacer? En todo caso no tiene nada que ver con magia. El poder viene del cielo, es decir, de la esperanza en su Padre. Al hacer el milagro gime, como si fuera algo triste. En realidad no lo es, pero por otro lado sí lo es, ya que la gente busca los milagros y no sus palabras. Por lo tanto, Jesús prohibe al hombre sanado dar a conocer algo de este hecho portentoso (v.35). La gente, sin embargo, habla acerca del milagro. No han entendido el lenguaje del milagro que les indica tener respeto al mensaje del Mesías en vez de embobarse ante las cosas increíbles.

* ¿Tiene la palabra de Jesús más importancia que sus milagros?

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. La tradición de una iglesia puede convertirse en un arma para condenar a otros. Los líderes judíos eran extremadamente rigurosos en cuanto a la tradición de los ancianos. Ellos condenan a los discípulos de Jesús, porque no obedecen a una tradición que obligaba a lavarse las manos muchas veces antes de comer. De esta manera pensaban mantenerse puros delante de Dios. Tanto hincapié hacían en esto que no dudaban en condenar a aquellos que no lo realizaban como ellos. De igual manera es posible encontrar esta actitud dentro de la iglesia, cuando los hombres, a través de los años, han incorporado tradiciones o normas que vienen a ser las pruebas de una santidad o pureza, casi siempre son cosas que tienen que ver con actos externos. Por ejemplo podemos pensar en la forma en que hay que vestirse, peinarse, donde ir y dónde no hacerlo, etc. Todas estas tradiciones si no son evaluadas a la luz de la Escritura pueden fácilmente llevar a los creyentes hacia una actitud y condenatoria hacia otros.

1b. Es posible llegar a invalidar los mandamientos del Señor, cambiándolos por preceptos humanos, llegando a pensar que con esto agradamos al Señor. Los fariseos eran muy respetuosos de la tradición de los ancianos, pero estaban pasando por alto los mandamientos de Dios. Parecían ser muy espirituales, pero en realidad no lo eran; pasaban por alto el mandamiento de honrar a los padres, no dándoles el sustento material que necesitaban; la excusa que le daban a sus padres era: "No puedo darte dinero porque le pertenece al Señor". Podemos mostrar la misma actitud, por ejemplo, cuando simulamos que nuestro deseo es servir a Dios, y que por lo tanto no tenemos tiempo para cuidar a nuestros padres, mientras que la verdad es que simplemente no queremos hacerlo.

1c. Para alcanzar pureza delante de Dios, los mandamientos externos de nada valen si el corazón antes no ha sido regenerado por el Espíritu Santo. Los fariseos enfatizaban una diferencia externa con los que no eran judíos. Esto a la larga los llevó a una actitud de orgullo, en donde pasaban por alto la condición del corazón del hombre. ¿De qué vale hacer tanto esfuerzo humano para alcanzar pureza por medio de rituales, si en el corazón no hay un cambio obrado por Dios? En cuanto a esto podemos afirmar que el corazón de estos hombres no era limpio pues rechazaban a Jesús. La iglesia debe saber que si ella hace tanto énfasis en asuntos externos que según la tradición son señales de santidad, puede caer en orgullo y desconocer que el corazón es malo y que necesita ser purificado por Dios mediante su Espíritu.

1d. Lo malo no viene de afuera, sino que está adentro, en el corazón. Para los fariseos fue una palabra muy chocante el que Jesús les dijera que lo que realmente contamina al ser humano era su corazón inclinado siempre al mal, y no cosas que tienen que ver con los alimentos. En las palabras de Jesús encontramos respuestas a pecados que por lo general se asocian con el diablo, pero que Jesús deja en claro que nacen del corazón. Además, es esto una enseñanza para que estemos conscientes que en la labor de educar a nuestro hijos en el temor del Señor no debemos pensar que ellos pueden llegar a ser personas que nunca cometerán pecado. Pero Jesús vino justamente para ofrecer a través de su sacrificio y Espíritu otra limpieza, la del corazón.

2. Después de Pentecostés el evangelio se expanderá a los gentiles, no dándoles `migajas', sino pan de vida en abundancia. Jesús debía retirarse al extranjero. Una mujer le pide el favor de liberar a su hija de un demonio. Jesús considera que todavía no es el tiempo para los gentiles, sino para Israel; pero igual, en su gran misericordia, responde a su petición. Aunque nosotros tampoco merecemos la gracia de Dios, no obstante, si la suplicamos con sinceridad, Él, en su infinita bondad, nos la promete y otorga.

3. Jesús no quiere alcanzar fama como milagrero, sino que busca fe en su persona y palabra. Jesús respondió a las necesidades de la gente, pero le entristecía ver que había más interés en sus milagros que en su palabra. Por eso gimió y prohibió hablar acerca del milagro que había hecho: sanar a un sordomudo.


Marcos 8

1. (8,1-10) En estos versículos leemos sobre la segunda alimentación. Algunos intérpretes no creen que haya existido una segunda alimentación, sobre todo porque no pueden imaginarse que Jesús haya hecho dos veces el mismo milagro. Pero esta repetición es lógica, cuando consideramos la reiterada falta de comprensión y la poca fe de los discípulos; también es probable que los discípulos olvidaran lo que Jesús había hecho anteriormente (comparar 4,40 con 6,49-52). Durante la primera alimentación, el corazón de los discípulos estaba endurecido (6,52), de tal manera que no tenían suficiente fe en la divinidad de Jesús. La pregunta de sus discípulos ("¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?", 8,4), podría ser el resultado de este endurecimiento, sin embargo, también es posible que sea una pregunta indirecta a Jesús para que repita el mismo milagro, como si dijeran "comer pan aquí en el desierto es imposible si tú no haces algo".

  ¿Cuál es el significado de la segunda alimentación? ¿Sólo una repetición para confirmar a sus discípulos la seguridad de su poder? Probablemente es algo más. La primera alimentación fue incorporada en un período de descanso para los discípulos que acababan de volver. La segunda alimentación tiene otro motivo. La gente ya hace tres días que está cerca del monte, por lo que es normal que sientan hambre. Sólo cuando Jesús está a punto de despedir a la gente, habla acerca del peligro de que algunos puedan sucumbir en el camino. Su misericordia se extiende hasta mas allá de su regreso, ya que es su propósito que la gente se vaya para trabajar en su propio ambiente y dar a conocer lo que Él les ha dado y enseñado. Les alimenta entonces, para que puedan testificar en su propio ambiente de lo que habían visto y recibido de Jesús.  

El cuidado de Dios sobre nuestra vida tiene un propósito: poder trabajar en su reino. ¿Empleamos esta oportunidad o la despreciamos?

2. (8,11-13) Jesús llama de forma indirecta a los fariseos para que le glorifiquen, lo cual no hacían, ni hacen gran parte hoy en día. Sólo se dirigen a Él para probarle. Es evidente que Jesús reclama autoridad divina. Si esto es verdad, es decir, si Jesús pretende ser quien dice ser, entonces los fariseos le exigen que lo demuestre con alguna señal del cielo. No por algo que Él haga como persona (pues según su opinión Jesús actúa por medio del diablo), sino por algo que Dios haga, como por ejemplo el fuego que descendió del cielo como respuesta a la oración de Elías. Según las profecías pasarían señales en el cielo en los días del Mesías (Joel 2, 30-31), pero aún no se ve nada de estas cosas. Sin una señal celestial Jesús no tiene la autoridad para hablar, enseñar y hasta cambiar preceptos divinos de la purificación (como había pasado en el capítulo anterior). ¡Que Dios haga una señal para que sea manifiesto que Jesús posee el derecho de reclamar autoridad divina!, decían los líderes religiosos.

  Pero Jesús no necesita hacer esto. Pueden rechazarle como blasfemo o aceptarle como Hijo de Dios. Por lo tanto, Jesús responde con el espíritu muy triste. Aquí no hay solución, ya que la incredulidad no desaparece a través de las señales, sino por medio de la conversión. ¿Cómo es posible que justamente esta generación (que tiene el privilegio de haber visto tantos milagros) pida una señal? "De cierto os digo que no se dará señal a esta generación", ya que es una generación totalmente ciega. Llegarán las señales de los cielos (Marcos 13, 24-26), pero para entonces será demasiado tarde para los impenitentes. Jesús los dejó volviéndoles la espalda (8,13). ¡Este es el inicio de lo que sucederá cuando la señal pedida llegue!

* Contra la incredulidad no hay otro remedio que la conversión.

3. (8,14-21) Este pasaje nos habla de un malentendido por parte de los discípulos, debido a la falta de pan. Jesús une a la imagen del pan una enseñanza y advertencia. Una advertencia para ver bien y guardarse de la levadura de los fariseos y de Herodes. La levadura simboliza la influencia de ellos en el pueblo, una influencia que empapa como levadura a toda la sociedad judía. Jesús no reacciona contra la enemistad y odio de los fariseos hacia los discípulos (porque ante esto sus discípulos son resistentes), sino contra la mala influencia y crítica de los fariseos lanzadas contra Él. Los discípulos no le entienden bien, pues piensan que Jesús habla literalmente de levadura. A la vez piensan que su Maestro no tiene el poder suficiente para darles de comer. Aún no entienden lo que Jesús quiere decirles, y esto a causa de que sus corazones siguen siendo duros. ¿Teniendo ojos no ven, y oídos no oyen? ¿Están los discípulos en la misma línea que el pueblo que sigue manteniendo distancia de Jesús? En los versículos 19-21 Jesús señala el milagro de abundancia que Él había concedido hasta dos veces. En ambas oportunidades los discípulos habían visto a Jesús como Creador. Por lo tanto deben reconocerle como tal.

* ¿En medio del rechazo hacia Jesús, seguimos creyendo en Él como el Mesías y Señor Todopoderoso?

4. (8,22-26) La curación del ciego sigue a la conversación de los fariseos con Jesús acerca de la señal del cielo y a la conversación con los discípulos, que también están ciegos al no conocer bien a Jesús. Él y sus discípulos llegaron a Betsaida, no lejos del monte de la alimentación. Traen un ciego a Jesús con la petición que Él le toque. Jesús le toca, pero no para sanarlo, sino primeramente para sacarlo fuera de la aldea. El milagro es parecido al milagro del sordo (7,31-37) por los siguientes hechos:

- lo lleva a un lugar lejano;

- emplea su saliva e impone sus manos;

- se trata de una recuperación total;

- se le prohibe al sanado hablar acerca del milagro.

  Jesús sana en dos etapas. Lo hace con la intención de demostrar que el milagro tiene relación con la predicación del momento. No sólo este hombre es ciego, sino que muchos más lo son. Jesús no quiere hacer énfasis en el milagro mismo (por eso la prohibición de decir algo), sino en los resultados del milagro: ver a Jesús tal como es, y considerarlo como el Hijo poderoso de Dios.

* ¿Destacamos el milagro o glorificamos a Jesús mismo?

5. (8,27-9,1) Jesús y sus discípulos se acercan a Cesarea de Felipo, cerca de las fuentes del río Jordán. El trabaja hasta en los rincones más apartados del norte de la tierra prometida. En el camino conversan acerca de las opiniones que la gente tenía con respecto a Jesús. Esta conversación surge por una pregunta hecha por el mismo Señor. Es importante darse cuenta que las respuestas se dirigen a un precursor del Mesías, no al Mesías mismo. En el fondo, estas respuestas son una expresión de rechazo hacia Jesús. Es evidente que la confesión de Pedro es algo que muchos no reconocen. La intención de la pregunta de Jesús "Y vosotros, ¿quién decís que soy?", no es tanto una pregunta para una primera confesión, pues los discípulos habían confesado anteriormente su fe en Él, sino más bien si ellos, después de tanto rechazo, quieren persistir en su confesión. Por medio de las palabras de Pedro, que son obra de Dios, perseveran en su confesión y muestran así que su fe es firme y probada.

* ¿A pesar de tantas opiniones distintas e incorrectas con respecto a Jesús, persistimos en la confesión de que Él es la única esperanza?

  Todo esto es una introducción a la enseñanza acerca del futuro sufrimiento. La confesión de la mesianidad de Jesús será duramente atacada. Por eso Jesús confirma, en primer lugar, su mesianidad antes de hablar de su sufrimiento. Para los discípulos no es compatible ser el Mesías y a la vez tener que sufrir. Jesús va a explicar que estas dos cosas son conciliables, aunque los hombres no lo comprendan. Por esa razón, Jesús no deja hablar a sus discípulos sobre su mesianidad. Hasta los discípulos no entienden bien las implicancias del camino de Jesús. Por lo tanto, es necesario que guarden silencio temporalmente sobre su mesianidad hasta que hayan recibido una preparación suficiente para ser buenos predicadores de Cristo. Aún no lo son, pues su entendimiento acerca de la mesianidad de Jesús no es correcto.

  Ahora, Jesús comienza a enseñar a sus discípulos cuál es la obra principal del Mesías. El Hijo de Dios fue hecho hombre (hijo de Adán) para sufrir mucho. Esto es necesario según el plan de Dios, a causa de la culpabilidad de los hombres. Él debe sufrir, sobre todo por parte de los líderes del pueblo, hasta la muerte. Pero ya que esta es su tarea, también llegará a su meta final: la muerte será seguida por la resurrección y ascensión.       

  Pedro, al tener un falso concepto acerca del Mesías, aparta a Jesús y le amonesta, es decir, le prohibe hablar de su sufrimiento. Jesús, sin embargo, se vuelve a los demás discípulos, pues es importantísimo decirles a todos que así es el camino de Dios. Pedro ahora es portavoz del diablo, pues lo que él dice es para Jesús una tentación real y satánica. Pedro quiere que Jesús cumpla el deseo de los hombres (judíos nacionalistas): tener a un Mesías glorioso, que no tenga que pasar por la cruz y la muerte. Pero de esta manera se desobedece a Dios, pues se atenta contra su voluntad.

* Sólo entendemos el sufrimiento de Jesús si conocemos la santidad y el amor de Dios.

  Jesús continúa su enseñanza acerca de su sufrimiento, esta vez teniendo un auditorio más amplio (v.34); también habla acerca de la vida de sus seguidores, sobre lo que deben hacer todos los que quieren seguirle: "Negarse a sí mismo y tomar su cruz". Estas palabras, sin embargo, son una indicación indirecta de su propia obra. El camino de negarse a sí mismo y tomar la cruz es en primer lugar el camino de Jesús. Solamente los que quieren seguirle en su camino pueden ser llamados verdaderamente sus discípulos, los cuales no se escandalizan por su camino (el de Jesús) y están dispuestos, aun, a morir por Él. Jesús no dice que todos morirán, pero sí dice que deben desear seguirle en su camino hasta las últimas consecuencias. Esto aparece también en el versículo 35, en el cual Jesús nos coloca a nosotros en la disyuntiva: tratar de salvar la vida (=no creer en un Jesús crucificado, ni seguirle) o perder la vida (=creer en Jesús crucificado, y servirle aunque nos cueste la vida). Sólo este camino nos lleva a la salvación.

  En el versículo 36, Jesús nos llama a seguirle en este camino, debido a que el otro es un camino hacia la muerte eterna. En el versículo siguiente Jesús nos muestra que no hay nada que pueda salvarnos excepto la muerte suya. Nuestra vida no es una posesión que está exenta de la amenaza de muerte. Estamos en el peligro de la muerte eterna. El destino eterno depende de la gracia de Dios en Jesús y de la fe en su gracia. Ahora hay muchos que se avergüenzan de Jesús, porque Él es un Mesías que pasa por la senda del sufrimiento. Los tales deben saber que también Jesús se avergonzará de ellos, ya que sólo a través de su obra redentora podemos ser salvos.

  Por otra parte, Jesús nos entrega, a la vez, una gran promesa (9,1): "Algunos de los que están aquí, no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder." Según algunos expositores, Jesús habla acerca de su resurrección, pero lo mejor es pensar en su segunda venida en gloria. Jesús no comete una equivocación al decir que su venida es tan pronta que algunos no morirán, sino que Él promete a sus discípulos verdaderos (por eso dice `algunos', ya que no todos le aceptan) que no gustarán de la muerte. Para ellos la muerte ha perdido su carácter aterrador y no es un obstáculo hacia la vida eterna, sino la puerta de entrada hacia ella.

* Sólo para aquellos que siguen a Jesús en su camino hacia la cruz se abren las puertas de la vida eterna.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. El motivo de la segunda alimentación es fortalecer física y espiritualmente a la multitud para que al regresar a sus hogares respectivos testifiquen de lo que han recibido del Señor Jesús. Además, podemos decir, que al ocurrir esta alimentación fuera de los límites de Israel (en la región de la Decápolis) se abre la perspectiva hacia la predicación a las naciones. Si rogamos al Señor nueva fuerza para seguir trabajando en su reino, podemos estar seguros que Él estará atento a nuestras peticiones.

1b. La compasión de Jesús abarca toda nuestra existencia. El Señor prevee las situaciones difíciles a las que pueden verse enfrentadas las personas que deben regresar desde el desierto a sus respectivos hogares. Jesús está interesado en sobremanera por la condición física de las personas, aunque éstas sólo le busquen para ver cosas espectaculares en su ministerio. ¿Compartimos esta compasión de Jesús por las necesidades de los hombres?

2a. No son las señales las que rompen la resistencia contra Jesús, sino el convertirse y humildemente aceptar la autoridad divina de Jesús. Los fariseos piden una señal del cielo (= de Dios) que manifieste que Jesús puede proceder con autoridad. Sin embargo, el problema está en el corazón del hombre, no en la persona de Jesús.

2b. Para aquellos que sólo quieren ver algo sorprendente para creer en Jesús, recibirán lo que quieren; pero, para entonces, esa señal sellará su condenación eterna. Los fariseos querían ver algo sumamente grandioso que autentificara la autoridad de Jesús como Hijo de Dios. Así también mucha gente quiere pasar por el mismo proceso. La Biblia enseña que habrá una señal extraordinaria en los cielos: el regreso de Jesús a la tierra, en gloria y majestad. Mas cuando eso ocurra, la oportunidad para que los hombres se hubiesen arrepentido delante de Dios, recibiendo a Jesús como su Señor, habrá terminado para siempre.

3. Mantengamos, a pesar de las influencias negativas, nuestra fe firme en Jesús. El Señor advierte a sus discípulos contra la levadura de los fariseos, es decir, la influencia negativa de ellos hacia su persona. La mala interpretación de parte de los discípulos como si Jesús hubiera hablado de levadura para preparar pan, muestra la dureza de sus corazones, la incredulidad y la desconfianza en cuanto al poder de Jesús. Por esta dureza, ceguera e incredulidad corren el peligro de estar abiertos a la influencia de los fariseos. ¿No corremos nosotros el mismo peligro?

