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La Vigencia Actual de las Doctrinas Reformadas ¿Peso o Estímulo para las Iglesias de Hoy?

 

Prof. Donald Smith

Seminario Evangélico de Lima - Octubre de 1997

 

El título plantea una pregunta: ¿Las doctrinas reformadas son un estímulo o un estorbo para las iglesias de hoy? Tal vez algunos se mirarán un poco perplejos, diciendo que ni el uno ni el otro. Detrás de la pregunta explícita del título hay otra, menos explícita: ¿Las doctrinas reformadas son conocidas todavía en las iglesias de hoy?  Temo que no.

En forma general, existe sí un respeto para los nombres de los reformadores protestantes, pero no hay mucha claridad en las iglesias evangélicas del Perú en cuanto a quiénes eran, cuáles eran las circunstancias de sus vidas y para qué causa lucharon.

Si esta percepción es aproximadamente correcta, hay que volver a contar la historia de los reformadores para saber cuáles eran sus doctrinas distintivas, para luego volver sobre la pregunta de la vigencia de esas doctrinas hoy, y finalmente poner a discusión si esas doctrinas son, o podrían ser nuevamente, un estímulo o una carga pesada para las iglesias. 

Haremos, entonces, algunas preguntas, y examinaremos brevemente algunas actividades de los reformadores para contestarlas: 

¿Cuáles eran los principios y metas de los reformadores?

¿Sus enseñanzas son conocidas hoy?

¿Esas enseñanzas podrán estimular las Iglesias hoy? 

 

1.  Corrección de Abusos  y Eliminación de Superstición 

En las primeras décadas del siglo XVI, hubo un clamor general para eliminar abusos, corregir deficiencias en la vida de la iglesia, y luchar contra creencias populares que daban un tono muy bajo a la religión cristiana de la época. Intelectuales de todas las corrientes estuvieron de acuerdo y escribieron y agitaron para sugerir y provocar cambios. 

Los humanistas tuvieron un habil exponente en Erasmo quien usó su gran destreza literaria para satirizar la superstición y el error, en obras que incluyen la 'Alabanza de la Locura' y el 'Julio Excluido'.

La Iglesia Romana nombró comisiones de alto nivel para examinar y eliminar irregularidades y el Concilio de Trento dedicó gran parte de su trabajo a lo mismo.

Este deseo de eliminar abusos y purificar la iglesia es prominente también en la vida de los reformadores protestantes. Lutero, por ejemplo, después de años enseñando teología y bíblia en la universidad, fue lanzado a la controversia pública por expresar opiniones contundentes sobre el abuso del sistema de indulgencias.

Calvino también escribió una 'Admonición Mostrando las Ventajas que la Cristiandad Obtendrá de un Catálogo de Relíquias', de la cual citaremos algunas líneas:

 

"Aunque muchos se esconden bajo el nombre de Constantino, el rey Luis, o alguno de los papas, no son capaces de poder probar que se precisaron catorce clavos para fijar en la cruz a nuestro salvador, que fue preciso trenzar todo un arbusto para hacer su corona de espinas, que la punta de la lanza produjo tres heridas diferentes, que su túnica se multiplicó de tal forma que se convirtió en tres, que cambió varias veces su ropa para celebrar la última cena, o que una servilleta había producido otras como una gallina pone pollitos....el trozo de pescado asado que Pedro ofreció a Cristo cuando se le apareció en la orilla del mar tuvo que ser maravillosamente salado para que pudiera conservarse a través de tantos siglos. De esta forma, tenemos seis apóstoles, cada uno de los cuales tuvo dos cuerpos, y, por añadidura, la piel de Bartolomé se muestra en Pisa.

Matías sin embargo, sobrepasa a todos los demás porque tiene un segundo cuerpo en Roma, en la Iglesia de Santa María la Mayor, y un tercero en Tréveris. Además tiene otra cabeza y otro brazo separado.

El cuerpo de Sebastián se multiplicó en cuatro cuerpos, uno de los cuales está en Roma, en la Iglesia de San Lorenzo, un segundo en Soissons, un tercero en Pilignum, en Bretaña, y el cuarto en las proximidades de Narbona, su lugar de nacimiento. Por añadidura tiene dos cabezas: una en Roma, en la Iglesia de San Pedro, y otra en Tolosa, en posesión de los dominicos. Ambas cabezas, sin embargo, están vacías si hay que dar crédito a los franciscanos de Angers, quienes declaran que tienen el cerebro.

Los dominicos también tienen un brazo, y hay otro en Tolosa en la Iglesia de los saturninos; otro en Casede, en la Auvernia, y otro en Brissacc, al igual que muchos diminutos fragmentos que existen en varias iglesias. Cuando todas estas cosas han sido bien consideradas, se comprenderá que nadie es capaz de concebir dónde puede estar el cuerpo de San Sebastián.

