EL PRINCIPIO REFORMADO DE LA SOLA SCRIPTURA COMO UN PARADIGMA EN LA
ENSEÑANZA DE LA BIBLIA EN AMERICA LATINA
Luis Eduardo Ramírez Suárez
Monografía presentada como requisito parcial para optar al título de
Maestría
en Sagrada Teología
y Biblia
|
TABLA DE CONTENIDO |
Pág. |
|
|
INTRODUCCIÓN |
1 |
|
|
1. |
CORRIENTES
DE INTERPRETACIÓN DE TEXTOS QUE HAN PUESTO EN CRISIS EL PRINCIPIO REFORMADO
DE LA SOLA SCRIPTURA |
6 |
|
1.1. |
CAMBIOS DE PARADIGMA A NIVEL CULTURAL |
7 |
|
1.1.1 |
Del modernismo al postmodernismo |
7 |
|
1.1.1.1 |
Característica del pensamiento modernista |
9 |
|
1.1.1.2 |
La influencia del modernismo en el cristianismo |
11 |
|
1.1.1.3 |
Crisis del modernismo |
12 |
|
1.1.1.4 |
Surgimiento del postmodernismo |
13 |
|
1.1.1.5 |
El método crítico deconstruccionista |
17 |
|
1.1.2 |
El impacto de las teorías lingüísticas |
20 |
|
1.1.2.1 |
Antecedentes |
20 |
|
1.1.2.1.1 |
El Positivismo |
20 |
|
1.1.2.1.2 |
El Estructuralismo |
21 |
|
1.1.2.2 |
Teorías Lingüísticas |
23 |
|
1.1.2.2.1 |
Ferdinand de Saussure |
23 |
|
1.1.2.2.2 |
Hans – Georg Gadamer |
29 |
|
1.1.2.2.2.1 |
Las Presuposiciones |
31 |
|
1.1.2.2.2.2 |
Independencia del texto |
32 |
|
1.1.2.2.3 |
Paul Ricoeur |
33 |
|
1.1.2.3 |
Acercamiento Tradicional |
36 |
|
1.1.2.3.1 |
No hay múltiples sentidos de un texto |
40 |
|
1.1.2.3.2 |
El texto no es independiente de su autor |
41 |
|
1.1.2.3.3 |
El objetivo de la lectura de un texto es buscar el sentido original |
42 |
|
1.1.2.3.4 |
Hay múltiples significados |
43 |
|
1.2 |
CAMBIOS DE PARADIGMA A NIVEL TEOLÓGICO - ECLESIAL |
45 |
|
1.2.1 |
El impacto de la Teología de la Liberación |
46 |
|
1.2.2 |
El impacto del Pentecostalismo |
51 |
|
1.2.2.1 |
La concepción hermenéutica del movimiento Pentecostal |
54 |
|
1.2.2.2 |
El movimiento Pentecostal es experiencial, dogmático y literalista |
55 |
|
1.2.2.3 |
Un ejemplo de una exégesis deficiente en la predicación actual |
58 |
|
|
|
|
|
2. |
EL
PRINCIPIO DE LA SOLA SCRIPTURA EN
CALVINO |
61 |
|
2.1. |
FORMACIÓN HUMANISTA DE CALVINO |
63 |
|
2.2. |
FUNDAMENTO TEOLÓGICO |
64 |
|
2.3 |
AUTORIDAD Y NATURALEZA DE LAS ESCRITURAS |
66 |
|
2.3.1 |
Sobre EL conocimiento de Dios |
67 |
|
2.3.2 |
La autoridad de las Escrituras |
70 |
|
2.3.3 |
El propósito de las Escrituras |
74 |
|
2.3.4 |
El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento |
76 |
|
2.4 |
LAS ESCRITURAS Y LA SOTERIOLOGÍA |
78 |
|
2.5. |
LAS ESCRITURAS Y LA PNEUMATOLOGÍA |
83 |
|
2.5.1 |
La acción secreta del Espíritu Santo en la Salvación |
84 |
|
2.5.2 |
La fe como medio subjetivo |
85 |
|
2.6 |
LAS ESCRITURAS Y LA ECLESIOLOGÍA |
88 |
|
2.6.1 |
La predicación de la Palabra |
88 |
|
2.6.2 |
La iglesia como comunión de los santos |
90 |
|
2.6.3 |
La Iglesia Visible es la madre de todos los creyentes |
91 |
|
2.6.4 |
La Iglesia Visible e Invisible |
91 |
|
2.6.5 |
Las señales de la Iglesia Visible |
93 |
|
2.6.6 |
La iglesia verdadera y la iglesia falsa |
93 |
|
2.6.7 |
La disciplina en la iglesia |
94 |
|
2.7. |
CALVINO Y SU ACERCAMIENTO A LAS ESCRITURAS |
96 |
|
2.7.1 |
Práctica exegética |
98 |
|
2.7.1.1 |
El uso de la Retórica |
100 |
|
2.7.1.2 |
El contexto |
101 |
|
2.7.1.3 |
El sentido obvio del texto |
103 |
|