4. Jesús hizo milagros a fin de que todos creyeran verdaderamente en Él y glorificaran a quien los había llevado a cabo. Nunca tuvo la intención de atraer la admiración del pueblo, simplemente por cosas que nunca habían visto antes. La gente debe conocer a través de los milagros la real dimensión de Majestad de Jesús. Si Él abre los ojos de un ciego es para que éste pueda contemplar al Hijo de Dios que va camino al Calvario para morir por nuestros pecados.

5a. Tener una idea equivocada de la verdadera identidad de Jesús, es en realidad una forma de rechazo muy sutil. Jesús recaba información, aunque Él lo sabe, de sus discípulos acerca del pensamiento que la gente tiene de su persona. Para los hombres, Jesús es uno de los tantos profetas, y no el Cristo, su Salvador. Hoy en día mucha gente se refiere a Jesús catalogándolo como el mejor de los maestros de la vida, un filósofo, un poeta, y otras cosas semejantes; pero no lo reconocen como Señor y Salvador que les puede librar de la condenación eterna. Frente a toda opinión distorsionada de la persona de Jesús, mantengamos la verdadera confesión de quien es Él.

5b. No aceptar lo necesario del sacrificio de Cristo por nosotros es algo muy peligroso. Pedro, como representante de los discípulos, confiesa, por obra del Padre, que Jesús es el Cristo; pero, más tarde se opondrá al sufrimiento que Jesús debe soportar. Jesús revela a todos que la oposición a su sacrificio es una actividad satánica. Para algunos les resulta una locura hablar de la sangre que lava nuestros pecados, les resulta ilógico hablar de esto en un mundo computarizado. Nosotros nunca debemos olvidar que fue el sacrificio de Cristo el que logró nuestra redención y salvación eterna.

5c. Para los creyentes la muerte ha perdido su carácter aterrador; ella es el paso a la gloria eterna con Jesús. Seguir a Jesús es hacerlo hasta las últimas consecuencias, es mantener nuestra confesión hasta la muerte. Avergonzarse del sacrificio expiatorio de Cristo traerá consecuencias de eterna perdición. Mas para los que creen en Él con todo su ser verán que la muerte es tan sólo un paso a la gloria con Jesús. Los creyentes no temen a la muerte de la misma manera que los incrédulos, pues saben que ella no los puede sujetar a su dominio, ya que somos propiedad de Cristo Jesús.


Marcos 9

1. (9,2-13) El relato de la transfiguración acontece después de la primera enseñanza del sufrimiento de Jesús. Esta conexión se ve sobre todo en el versículo 7 a través de la voz celestial, que se oye desde una nube: "Este es mi Hijo amado; a él oíd." Los discípulos necesitan escuchar estas palabras, pues habían mostrado aversión en contra del sufrimiento de Jesús. Sin embargo, la voz del Padre les dice que deben seguir oyendo a Jesús, aun cuando hable acerca de su camino hacia la cruz.

  Jesús lleva al monte a tres de sus más importantes discípulos que se oponen a la idea de su sufrimiento a fin de que el Padre les hable y reprenda. Pero la transfiguración para ellos no es sólo una reprimenda, sino también un estímulo. Aunque Jesús debe morir, su gloria celestial es segura. La apariencia de Jesús cambia ante los ojos de los discípulos; un resplandor celestial destella aun sobre su ropa, la que se hace tan blanca como la nieve.

  Además Moisés y Elías se encuentran en el monte para deliberar con Jesús sobre su camino hacia la muerte y la resurrección (ver Lucas 9,31). Moisés y Elías fueron los profetas más importantes del AT; a pesar de su grandeza como tales, no pudieron impedir que el pueblo pecara, por tanto su esperanza se dirige ahora a Jesús.

  Aparentemente los discípulos tuvieron miedo. Pedro trata de adaptarse a esta situación reduciendo la gloria de Jesús a un aspecto terrenal ("hagamos tres enramadas"). Jesús no les llevó porque los necesitara, sino porque ellos necesi­taban la exhortación divina. Tal exhortación la reciben cuando una nube les cubre (ver Ex.40, 34-35.38); es la gloria de Dios que les proporcionaba sombra. Dios está presente en aquel lugar y hace evidente esto, haciéndoles oír su voz; aquí el Padre repite las mismas palabras que dijo cuando Jesús se bautizó, pero con una añadidura: "A él oíd". Estas palabras son un estímulo para seguir depositando la fe en Jesús, aun cuando Él tenga que morir.

  Cuando Jesús desciende del monte no permite que nadie hable sobre lo sucedido, sino hasta su resurrección. Los discípulos sólo podrán hablar bien de la gloria de Jesús, cuando entiendan plenamente el camino de su sufrimiento.  Ellos discuten sobre el significado de la resurrección. Como judíos saben de la resurrección en el último día, pero aún no entienden nada del camino de Jesús, que es necesario que Él muera pero que también resucite al tercer día.

  Los discípulos tienen una inquietud; esperan la gloria de Cristo, pero, ¿no hay que esperar en primer lugar a Elías? La pregunta muestra de nuevo cuán ciegos son respecto a la nece­sidad de un Mesías que debe sufrir. Los discípulos piensan que Jesús habla de su sufrimiento, debido a que Elías aún no ha llegado. Jesús responde explicitando la pregunta. Elías viene primero para restaurar todo, sin embargo ¿cómo es posible que el Mesías deba padecer? Jesús mismo da la respuesta. Elías ya vino (en la persona de Juan el Bautista), y a él le sucedió lo mismo que al Mesías, como está escrito de él (=el Mesías). La historia del Mesías y sus precur­sores es una sola, con un mismo destino: la muerte; pero a diferencia que Jesús lleva consigo la vida perdurable.

* La verdadera gloria de Jesús viene a través de la cruz, la cual es inevitable.

2. (9,14-29) Hay un gran contraste entre la gloriosa transfiguración de Jesús y la miseria al pie del monte. Se trata de un muchacho endemoniado. No podemos explicar su enfermedad a través de palabras médicas modernas, diciendo que es epilepsia lo que padece este joven. Es más, este muchacho está endemoniado, y es por eso que le suceden cosas terribles (vv.20 y 22).

  Sin embargo, algo más acontece durante la ausencia de Jesús. Supuestamente la gente piensa que Jesús había desaparecido y junto con Él su poder. Muy curiosa es la palabra que Marcos emplea para expresar la sorpresa de la multitud cuando ve a Jesús. Aunque parece una sorpresa llena de alegría (inmediatamente la gente saluda a Jesús) no hay nada de gozo en estas palabras, pues indican más bien una actitud de sorpresa. Este es probablemente también el tema sobre el cual los escribas discuten con los discípulos (la desaparición de Jesús y de su poder), porque cuando Jesús pregunta acerca de la discusión nadie responde, sólo el padre del muchacho cuenta de la enfermedad de su hijo y de la incapacidad de los discípulos para sanarlo.

  En primer lugar, Jesús no toma en consideración la enfermedad y la situación tan crítica del muchacho, sino que lanza un suspiro sobre la incredulidad de la multitud, del padre, de los discípulos y de todos los demás, diciendo: "¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?" Por lo tanto, no es seguro que Jesús siempre quiera estar con ellos. Estaban discutiendo sobre su desaparición, pero mejor es tener temor de su aparición en gloria, ya que desde ese momento Jesús quitará de su presencia a los incrédulos. Jesús advierte a esta generación, y le da tiempo para convertirse de su incredulidad. Por esa razón Jesús hace el milagro y dice `traédmelo'.

  Nos llama mucho la atención que aunque el demonio sacude con violencia al muchacho, Jesús no hace nada al respecto, sino que tranquilamente conversa con el padre. Lo más importante no es que el muchacho pueda ponerse en pie, sino que el padre pueda levantarse en la fe. Jesús pregunta desde cuándo el muchacho sufre esto. Desde su niñez, responde el padre. Ante esto nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Por qué el padre no acudió antes a Jesús? ¿Por causa de incredulidad? La duda de este padre se hace notoria también en su aclamación: "Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos". Este hombre está inseguro, pues ve a Jesús como una posible solución a su problema y no la única. Jesús reprende fuertemente esta incredulidad, y cambia la posibilidad: "Si puedes creer, al que cree todo le es posible." (Ver la diferencia con el leproso que dice en 1,40, "Si quieres, puedes limpiarme").

  Antes de que el demonio salga gritando del muchacho, el padre pierde su incredulidad también gritando. Con muchas lágrimas clama: "Creo, ayuda mi incredulidad". Así, toda la multitud debería hacer lo mismo, pedir a Jesús que Él les libere de la incredulidad. La curación busca estimular a la gente a esperar todo de Jesús.

  Los discípulos se preguntan después, por qué ellos no pudieron echar fuera al demonio. La respuesta es vergonzante para ellos: "Este género (de demonios) con nada puede salir, sino con oración y ayuno". Fue la culpa de ellos, por la falta de oración y el ayuno (para concentrarse en la oración). Sin embargo, el poder de Jesús es suficiente; lo que aquí faltó fue la fe. Sólo a través de la fe, que se dirige a la persona de Jesús, se rompe con el poder de los demonios. Jesús volvió del monte para poder fortalecer la fe de la multitud y de los discípulos.

* La incredulidad es un mal muy peligroso, empequeñece a Jesucristo.

3. (9,30-32) Este evangelio continúa con la segunda anunciación del sufrimiento. Cada vez Jesús agrega algo más. Esta vez añade que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. Nótese que Jesús en el fondo, aunque es entregado por Judas, sabe que será entregado por Dios a los hombres. Es la voluntad de Dios a favor nuestro.

  Marcos une el viaje de Jesús por Galilea con la anunciación de su sufrimiento. A nadie le está permitido saber el destino de su viaje, para que nadie le impida ir a aquel lugar de sufrimiento. Los discípulos no entendían esta palabra (mejor es la traducción, "no conocían esta palabra"). El significado de las palabras de Jesús estaba completamente escondido para ellos. Los discípulos tienen miedo de preguntarle, lo cual es curioso, ya que muchas veces cuando tenían la oportunidad lo hacían. Vemos que para ellos el sufrimiento de Jesús fue el secreto más grande de todos los secretos. Después de la resurrección, Jesús les abriría sus mentes para que pudieran entender todo lo que sucedió; sólo entonces comprenderían el `porqué' del sufrimiento de Jesús.

* Sin la iluminación del Espíritu Santo nadie puede entender la razón del sufrimiento de Jesús.

4. (9,33-50) Los temas de este pasaje están relacionados entre sí. Jesús y sus discípulos llegaron a Capernaum, lugar en donde les enseñará una gran verdad. La base de esta enseñanza se halla en la discusión que tenían. El hecho de que se callen cuando Jesús les pregunta por esta discusión, demuestra lo importante que era para ellos "quién había de ser el mayor". Cuando Jesús lo sabe, se sienta -la actitud normal para la enseñanza-  llamando a los doce para reprenderles. El primero debe ser el último de todos. Hay un lugar de honor cerca de Jesús, pero este lugar, paradójicamente, consiste en ocupar el último lugar, desde donde se sirve a todos. Entonces, Jesús no responde a la pregunta ¿quién es el primero?, sino ¿cómo puede uno ser el primero? Lo cual se logra recibiendo a niños en el nombre de Jesús.

  Jesús toma a un niño, y lo pone en medio de ellos. Los discípulos debían aprender cuán importante es preocuparse de los niños que todavía no parecen tan distinguidos. En el capítulo 10, 13 se ve lo difícil que es practicar esto. Los grandes apóstoles tienen que recibir, enseñar y preocuparse de creyentes que, según los criterios del mundo, son insignificantes. Sin saberlo, de este modo recibirán a Cristo mismo, y al hacer esto, ellos (los discípulos) serán grandes en el reino de Dios. Por consiguiente, lo importante no es buscar el propio honor, sino el honor de Cristo.

  La siguiente pregunta de Juan se relaciona con la idea de recibir a los `niños', los `pequeñitos'. ¿Hasta qué punto debemos hacerlo? Por ejemplo, dice Juan: "Hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía". Todavía Juan aprecia mucho su propio honor. Los `niños' tienen que seguirles por lo menos a ellos, los doce discípulos. Jesús prohibe hacer tal cosa. "Ninguno hay que haga milagros en mi nombre, que luego pueda hablar mal de mí." Es importante entender estas palabras como palabras pronunciadas en un momento único y no como un dicho en general. En poco tiempo más, Jesús tendría mucha oposición. Por lo tanto, los discípulos deben estar muy contento de que haya una persona que actúa en el nombre de Jesús. No es bueno hacer tropezar a un amigo que está un poquito aparte. Es mejor que los discípulos se preocupen por la futura oposición, que ya se acercaba, que escandalizarse a causa de un partidario. "Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es." Esta palabra también es dicha para un momento específico. Quién ahora no es contra Jesús y no clamará después `crucifícalo', es un partidario suyo. Los discípulos pueden decir: Es una decepción que el hombre no nos siga. Pero Jesús dice: Esto es más de lo que podemos esperar en un tiempo de tanto rechazo. Quien ahora no es contra Jesús, entonces está a su favor.

  En el versículo 41, Jesús profundiza en la actividad realizada por uno de los `pequeñitos', como este hombre. Los discípulos se interesan en cosas grandes (que les sigan a ellos), pero Jesús destaca lo pequeño. Aunque algunos no sigan a los discípulos, sí hacen algo más simple, como por ejemplo: dar un vaso de agua fría a los servidores de Jesús, lo que es muy importante a los ojos de Dios; de esa manera reciben recompensa: la entrada al reino de Dios. Jesús da énfasis no en lo que uno da, sino en la forma en cómo se da. No importa el honor de los discípulos, sino la salvación de los creyentes simples.

  Por otro lado, Jesús advierte a sus discípulos a no hacer tropezar a uno de estos pequeñitos (como el hombre que echa fuera demonios en el nombre de Jesús), a fin de que el creyente común no pierda su fe. El castigo para aquella persona que haga tropezar a un "pequeñito" será terrible; más que la muerte por ahogo, "mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar".

  Jesús va a hablar en forma profunda (¡en singular!), "si tu mano...".  Jesús enumera tres posibilidades de poder caer en el pecado de hacer tropezar a uno de los pequeñitos: a través de la mano, del pie y del ojo. ¿A qué actos de pecado se refiere Jesús con esto? Él habla sobre la ambición y el orgullo. Por eso podemos pensar en la mano que quiere dominar, en el pie que quiere ir delante y en el ojo que es envidioso. Actuar de tal forma que el pequeñito pierda su fe, recibirá el castigo más grave: el infierno, y donde el gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. Este es el juicio del pacto del cual Dios habla en el AT ( Is. 66, 24).

  El remedio es radical: cortar los miembros que causan estos pecados. Este castigo fue conocido como sentencia penal en aquella época. Lo curioso es que Jesús prescribe que este castigo debe ser aplicado por uno mismo si es necesario. No es posible ser servidor sin tener que luchar contra el corazón orgulloso. En cuanto a nuestra vida, sólo dos cosas pueden suceder, según nos comportemos y actuemos:

a. "Ser salado con fuego". Esto es, pasar por el fuego del juicio de Dios y convertirse en sal estéril como en el caso de la esposa de Lot  y el Mar Muerto; esto sucede al no tomar en serio la advertencia de Jesús que hablan de vivir de una manera humilde, en vez de actuar en forma autoritaria.

b. ser salado con sal como en el caso de los sacrificios, sólo que esto ahora simboliza la consagración a Dios y el servicio al prójimo en amor y humildad, de esta manera se entra en el reino de Dios. Los discípulos deben tener esta sal, el estilo de vivir conforme a la imagen de Cristo, llenos de amor, teniendo paz entre ellos en vez de pugnas. Buena es la sal (obediencia humilde), y la entrega a Cristo, pero, ¿qué pasa si el discípulo no vive con esta humildad, y al contrario, no refleja nada del ejemplo y la enseñanza de su Maestro? Su vida terminará en el juicio de Dios.

* El discípulo verdadero vive humildemente y en paz con los hermanos.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. La transfiguración fue para los discípulos tanto un llamado de atención como un estímulo. Fue una reprimenda para no resistir a la enseñanza de Jesús en cuanto a su sufrimiento, sabiendo que este camino conduce a la gloria. Además, es un estímulo para seguir depositando la fe en Jesús.

  Los cristianos estamos acostumbrados a decir que Jesús tuvo que morir. Sin embargo, ¿no desplegamos, a menudo, la misma actitud que los discípulos? ¿Estamos profundamente convencidos que la muerte de Cristo fue necesaria para el sacrificio vicario por nuestros pecados? Además, ¿no hay resistencia en cuanto al progreso lento del reino de Dios? Nos gustan más los triunfos, que luchar y suplicar a Dios que el evangelio halle fe. También nosotros necesitamos perseverar en esta fe.

1b. Jesús no puede ser colocado al mismo nivel que los hombres, aunque sean éstos grandes hombres de Dios. En el monte de la transfiguración tres de los discípulos ven la gloria de Jesús, y junto con ello ven aparecer a Moisés y Elías, los grandes personajes de su historia israelita. Para Pedro esto es tremendo; sin pensarlo quiere hacer una habitación para cada uno de ellos. Con este proceder, Pedro iguala el ministerio de Jesús al de estos hombres, pero es la voz del Padre la que lo saca de su confusión. Todos deben saber que la persona y obra de Jesús es única, sólo a Él debe ser dirigida nuestra devoción y adoración.

2. En la historia del muchacho endemoniado se nota cuán fuerte es la incredulidad. Jesús apela al padre, a la multitud y a los discípulos para que depositen su fe en Él, pues tiene más poder que los demonios. Sin fe somos impotentes y nos hallamos sin esperanza, sin futuro ni perspectiva. No nos desesperemos ante las dificultades insuperables, confiemos en el poder y la misericordia de nuestro Señor para salir adelante.

3. El triunfo es seguro, aunque el camino hacia él es por muchas tribulaciones. El segundo anuncio de la muerte de Jesús muestra una vez más que necesitamos la iluminación del Espíritu Santo para aceptar y entender la enseñanza de Jesús concerniente a su camino a la cruz. A nadie le gusta la derrota. Sin embargo, la vida de Jesús no era una derrota, sino una victoria sobre el pecado, el diablo y la muerte. Tampoco la existencia de la Iglesia es una derrota; es verdad que también la iglesia pasará por momentos críticos, pero al final, este es el camino que conduce a la victoria y gloria eterna.

4a. Los líderes de las iglesias deben ser servidores, no generales. El reino de Dios nos demanda humildad; sólo Jesús es Rey. Los discípulos no deben buscar la gloria propia, sino preocuparse por los niños, los creyentes sencillos y los recién convertidos.