Tan completamente están mezclados y desperdigados que es imposible tener los huesos de cualquier mártir sin correr el riesgo de venerar a los de cualquier bandido o ladrón, o hasta los de un perro, un caballo o un asno." 

 

¿Qué motivó a Calvino a escribir así?

En común con los demás reformadores hay un rechazo de formas inadecuadas e incorrectas de expresar la devoción, una expresión de colera en contra de los que promueven tales supersticiones sabiendo que son falsas, un deseo de purificar la iglesia y reestablecer sus verdaderas prioridades y una sensibilidad pastoral que se preocupa por el bien de las personas menos instruidas y que las quiere proteger de los lobos que las engañan.

Los reformadores no fueron los únicos que satirizaban la superstición de la época. Sin embargo, en contraste con los humanistas que no hicieron nada más, los reformadores se dedicaron de por vida a enseñar a los miembros de sus iglesias el camino correcto, para que nunca más volvieran a tales errores e ignorancia.

El Concilio de Trento, en su sesión XXV, de Diciembre de 1563, al final del período de la reforma, definiendo la doctrina y práctica de la Iglesia Católico-Romana, (definición vigente hasta el día de hoy), decretó:

 

"El Santo Sínodo impone sobre todos los obispos y otros a quienes es encomendado el deber y encargo de enseñar, que instruyan diligentemente a los fieles, de acuerdo al uso de la Iglesia Católica y Apostólica (recibido desde la época más temprana de la religión cristiana), el consenso de los santos padres y los decretos de los concilios sagrados, en primer lugar con respecto a la intercesión de santos, la invocación de santos, el honor debido a relíquias, y el uso legítimo de las imágenes; enseñándoles que los santos que reinan con Cristo ofrecen sus oraciones a Dios de parte de los hombres, que es bueno y útil invocarlos en súplica y tener recurso a sus oraciones, su ayuda y su socorro para la obtención de beneficios de Dios a través de su hijo, Jesucristo nuestro Señor, quien es nuestro único salvador y redentor...."

 

En cuanto a las supersticiones de la religión popular se pueden distinguir tres actitudes distintas en el período de la reforma. Estas son: la de los humanistas, la de los romanistas y la de los reformadores.

Todos estaban de acuerdo en eliminar los peores abusos, y todos los señalaron. Los romanistas no solamente señalaron, sino de hecho eliminaron algunos abusos, pero no cortaron la raíz de la superstición religiosa. Temiendo una deserción general de las filas de la iglesia, prefirieron insistir en la tradición establecida y ordenaron la continuación de la veneración de relíquias y muchas otras prácticas inútiles e innecesarias para el bienestar del hombre.

Para los reformadores, tampoco fue suficiente señalar error, pero ellos no descansaron hasta eliminarlo de tal manera que nunca más podría volver a aparecer.

Recordando nuestras preguntas iniciales, podemos evaluar la vigencia de la posición de los reformadores en cuanto a la superstición religiosa.

¿Existe superstición religiosa hoy en nuestro entorno? Y si hay, ¿Qué estamos haciendo para remediar esta situación? 

¿Cuál de los tres caminos tomaremos? Podemos reirnos al ver tal ignorancia, con los humanistas e intelectuales refinados. La podemos aceptar e incluir en nuestra religión evangélica para facilitar las cosas a posibles nuevos miembros, como hacen los romanistas. 

Pero mucho mejor sería seguir el ejemplo de los reformadores y declarar la guerra contra la superstición e ignorancia, trabajando arduamente como ellos hicieron, para instruir a los creyentes y a sus hijos en la verdad.

2. Redescubrimiento de las Escrituras

Los reformadores no fueron los únicos ni los primeros en la iglesia medieval a tomar interés en las escrituras. Los movimientos más concidos que predicaron a base de las escrituras fueron los Waldenses en Francia, los lolardos, seguidores de Wycliffe, en Inglaterra, y los Husitas en Bohemia. Algunos de estos movimientos lograron aún producir traducciones de partes de las escrituras en el idioma local. Sin embargo nunguno de esos movimientos evangélicos logró una reforma permanente de la iglesia.

Los humanistas dieron a los reformadores del siglo XVI una herramienta de fundamental importancia, el texto de las escrituras en los idiomas originales. Otra herramienta que recibieron de la generación anterior y utilizaron al máximo, fue la nueva tecnología de la imprenta.

Los humanistas utilizaron la imprenta para circular sus textos eruditos entre ellos mismos, pero los reformadores la convirtieron en el primer medio de comunicación masiva de la época moderna. Añadieron al discurso público y al manuscrito un tercer vehículo de comunicación del pensamiento, el documento impreso.