2.7.1.4 |
La intención del autor |
105 |
|
2.7.1.5 |
El principio de no agregar, y no quitar |
106 |
|
2.7.1.6 |
Dominio de la sintaxis |
107 |
|
2.7.1.7 |
Dominio de la filología |
108 |
|
2.7.1.8 |
Uso de figuras literarias |
111 |
|
2.7.1.9 |
Dominio de la Patrística |
112 |
|
2.7.1.10 |
La interpretación mesiánica |
113 |
|
2.7.2 |
Manejo de problemas de crítica |
115 |
|
|
|
|
|
3. |
CARACTERÍSTICAS
DE UNA INTERPRETACIÓN BÍBLICA REALIZADA A LA LUZ DEL PRINCIPIO REFORMADO DE
LA SOLA SCRIPTURA |
117 |
|
3.1 |
RETORNO A LA AUTORIDAD DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS |
118 |
|
3.1.1 |
El estudio del texto bíblico como prioridad |
124 |
|
3.1.2 |
Énfasis en la comunicación de las Escrituras |
125 |
|
3.1.3 |
Acercamiento bíblico al estudio de la Teología |
126 |
|
3.1.4 |
Una teología bíblica del ministerio cristiano |
127 |
|
3.1.5 |
La práctica de ética bíblica |
128 |
|
3.1.6 |
Amor profundo hacia las Escrituras |
129 |
|
3.2. |
EL FIN ÚLTIMO DE LA PREDICACIÓN Y LA ENSEÑANZA DE LA BIBLIA |
130 |
|
3.3. |
UN ÉNFASIS MISIOLÓGICO |
133 |
|
3.4. |
LA URGENCIA DE LA CONTEXTUALIZACIÓN |
135 |
|
3.5. |
EL BUEN USO DE LAS CIENCIAS |
140 |
|
3.6. |
EL PAPEL DE LA COMUNIDAD |
142 |
|
|
|
|
CONCLUSIONES |
146 |
|
|
|
|
|
BIBLIOGRAFÍA |
154 |
|
INTRODUCCIÓN
Uno de los pilares de la Reforma del Siglo XVI fue el principio de la Sola Scriptura, ya que ésta era la base para entender los principios de Sola Gratia y Sola Fide. La centralidad de las Sagradas Escrituras en la teología reformada muestra la importancia de tratar este tema. Sin embargo, cuando se analiza a la iglesia cristiana evangélica, se encuentra que muchas veces ha habido una deficiencia en la aplicación de este principio en la enseñanza de la iglesia.
La enseñanza de la iglesia muchas veces no ha podido cambiar el carácter, mentalidad y espiritualidad de forma profunda en sus miembros. La iglesia en muchas ocasiones no ha sido un movimiento que permea, sino que ha sido permeada por prácticas extrabíblicas.[1] En la experiencia del autor de este trabajo en la iglesia cristiana tanto como laico y como pastor, se ha notado gran deficiencia en el acercamiento a las Sagradas Escrituras. Sobre esto surgen algunas preguntas: ¿En verdad el principio Reformado de la Sola Scriptura provee una base sólida para la enseñanza de la Biblia? ¿A qué se debe la poca formación bíblica, tanto en las iglesias tradicionales o históricas como en los nuevos movimientos pentecostales? ¿El principio de la Sola Scriptura no ha podido renovar las iglesias? ¿Es un principio válido para la vida espiritual de las iglesias? ¿Cuáles han sido las fallas hermenéuticas que la iglesia ha tenido en su labor de la enseñanza de la Biblia? ¿No se ha comprendido la profundidad del principio de la Sola Scriptura?
1.
JUSTIFICACIÓN
Ya que la teología de la iglesia cristiana evangélica
proclama la centralidad de las Sagradas Escrituras, es necesario profundizar en
el principio de la Sola Scriptura y
evaluar a la luz de éste lo que está pasando con la enseñanza de la
iglesia. Esta investigación pretende
demostrar que el principio de la Sola
Scriptura provee una base sólida para la enseñanza de la Biblia en las
iglesias.
2.