En esta etapa del reino de Dios (con la cruz por delante), los discípulos no deben irritarse si se encuentran con personas que actúan en el nombre de Jesús, y no les siguen a ellos, sino gozarse en que hay más partidarios de Jesús de los que ellos suponían. Los discípulos reciben, además, una fuerte advertencia de no dominar a los creyentes y ser causa de su tropiezo, es decir, de su apostasía. Deben ser rigurosos con respecto a ellos mismos, hasta sacar el ojo y cortar la mano y el pie si están siendo causa de pecado (lengua fuerte capaz de refrenarse, que sólo hable para edificación). El abuso de poder es aparentemente un peligro enorme para los líderes de la Iglesia, y a los ojos de Jesús es un grave pecado. ¿No sufren muchas iglesias abusos por parte de sus líderes? El reino de Dios no es una empresa cuyos jefes pueden preguntarse "¿quién de nosotros será el gerente?", sino, "¿en qué podemos servir?"

4b. Nótese que la advertencia relativa al infierno en este pasaje, es, primeramente, dirigida a los discípulos, los nuevos líderes de la iglesia. Es de importancia trascendental, que la enseñanza de Jesús acerca de la humildad y el amor tenga un impacto en nuestra vida. Si la comunión con Jesús no se evidencia en nuestro estilo de vivir, entonces ella no ha sido genuina.

Marcos 10

1. (1-12) Ya anteriormente, y en forma reiterada, Jesús había preparado a sus discípulos advirtiéndoles que tenía que sufrir y morir en Jerusalén. Ahora se encuentran en la región de Judea para poder cumplir estas palabras. Jesús viaja a Jerusalén como Maestro de su pueblo que viene para enseñar. Justamente, en relación a su enseñanza, los fariseos le preguntaron para tentarle, si le era lícito al marido repudiar a su mujer. La intención de los fariseos no era obtener de Jesús una opinión acerca de los verdaderos motivos permitidos para separarse, sino atacarlo por lo que había dicho respecto a la separación (Mateo 5, 31-32). Según los judíos, la ley de Moisés les permitía separarse de sus esposas. Los fariseos tratan de arrancar de Jesús una declaración que contradiga a la ley de Moisés.

  La reacción de Jesús apunta sobre todo a la actitud negativa detrás de la pregunta. Ya que los fariseos quieren deshacerse de Jesús a través de una sola pregunta, Jesús muestra que esta pregunta revela cuál era la condición espiritual de ellos, caracterizada por la dureza del corazón. Esta actitud no sólo se opone al séptimo mandamiento, sino también a todos los mandamientos. La expresión indica el rechazo general a los mandamientos de Dios (ver Deut.10, 16; Jer.4, 4; Salmo 95,8). Ya desde el período en el desierto Israel tenía un corazón duro. También ahora se aprecia que los líderes del pueblo se encuentran en la misma condición, la cual dejan ver a través de su propia pregunta. Jesús responde a la pregunta de estos hombres con otra pregunta: "¿Qué os mandó Moisés?" En realidad Jesús quiere decir, "lo que Moisés ha dicho es justamente lo que sus corazones duros lamentablemente necesitan". Los fariseos no pueden afirmar que Moisés ordenó la separación. Según ellos, Moisés la permite; según Jesús, Moisés la toleraba por necesidad. Pero en la separación el pueblo muestra su corazón duro con respecto a los mandamientos de Dios, ya que las Escrituras declaraban enfáticamente que en el principio esto no fue la intención de Dios. Entonces, los fariseos se oponen a las intenciones de Dios, pues quieren separar lo que Dios juntó. Esta es la misma dureza que les lleva a oponerse a Jesús, intentando confundirlo con sus preguntas.

  La respuesta de Jesús es por lo tanto una afirmación positiva del designio original de Dios: "Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre". El hombre recibe a su esposa de parte de Dios y por eso no debe dejarla. Los fariseos querían sorprender a Jesús, pero al final de cuentas son ellos los verdaderos sorprendidos y culpables delante de la ley de Dios.

  Estando en casa, los discípulos piden a Jesús una explicación. Jesús repite su enseñanza. Es posible dar una carta de divorcio, pero para Dios y para Jesús el primer matrimonio sigue estando vigente, así que un próximo matrimonio es nada más que adulterio.

* Jesús vivió una vida de amor, fidelidad y abnegación hasta la cruz; imitemos su proceder aplicándolo al matrimonio.

2. (10,13-16) Los padres se presentan con sus niños delante de Jesús, (los papás, según el griego, están incluidos). Aparentemente vienen con la intención de que Jesús les toque y ore por ellos. Los discípulos se resisten a esto, ya que piensan que Jesús debe realizar cosas más importantes, como llevar el reino de Dios en un ministerio que tiene como objetivo predicar y sanar. Pero Jesús reacciona con indignación contra esta actitud. Los discípulos deben dejar a los niños venir a Él y no impedírselos, pues para ellos es el reino de Dios. Jesús une su enseñanza a este incidente. El futuro de los niños y de todo Israel está en las manos de Cristo, más de lo que los padres se dan cuenta. Nadie entra en su reino sin confianza en la obra de Jesús. Al igual que los niños, que dependen por completo de otras personas, así nosotros debemos depender enteramente de Jesús. Aquí se ilustra, en forma perfecta, el modo en que podemos entrar en el reino de Dios.

* El que quiere entrar en el reino de Dios debe depender enteramente de Jesús.

3. (10,17-26) Jesús se dispone a continuar su camino hacia su destino, cuando de pronto viene corriendo un joven, quien se arrodilla delante de Él para expresarle que le reconoce como su superior. Le pregunta a Jesús: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" El ha entendido que no se gana la vida eterna, sino que se la hereda. Jesús reacciona, en primer lugar, a las palabras "Maestro bueno", al decir: "¿Por qué me llamas bueno?". No formula esta pregunta pensando que no merecía tal título ni reverencia, sino al contrario, Él merece mucho más, pero no como maestro humano, sino como maestro divino. Al decir esto, Jesús afirma implícitamente que en Él se puede hallar la vida eterna.

  El joven (de acuerdo a Mateo sabemos que aquella persona era joven, aproximadamente unos 25 años) preguntó qué debía hacer, a lo que Jesús hace alusión a los mandamientos centrados en el amor por el prójimo, pero como expresión del amor por Dios. El joven responde que todo esto lo ha guardado desde su juventud. Su obediencia y respeto por la ley de Dios, no le impidió reconocer a Cristo como Maestro para la vida eterna enviado por Dios. Esa es la razón por la cual Jesús le amó. Su respuesta fue sincera y su respeto por Jesús genuino. Así tenía que arrodillarse todo Israel delante de Él. Jesús le muestra su amor, invitándole a que lo siga. Es un privilegio, ya que Jesús pidió a todos que creyeran en Él, pero sólo algunos fueron llamados para seguirle. Pero para seguirle debe hacer una sola cosa: vender todo lo que tiene y darlo a los pobres y luego volver para seguir a Jesús. En cuanto a esta orden, no tenemos que pensar en un mandamiento general para todos los creyentes, sino en una orden específica y fechada. ¿Está dispuesto este joven rico a vender todo y seguir a Jesús en su pobreza, en su último viaje hasta la cruz? Así se debe aceptar al Maestro y al Mediador, que con su pobreza nos quiere enriquecer ( 2 Cor.8, 9).

  Ante las palabras de Jesús, este joven se retira con gran tristeza; Jesucristo le ha revelado cuán vinculado estaba a las riquezas de este mundo. Ahora se da cuenta lo que implica el camino de Jesús. No sabemos lo que haya sido de este joven luego de su encuentro con Jesús, pero sí podemos pensar que tal vez se convirtiera después de Pentecostés.

* Seguir a Jesús es un alto privilegio que exige estar vinculados únicamente a Él.

  Jesús aplica esta situación para demostrar cuán grande es el obstáculo que levantan las riquezas, las cuales evitan que muchos se acerquen a Él para ser salvos; muchos confían en ellas en vez de hacerlo en Dios. Para Jesús, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que entre un rico en el reino de Dios, es casi imposible.

  Los discípulos se asombran mucho. Si esa es la situación, entonces ellos también pueden llegar a ser víctimas de este lazo. "¿Quién, pues, podrá ser salvo y soltarnos de cualquier vínculo?" Pero Jesús les consuela, diciéndoles que: "Para Dios todas las cosas son posibles". El poder de su Espíritu puede quebrantar el corazón más duro y soltarlo de cualquier vínculo. Los discípulos no deben mirarse a sí mismos, sino a Dios. Por un momento Pedro se da cuenta de que ellos, una vez (por la gracia de Dios), dejaron todo y siguieron a Cristo. Jesús afirma esto diciendo que existe una promesa para todos aquellos que dejaron todo por causa de Él y del evangelio. Es una promesa para el futuro, la vida eterna, pero a la vez para el presente, una comunión de los santos donde se halla una nueva comunión de amor.

  A la vez, Jesús advierte a los suyos para que no sean orgullosos. Dejarlo todo no es ningún mérito, sino una faceta de la gracia. Confiar en su propio amor por Jesús es peligroso, ya que muchos siendo primeros (como los discípulos) serán postreros, y los postreros (como el joven rico), primeros.

* Seguir a Jesús es muy provechoso, pero no por causa de nuestras fuerzas, sino por la gracia de Dios.

4. (10,32-34) La abundancia de palabras para describir que Jesús y los suyos vinieron a Jerusalén (v.32), revela la seriedad de la situación. El hecho de que Jesús vaya delante (es decir: decidido) a Jerusalén, es causa de temor para ellos, pues se dan cuenta de que algo terrible va a suceder. Por lo tanto, Jesús toma a los doce, y los aparta para darles más detalles de lo que le acontecerá en Jerusalén. El Hijo del Hombre será entregado a los líderes del pueblo, pero también en manos de los gentiles; esta será una doble entrega. Su sufrimiento y muerte serán realmente humillantes; Él será tratado como si fuera uno de los criminales más peligrosos. Lo que le va a suceder será muy doloroso: lo escarnecerán, azotarán, escupirán y al final le matarán. Pero no es un destino trágico, pues su muerte será seguida por su resurrección y triunfo al tercer día.

* La muerte de Jesús no es una tragedia, sino el camino de Dios para nuestra salvación.

5. (10,35-45) En este pasaje se ve claramente que los discípulos aún no han entendido plenamente el camino de Jesús hacia la gloria (a través del sufrimiento). Jacobo y Juan (Marcos no menciona el rol de la mamá, como lo hace Mateo) le piden a Jesús concederles los asientos de privilegio: a su derecha y a su izquierda en el reino de su gloria. No están contentos con la promesa general de la gloria futura (10,30), sino que le piden un favor especial en el reino de Cristo: los mejores lugares.

  Jesús les responde que no saben lo que le piden. ¿Pueden ellos beber del vaso del que bebe Jesús (el sufrimiento de la ira de Dios) y ser bautizados (también símbolo de la ira de Dios por nuestros pecados) con el bautismo de Jesús? Jacobo y Juan dicen que sí, sin saber lo que esto significa. Jesús no oculta su pensamiento. Es verdad que ellos también beberán del vaso de Dios, aunque existe una gran diferencia entre el vaso de Jesús y el de ellos. Ellos sufrirán por Cristo y por el evangelio, en cambio Cristo sufrirá por los pecados. "Pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado." Dios el Padre otorga los puestos, y Él los concede a aquellos que son dignos. Más adelante Jesús explica quiénes son los que ocuparán un lugar de privilegio en el reino de Dios (43,44).

  Los demás discípulos se enojan por la petición de los dos hermanos, pero con ello demuestran que tienen los mismos deseos. Por lo tanto, Jesús se dirige también a ellos. En los reinos del mundo se habla de poder, dominio y gobierno, pero en el reino de Dios el que quiere hacerse grande debe ser servidor de todos. "Dios eleva al humilde."

  "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos". Jesús es mucho más que sus discípulos y que todos; sin importar esto, Él vino para servir, y su servicio consiste en dar, entregar su vida en rescate por muchos para darles la salvación eterna. El que quiera hacerse grande, también deberá servir a los demás, llevándoles a Cristo; aunque nunca olvidemos que el servicio de Jesús es único: su servicio fue pagar a su Padre el precio por nuestros pecados, de tal forma que Él llevó la culpa que teníamos que llevar nosotros mismos.

* El que quiere hacerse grande debe ser humilde, imitando así a Cristo quien como Hijo del Hombre se hizo servidor por los suyos.

6. (10,46-52) En el versículo 46, Marcos sigue relatando el viaje de Jesús hacia Jerusalén. Desde la transjordania los peregrinos llegan a Jericó y desde allí siguen el camino a Jerusalén. Marcos no relata lo que sucedió en Jericó (como Lucas en el capítulo 19), sólo que al salir de este lugar junto a sus discípulos y una gran multitud, se  hallaba Bartimeo hijo de Timeo, un ciego que estaba sentado junto al camino mendigando. Lucas nos relata otra historia sobre la curación de un ciego (antes de llegar a Jericó), Mateo menciona dos ciegos, mientras que Marcos se concentra sólo en Bartimeo. Cuando el ciego oyó que Jesús estaba pasando por allí, comenzó a clamar: "Jesús, Hijo de David (=el Mesías) ten misericordia de mí". A través de estas palabras manifiesta su fe en Jesús, una fe en su mesianidad, pero a la vez en su bondadosa misericordia. Aunque muchos le reprendían, no cesa en su empeño de apelar a la misericordia de Jesús. Cuando Jesús se detiene y lo manda a buscar, la gente anima a este no vidente. Inmediatamente se dirige a Jesús y despojándose de su ropa se acerca como un humilde suplicante. Pide recobrar la vista y Jesús le sana y le despide. Recibe más de lo que pide: la salvación. Impulsado por la gratitud este hombre sigue a Jesús.

* Jesús quiere darnos más de lo que pedimos, ¡la salvación!

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. Para ser fiel en el matrimonio es necesario descubrir la fidelidad y el amor de Dios hacia nosotros al enviar a su Hijo. Cabe decir que Jesús responde a una pregunta específica en circunstancias específicas. No agota el tema del divorcio, sino que responde a una pregunta que en verdad es una trampa de parte de los fariseos. Quieren escuchar de la boca de Jesús que Él está en contra del divorcio, mientras que ellos creen que la ley de Moisés lo permitía. Lo que ellos quieren es confrontar a Jesús con Moisés. Jesús muestra que son ellos los que interpretan mal la ley. Moisés no permitía, sino que toleraba el divorcio a causa de la dureza del corazón del hombre. Es también por esta dureza del corazón que ellos no quieren respetar la intención original de Dios acerca del matrimonio, ni quieren aceptar a Jesús como el verdadero Hijo de Dios y Maestro de Israel.

2. Sólo en absoluta dependencia de Jesús podemos entrar en el reino de Dios. A la bendición de los niños, Jesús enlaza una enseñanza importante. Los niños son personas que por excelencia dependen de otros. Así se convierten en modelos de dependencia en Jesús. Los niños no pueden entregar nada a Jesús para recibir a cambio bendición de parte de Él, sólo deben recibirla. Una gran cantidad de personas sigue creyendo que para disfrutar de la bondad del Señor deben hacer algo, pero al hacerlo sólo se resisten a la gracia de Dios. Quien se acerca a Jesús, sabiendo que nada puede ofrecer para alcanzar la bendición (salvación) de Jesús, la recibirá como don gratuito.

3. La pobreza de Jesús (su humillación y muerte) es nuestra más grande y única riqueza espiritual.

El relato del `joven rico' muestra dos cosas:

a. El joven respeta a Jesús como maestro, pero su confesión no va más allá. Asimismo, muchos creen que la persona de Jesús es alguien excepcional, una especie de hombre sabio. Y aun admitirán que su enseñanza es muy importante para las buenas relaciones interpersonales. Sin embargo, sólo se quedan allí, sin reconocer a Jesús como el único camino a la vida eterna.

b. El joven era una persona seria, pero debido a su apego por las cosas de este mundo no quiso seguir a Jesús en su pobreza hacia la cruz. Si Jesús ordena a este joven rico vender todo lo que posee, lo hace porque sabe que sería imposible seguirlo a Él estando vinculado a las riquezas de este mundo. Millares hay que, como este joven, son personas respetables, pero que están totalmente vinculados al materialismo de esta época. Por esta razón no están dispuestos a seguir a Jesús en un camino de sufrimiento, si ese fuera el caso.

   Los discípulos se asustan de las palabras de Jesús de cuán difícil es para un rico entrar en el reino de Dios. De pronto se dan cuenta de que ya han dejado todo, pero eso es un don de Dios y no un mérito de ellos. Sólo Dios puede salvarnos. Esta salvación, que es gratis, tiene una tremenda 'ganancia', entrar en una nueva familia, la familia de Dios, y después la vida eterna.

4. Al hablar de la muerte de Jesús no nos olvidemos jamás de la victoria de su resurrección. Dando más detalles sobre el fin de su vida (una doble entrega; un sufrimiento terrible), Jesús aclara que su muerte no será un fracaso, sino un triunfo. Además, Él mismo se dirige al lugar de su ejecución con total determinación, pues sabe que aunque la hora que viene es terrible, sin embargo, ella concluirá en la gloria con su Padre. Asimismo, si la Biblia nos presenta dificultades por las que tendremos que pasar como creyentes, no nos olvidemos que también habla de la gloria futura que tendremos con Cristo cuando regrese por nosotros.

5. Ser grande, es ser un humilde y pequeño servidor. La humillación de Cristo fue el acto más glorioso del mundo: el rescate total de los suyos. Aunque este servicio fue un hecho único, Él también nos pide que sirvamos como reflejo de su amor. No nos debemos preocupar por tener el mejor puesto dentro del gobierno de la iglesia, siendo guiados por un espíritu de orgullo. Los líderes de la iglesia deben mirar sus respectivos lugares dentro del reino de Dios como una hermosa oportunidad para servir a sus hermanos.

6. Tenemos un salvador bondadoso y generoso. A pesar de que mucha gente nos desanima para que no depositemos nuestra fe en Jesús, podemos seguir confiando en Él. Lo más asombroso es que Jesús está dispuesto a darnos más de lo que pedimos: la salvación eterna. Así actuó Él para con un ciego a quien la gente quería callar, al que Jesús oyó y sanó.


Marcos 11

1. (11,1-11) En este pasaje, el hagiógrafo nos describe la llegada gloriosa de Jesús y la fría recepción en Jerusalén. Marcos indica en el v.1 que el viaje de Jesús está llegando a su final. Marcos menciona tanto a Betfagé como a Betania, que se encuentra más al lado. Probablemente Jesús haya pasado la noche en Betania y luego volvió a Betfagé, desde donde envió a dos de sus discípulos para que le trajesen un pollino, que estaba atado a la entrada del pueblo; una cabalgadura joven, sobre la cual ningún hombre había montado antes. Les instruye para que respondan a preguntas eventuales; ellos dirán que el Maestro la necesita y que en seguida la devolverá. Como Rey el pide la cabalgadura joven, lo que viene a ser una señal de su realeza, ya que Jesús tiene el derecho de emplearla por primera vez.