Produjeron, por medio de la imprenta, una gran cantidad de folletos, catecismos, sermones, tratados polémicos, comentarios bíblicos y bíblias, todos en el idioma vernacular de los distintos países europeos.

Su uso de la imprenta fue tan revolucionaria para la sociedad como la invención del cine, la radio, la grabación electrónica y la televisión en el siglo veinte. Con sus libros inauguraron la época moderna de la literatura, poniendo los libros al alcance de todos.

Gracias a los reformadores protestantes y su visión de educar e informar a todos los estratos de la sociedad, se dio un impulso a la educación que todavía se siente a nivel mundial. Educación para todos, a base de las escrituras, fue su ideal, y dedicaron sus vidas a llevar a cabo el trabajo necesario. 

Entre 1513 y 1517, mientras Lutero exponía Romanos, Salmos y Gálatas en la universidad de Wittenberg, Reuchlin en Alemania y Erasmo en Suisa llamaron la atención de los estudiosos a la existencia de valiosos manuscritos del AT en Hebreo y del NT en Griego.

Es una coincidencia notable, organizado en su providencia por Dios mismo, que la primera edición impresa del NT en Griego comenzó a circular entre los eruditos unos meses antes que la controversia sobre las indulgencias estallara a causa de las tesis de Lutero.

En 1516 Erasmo tuvo que abandonar Ias comodidades de la corte real de Inglaterra por las amenazas de la jerarquía romana allí. No tuvo el coraje de quedarse con sus amigos evangélicos en Inglaterra cuando comenzó la persecución contra ellos y fue a la ciudad de Basilea y se alojó en la imprenta de Froben donde se dedicó a la publicación del NT en Griego. No fue nunca uno de los reformadores evangélicos, pero produjo la herramienta principal que iban a utilizar. 

La exposición de las escrituras de parte de algunos doctores evangélicos como Colet en Inglaterra, Lutero en Alemania y Zwingli en Suisa, por sí sola no produjo una reforma general de la iglesia, aunque creó una expectativa y una convicción reformadora en algunos futuros líderes de la reforma protestante.

Lutero, por ejemplo, exponía las escrituras sistemáticamente durante más de cuatro años antes de entrar en su fase de controversia pública con la jerarquía de la iglesia, fase que duró cuatro años más.

Esta fase de controversias terminó con la bula papal de excomulgación y la sentencia del Imperio contra su persona en Abril de 1521.

Los pocos miembros de la jerarquía que habían fijado en Lutero hasta entonces, tenían la intención de eliminarlo, lo más rapidamente posible, para evitar que sus ideas podrían afectar la iglesia en general. Hasta esa fecha no hubo todavía reforma importante de ninguna iglesia.

En el camino de regreso a casa después de escuchar su sentencia, Lutero fue secuestrado por amigos para salvar su vida y desapareció por algunos meses, corriéndose el rumor que había muerto. Durante ese tiempo, con el libro de Erasmo a la mano, se dedicó a traducir el Nuevo Testamento en alemán. 

Cuando Lutero regresó a la vida pública, con el respaldo del gobierno comenzó recién a reformar la iglesia de Sajonia, proceso que duró varios años. El instrumento principal en esa reforma, que fue completa y permanente, fue el Nuevo Testamento en la lengua del pueblo.  

Toda la vida pública de ese estado fue afectado, desde las estructuras políticas y económicas hasta la vida de los hogares. Se cerraron los monasterios y los monjes y sacerdotes aprendieron a exponer las escrituras en idioma popular desde los púlpitos, se comenzaron escuelas para niños y niñas, y se publicaron cantidades de literatura cristiana bíblica para los nuevos lectores.

En todos los lugares donde tuvo éxito, la reforma protestante fue llevado a cabo con el Nuevo Testamento en lengua del pueblo en la mano. Los papas, cardenales, arzobispos y obispos de la época no contribuyeron practicamente nada a la reforma de las iglesias.  

Los reformadores eran predicadores y evangelistas con una gran preocupación pastoral. Eran pocos pero fueron de los mejor preparados. Su teología no era especulativa y filosófica, sino práctica y pastoral. Dieron mucho más atención a la instrucción del pueblo que a los debates con los doctores medievales. 

Su voz fue oído por gobernantes en la mitad de Europa y sus enseñanzas fueron adoptados por poblaciones grandes y países enteros, ansiosos de liberarse de las imposiciones de una jerarquía eclesiástica insensible y corrupta. Cualquiera pudo entender sus sermones y su doctrina, y con un poco de esfuerzo, cualquiera pudo leer esa doctrina por sí mismo en las páginas de la bíblia.   

La versión inglésa de la bíblia hecha por Wycliffe, más de un siglo antes de la reforma, preparó el camino para una difusión mayor de las escrituras en el vernacular en Inglaterra.  