  Los discípulos comienzan a acompañar a su Maestro con la reverencia apropiada, echando sus mantos sobre el pollino y también sobre el camino. Para este último fin, otros emplearán ramas cortadas de los árboles. Jesús acepta todo este homenaje. Jerusalén le ve acercarse como un hombre que lo merece. En los versículos 9-11, cuando baja del monte de los Olivos, es aclamado a viva voz. Los que van delante y los que le siguen claman: "¡Hosanna!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!" Estas exclamaciones tienen el propósito de avisar a Jerusalén que su rey está cerca. Las palabras toman su origen parcialmente del Salmo 118, donde se bendice "al que viene en el nombre del Señor" (=el Ungido de Dios, el Mesías) para que se preparen sacrificios de gratitud y alegría. Aquí se aplican estas palabras a Jesús, el Rey y Mesías.

  Si el Hosanna pide un eco en los cielos, entonces, ¿cuánto más en Jerusalén, de parte de sus habitantes? Allí, sin embargo, el pueblo se calla. En el versículo 11 leemos que Jesús entra en el templo e inspecciona todo. No encuentra aceptación como Mesías de parte de la gente, al contrario, halla a un pueblo que cambia el servicio de Dios por los negocios lucrativos. En la noche vuelve a Betania con sus discípulos.

* Jerusalén sigue sin aceptar a Jesús el Rey, sin embargo, Él está dispuesto a morir en aquella ciudad.

2. (11,12-26) La maldición de la higuera está relacionada con la purificación del templo, de tal modo que es mejor leer los dos pasajes como uno solo.

  En los versículos 12-14 encontramos el único milagro que contiene una maldición. Jesús siente hambre, por tal razón se acerca a una higuera que tenía hojas, lo cual evidenciaba que no era un árbol muerto. Marcos nos cuenta que no era tiempo de higos, por tanto su fruto sólo era posible encontrarlo en verano (mes de junio). ¿Cómo debemos explicar entonces este pasaje? Lo más satisfactorio es la interpretación que afirma que muy tempranamente aparecían pequeños frutos en los extremos de las ramas. Estos se pueden ver sólo cuando alguien se acercaba al árbol. Cuando una persona tenía hambre, comía de esos frutitos. Pero se puede ver que este árbol no tenía frutos. Jesús maldice al árbol, ya que éste no lo alimenta, ni puede ser fructuoso para nadie.

  La inspección del árbol guarda semejanza con la investigación del templo. La maldición del árbol podría ser una señal amenazadora de lo que acontecerá a Jerusalén si no muestra frutos para la gloria de Dios: creer en Jesús, el Mesías.

* Jesús busca frutos en nuestra vida para su gloria.

  Del versículo 15 hasta el 19 se nos relata la historia que se conoce como "la purificación del templo", pero lo mejor es decir: que Jesús paraliza por un momento las actividades en el templo. Todo está en movimiento, los comerciantes están cambiando dinero, otros están vendiendo animales para los sacrificios. Jesús echa fuera a todos, derriba las mesas de los cambistas y paraliza el transporte en la gran plaza del templo. Lo que sucede es un milagro, es el Espíritu de Dios, quien ahora, por un momento, tiene influencia en el templo. El templo se había transformado en un lugar lucrativo. Falta la reverencia verdadera a Dios, y sobretodo falta también la aceptación del Mesías en el templo de Dios. Jesús mismo explica en el versículo 17 la situación. El propósito del templo fue "ser casa de oración", según las profecías (Isaías 56,7), para todas las naciones (judíos y creyentes de las demás naciones). Pero a estas alturas el templo se había convertido en una cueva de ladrones. No tenemos que pensar sólo en el negocio que tiene lugar en el templo. Para Jesús el templo es un lugar peligroso. Aquí los líderes deliberan sobre la muerte de Jesús. La enemistad contra Jesús significa el cierre y el fin del templo.

  El versículo 18 aprueba la verdad de las palabras de Jesús, ya que los fariseos y los escribas buscan la forma de cómo matarle. Por miedo al pueblo, no lo hacen de inmediato.

* ¿Estamos verdaderamente glorificando a Jesús en nuestras vidas?

  Al día siguiente los discípulos pasaron por el mismo lugar, al hacerlo se percataron que la higuera se había secado desde las raíces. La maldición se puso en seguida en acción. Pedro dice sorprendido: "Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado". Jesús vincula una enseñanza positiva a este acontecimiento. El pueblo rechazó a Jesús y no le aceptó, esto, sin embargo, no significa que los discípulos se encuentran con Jesús en un mal camino; al contrario, Jesús tiene el poder. Si es necesario, también los discípulos podrán ejecutar el juicio de Dios, de tal forma que puedan decir a este monte (el monte de los Olivos): "Quítate y échate en el mar". Todo lo que los discípulos necesiten en el servicio del Señor, lo que le pidan por fe, sin duda, lo recibirán. Podemos encontrar ejemplos de esto en el libro de los Hechos (cap. 5, 9-10; 8, 20-23; 13, 10-11).

  Va a nacer una nueva comunión de oración. El templo se cierra, pero una nueva fraternidad se abre para personas que a través de Jesús han aprendido a acercarse a Dios, a vivir de su gracia y perdón.

* La comunión con el Padre permanece cuando su pueblo no confía en el templo ni en su propia piedad, sino en Jesús y en su gracia.

3. (11,27-33) En el versículo 27 encontramos a una representación oficial del sanedrín (los principales sacerdotes, escribas y ancianos) que viene a Jesús para preguntarle cuál es el carácter de su autoridad o poder y quién le dio autoridad para hacer estas cosas. Con "estas cosas" tenemos que pensar probablemente en la paralización del templo, pero a la vez en toda la actuación de Jesús, ya que dicen: "¿Con qué autoridad haces estas cosas?" En Marcos 3,22 leemos que los escribas de Jerusalén dicen que Jesús echa fuera a los demonios por el príncipe de los demonios. Los líderes reconocen que Jesús actúa con autoridad, pero ¿con qué autoridad?, ¿la de los demonios, o la de Dios?

  Los adversarios de Jesús por supuesto no esperan que Él diga que actúa por el poder de los demonios. Esperan que hable alguna blasfemia (por ejemplo, que Él es el Hijo del Altísimo y que por eso actúa así) por la cual puedan acusar a Jesús en presencia de todo el pueblo. Jesús responde a través de una contra-pregunta, lo que no era extraño hacer entre los judíos; no es una maniobra de escapismo o evasión, sino el principio de la respuesta. La respuesta a su pregunta es la respuesta a la pregunta de ellos mismos. "El bautismo de Juan, ¿era del cielo (de Dios) o de los hombres?" La pregunta compromete a los adversarios, ya que la respuesta que se filtra a través de la pregunta pone la actuación de Jesús en perspectiva divina. Dios mismo, a través de Juan el Bautista, ha anunciado la venida de su Hijo. Esto implica que si los representantes del sanedrín aceptan el bautismo de Juan, aceptan a la vez a Jesús. Por supuesto que no harán esto, pero decir que el bautismo de Juan es de los hombres, significaba provocar el desprecio por parte del pueblo que estimaba a Juan. Por miedo al pueblo dicen que no saben la respuesta. Jesús responde que si así son las cosas, Él tampoco tiene nada que decirles. Ellos seguirán, por su incredulidad, siendo ignorantes. La multitud debe saber que sus propios líderes no saben guiarles.

* El que rechaza a Jesús, rechaza toda la revelación de Dios.

Síntesis aplicativa de temas importantes.

1a. Sólo el Espíritu de Dios puede quebrantar la hostilidad. El entusiasmo de la gente que acompañaba a Jesús a su llegada a Jerusalén está en contraste con la fría recepción de parte de los habitantes de Jerusalén; ni en el templo se le acepta como el Mesías. A pesar de esto, el amor de Jesús es más grande que el odio del pueblo; Él está dispuesto a morir allí.

1b. Jesús entra como príncipe de paz a la ciudad que le dará muerte. Nuestro Señor sabe el curso de los acontecimientos que están por venir; Él será rechazado por los habitantes de Jerusalén, la ciudad amada por Dios, la misma que mata a los profetas que le son enviados. A pesar de este conocimiento, Jesús no entra a Jerusalén como guerrero que viene a destruir a aquellos que no se someten a su señorío, sino como príncipe de paz que viene a dar su vida en rescate por muchos.

2a. Nuestra religión siempre debe tener a Cristo en el centro de nuestra atención y amor. La maldición de la higuera es el único milagro destructivo que Jesús llevó a cabo. Este milagro tiene mucho que ver con la "purificación del templo". Tanto en el árbol como en el templo, Jesús no encuentra frutos.

  La maldición de la higuera puede ser una señal amenazadora de lo que le acontecerá a Jerusalén si no se convierte a Dios. Sus habitantes deben aceptar a Jesús como su Mesías prometido. De este modo, también es una advertencia para nosotros, en el caso de que sigamos en incredulidad.

2b. Nunca debemos olvidar el propósito que tiene el lugar en donde nos reunimos como iglesia de Jesucristo: adorar a Dios. La indignación de Jesús fue tal, al ver que el templo de Jerusalén se estaba convirtiendo en una especie de mercado comercial, que paralizó bruscamente toda actividad irreverente en el Templo. Cuando dentro de una congregación se pierde la reverencia a las cosas del Señor, es necesario volver a exhortar a los hermanos para que regresen a la santificación de sus vidas delante de Dios.

3. Si no se cree en el mensaje de los siervos de Dios, tampoco se creerá en Jesús. Ante la pregunta formulada por una representación oficial del sanedrín sobre la autoridad con que actúa Jesús, Él muestra en su respuesta cuán ciegos son los líderes del pueblo. No saben opinar bien acerca de la autoridad de Juan el Bautista; es por eso que no saben con que autoridad actúa Jesús. Aquella persona que no puede discernir la voz de Dios en la actuación de sus siervos, jamás será capaz de discernir la autoridad de Jesús. La revelación de Dios es una sola. Si uno quiere encontrar a Dios, por mucho que le busque, nunca lo encontrará si no está dispuesto a someterse a la predicación de la Palabra.


Marcos 12

1. (12,1-12) La gente a la cual Jesús se dirige es la misma que la del pasaje anterior (los representantes del sanedrín). El principio de la parábola nos recuerda a la parábola de la viña de Isaías 5 (figura del pueblo de Israel), en la que Dios ponía mucho cuidado. Comenzando casi igual, pero cambiando la orientación, Jesús hace que los oyentes escuchen con mucha atención, pues se trata de ellos mismos.

  La parábola nos dice que el dueño hizo todo lo posible para tener una buena viña. Esto implica mucho trabajo y una gran inversión. El curso de la parábola, sin embargo, es extraño. Él se fue lejos, dejando la viña en manos de labradores. Pero justamente el propósito de esta parábola es confrontar a los oyentes. En la vida normal, un dueño no actúa así con tanta paciencia, ni tampoco los labradores actúan en forma tan cruel. Pero esto encaja perfectamente en la realidad de Israel y Dios. Dios trata a su pueblo Israel con mucha paciencia, pero sus líderes actúan tan absurdamente como los labradores de esta parábola. Al igual que el dueño mandaba cada vez más siervos para recibir los frutos de la viña, así enviaba Dios a sus profetas para recibir los frutos del pueblo y de sus líderes, es decir, conversión y obediencia. Muchas veces los profetas fueron rechazados, sobre todo por los líderes espirituales del pueblo.

  La parábola, ahora, llega a un clímax absurdo. El dueño envía a su hijo como si tuviera confianza en que los labradores le perdonarían la vida, aunque antes habían maltratado a todos, incluso matados a algunos. El dueño de esta viña, confiadamente dice: "Respetarán a mi hijo". Los labradores reciben la oportunidad para demostrar que existe un brote de benevolencia en ellos. Pero también dieron muerte al hijo, fuera de la viña. Está claro que Jesús se está orientando esta parábola a sí mismo. Él es más que los profetas y más que Juan el Bautista. La parábola es una profecía de lo que sucedería pronto: los líderes del pueblo matarán al Hijo de Dios. Matar a Jesús es más que un incidente, es la culminación de una larga historia de resistencia contra Dios.

  Es evidente lo que hará el dueño de la viña: "Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará la viña a otros". Dios dará la viña (el pueblo de Israel y los creyentes de las naciones) a otros líderes: los discípulos y apóstoles de Jesús. Es una decisión tremenda, pero real.

  Jesús explica esta realidad según las Escrituras (Salmo 118). Este salmo, que se aplicó a la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, se aplica también a esta situación de rechazo de parte de los líderes espirituales. Aunque es incomprensible que los líderes mataran al Hijo, en el Salmo 118 se describe aquel terrible hecho. El rey de este salmo (David) viene a su templo como un rey que en primer lugar fue rechazado. Los edificadores no podían emplearlo, pero justamente en este momento él vuelve a su pueblo para gobernar sobre él. Así es la vida del Mesías: en primer lugar es rechazado por los `edificadores' del pueblo, pero Él volverá a éste después de su resurrección para ser "cabeza del ángulo", la piedra principal de su pueblo.

Sin entenderlo, los líderes están cumpliendo las palabras de este salmo al procurar prender a Jesús con el fin de matarlo.

* La historia de Israel (que es nuestra historia también) está llena de rechazo hacia Dios. Sin embargo, Él cumple el plan de salvación, en el cual debemos mostrar fe en su Hijo Jesucristo.

2. (12,13-17) Muchas veces se han interpretado las palabras "dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios" como una afirmación general sobre la relación entre el estado y la iglesia, como si Jesús quisiera decir que lo que debemos dar a Dios es mucho más de lo que debemos dar al emperador. Sin embargo, tenemos que leer estas palabras en su contexto. Son los últimos días de Jesús antes de su muerte, los cuales estuvieron cargados de discusiones con los representantes espirituales del pueblo, quienes buscaban la ocasión para poder matarlo. Aquí son algunos de los fariseos y de los Herodianos (ver Marcos 3,6) los que le hacen una pregunta sobre el pago del tributo al emperador. Hipócritamente dirigen un cumplido a Jesús ( v.14); estos halagos son nada más que para tenderle una trampa.

  Jesús, sin embargo, percibe la hipocresía de ellos. Cualquiera que fuera la respuesta que Él les diera, de todas maneras, igual no les agradaría. Si Jesús dice que no es necesario dar tributo al emperador, podrán acusarlo de desobediencia y de rebeldía en contra del imperio romano. Si Jesús dice que sí es necesario, entonces, se acarreará el enojo de muchos, particularmente de los Zelotes.

  Jesús les pide que traigan una moneda (el denario, la moneda que cada persona debe dar como impuesto imperial anualmente, fuera del impuesto general). Les pregunta de quién es la imagen e inscripción. La inscripción decía: "César Tiberio, hijo elevado del Elevado (Augusto)". Todo esto prepara la respuesta concreta de Jesús. Su respuesta es muy profunda, más de lo que se piensa en primera instancia. "Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios." Esta frase significa que los dirigentes tienen que dar al emperador lo que le deben, la moneda. Si entregan a Jesús al emperador, ¿no le estarán dando demasiado? Lo que deben dar a Dios es la fe en su Hijo Jesús. ¡Ese es el camino hacia la salvación!

* Hemos de dar a Dios lo que es de Dios: la fe en Jesús y la entrega total de nuestras vidas.

3. (12,18-27) Ahora otro grupo intenta inducir a Jesús a que haga afirmaciones osadas. Marcos nos cuenta que los saduceos no creen en la resurrección. Por lo tanto desde un principio su pregunta sobre un detalle de la vida después de la resurrección es nada más que un lazo. Llegan a Jesús con una pregunta absurda sobre un caso muy excepcional: una mujer que fue la esposa de siete hermanos. El caso es que la ley de Moisés hablaba sobre el llamado matrimonio del cuñado ( Deut.25). Para los escribas había una pregunta -en torno a la resurrección- todavía no solucionada: "¿De cuál de ellos será ella mujer (esposa), ya que los siete la tuvieron por mujer?"

  La respuesta de Jesús muestra, cómo Dios levantará la vida por encima de la tumba y del matrimonio hacia una vida más agradable y perfecta. Igual que los ángeles, cuyo propósito principal de su vida es glorificar por siempre al Señor, así será nuestra vida en el reino de Dios.

  Los saduceos que apelan a las Escrituras no las conocen ni conocen el poder de Dios. Sabiendo Jesús que para los saduceos los libros de Moisés tenían más valor que el de los profetas, menciona palabras del libro de Éxodo (3,6), "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos": esto significa que los Patriarcas también ahora viven en su presencia y que más adelante Él les devolverá su cuerpo. El que conoce el poder de Dios no hallará ninguna dificultad en el asunto glorioso de la resurrección.

  Estas palabras contienen a la vez una advertencia para los saduceos. Ellos piensan que tienen que ver sólo con el hombre Jesús, pero Él es también el Hijo de Dios. Es imposible negar su evangelio a través de su muerte, pensando que con matarle nunca más volvería a "molestar". Pero Él resucitará y vendrá como Juez.

* La seguridad de la resurrección será probada a través de la resurrección de Jesús. ¡Ninguna persona puede desligarse de Él!

4. (12,28-34) Ahora es uno de los escribas quien le hace otra pregunta, o mejor traducido, le interroga; éste también viene con el propósito de arrancarle una respuesta incorrecta: "¿Cómo es el primer mandamiento?" La pregunta no es ¿cuál es el primer mandamiento?, sino ¿cómo?, ¿de qué orden? La pregunta implica una crítica contra Jesús. Para los judíos el primer mandamiento era conocido: tener amor por Dios en primer lugar. Pero, ¿qué piensa Jesús de este mandamiento? ¿Le incluye también a Él? Pero esto significaría blasfemia. Y si no le incluye a Él, ¿por qué acepta tanta adoración como lo ha hecho unos días antes, cuando la multitud clamaba su `Hosanna'? Jesús responde totalmente conforme a las opiniones comunes, amar a Dios con todo su corazón, pero de pronto sus palabras toman un giro inesperado: "Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo..." Las últimas palabras también eran conocidas, sin embargo, es notable que Jesús diga que el amor al prójimo es semejante al amor a Dios. ¿Por qué dice Jesús que es semejante? Porque aquí hay una persona que no siente amor hacia su prójimo, Jesús. Tener amor por Dios implica amar a su prójimo Jesús, en vez de hacerle preguntas capciosas. Los escribas quieren matarlo; de esta manera no respetan a Dios, ya que muestran odio a su prójimo, es decir, hacia Jesús.

  El escriba trata de recuperarse halagando a Jesús, diciendo que su respuesta fue buena. Repite lo dicho por Jesús y al hacerlo confirma sus palabras, pero agrega: "Y no hay otro fuera de Él". En este contexto, estas palabras son una punzada por medio de las cuales se quiere decir a Jesús: Tú no deberías exigir honra divina. Además, dice este fariseo: "Que todo esto es más que todos los holocaustos y sacrificios". Es posible que estas palabras sean una alusión a lo que sucedió el día anterior, cuando Jesús paralizó toda la vida del templo. Al incorporar estas palabras, reduce el actuar de Jesús a un mero énfasis profético sobre la importancia del primer mandamiento, pasando por alto su pretensión mesiánica, a saber, que la adoración divina también pertenece a Él.

Jesús se da cuenta de que este hombre ha respondido en forma equilibrada. Su reacción fue buena, si practica lo que dice. Por lo tanto, declara que este hombre no está lejos del reino de Dios. En realidad le falta una sola cosa: reconocer a Jesús y honrarle como el Enviado del Padre.

* Amar a Dios es a la vez amar al Señor Jesús.

5. (12,35-40) Desde el versículo 35 en adelante, se nos relata una enseñanza que se dirige a los pensamientos falsos de los líderes de Israel. Ellos no reconocen a Jesucristo como tal; además, sólo le quieren hacer tropezar. En este momento el Maestro hace ver que son ellos los que deben justificarse por el hecho de no someterse a Él. ¿Es tan extraño que Jesús pida honra divina para sí mismo? Los escribas dicen que el Mesías es el hijo de David, y tienen razón, pero, ¿no saben que las Escrituras (Salmo 110) dicen que el hijo de David también es su Señor y, entonces, es mucho más que David? Si ellos conocen este Salmo, y así es, entonces, ¿por qué no honran a Cristo Jesús como el Señor? Entonces los escribas no se someten a las Escrituras, aunque actúan como si lo hicieran siempre.

  Es por eso que Jesús advierte de los escribas, a la gran multitud que se encontraba en el templo. La gente no tiene que buscar orientación en ellos, ya que ellos buscan la honra y gloria de hombres en lugar de honrar a Dios. Por medio de ropas impresionantes quieren llamar la atención del público, y les gustan las salutaciones en las plazas. Pero no aman a Dios, pues no dedican atención a las viudas, amparándose en el argumento que deben y quieren orar bastante. Su religiosidad no puede cubrir este pecado de omisión. Esto equivale a devorar las casas de las viudas. Ellos recibirán mayor condenación, ya que conociendo la voluntad de Dios no la practicaron.

  Indirectamente, Jesús nos pide que dirijamos nuestra atención hacia Él, sin dejar de mostrar amor humilde, como el amor que debemos sentir hacia las viudas.

* Amar a Dios es ser humilde, lo cual se demuestra amando a un Mesías humilde y a gente humilde (por ejemplo las viudas).

6. (12,41-44) Jesús está sentado delante del arca (o casita) de la ofrenda y mira cómo el pueblo echaba dinero adentro. Puede ver también que muchos ricos daban grandes cantidades de dinero. Lo que le llama la atención es que una viuda pobre echó dos blancas (una cantidad muy pequeña). Sin embargo, según Jesús, ello tiene más valor que todo el dinero dado por los ricos. El amor de esta viuda es expresado por lo que da, pues da todo lo que tiene para sostenerse; mientras que los ricos dan de su abundancia, sin amor; esta misma falta de amor es la causa del porqué existen viudas tan pobres como ésta. El amor por Dios se expresa en el amor al prójimo (en este caso al pobre).

* Dar para el servicio de Dios no tiene valor, cuando no nos preocupamos de los pobres.

Síntesis aplicativa de temas importantes.

1a. La parábola de la viña muestra la dureza del corazón humano y la paciencia de Dios. Ella es un claro ejemplo del rechazo hacia Dios durante toda la historia de Israel, sobre todo de parte de sus líderes. Pero tomemos en cuenta que Israel es el espejo de la vida de la Iglesia.

  A la vez, esta parábola muestra que la paciencia y el amor de Dios son "anormales", es decir, fuera de lo común. Lo que hace el dueño, al final es absurdo (manda a su Hijo); pero esta situación absurda es una perfecta ilustración de la inmensa paciencia de Dios.

  Sin embargo, la paciencia de Dios no es interminable: Él dará su viña (los creyentes de Israel y de las naciones) a otros líderes, los apóstoles. Esto será realidad, cuando Jesús, el Hijo de Dios muerto por los hombres, sea resucitado por el Padre para ser Cabeza de su Iglesia.

1b. La conversión y obediencia son frutos que Dios pide a su iglesia (con sus líderes a la cabeza); si no estamos dando estos frutos, entonces atengámonos a las consecuencias. Durante toda la historia de Israel, Dios hizo un continuo llamamiento al arrepentimiento; para ello, Él envió a sus profetas y por último, según la parábola de la viña, a su propio Hijo. Pero la nación, sobre todo sus líderes, no entrega a Dios lo que Él exige de ellos como lo más justo, al contrario, avanzan un paso más en su rebelión al matar a Jesús, su Hijo. Pero la falta de frutos, que desemboca en la muerte de Jesús, acarrea la ira de Dios sobre los impenitentes. La iglesia, al igual que Israel, debe dar una vida de frutos para la gloria de Dios. Esto comienza honrando verdaderamente a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

2. Debemos dar a Dios lo que Él se merece: una entrega total de nuestras vidas en fe y obediencia a su Hijo Jesús. Las palabras de Jesús, "dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios", son una exhortación profunda para reconocer la autoridad de Jesucristo. Los líderes religiosos quieren matar a Jesús, pero con ello no están dando a Dios lo que se merece, ¡al contrario! Deben reconocer, y nosotros también, a Jesús como el Hijo de Dios enviado para darnos libertad del pecado y de la muerte, dándonos acceso a la presencia de Dios.

3a. La vida eterna no es una mera continuación (sólo mejor) de la vida en esta tierra. Aunque el matrimonio es importante aquí en la tierra, en el reino de Dios no existirá; no obstante, sí habrá una alegría mayor: alabar y servir todos juntos a Dios como lo hacen los ángeles. Vale decir que esto cambiará las relaciones humanas. No habrá preferencia (como en el caso del matrimonio), sino que teniendo un amor inmenso hacia Dios, tendremos el mismo amor para todos. En cuanto a la resurrección podemos estar cien por ciento seguros que Dios es un Dios de vivos; nadie que muere en Él perderá su vida, sólo su cuerpo, el cual se nos devolverá el día cuando Cristo regrese. La persona que no cree en la vida después de la muerte, igual se encontrará con un Jesús vivo. ¡Todos deben prepararse para ese encuentro!

3b. Una predisposición a no creer en el poder de Dios llevará a los hombres a rechazar todo lo milagroso de la Biblia. La pregunta de los saduceos sólo busca burlarse de la creencia en la resurrección; desde un principio ellos no creían en la resurrección de los muertos. Tienen un corazón cerrado para comprender y aceptar lo sobrenatural de la Escritura. La iglesia debe mantener siempre firme su fe en el Dios todopoderoso de la Biblia, y no dejarse amedrentar ni influenciar por los diversos pensamientos humanistas que quieren hacer creer que todo lo milagroso de la Escritura, incluyendo la resurrección, es invención de hombres.

4-5. El que no honra a Jesús, no puede amar a Dios. El primer mandamiento, "amar sólo a Dios con todo nuestro ser", no excluye el amor hacia Jesús, sino que lo incluye. Las discusiones de los líderes con Jesús tocan en forma oculta la pretensión mesiánica de Jesús de ser Hijo de Dios.

  Hoy en día, también hay mucha gente que separa a Jesús de su Padre. No son sólo las sectas como los Testigos de Jehová, sino también aquellas personas que no tienen otro interés religioso que recibir una respuesta positiva a sus peticiones. Honramos a Cristo si pedimos el perdón por medio de su sacrificio y confiamos enteramente en Él como nuestro Salvador y Señor.

  Por otra parte, no seamos "cristianos verticales", sin amor por nuestro prójimo.

6. La falta de amor por Dios también se ve a través de nuestra carencia de amor práctico hacia gente pobre. "Ofrendar es dar un sacrificio hasta que nos duela". La riqueza no es un mal, pero sí la avaricia que se expresa en dar sólo lo que nos sobra y olvidarse de mostrar misericordia a los pobres.


Marcos 13

1. (1-13) Una vez que Jesús y sus discípulos hubieron salido del templo, uno de ellos le hace observar a Jesús las impresio­nantes piedras y los imponentes edificios del templo. Para los discípulos el templo es un punto de orientación en medio de la confusión y desorientación de los últimos días. Presumen que vienen días difíciles, pero buscan refugio en el templo majestuoso donde Jesús como Mesías entrará. Se aferran al templo, ya que en su opinión, aunque Jerusalén sea destruida, el templo quedará en pie. Con palabras dramáticas, Jesús destruye esta esperanza, diciendo: "¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada". Fue un muy duro golpe para los discípulos, el que Jesús les haya privado de este punto fijo de orientación. Para el futuro no es posi­ble dirigir la vista al templo.

Inquietud de los discípulos. Estas palabras fueron tan inesperadas y tan duras que los discípulos se quedaron en silencio. La reacción no surge antes de que Jesús y sus discípulos estén en el monte de los Olivos, fuera del ajetreo de la gente. Jesús está sentado frente al templo, es decir, con la vista hacia él. Cuatro discípulos hacen preguntas, Pedro, Jacobo, Juan (los tres discípulos más íntimos de Jesús) y Andrés. Los hombres de la primera hora hacen preguntas acerca de la última hora del templo. El hecho de que sean cuatro hombres acentúa la seriedad de la pregunta. El hacer averiguaciones acerca del fin del templo es doble:

- "¿cuándo ocurrirán estas cosas?";

- "¿qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?"

  Lo que Jesús ha dicho no armoniza con la opinión que ellos tenían en cuanto al fin. Por lo tanto, podemos decir que la pregunta en realidad es: ¿cuándo pasarán estas cosas y cuál es el significado de todas ellas? Los discípulos no pueden combinar su esperanza mesiánica en Jesús con la opinión que éste tenía con respecto al templo, y por eso sus preguntas son tan desesperadas.

Respuesta de Jesús.

a. Introducción: el retorno demorará más de lo que se piensa.

Para comenzar a responderles, Jesús empieza en el versículo 5 con una enseñanza amplia y necesaria antes de poder darles una respuesta inmediata. El error de los discípulos es que pasan por alto el hecho de que hay un intervalo relativamente largo entre la primera venida de Jesús y la segunda. Es por tal razón que ellos no tienen que ser engañados. En su reacción, Jesús penetra en el modelo de la esperanza de los discípulos; si los discípulos se equivocan con respecto al futuro pueden ser fácilmente engañados. El peligro no es ficticio, pues vendrán muchos que pretenderán profetizar y actuar en el nombre de Cristo, es decir, investidos de su autoridad. Cuando ellos digan que son el Cristo, tenemos que pensar en representación, a saber, que hablarán en su nombre, pues esto no significa que estos pseudos-profetas pensarán que ellos mismos son el Mesías, sino que dirán que son sus representantes. Así que cuando uno quiera saber algo del futuro mesiánico les deberá escuchar a ellos. Los discípulos, que no piensan en la destrucción del templo, serán susceptibles a otras enseñanzas positivas (pero falsas) acerca del templo y del cercano futuro glorioso.

b. Los "dolores mesiánicos" no son más que los principios de un período largo.

Muchos piensan, por ejemplo, que las guerras forman parte de los dolores antes de la venida inmediata del Mesías. No debemos alegrarnos en demasía pensando que ahora viene la irrupción del reino del Mesías, puesto que aún no es el fin. Preceden al gran día, mas este día no viene inmediatamente. Lo que Jesús menciona en el versículo 8 (guerras, terremotos, hambres y alborotos) son según los judíos el total de los "dolores mesiánicos", pero para Jesús no son nada más que sus principios.

  Jesús no habla aquí sobre el orden de las cosas que pasan, sino sobre el peso de las cosas. La confusión en el mundo no es la única señal de su venida, hay otras señales. Mientras que los judíos se fijaban solamente en las catástrofes y guerras como señales de la llegada del Mesías, los discípulos de Jesús se preocuparán de las persecuciones que vendrán. Las persecuciones y la perseverancia de los creyentes son parte del tiempo que precede al reino del Mesías. Serán entregados a los concilios; azotados en sinagogas y llevados delante de gobernadores y de reyes por causa de Cristo, para dar testimonio a ellos, para que también éstos oigan el evangelio de Cristo.

c. A pesar de las persecuciones, el evangelio será predicado en todo el mundo.

El versículo 10 nos dice que los dolores no terminan y que el fin no viene antes de que el evangelio sea predicado en todo el mundo. Jesús no dice que la predicación del evangelio acelerará su venida, más bien les entrega a sus discípulos una afirmación y una promesa: la predicación producirá persecución, pero la promesa es que el evangelio será predicado en todo el mundo. En medio de todo este quehacer evangelístico, ellos reciben una nueva promesa: no es necesario preocuparse por lo que deben decir, ya que recibirán en aquellos momentos la ayuda del Espíritu Santo para hacerlo. Ellos deben tener mucho cuidado de los falsos profetas, pero no deben preocuparse de lo que tienen que decir como medio de defensa. Lo importante en este tiempo es perseverar. El que persevere hasta el fin (es decir, hasta en las persecuciones) será salvo. También esa es una promesa.

* Las piedras del templo pueden ser destruídas, pero no los que perseveran en el servicio de Cristo. ¡Cuidado consigo mismo!

2. (13,14-23) d. La destrucción del templo y la gran tribulación son mensajeros de su retorno. En el versículo 14 Jesús habla sobre la "abominación desoladora" de la cual había hablado el profeta Daniel. Probablemente aquí tenemos que pensar en la destrucción del templo mismo. Jesús entonces quiere enseñar cómo deben reaccionar en el momento en que el templo sea destruído. Pues luego de la destrucción de éste, viene un período extremadamente difícil (19): la gran tribulación. La tribulación, que empieza con la destrucción del templo, dura hasta la venida del Hijo de hombre. Esta tribulación es la más grave, pero a la vez la última. Es la tribulación sobre todo el pueblo judío. El versículo 14b habla en general sobre aquellos que están en Judea, mientras que el versículo 19 nos recuerda a Daniel 12,1 en donde se nos habla acerca de una tribulación que sufrirá el pueblo judío. De Daniel 12, 1-3.10 se desprende que sólo  serán salvos los que están inscritos en el libro de la vida. Esto corresponde a lo que Jesús dice sobre la salvación de los escogidos.

  Según el versículo 15, la tribulación es tan apremiante que es mejor huir en seguida, por ejemplo: no entrar en la casa para tomar algo, sino escapar lo antes posible.  Aunque Jesús piensa, en primer lugar, en la situación inmediatamente después de la destrucción del templo, en realidad esta tribulación no termina antes de su venida (ver también v.24).

  Jesús emplea en los versículos 15 y 16 palabras que nos hacen recordar a la huída de Lot de Sodoma y que expresan que no hay que pensar en volver a casa. Tampoco es tiempo para dar a luz a niños, ya que el futuro es muy peligroso (17). La petición de que la huída no suceda en el invierno implica, que la tribulación durará más de unos días. Será una huída fugitiva. Que la estación no esté en contra de ellos, para que cuando tengan que huir no los afecte (18). Se acerca la peor tribulación que ha habido sobre esta tierra (19). Contra todo esto, Jesús promete a los suyos que Dios acortará los días de este terrible período. Cada vez que haya una tribulación, Dios acortará el período de tal modo que quedará un resto de los escogidos que no perecerán en aquella tribulación (20).

  Esta etapa de tribulaciones es a la vez un tiempo de pruebas internas. Muchos indicarán el lugar en donde se halla la esperanza mesiánica, pero que nadie lo crea. Los discípulos deben fijar su mirada en lo que Jesús les ha dicho. Son señales que muestran la verdad de sus palabras.

* La destrucción del templo y la tribulación sobre el pueblo judío hasta el día de hoy son señales de la verdad de las palabras del Señor Jesús.

3. (13,24-37) e. Nada es más seguro que la venida de Jesús.

A partir del versículo 24 Jesús habla acerca de su venida gloriosa. Los discípulos pensaban que esta tendría lugar en un tiempo no muy lejano. Jesús dice que no es así. Pero aunque pasen muchas cosas terribles, su venida gloriosa es una realidad segura. No viene de un templo terrenal, sino del templo celestial de Dios, en aquellos días, después de la tribulación. Antes que acontezca esta majestuosa venida, sucederán cosas terribles en la tierra y en el cielo. La tierra puede sobrevivir a los terremotos y los movimientos del mar, pero no si se tambalean los poderes del cielo. Cuando las estrellas caigan de los cielos y las potencias (¿debemos pensar en ángeles que tienen poder sobre las estrellas?) que están en los cielos se muevan, entonces vendrá el Hijo del hombre en las nubes con gran poder y gloria. El gran futuro de Dios profetizado en las Escrituras, esperado durante tan largo tiempo, por fin se cumplirá. Los ángeles serán enviados por todo el mundo para juntar a todos los escogidos de entre los creyentes de los judíos y de los gentiles. A causa de la gran tribulación muchos creyentes vivirán dispersados por todo el mundo. Vendrán desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo, tanto aquellos que viven en la tierra como los muertos que ya viven en los cielos.

  Jesús comenzó con una advertencia (5), ahora termina con una exhortación a estar preparados para cuando Él haga su aparición majestuosa. La higuera nos entrega una enseñanza: "Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca". La destrucción del templo y la tribulación nos dicen que el verano, el tiempo de la cosecha, la reunión de los hijos de Dios, está a las puertas.

  En el versículo 30 Jesús no dice que su venida acontecería en la generación que vivía en aquel tiempo, tampoco habla de la última generación antes de su segunda venida, sino que nos enseña que el comienzo de estas cosas (la destrucción del templo y la tribulación) sucede en el tiempo de aquella generación, los contemporáneos de Jesús. Esto lo profetiza con gran seguridad diciendo: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Los acontecimientos del año 70 d.C. han sido una confirmación de sus palabras. ¡Las palabras con respecto a su venida gloriosa también se cumplirán!

  Nos queda (32) mirar (prestar mucha atención), velar, orar y vivir de acuerdo con la venida de nuestro Señor, rogando que seamos dignos de su venida. Nadie, ni aun el Hijo de Dios, sabe cuando será el tiempo. La venida de Jesús es como un hombre que se fue, pero que de un momento a otro regresará. Es posible que regrese temprano o muy tarde en la noche, aún muy temprano a la mañana siguiente.

* Nadie sabe cuándo vendrá Jesús, pero sí tenemos la seguridad de que Él vendrá.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. Esperar a Jesús significa verdaderamente tener que esperar. Cuando Jesús habló de la destrucción del templo, los discípulos no podían imaginarse la gloria de Jesús sin templo, ya que éste era considerado el palacio del Mesías. Ellos deben saber que habrá un período de tiempo considerable antes del retorno de Jesús. Si olvidan esto, abrirán las puertas a cualquier tipo de engaño que promete un futuro glorioso inmediato. Todas aquellas señales, que para los judíos eran el total de los `dolores mesiánicos', son para Jesús no más que sus principios. La iglesia de hoy también es muy susceptible a las enseñanzas que prometen un pronto retorno de Jesús. Sin embargo, Él no habla de las señales para calcular la fecha o año de su retorno, sino para llamarnos a la suprema vigilancia. Hay otras señales más como la persecución y el odio. Pero no hay razón para turbarse. La predicación del evangelio continuará, y a pesar de que ella produzca más persecución, Dios ayudará a los suyos a través de su Espíritu y les asegura que los que perseveran hasta el fin, serán salvos. ¡Que nada nos impida perseverar en la esperanza del retorno de Jesús! Por mucho que demore, ¡nada es más seguro que su venida!