Entre 1517 y 1521 el NT de Erasmo fue leído en Oxford, Cambridge y Londres, por Guillermo Tyndale y muchos otros. Tyndale fue uno de los mejores linguístas de su época y formuló temprano su proyecto de preparar una nueva traducción de la bíblia y difundirla por medio de la imprenta a toda Inglaterra. Para 1524 Tyndale avanzaba con el NT en Inglés y decidió ir a Alemania a completarlo por la oposición de los obispos ingleses. Su proyecto era sumamente peligroso y lo sabía bien. 

En 1526 las primeras ediciones del NT inglés llegaron como contrabando a la universidad de Oxford y otros lugares, en medio de una feróz persecución de los evangélicos. A partir de esa fecha, edición tras edición llegó en los barcos para alimentar al movimiento evangélico inglés.  

Los obispos organizaron el arresto de Tyndale y en 1536 fue condenado a muerte por herejía en la corte imperial de Bruselas. Sus jueces incluían al cardenal-arzobispo de Liége, y el arzobispo de Palermo. La doctrina errónea por la cual fue estrangulado y quemado fue la siguiente:

 

"El hombre que rechaza la existencia mundana que vivía, lejos de Dios, y recibe por una fe viva el perdón completo de sus pecados, que la muerte de Cristo compró para él, es introducido por una gloriosa adopción en la misma familia de Dios"

 

Tyndale no negó creer así porque fue un buen resumen de su prédica, y por mantener esta doctrina, que es la del apóstol Pablo en Romanos y otras cartas, murió.

Puede parecer increíble para nosotros hoy que los obispos de la iglesia cristiana matarían a un pastor erudito por traducir el Nuevo Testamento y dar como razón de su acción que había desobedecido el decreto imperial que prohibe a cualquiera enseñar que solamente la fe justifica.

Sus últimas palabras fueron una oración: "Dios, abre los ojos del rey de Inglaterra". El rey fue Enrique VIII, esperanza de los humanistas, que en ese año estaba en proceso de separar la iglesia de Inglaterra de la autoridad papal para gobernarla él mismo. Poco tiempo después de la muerte de Tyndale, ese rey autorizó la distribución, venta y estudio del NT inglés.

Podemos preguntar de nuevo: ¿en cuál de los tres caminos queremos estar? ¿Con los humanistas, aquí representados por la erudición de Erasmo y la arrogancia de Enrique VIII, con los cardenales y arzobispos que mataron a Tyndale por predicar el evangelio y traducir las escrituras, o con el pastor erudito que se exilió voluntariamente y entregó su vida para que sus paisanos pudieran leer el Nuevo Testamento en su propia lengua?

Tales doctrinas y tales ejemplos no pueden ser una carga pesada para la iglesia evangélica hoy, sino un gran estimulo a servir mejor a nuestro Señor.

 3.  El Desafío para Nosotros

Se pueden indicar algunas áreas en que el ejemplo y las doctrinas de los reformadores pueden estimular a la iglesia evangélica actual hacia un mejor cumplimiento de su labor.

I.   Los reformadores tenían un claro sentido de misión. La misión para ellos era la proclamación del  evangelio. Para intentar a cumplirla arriesgaron sus vidas.

II.  La preparación de pastores al más alto nivel académico era un ideal de los reformadores, y sus líderes principales estaban entre los hombres más doctos de la época.

III.   Los reformadores rechazaron unanimemente pretensiones al poder y el ejercicio de tiranía de parte de cualquier líder eclesiástico. Insistieron en orden y disciplina en las iglesias, pero la autoridad que ejercían era pastoral, no personal, y la voluntad ala cual había que someterse era la voluntad del Señor Jesucristo, revelada en las escrituras.

IV.  Los reformadores hicieron uso decidido y creativo de los medios masivos de comunicación para la proclamación y difusión de las enseñanzas bíblicas. Devolvieron los sermones a los cultos, participaron en largas disputaciones públicas, escribieron folletos, ensayos y libros, dándoles la mayor distribución posible, por la imprenta. En todo esto su preferencia era el vernacular, el idioma del pueblo.

V.    Los reformadores tenían muy claras las prioridades. Su mayor energía y esfuerzo fue dedicado a la difusión, exposición y enseñanza de las escrituras.

VI.  Otra prioridad para ellos, fluyendo directamente su la primera, era el trabajo pastoral, orientado hacia producir vidas dominadas por la autoridad de las escrituras.

VII.  La instrucción en la fe y la vida cristiana no fue limitada a un grupo privilegiado o intelectual. Creyeron en la instrucción de todos en las escrituras, desde el niño más pequeño hasta el príncipe más importante.

 

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