2. Las dos señales que Jesús menciona prueban la verdad de sus palabras. Jesús advierte a los suyos que la destrucción del templo y la tribulación sobre el pueblo judío son inevitables. Jesús no nos advierte para desesperarnos, sino para que estemos preparados, y, además, para que nadie se deje engañar por los falsos profetas, que en nombre de Cristo prometen `mejores' cosas. La verdad es que el camino hacia el retorno de Jesús es duro y pesado, pero Dios dará siempre alivio, protección y perspectiva.

3. El retorno de Jesús es cierto, pero el cuándo nadie lo sabe. La venida gloriosa no proviene del templo terrenal, sino del templo celestial. Pasarán cosas terribles, ahora no sólo en la tierra (tribulación, persecución), sino también en el cielo; los poderes celestiales se moverán, y en este momento el Hijo del Hombre vendrá en gran majestad. Los ángeles reunirán a todos los creyentes de todos los siglos, los vivos y los muertos. Podemos confiar en las palabras de Jesús, ya que justamente las señales, que son tan aterrorizantes, son los mensajeros de su retorno glorioso. El largo intervalo entre la primera venida y el regreso de Jesús, no debe hacernos dormir; al contrario, debe ser tiempo para velar, esperar, orar, y estar preparado. Sólo de esta forma podemos expresar nuestro gran anhelo por el futuro esplendor de Jesús.

Marcos 14

1. (14,1-9) En los primeros versículos, Marcos comienza con la narración del sufrimiento y muerte de Jesús. Los líderes del pueblo están en grandes apuros, ya que todavía, a causa del pueblo, no pueden matar a Jesús, además su festividad sagrada se acercaba. Como ellos quieren hacer esto cuanto antes, prefieren servirse de una astucia para lograrlo (esta es la idea de las palabras "por engaño"). Es ahora el día 13 del mes de Nisan (mes de la pascua). La manera más rápida es un interrogatorio durante el 14 de Nisan, y la ejecución sería el 15. Pero esto no es posible, ya que el 15 es un día de fiesta. La astucia es que aquellos quieren entregar a Jesús a los romanos, puesto que ellos pueden hacer lo que los líderes judíos no pueden en esta "Semana Santa": matar a Jesús.

  Marcos y Mateo colocan aquí la historia de la unción de Jesús por María, aunque ésta se efectuó, según Juan 12, seis días antes de la pascua. Pero esta historia es un excelente comien­zo con respecto a la consumación de la muerte y entierro de Jesús, ya que María unge a Jesús en cuanto a su sepultura. Sólo una mujer hace los preparativos necesarios y entiende lo que sucederá.  

  El versículo 3 vuelve a la estancia de Jesús en Betania (11,1.1­1). Se organizaba una cena en la casa de Simón el leproso. Se trata de una historia distinta a la presentada en Lucas 7,36 en adelante. En base a Juan 12 podemos decir que Lázaro y Marta estaban en aquella casa. La mujer que no tiene nombre en Marcos 14, obviamente es María. De pronto María entra con un vaso de alabastro de perfume de nardo para derramarlo todo sobre la cabeza de Jesús. Parece manifiesto que no es un frasco para uso diario, sino el (gran) vaso mismo para llenar el frasco, o todo el contenido que se usaba para ungir a un muerto. Para los discí­pulos, y sobre todo para Judas, esto es un total desperdicio de dinero. Es la verdad si se trata del aseo personal de un ser viviente, pero no si se trata del ungimiento de un muerto. ¡Es una cosa de interpretación! Algunos piensan en el precio y en su posible uso en beneficio de los pobres. Jesús defiende a esta mujer, ya que Él entiende la actitud de ella en forma muy diferente; Él ve su amor, entendimiento y el conocimiento que poseía María de su obra, y la preparación para la sepultura. Esta situación y momento tan singular exigen un amor y una obra muy especial. Ellos tendrán siempre a los pobres con ellos, pero a Jesús no, puesto que Él va a morir y a despedirse corporalmente de los suyos en esta tierra.

La obra de Cristo en la cruz y su triunfo sobre la muerte y el pecado se predicarán en todo el mundo (v.9). A la vez se dirá que sólo una mujer (María) ha entendido el significado de todo esto y ha mostrado su gran amor por Él.

* La gran obra de Jesús merece mucha gratitud y gran amor.

2. (14,10-11) En estos dos versículos encontramos un gran contras­te con lo recién mencionado. Mientras que María muestra su amor por Jesús en forma abundante, Judas muestra su gran desprecio hacia Jesús al entregarle por algún dinero (30 piezas de plata). Vemos aquí, cuán necesaria es la iluminación del Espíritu Santo para conocer a Jesús, ya que sin el entendimiento de su obra correríamos el peligro de menospreciar a Jesús.

  No sabemos durante qué día Judas fue a los principales sacerdo­tes. Es probable que justamente en el momento (dos días antes de la Pascua) en que los miembros del sanedrín habían tomado la decisión de prender a Jesús con astucia. La forma en que Marcos ordena las historias nos hacen ver el gran contraste entre María y Judas.

* Es necesario entender la obra de Jesús para mostrarle amor en vez de menosprecio.

3. (14,12-16) En el versículo 14 la historia transcurre en un solo día. Es 14 de Nisan, el día para preparar el cordero pascual y limpiar la casa de levadura a fin de estar preparados para la fiesta de la pascua (15-21 de Nisan). Marcos nos cuenta un detalle importante: la búsqueda de un lugar para la celebración de la pascua. Los discípulos intuyen que Jerusalén es una ciudad hostil para Jesús. La respuesta a la pregunta, dónde se preparará la pascua, es misteriosa, pues Jesús sabe que desde ahora la enemistad puede surgir también en el seno de sus propios discípulos. No les entrega una dirección a los dos (Pedro y Juan, ver Lucas 22,8), más bien una indicación: "Saldrá al encuentro un hombre que lleva (la palabra lleva, significa: cargar algo muy pesado) un cántaro de agua; seguidle". Según el griego el hombre está yendo al encuentro de ellos. ¿Cómo? ¿Es acaso una cita de Jesús con este hombre? O, ¿es un milagro? Lo que podemos decir es que Jesús, con mucha precaución, ha decidido anteriormente el lugar en donde celebraría la pascua. Nadie puede turbar la celebración solemne que Jesús tendrá; allí, Él les enseñará acerca del significado de su muerte. Es verdad lo que Él dirá más tarde: "¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes de que padezca!"

* Jesús anhelaba celebrar la pascua y dar a sus discípulos los símbolos de su amor. Él, además, tiene también un gran anhelo: tener comunión con todos sus hijos.

4. (14,17-21) Marcos menciona dos cosas importantes que suce­dieron durante la pascua: la traición de Judas y la institu­ción de la Cena del Señor. Jesús menciona el primer hecho, no como una profecía, sino mas bien como una afirmación de lo que va a suceder, para mostrar que la traición de Judas no le ha tomado por sorpresa. Como el Rey que era, se acerca al sufrimiento en donde la traición por Judas tiene su propio lugar. Realmente, es terrible que Judas se convierta en instrumento de Satanás para entregar a Jesús. Para Él es un paso necesario en el cumplimiento del plan de su Padre. Los discípulos están tan absorbidos en ellos mismos, que muestran que aún no han entendido nada acerca del sufrimiento de Jesús. No hacen mas que preguntar "¿Seré yo?". Jesús les da una indicación: "El que moja conmigo en el plato". No todos entienden que es Judas, ya que todos mojan con Jesús en el plato. Jesús destaca lo que es más importante: el Hijo del hombre se dirige a su destino. Este destino le llevará a la  muerte, pero también a la gloria celestial, adonde Él llevará a los suyos.

* Judas no fue más que el instrumento para cumplir el plan de Dios. Jesús muestra su dignidad real, ya que conoce su desti­no: la gloria celestial para Él y para los suyos.

5. (14,22-26) En este pasaje leemos la institución de la santa cena. O, mejor dicho, Jesús utiliza elementos de la celebración de la pascua para explicar el significado de su sufrimiento. Acerca de una orden para celebrar constantemente "la santa cena" no leemos aquí nada, aunque tampoco estos versículos se oponen a ello. Es bueno saber algo sobre la forma en que transcurre la celebración de la pascua. Se supone que la cena de la pascua se desarrollaba así:

I   Introducción            a. Bendición sobre el día y el primer vaso de vino.

                                    b. Primer plato (compota de frutas y ver­duras).

                                    c. El servir del plato principal.

II  Conmemoria            a. Recuerdo del éxodo (se explican los ingredientes del plato).

                                    b. Primera alabanza.                    

                                    c. Beber del segundo  vaso.

III Cena            a. Bendición sobre el pan sin levadura.

                                    b. Plato principal (cordero, pan sin levadura, hierbas amargas, compota de frutas, y vi­no).

                                    c. Bendición sobre el tercer vaso.

IV  Clausura                 a. Segunda alabanza.

                                    b. Bendición sobre el cuarto vaso.

  Es probable que durante la tercera etapa de la cena pascual, el plato principal (el versículo 22 dice: mientras comía­n), Jesús tomase el pan y cambiase las palabras normales para enseñarles de nuevo acerca de su muerte que llegaría muy pronto. El pan encarna o simboliza su cuerpo. No tenemos que pensar en las discusiones posteriores (si el pan es realmente su cuerpo), pues el énfasis está sobre todo en las acciones (bendecir y repartir). Según los discípulos se debe excluir el cuerpo de Jesús, pero según Jesús su cuerpo debe ser entregado en la muerte. Su cuerpo es el alimento espiritual por el cual los discípulos podían vivir. Jesús reemplaza al cordero pascu­al, Él es el cordero verdadero cuyo sacrificio nos libera de la muerte. A través del cordero, el Señor prometió la liberación de Egipto; a través del Cordero de Dios, en Jesús, promete libertad de las garras del pecado.

  Luego Jesús toma un vaso, (podemos pensar en el tercer vaso, ver fase IIIc), el que también bendijo. Es notable que Jesús personalmente dé de beber a todos de su mano. El conte­nido es su sangre derramada por muchos. El cordero pascual servía a una sola familia, mientras que la sangre de Jesús sirve para muchos como la sangre del nuevo pacto (ver Jer. 31, 31-34). Dios restablece su pacto, el cual había sido que­brantado debido a los pecados del pueblo. La sangre de Jesús es la base firme bajo el nuevo pacto.

  Ahora Jesús hace un voto, tal como lo haría un nazareno (ver Num. 6), al decir que ya no bebería más del fruto de la viña hasta en el reino de Dios. La promesa es que, a través de su muerte, hará una gran fiesta para todos los suyos en el reino de Dios.

  Jesús y sus discípulos terminan (como fue la costumbre) con la alabanza. Al cantar el salmo 118, "No moriré, sino que vi­viré", Jesús pone sus pies en el camino que termina en la cruz para morir, pero en plena convicción de su resurrección.

* ¡La base del éxodo- la salida de este mundo lleno de pecado hacia el reino de Dios- es el cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús!

6. (14,27-31) Estos versículos nos hablan de algo más que el anuncio de la negación de Pedro. Jesús habla de nuevo acerca de su sufri­miento, pero a la vez acerca de su resurrección y su proseguir adelante hacia Galilea. Este aspecto es nuevo, y los ángeles después de la resurrección recuerdan estas palabras a los discípulos, las cuales funcionan como un tipo de contraseña (ver cap. 14, 28 y 16, 7). Jesús advierte lo que va a suceder en esa misma noche: todos (no sólo Pedro) se escandalizarán de Él. Nunca han aceptado verdaderamente lo que Él ha dicho concerniente a su sufrimiento. Ahora abando­narán a Jesús con frustración en su corazón, al ver que su Maestro realmente va a sufrir. Jesús coloca este acontecimiento a la luz de la profecía de Zac. 13, 7. Con referencia a la profecía de Zac. 13, Jesús explica que es necesario que los discípulos se escandalicen, ya que el pastor será herido (por Dios mismo), de tal forma que las ovejas serán dispersadas. La causa por la cual Dios golpea al pastor (a Jesús) se debe a la ira que Él siente por los pecados que han cometido sus ovejas. Los discípulos todavía no lo entienden ni lo aceptan, por eso se escandalizan de Jesús. Él a la vez les anima al decirles que después de su resurrección irá delante de ellos a Galilea. Allí les esperará en el lugar en donde les llamó por primera vez, allí les enseñará de nuevo.

  Pedro se opone con vehemencia a las palabras que Jesús pronuncia, es decir, "que todos se escandalizarán de Él". Pedro piensa, que tal vez los demás lo hagan, pero no él. Pedro y, según el versículo 31, todos los discípulos, no quería aceptar las palabras de Jesús. Nuestro Señor, sin embargo, le dice que es cierto que él (Pedro), en aquella noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, le habrá negado en tres oportunid­ades. El gallo canta por primera vez a las doce y media de la noche, por la segunda vez a la una y media. Muy temprano en esta noche, Pedro ya habrá negado a su Maestro. El hecho de que él está negando lo que va a ocurrir, ya es el principio de su enojo en contra del sufrimiento de Jesús; enojo mezclado con temor, que lo llevará a negar al Hijo de Dios.

* Sólo por la fidelidad de Cristo podemos vivir en la presen­cia de Dios.

7. (14,32-42) Jesús y sus discípulos vienen a Getsemaní; tal vez, a una hacienda de uno de sus seguidores para poder pasar la noche. Aquí Jesús atraviesa por momentos tan difíciles respecto a la preparación de su sufrimiento, que pide a sus discípulos que oren por Él. Los tres discípulos más íntimos pueden se­guirle para estar un poco más cerca de Él. Ahora Jesús pierde el control sobre sus emociones. El griego dice que Jesús quedó perplejo, fuera de sí a causa de sus emociones. Dice a sus tres discípulos que casi muere de tristeza. Es por eso que les pide velar (en la oración) por Él. Se ha distanciado un poco, de tal modo que los discípulos podían oír su oración. Allí Jesús oró al Padre que si fuese posible, pasase de Él aquella hora. En esta noche, la hora decisiva comienza, la hora de la entrega en manos de pecadores se acerca.

  Jesús pide: "Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú". Jesús no siente temor por Judas ni por el sanedrín, sino por la ira de su Padre a causa de nuestros pecados. La copa (ver también cap. 10, 38) es símbolo de la ira de Dios. Jesús se estremece por la violencia de la gente, ya que detrás de ella se encuentra la ira y el abandono de su Padre. Jesús sabe que es necesario que Él deba morir; no es cosa del destino adverso, sino la voluntad del Padre. En la oración busca la unión de esa voluntad de su Padre con la suya propia, pero a la vez se somete a esta voluntad divina.

  Los discípulos no pueden velar, ya que la angustia de Jesús es demasiada para ellos. Sus espíritus, por la obra del Espíritu Santo, están dispuestos, pero la carne (el cuerpo) es débil. Justamente por esta razón deben velar en la oración. Después de la segunda vez que Jesús ora, nuevamente los halla durmiendo. La verdad de su exhortación se manifiesta claramen­te. El enemigo les deja caer en sueño profundo de tal manera que no den apoyo a su Maestro en la oración. ¡Jesús sufre solo! Después de la tercera vez Jesús retira su petición, Él está listo y preparado para aceptar todo el sufrimiento nece­sario. "La hora ha venido; He aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores". La forma pasiva del verbo (es entregado) indica que es Dios quien actúa, porque dentro de muy poco tiempo los pecadores vendrán para hacerle sufrir. Judas le entregará, pero Jesús sabe que en realidad es la mano de su Padre que lo hará.

* Jesús está dispuesto a sufrir todo, hasta la ira del Padre, por amor a los pecadores. Lo que Él sufrió, lo sufrió solo, sin apoyo de ninguno de su discípulos.

8. (14,43-52) Jesús aún está hablando ("se acerca el que me entrega") cuando de pronto se aproxima Judas, y, con él, mucha gente con espadas y palos de parte del sanedrín. Esta coinci­dencia manifiesta la mano de Dios. La descripción amplia del sanedrín concuerda con los anuncios del sufrimiento de Jesús (8,31; 10,33). El hecho de que la gente estuviera armada de espadas y palos, significa que ellos esperaban encontrarse con una tenaz resistencia de parte de los discípul­os de Jesús. Judas corre en seguida hacia Jesús, le da un beso y le saluda (según la costumbre al abrazarle), todo esto no sólo para identificar a Jesús, sino también para que sea detenido. En el versículo 47, Marcos nos cuenta cuál fue la reacción de uno de los discípulos (Pedro). El quiere proteger a su Maestro, y corta con su espada la oreja del siervo del sumo sacerdote. Esto demuestra que ellos sí estaban dispuestos a defenderle. En el versículo 48 leemos la reacción de Jesús (Marcos no menciona cuando sana la herida del siervo). ¿Quién piensan que es Él? ¿Un ladrón? Pero si así hubiese sido el caso, ellos tuvieron todos los días la oportunidad para pren­derle. Él fue un Maestro indefenso. Pero lo que ellos hacen es el cumplimiento de las Escrituras. En el versículo 50 se nos informa con respecto a la reacción de todos los discípulos, que sin duda es de enojo; ellos no huyen por causa de la detención de Jesús, sino por causa de su disposición a ser detenido, ¡sin resistencia alguna!

  Marcos nos da un claro ejemplo de esto. Algunos suponen que fue Marcos mismo, pero el texto no dice nada de ello. El pasaje describe cómo un joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana. Él griego, sin embargo, nos dice que él llevaba ropa normal, ropa de lino. Sorprendido por la gente que quiso arrestarlo, hizo su huída radical, en la cual este hombre prefirió dejar su ropa antes que ser detenido con Jesús.

* El sanedrín consideraba a Jesús como un criminal, Judas le traicionó, los discípulos no aceptaron la disposición de Jesús para sufrir, no obstante, Él se dejó llevar al matadero.

9. (14,53-65) Luego de la huída de los discípulos, Jesús es llevado al sumo sacerdote. Observe nuevamente la descripción amplia del sanedrín en el versículo 53 (ver el pasaje anterior). Pedro le seguía de lejos, manteniendo la distancia; así estuvo cerca de su Maestro, pero no con Él. Se calentó al fuego. Los miembros del sanedrín buscaban pruebas. Lo más probable es que buscaban un testimonio entre los miembros del mismo concilio (nótese que el versículo 55 no dice que buscaban testigos, sino testimonio). Todos los testimonios fueron falsos, ya que estos no concordaban entre sí. Debido a que parece una sesión justa de tribunal, todo esto crea un gran problema, pues aún no se puede condenar a muerte a Jesús. Es necesario guardar las apariencias, debe parecer un proceso correcto, aunque no es más que un proceso simulado.

  Por fin, al parecer, se han encontrado acusaciones semejantes basándose en lo que Jesús había dicho sobre el templo. Casi se tiene éxito, pero, `lamentablemente' para ellos, existen diferencias entre los distintos testimonios. El punto fue que Jesús diría "yo derri­baré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano". Esta afirmación incluye, según el sanedrín, blasfemia; ya que sólo Dios podría hacer esto. El sumo sacerdote que se encuentra en una situación difícil, pregunta a Jesús qué tiene que decir a esto. Jesús guarda silencio, lo que significa que el sanedrín mismo puede sacar la conclusión: Jesús es inocente.

  El sumo sacerdote, como último recurso, le pregunta a Jesús si es el Mesías, el Hijo del Bendito. Según el sanedrín, este hombre Jesús, nunca podría serlo. Jesús lo confirma (yo soy), pero a la vez profetiza que le verán a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes desde el cielo; en aquel entonces, con gran poder y gloria. Ahora el sanedrín podrá condenarle a Él, pero una vez más se volverán las tornas. Con una indignación fingida, pues en realidad estaba muy contento, el sumo sacerdote condena a Jesús acusándolo de blasfemia. Todos los miembros del sanedrín están de acuerdo con esta decisión.

  Ahora, algunos comienzan a escupirle, a cubrirle el rostro y a decirle: "Profetiza". Para ellos, Jesús no puede ser el Mesías. Empero, sin saberlo, están cumpliendo la profecía que dice: "Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos" ( Is. 50, 6).

* El sanedrín, en vez de inclinarse ante el Juez de todo el mundo, le condena.

10. (14,66-72) Mientras que Jesús confiesa que Él es el Mesías para salvación de todos los suyos, Pedro lo niega reiteradamente. Una de las criadas del sumo sacerdote le reconoce. Parece que ella ha escuchado a Jesús más de una vez y ha visto a sus discípulos. Pedro niega conocer a Jesús. Aunque el gallo cantó, él por la dureza de su corazón, no se daba cuenta de lo que hacía. Otra vez sucede lo mismo, hasta la tercera vez. Cuando los presentes reconocen el acento Galileo de Pedro, éste niega con maldiciones y juramentos, diciendo que no hay relación alguna entre él y Jesús. "No conozco a este hombre de quien habláis". Ahora, al cantar el gallo por segunda vez, Pedro se acuerda de las palabras de Jesús, para luego llorar amargado y arrepentido.

* Aunque Pedro negó a Jesús, Él en su amor no le dejó perderse.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1 y 2. Si Jesús derrama su sangre preciosa, nada es demasiado caro para agradecérselo. Mientras que los miembros del sanedrín dan prueba de su ceguera y enemistad, y Judas se revela como aliado de ellos, hay una sola persona que expresa su comprensión de los acontecimientos que sucederán con Jesús, y su gran amor por Él. María unge a Jesús de una forma abun­dante. Ni los discípulos saben apreciar este acto, al decir que es desperdicio de dinero lo hecho por esta mujer. Jesús la protege, diciendo que ella ha hecho lo que es justo. Mientras que Judas actúa opuestamente a ella, habiendo entregado a Jesús al sanedrín, es María modelo de un amor profundo (v.8). "Hacer lo que podemos" para el Señor, no es lo mismo que activismo, sino un gesto de amor que sabe apreciar la obra que Jesús realizó a favor de nosotros en la cruz del Calvario. La adoración de Jesús no suprime el amor hacia el prójimo, sino que lo profundiza. Busquemos nuestra propia forma de expresar gratitud hacia el Señor.

3 y 4. Al buscar cuidadosamente un lugar para la pascua, Jesús manifiesta su gran amor. En los versículos 10-16, Jesús muestra clara­mente que Él es el que domina la situación. Nadie puede inter­rumpirle en la pascua. Con mucha precaución ha prepa­rado un lugar para poder celebrar la pascua con los suyos y dejarles los elementos del nuevo pacto. Nada le sucede de improvisto (como la traición de Judas). Jesús mantiene su dignidad como Rey. Todo lo que padecerá, lo hace de forma voluntaria para reconciliarnos con el Padre.

5. En la pascua, Jesús muestra que su entrega a la muerte resultará en beneficio de nuestra liberación.

La celebración de la `santa cena', en el fondo, no es otra cosa que extraer ciertos elementos de la pascua y aplicarlos a su sacrificio que llevaría a efecto en la cruz. A través de su muerte, Jesús inaugura el nuevo pacto. Israel (y en Israel también nosotros) ha quebrantado el pacto anterior. En otras palabras: no hemos sido capaces de mantener la buena relación con Dios, por lo que el Padre tuvo que intervenir mandándonos a su Hijo por nosotros. Dios esta­blece el nuevo pacto (tal como el antiguo, compare Éxodo 24) con sangre. La sangre de Jesús nos habla de su entrega a la muerte y de la expiación de nuestros pecados, y así es una base sólida para el nuevo pacto que nunca será quebrantado.

6. El Pastor buscará a sus ovejas perdidas; ellas no serán capaces de proteger al Pastor. Jesús comenta a los suyos lo que sucederá. Dios golpeará al Pastor por los pecados de sus ovejas. Incluso los discípulos se irritarán con el padecimien­to voluntario de Jesús, hasta Pedro, quien le negará. La única esperanza de salvación y de una nueva relación de amor, viene de Él.

7. Nadie le ayudó a Jesús en su lucha para estar en armonía con la voluntad del Padre. El camino hacia la cruz era uno de absoluta soledad. Los más íntimos discípulos no pudieron velar ni luchar en oración por Jesús, ni tan solo una hora. No ob­stante esto, el Señor se preparó solo y aceptó el vaso de la ira de Dios sobre nuestros pecados. ¡Cuánta razón existe para adorarle!

8. En la detención, Jesús cumple las Escrituras y la voluntad del Padre. En la detención no son los soldados, ni Judas, ni Pedro los que actúan, sino el Padre, a quien Jesús se somete voluntariamente para cumplir las Escrituras y el plan de Dios para nuestra salvación. "Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15, 13).

9. Jesús es juzgado como blasfemo, pero en realidad es el Juez supremo. El falso proceso es parte del cumplimiento del plan de Dios. Pero que nadie se engañe, aquel que no reconoce a Jesús será juzgado por Él, el Juez supremo.

10. ¿Qué pasaría con Pedro y nosotros si Jesús hubiera negado que era el Hijo de Dios? En la negación, Pedro mostró su debilidad; mientras que Jesús, reveló su tremendo amor.

La fidelidad de Dios sobrepasa nuestra infidelidad. No juguemos con ella; ¡admirémosla!


Marcos 15

1. (15,1-5) Marcos no describe en forma detallada todos los acontecimientos que se desarrollaron en el día de la crucifixión. Algunos aspectos reciben más atención que otros. Es notable el empleo que a menudo hace el hagiógrafo de la palabra `rey'. Al parecer, este escritor sagrado quiere describir el último día como la muerte del Rey Jesús.

  El versículo 1 nos dice que el sanedrín se ha reunido en pleno; todos los estamentos de éste están presentes allí para deliberar acerca del caso en cuestión. La reunión de la noche era una reunión oficiosa de ese cuerpo, ahora el sanedrín confirma la decisión de la noche anterior en una sesión oficial para poder tomar una resolución válida, ya que esta sólo podía tomarse en el día. Según el derecho de los rabinos (maestros de los judíos) no era posible ejecutar la sentencia de muerte en el mismo día en el cual se había decidido por la muerte. Pero los romanos no estaban obligados a esperar. Esa fue la razón por la cual el sanedrín ahora entrega a Jesús en manos de Pilato. Lo único que Pilato tiene que hacer es llevar a cabo la ejecución. Jesús es atado y entregado al gobernador romano.

  En el versículo 2 leemos cómo Pilato reacciona ante la presencia de Jesús. Éste le interroga, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? La pregunta no es si Jesús es un líder rebelde. Es probable que Pilato  supiera algo de las expectativas mesiánicas de los judíos. Su pregunta surge más por la sorpresa de que Él, una persona atada, sea el rey de los judíos. Jesús responde, "tú lo dices", es decir, es precisamente como tú lo dices.

  En los versículos 3-5 los miembros del sanedrín acusan a Jesús, pero, con gran asombro de Pilato, Él no responde nada.

* Jesús muestra su poder, en primer lugar, al hacerse débil; al llevar la culpa de los suyos.

2. (15,6-15) Marcos cuenta detalladamente el curso de los acontecimientos con respecto a Barrabás. El efecto al contar de esta forma los acontecimientos, es que sobresalen dos cosas: la sorpresa de Pilato y el rechazo que manifiesta el pueblo hacia Jesús. Marcos nos informa con respecto a la costumbre de soltar a un preso en el día de la fiesta. Es probable que el sanedrín escogiera a Barrabás, cuando aquel concilio preparaba con Pilato la amnistía de un preso. Las palabras "que se llamaba Barrabás" podemos traducirlas mejor como: "Barrabás que fue propuesto". Marcos le caracteriza como un alborotador, el cual con sus compañeros había cometido homicidio en una revuelta. (Presumiblemente tenemos que pensar en el alboroto cerca de un acueducto que Pilato construyó con dinero del templo).

  En el versículo 8 se ve que el pueblo se ha reunido para que uno de los presos fuera liberado. Ahora Pilato aprovecha la ocasión para dirigirse inmediatamente al pueblo, ya que de esta manera, según él, se podría lograr la eventual liberación de Jesús. Pilato ahora se da cuenta de los motivos que los líderes tenían para entregar a Jesús (envidia); por lo tanto se dirige al pueblo para que ellos mismos decidan, pues quizás lo harán de otra manera. El pueblo, sin embargo, se deja guiar más por sus propios líderes que por este extranjero. Entonces Pilato tiene que buscar otra alternativa, y pregunta: "¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?" Lo dice con el propósito de que el pueblo pida también la liberación de Jesús. Pilato, adaptado al hecho de que el pueblo llamase a Jesús `rey', le había dado una presentación real. Pero Pilato no tiene éxito en sus esfuerzos en inducirlos a su propósito. La reacción es inesperada: "Crucifícale". Se tropieza con este Jesús; el pueblo quería tenerle como rey de Israel, pero no como un rey que sufre indefenso. Pilato trata de demostrar cuán injusto es este modo de actuar, diciendo: "¿Pues, qué mal ha hecho?" El pueblo, sin embargo, dejándose guiar por sus líderes, grita más fuerte: "¡Crucifícale!" Ahora Pilato está decidido a satisfacer al pueblo y abandonar la lucha (hacer algo positivo en favor de Jesús). Pilato ordena azotar a Jesús, para luego crucificarle. No es la justicia, sino la mala voluntad del pueblo y sus líderes que triunfan. No obstante, así se cumple la voluntad de Dios.

* La buena voluntad de Dios para nuestra salvación se cumple a través de la mala voluntad de los líderes y del pueblo incitado por ellos.

3. (15,16-28) En estos versículos, Marcos nos narra tres escenas. En la primera escena, mientras Pilato estaba negociando con los líderes y con el pueblo, nos cuenta lo que hicieron los soldados con Jesús. Estos soldados representan a los gentiles. En primer lugar, oímos que ellos están burlándose de Jesús al entrar en el cuartel. Aquí, cerca del pretorio, están los soldados (200 a 500 soldados aproximadamente) como guardias personales de Pilato. Le preparan a Jesús una recepción burlesca: "Salve (algo como bienvenido), Rey de los judíos". Para esta ceremonia le vistieron de púrpura real y le pusieron una corona tejida de espinas (presumiblemente de la leña). Su menosprecio fue tal hacia Jesús, que comenzaron a escupirle y a darles de golpes en la cabeza con una caña. Se burlan de su impotencia, al hacerle reverencia como corresponde a un rey, poniéndose de rodillas. Esta es una satírica imitación de la entrada de Jesús en Jerusalén. Después de todo esto, visten a Jesús con sus propios vestidos como si quisieran decir, "no es un rey sino una persona común". Luego le sacan para crucificarle. Jesús cumple exactamente lo que ha predicho en Marcos 10,34. Quería llevar el peso de la burla y del menosprecio, para cargar con la culpa de los suyos.

  La segunda escena nos hace ver cómo el Señor fue a la cruz. Obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, a que llevase la cruz tras Jesús. Lo más probable es que esto no lo hicieron porque Jesús casi hubiese sucumbido bajo el peso de la cruz, sino para burlarse también de Él, como si dijeran: "Aquí hay un súbdito del rey Jesús". Los evangelistas no dan la sensación de que Jesús estuviese agotado. Los soldados proveen a Jesús de algún séquito. No sabemos nada de Simón de Cirene, sólo lo que Marcos agrega, que era el padre de Alejandro y Rufo. Es posible que Rufo sea la misma persona mencionada por Pablo en Rom.16, 13.

  Los soldados le llevaron a un lugar llamado Gólgota (lugar de cráneos). La Biblia no dice que era un cerro que tenía la forma de un cráneo. Lo más probable es que fuera el lugar de ejecuciones, donde estaban los cráneos y esqueletos de los ejecutados. Allí le dieron de beber vino mezclado con mirra. Este compuesto puede ser un medio para mitigar y templar los dolores. También podemos pensar en una forma de burlarse de Jesús al ofrecerle un trago regio. De todas maneras Jesús no lo tomó, pues querría sufrir y morir en plena conciencia. La falta de reverencia hacia Jesús se ve claramente en el hecho de que los soldados repartieron sus vestidos antes de su muerte.

  La tercera escena trata sobre la forma en que Jesús fue crucificado. Marcos nos informa sobre la hora de la crucifixión, la tercera (a las 9:00 de la mañana); sin tardarse, los soldados inmediatamente crucifican a Jesús. La burla se manifiesta por el título que fue escrito encima de la cruz: "El rey de los judíos". Para Pilato fue una burla contra la expectación de los judíos, como si dijese: "Aquí está su rey, desnudo y crucificado por los romanos". Ese día se realizaron dos ejecuciones más. Fue también una mofa no crucificar a Jesús aparte, sino que entre dos bandidos (ladrones). El rey de los judíos recibe un lugar de `honor' en medio de ellos. Marcos muy pocas veces termina con una profecía. Ahora dice (v.28): "Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos". El rey impotente manifiesta ser un rey potente, ya que sufre por su propia voluntad y cumple así las Escrituras. La forma en que sufrió y murió Jesús, sirve para un propósito: llevar nuestros delitos delante de Dios.

* Jesús padeció varias formas de burla, pero por su propia voluntad; según las Escrituras, con el único propósito de llevar nuestros pecados y delitos frente a Dios.

4. (15,29-39) Luego del sarcasmo de los soldados, sigue la de los transeúntes. Ellos vociferan palabras de admiración fingida: "Ah, tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz". Se apela al poder divino de Jesús para que lo utilice. De esta manera provocan a Jesús; lo hacen así para demostrar que no tiene poder. Juntamente con los transeúntes vienen los principales sacerdotes y los escribas; se burlan del que está crucificado al hablar entre ellos mismos. Ellos son los que tomaron la iniciativa para entregar a Jesús tan pronto como les fuera posible (14,1). Reconocen que Jesús ha hecho milagros, "a otros salvó", pero le niegan el poder de salvarse a sí mismo, no sabiendo que el "no poder salvarse a sí mismo" es justamente para poder salvarnos a nosotros. Mencionan los títulos a los que Jesús tenía derecho (el Cristo=Mesías, y Rey de Israel). Sabían que Jesús siempre exigía fe de sus oyentes. Ahora fingen que quieren creer, pero  con una condición: que Él descienda de la cruz. Con una actitud triunfante piensan que han acabado con Jesús. También los que estaban crucificados con Él, le injuriaban. Marcos quiere aclararnos que Jesús recibió burla de todos los sectores, aun de sus compañeros en la cruz. Jesús se encuentra sin apoyo de nadie. Así, se transforma en nuestro Salvador.

  En la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Para el significado de este acontecimiento es importante ver que todos abandonaron a Jesús y que Él sufrió solo. Las tinieblas podemos interpretarlas como el silencio de su Padre. Jesús está en la cruz y a su alrededor hay mucha gente burlándose, pero Dios no interviene. Las tinieblas duran tres horas. El tiempo para esperar algún milagro ha caducado. En esta hora, para que todos puedan oírlo, Jesús clama a gran voz: "Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?", "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Jesús, en estos momentos tan oscuros y difíciles, clama palabras tan emocionantes que Marcos las reproduce en su lengua materna, el arameo. Jesús emplea palabras de la Escritura halladas en el Salmo 22,1, pasaje que nos habla de una experiencia espiritual de David, en donde éste siente que Dios no responde. Esto es exactamente lo que ocurre aquí. Jesús padece sin la intervención de su Padre. Jesús se sabe entregado en las manos de la gente. De este modo está llevando lo más difícil, la culpa de nuestra vida pecaminosa. La exclamación de Jesús causa reacción de algunos que estaban cerca (¿tal vez unos de los soldados?), los cuales nuevamente se burlan de Él. Cambian sus palabras como si hubiera dicho Elías en lugar de Eloi. Para los judíos Elías era el precursor del Mesías. Interpretan las palabras de Jesús como si hubiera clamado por la intervención de Elías. ¡El precursor tiene que soltar al Mesías mismo de la cruz! La burla se convierte en un juego: "Dejad, veamos si viene Elías a bajarle". Al decirse esto, uno de los soldados le da de beber vinagre. ¿Fue esto para ayudar al Rey, o para volver a burlarse de Él?; se actúa con sarcasmo como si quisieran decir: "No, Elías no viene para soltarle de la cruz, pero te ayudaremos con un trago de vinagre".

  En medio de toda esta burla se escucha la gran voz de Jesús, luego de la cual Él expira. Marcos no dice lo que Jesús clamó. Pone más énfasis en la peculiaridad de la muerte de Jesús, diciendo que inmediatamente después de haber clamado algo a gran voz, murió. Jesús no fue liberado de la cruz, sino que falleció de muerte indigna, pero a la vez de muerte real y victoriosa, ya que soportó la burla y llevó la culpa del pecado. Inmediatamente podemos ver que su muerte fue un triunfo sobre las consecuencias del pecado, pues nos abrió la puerta hacia el cielo. "Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo". El velo es la cortina entre el lugar santo y el lugar santísimo. Jesús murió a la hora en la cual un sacerdote ofrecía la ofrenda de olor en el lugar santo. El significado del velo rasgado es que Dios mismo ha abierto la entrada a su santa presencia. El velo impedía la entrada hacia la santa presencia de Dios a causa de nuestros pecados. Ahora Dios nos revela que la forma del culto ha cambiado; desde este momento, a través de la fe en la muerte vicaria de Jesucristo, existe acceso directo al Padre. Para los sacerdotes es una señal para que depositen su confianza en Jesús, el Salvador divino.

  La primera persona que reconoce grandeza en Jesús es el centurión que estaba frente a Él. Este, como siervo de la dominación romana y como gentil, testificó que Jesús sí era Hijo de Dios. No es necesario saber el significado exacto que tenía esta declaración en boca del centurión. Lo importante es que él quiere destacar que, a pesar de su muerte impotente, Jesús es más de lo que la gente en general pensaba. El descubrió en la forma en que Jesús había muerto, lo sobrehumano, algo no conocido en el ámbito terrenal. Los gentiles deben enseñar al pueblo de Israel que, a pesar de toda la burla, fue el Hijo de Dios quien murió.

* Jesús soportó todo, las burlas, aun hasta el abandono de su Padre para hacer posible que el acceso a la presencia de Dios fuera una realidad.

5. (15,40-47) Desde el v.40 hasta el v.8 del capítulo 16, Marcos nos relata en forma amplia sobre las mujeres que habían seguido a Jesús, y que siguen haciéndolo después de su muerte. Mientras que no leemos nada de los discípulos, oímos de la fidelidad de unas mujeres hacia su Señor. Ellas forman asimismo el eslabón entre Jesús y sus discípulos, pues ellas pueden testificar a los discípulos para que crean en la resurrección de Jesús. Ellas están lejos, ahora no pueden hacer nada, pero miran con atención lo que sucede con Él. Marcos nos informa de los nombres de algunas de ellas, describe su amor servicial por Jesús en su ministerio terrenal; además de ellas, otras muchas habían subido con Él a Jerusalén. El papel de estas mujeres, por el momento, parece haber concluído.

  En los versículos 42-43 sale a escena un hombre llamado José de Arimatea, quien se preocupa del cuerpo de Jesús. El día siguiente, es día de reposo, por lo tanto, no es bueno que Jesús siga estando en la cruz, es necesario actuar inmediatamente. José de Arimatea, un hombre proveniente de una ciudad que desconocemos, era miembro del concilio. Es posible que José haya sido miembro del sanedrín, pero es más factible que fuera miembro de un concilio local. José es una persona rica e influyente. Él también esperaba el reino de Dios; posiblemente fue impactado y llamado por la predicación de Juan el Bautista y creía en Jesús como el Rey de Israel. Su posición social le permitió sepultar a Jesús y le hizo más fácil el contacto con el gobernador romano. Pilato se sorprendió de la pronta muerte de Jesús y llama al centurión para averiguar si en realidad Él ya estaba muerto. Es notable, aunque tal vez sólo por razones de temor, que Pilato concediera permiso para sepultar el cuerpo de Jesús. José (probablemente a través de sus siervos) compró una sábana y quitando el cuerpo de Jesús de la cruz lo envolvió en ella, para luego ponerlo en un sepulcro cavado en una peña, haciendo rodar una piedra a la entrada de éste. Para José, el asunto había concluído. Lamentablemente no pudo hacer más. Este fue para él, el fin de su contacto con su Maestro tan amado. Para las mujeres, sin embargo, no es el fin. Le siguen para mirar dónde le pondrán. Tienen que esperar hasta el día después del día de reposo para cuidar el cuerpo de Jesús un poco mejor.

* Para José y las mujeres, todo lo que hicieron fue (casi) lo último que podían hacer para Jesús. No sabían que Él había hecho todo por ellos, aun el triunfo sobre la muerte.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1. El poder de Jesús se manifiesta en el acto de no defenderse contra las acusaciones del sanedrín ante Pilato, sino padecer todo con el propósito de dejarse crucificar en nuestro lugar. De esta forma, el Rey Jesús establece su reino dándole una base firme.

2. La justicia es quebrantada en todo aspecto. En los otros evangelios, más que en Marcos, se destaca mucho la inocencia de Jesús defendida por Pilato. Son los líderes y parte del pueblo de Israel, incentivado por ellos, que dominan la situación. La resistencia contra Jesús en este momento es tan fuerte que se escoge al alborotador Barrabás en vez de a Jesús. Se condena al Justo y se libera al culpable. Si no supiésemos la voluntad de Dios en relación con el sufrimiento de Jesús, pensaríamos que su vida termina en un profundo fracaso. Sin embargo, de esta manera se manifiesta su voluntad. El Justo toma el lugar del injusto para cubrir nuestra maldad.

3-4. El Soberano Rey, de pura gracia, soportó las burlas para abrirnos las puertas de su reino. En los versículos 15-39 oímos de las burlas de los soldados que se ríen de Jesús como Rey: la burla de Pilato a través del letrero (aunque también es una punzada hacia los judíos), de los transeúntes y principales sacerdotes, que se burlan del poder salvífico de Jesús. Incluso los que fueron crucificados junto con Él le insultaban. Finalmente la gente se burla de Jesús como Mesías, cambiando las palabras de Jesús como si clamara por la ayuda de Elías. Jesús soportó todas estas burlas voluntariamente. Su `debilidad', es decir, el no bajar de la cruz, fue justamente un acto de su poder. Él sufrió, hasta las tres de la tarde, todo; Él experimentó la angustia de verse separado de su Padre, y todo esto, para abrir, a los pobres pecadores, la entrada hacia su reino. En seguida, después de su muerte, el Padre respondió rasgando la cortina del santuario del templo. Ahora hay pleno acceso hacia el trono de Dios para aquellos que se dirigen hacia Él humildemente y con confianza.

5. Se pudo hacer poco por un Jesús muerto, sin embargo su muerte tiene un alcance enorme. Es notorio que no leamos nada sobre los discípulos mientras crucifican a Jesús, ni luego de su muerte. Son las mujeres las que le seguían y un tal José de Arimatea (de quien hasta el momento no hemos escuchado nada) los que expresan su amor hacia el Señor. Lo único que Marcos nos cuenta de las mujeres es que estaban mirando (véase 15,40 y 47). José de Arimatea, quien disponía de más posibilidades, pidió a Pilato el cuerpo de Jesús, el cual tomó y envolvió en una sábana, poniéndolo en un sepulcro. Fue lo último que pudo hacer como expresión de su amor hacia Jesús: tributar un homenaje póstumo. Para ellos, la muerte fue el triste final de su amado Señor. No sabían del alcance enorme de su muerte (quitar el pecado del mundo, dejándolo en la tumba), ni de la resurrección que daría sentido a la muerte de Jesús. Su obra no salió fallida, sino que fue el acto más importante para restaurar nuestra relación con Dios. Jesús cargó en su cuerpo el castigo del pecado que Dios había sentenciado sobre la humanidad, la muerte ( Gen. 2, 17). Su muerte es nuestra vida.

Marcos 16

1. (16,1-8) Inmediatamente, después del día de reposo[1], las mujeres compran especias aromáticas. Al día siguiente, muy temprano (a las cinco, cinco y media) fueron de Jerusalén al sepulcro. Las mujeres se hallan tan llenas de pensamientos, que olvidan que estarán solas en el sepulcro, sin la ayuda de José ni de los siervos de éste para poder remover la piedra. Sólo en el camino, cerca del sepulcro, se dan cuenta de este problema. Allí, sin embargo, notan que la piedra ha sido removida. ¡Dios siempre nos lleva la delantera! Esto les asombra, ya que la piedra era muy grande y pesada. Después de haber entrado y de haber buscado el cuerpo no lo encuentran, pero sí ven a un joven en el nicho donde había sido puesta la piedra. Por el aspecto de su ropa piensan que están en presencia de un ángel; por eso las mujeres se espantan. La palabra del joven es tranquilizadora: "No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron". El joven sabe que fue el amor hacia Jesús lo que impulsó a estas mujeres para buscarlo. Sin embargo, él tiene buenas nuevas: la tumba está vacía, ya que el Señor ha resucitado.

  El ángel habla de la más grande evidencia; en seguida, luego de hablar de la resurrección, pasa a otro tema, diciéndoles: "Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo". La tristeza a causa de la muerte de Jesús, deriva de la incredulidad. Podrían saber esto (la resurrección de Jesús), a través de las propias palabras de Jesús ("como os dijo"). Las palabras del ángel son un estímulo para recordar y confiar en lo que Jesús había dicho anteriormente.

  Las mujeres pueden servir de nuevo: "Id, decid a sus discípulos, y a Pedro"... Aunque todos le han abandonado, Jesús busca nuevamente con amor a los suyos, incluso a Pedro que le negó insistentemente. Jesús, al mencionar el nombre de Pedro, nos hace conocer el increíble amor que siente por sus discípulos, sin tener en cuenta su anterior conducta de rechazo (aunque Jesús volverá a la negación de Pedro; Juan c.21). Las palabras del ángel son a la vez un tipo de contraseña para los discípulos. Son exactamente las palabras que Jesús había dicho a sus discípulos en Marcos 14,28, antes de su detención. El recuerdo de aquellas palabras debería ser suficiente para que los discípulos pudieran creer en la resurrección e ir a Galilea. La incredulidad de los discípulos hizo necesaria las muchas apariciones de Jesús, las cuales se relatan también en el evangelio de Lucas y Juan.

  El hecho de que el mensaje de la resurrección, tan evidente para Jesús y para el ángel, difícilmente había penetrado en los corazones de las mujeres, se manifiesta a través de la reacción de temor que les hizo huir rápidamente. Marcos nos relata que "no decían nada a nadie"; significa que no se detendrían a explicar este acontecimiento a nadie, hasta llegar donde los discípulos.

* La resurrección de Jesús es algo tan grande que sobrepasa nuestro entendimiento. Por otro lado, evitemos el triunfalismo. La victoria de Cristo es un milagro sin igual.

2. (16,9-20) Existen muchos intérpretes de las Escrituras que no ofrecen una exposición del final de este evangelio, pues piensan que no es de Marcos mismo, sino una añadidura posterior. Sin embargo, no hay razones suficientemente decisivas para no considerar este pasaje parte del evangelio original de Marcos.

  En el versículo 9, el evangelista vuelve a la historia de Jesús mismo. O, mejor dicho, la historia indirecta acerca de Jesús se convierte en una historia directa acerca de Jesús. Ahora Marcos nos cuenta abiertamente de la resurrección de Jesús, a la cual se refirió el ángel en el v.6. Jesús resucitó por la mañana. Lo mejor es pensar en las últimas horas antes de la salida del sol, entonces también antes de la llegada de las mujeres. Jesús resucitó temprano, antes de que la gente saliera a trabajar, para hacer con tiempo su obra en los hombres.

  Jesús se apareció primeramente a María Magdalena. Existía un vínculo muy especial con esta mujer. Jesús había echado siete demonios de ella, por lo cual ella puede ser un buen testigo del poder de Jesús. Si Jesús había tenido poder para reprender a siete demonios que habían en ella, ¿no podría triunfar sobre el poder de la muerte? Los discípulos estaban tristes y lloraban como señal de luto, como si Jesús hubiera muerto para siempre; en el momento en que María Magdalena les hace saber que Jesús había resucitado de la muerte, "que vivía", no le creyeron. Esto tiene que ver con la obstinación por la cual los discípulos no querían recordar las palabras de Jesús a las que el ángel se había referido. Creyeron sólo en el acontecimiento de la muerte de Jesús. Ocurre exactamente lo mismo cuando Jesús se aparece a dos de ellos "que iban de camino yendo al campo" (¿son los dos que fueron a Emaús, de Lucas 24, u otros? Parece que fueron otros, ya que los discípulos sí creían en su testimonio, Lucas 24, 34-35). Pero ni aun a ellos creyeron después de haberlo oído, aunque apareció "en otra forma", es decir con un cuerpo glorificado.

* La incredulidad es fuerte y obstinada, sólo Dios a través de su Espíritu puede vencerla.

  De acuerdo al versículo 14 vemos claramente que las apariciones fueron necesarias debido a la incredulidad. Esta vez la aparición conduce a la fe. A la vez Jesús les reprocha su incredulidad, pues no deberían ser necesarias sus apariciones. La palabra de los demás debería ser suficiente. La incredulidad tiene su causa en un corazón duro; la incredulidad sólo se deja convencer si ve algo. La fe cree lo que Dios (también a través de otra gente) dice.

  Desde el versículo 15, Marcos nos cuenta sobre la "gran comisión" que Jesús confía a sus discípulos. El mundo no verá a Jesús, sino que oirá a sus testigos. Todo el mundo (kosmos) es el terreno de esta gran obra, toda criatura debe saber que Jesús es el Rey resucitado. Este evangelio debe ser suficiente para todos, es la última palabra para todos. El mundo entero debe tomar una posición frente al evangelio, ya sea de fe o incredulidad. El que creyere (con el corazón y la boca, de tal modo que se deje bautizar) será salvo, el que no creyere, será condenado. La condenación eterna tiene que ver con la predicación del evangelio, la fe y el rechazo de este mensaje. Jesús cumplirá estas palabras en el juicio. El juicio posterior, ya se realiza aquí. El hecho de que falte el bautismo en el v.16b significa que lo más importante es la fe. No hay fe que niegue el bautismo, pero sí hay personas bautizadas que son negligentes con respecto a la fe.

  En los versículos 17-18 Jesús garantiza el progreso del evangelio y la ayuda que los suyos recibirán al cumplir la gran comisión. Hay señales que acompañarán la marcha del evangelio por el mundo. En la primera misión de los 12 discípulos había señales (6,12-13, echar fuera demonios y sanidades), pero ahora habrá más (nuevas lenguas, tomar en las manos serpientes y beber cosa mortífera, sin ningún daño). Observe que Jesús dice que estas señales seguirán a los que creen, no se dice que todos harán señales. Los milagros son señales del evangelio, y no algo que deba comprobar la autenticidad de la fe de los creyentes. En el viaje mundial del evangelio las señales acompañarán a los creyentes. Los milagros que hallamos en el libro de los Hechos son la prueba de la verdad de estas palabras y para nosotros una confirmación de ella.    La ascensión de Jesús no debe haber sido seguida inmediatamente después de lo contado en los versículos 15-18. Todos saben que la enseñanza y las apariciones de Jesús no sucedieron en un sólo día. A la vez, Marcos nos muestra que la enseñanza y las apariciones fueron necesarias para la fe de los discípulos, y que luego Jesús se retiraría de esta tierra. Él fue recibido en el cielo, y se sentó (según las palabras de Jesús dichas al sanedrín 14,62) a la diestra de Dios. Esta posición es el lugar de gloria y poder (compare con Salmo 118,15-16). El período de sus apariciones ha terminado. Ahora es el tiempo de la predicación, pero bajo la bendición del Señor Jesús, quien desde su trono confirmó la palabra con las señales prometidas. Pero el mismo que partió para estar a la diestra de la majestad de Dios, ha dicho: "He aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28,20).

* Jesús garantiza el progreso del evangelio. Este es el asidero de la iglesia tanto en tiempos de muchas bendiciones como de tribulación.

Síntesis aplicativa de temas importantes

1a. El amor de las mujeres hacia un Jesús muerto, es como un espejo para nosotros. Las mujeres, aunque angustiadas por la muerte de Jesús, siguen mostrando amor hacia Él. Con gran premura se dirigen a la tumba para dar a su Señor un homenaje final. Mas su amor por un Jesús muerto tendrá que cambiar de dirección hacia un Jesús vivo, por el que ha resucitado de los muertos. Ahora bien, para nosotros, ¿cómo es nuestro amor hacia Jesús, el Señor resucitado?, ¿tiene nuestro amor y devoción al Señor la misma calidad y fervor que estas mujeres mostraron hacia Jesús?

1b. En nuestra comunión con Dios podemos tropezar con tremendas dificultades, pero es Dios quien quita la piedra antes de que esto ocurra. Tan absortas están las mujeres en su camino hacia la tumba que olvidan haber traído ayuda para remover la piedra. Pero Dios se adelanta, pues el obstáculo para poder tener comunión con su Señor ha desaparecido, y no sólo eso, también la muerte lo ha hecho: ellas tendrán comunión verdadera con un Jesús verdaderamente vivo. Si realmente anhelamos tener comunión con el Señor, Dios quitará todo obstáculo que impida hacerlo.

1c. La resurrección es la respuesta del Padre a la obra de Cristo. Satanás, la muerte y el pecado fueron vencidos por nuestro Salvador. Además, a través de la resurrección el Padre asegura la vida eterna de todos sus hijos. Así que la cabeza de la iglesia es Jesús, el Señor resucitado; sólo unidos a Él triunfaremos sobre todo poder espiritual destructor.

1d. Observe la preocupación de Jesús por los suyos, incluso por el más decaído, Pedro. Su amor nunca ha cambiado. Confiemos plenamente en Él, a pesar de que a veces nos sintamos indignos de hacerlo. Jesús no actúa con resentimiento, como nosotros muchas veces lo hacemos, sino con amor; un amor que es capaz de pasar por alto nuestra infidelidad, dándonos nuevamente la oportunidad para renovar nuestros votos con Él, y capacitándonos para ello.

1e. Las mujeres no volvieron a Jerusalén cantando, regresaron con gran temor. Aunque sepamos más que ellas, concernientes a la resurrección, debemos albergar siempre en nuestras vidas el sentido de lo impresionante e increíble de este milagro divino. Es un peligro latente la indiferencia ante el relato de la pasión y muerte de Jesús.

2a. En la vida de los discípulos vemos claramente cuán dura es la incredulidad. Nuestro Señor tuvo que llevar a cabo una gran cantidad de apariciones a fin de fortalecer la fe de sus discípulos. Y aun viéndoles, no se podían convencer del hecho glorioso de la resurrección. Más tarde, el Espíritu Santo en Pentecostés les convencerá totalmente de esta gran verdad. Si nosotros luchamos contra la incredulidad, no lo hagamos con nuestras fuerzas, pidámosle al Señor que nos ilumine con su Espíritu Santo para poder vencerla.

2b. Todo el mundo debe saber que Cristo vive, debe creer en Él. La respuesta del hombre frente a la proclamación del evangelio será decisiva en cuanto al destino eterno. El juicio posterior se realiza aquí. Es por esta razón que al predicar a Cristo debemos comunicar al hombre que se encuentra ante la decisión más trascendental de su existencia. No se trata simplemente de aceptar o no aceptar a Jesús, sino de una decisión consciente aquí y ahora, obrada por el poder del Espíritu de Dios.

2c. La ascensión de Jesús no pone fin a su ayuda, sino que la intensifica desde el cielo. Él ha prometido estar al lado de su pueblo en la labor de testimoniar acerca del perdón y el amor de Dios manifestados en su sacrificio por nuestros pecados. Si creemos que Jesús tiene todo poder, entonces proclamaremos su triunfo, el cual comenzó en la cruz del calvario y que fue firmado por su resurrección.

Rev. Pieter J. Den Admirant: LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA

Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.
Más información en su sitio de web:
http://www.enlacallerecta.es/

En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada en Holanda



    [1]. Tenemos que pensar en el día sábado en la noche, cuando ya pasó el día de reposo, mientras que el próximo día fueron al sepulcro de Jesús.