OBJETIVOS
La razón de ser de éste estudio está orientada por los
siguientes objetivos:
2.1 OBJETIVOS GENERALES
2.1.1 Analizar
y evaluar la interpretación y la enseñanza bíblica de la iglesia a luz del
principio reformado de la Sola Scriptura.
2.1.2 Señalar algunas características que deberían
estar presentes en la interpretación bíblica a la luz del principio reformado
de la Sola Scriptura.
2.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Estos objetivos tratarán de aplicar los principios que
resultan de la evaluación de la teología de la Reforma a la interpretación y
enseñanza bíblica de hoy.
2.2.1 Analizar
el fundamento y la praxis de la enseñanza de la Biblia en los nuevos
movimientos cristianos más representativos.
2.2.2 Presentar
el principio de la Sola Scriptura en
Calvino.
2.2.3 Demostrar
que el principio de la Sola Scriptura
dio las bases para una nueva dimensión en el acercamiento a las Sagradas
Escrituras.
2.2.4 Mostrar
que el principio de Sola Scriptura es
una de las bases para un despertar en la enseñanza de la Biblia.
2.2.5 Mostrar
la necesidad que tienen las iglesias protestantes de volver a sus raíces
teológicas y encontrar allí el desafío que presenta el principio de la Sola Scriptura para la enseñanza de la
Biblia en el día de hoy.
2.2.6 Evaluar a
la luz del principio reformado de la Sola
Scriptura, el fenómeno de la interpretación y enseñanza de la Biblia.
3. DELIMITACIÓN DEL TEMA
Dada la enorme extensión de la obra del reformador,
resulta materialmente imposible leer toda su obra con la misma intensidad. Este trabajo girará en torno a la teología
presente en la "Institución de la Religión Cristiana", obra que
Calvino reelaboró y revisó repetidas veces a lo largo de su vida. La Institución es un obra que encierra en
forma ordenada y lógica la teología de la Reforma y es considerada como la
máxima expresión de la Reforma del siglo XVI.
Sin embargo, esta investigación será apoyada por las diferentes obras de
Calvino que traten sobre éste tema, y por algunos libros que presenten la
realidad de la enseñanza de la Biblia.
4.
DISEÑO METODOLÓGICO
El autor hará uso del método inductivo para el desarrollo de
este trabajo. Investigará en las obras
de y sobre el reformador Juan Calvino, y de autores que presenten la realidad
de la enseñanza de la Biblia en la iglesia.
1.
CORRIENTES DE INTERPRETACION DE TEXTOS QUE HAN PUESTO EN CRISIS EL PRINCIPIO REFORMADO DE LA SOLA SCRIPTURA
En el día
de hoy, la iglesia está pasando por una aguda crisis en cuanto a su vocación de
predicar la Palabra de Dios. Hay mucha
superficialidad en los púlpitos de las iglesias, y por ende, mucha inmadurez en
los creyentes. Se vive lo que se podría
llamar analfabetismo bíblico de los cristianos[2]:
las iglesias no conocen la verdadera Palabra de Dios; sólo conocen el
pensamiento de su pastor. Jacques Ellul
en su libro La Humillación de la Palabra,
argumenta que en la realidad posmoderna, la palabra en general ha sido
humillada por la imagen.[3] Una implicación de esta realidad según Jorge
Atiencia es que en el día de hoy en las iglesias es más importante entretener
que decir la verdad.[4] Hay un vacío de auténtica exposición bíblica
y la consecuencia trágica es que deja sin contenido a la fe. Hay manoseo y abuso del texto para respaldar,
muchas veces, los intereses personales del expositor o diferentes ideologías.[5] Muchos líderes han recurrido a prácticas
hermenéuticas cuestionables, que han agudizado la crisis del principio de la Sola Scriptura.
Este
capítulo se acercará al tema de la crisis del principio de la Sola Scriptura bajo un análisis de las
corrientes de interpretación de textos, corrientes que son producto de los
cambios de paradigmas a nivel cultural y teológico-eclesial. Aunque es muy difícil hacer un análisis de la
crisis del principio de la Sola Scriptura
y resumirlo en unos cuantos puntos, ya que se corre el peligro de generalizar y
aun de ser reduccionista o simplista ante un tema de tan grande magnitud, se
pretende estudiar esta crisis bajo dos repercusiones que se desprenden de la
realidad de la exégesis de las iglesias: la primera tiene que ver con el cambio
de paradigma a nivel cultural, un cambio de lo moderno a lo posmoderno con las
implicaciones que esto conlleva; la segunda se aproxima a la crisis en un nivel
teológico-eclesial mostrando el alcance de movimientos que han impactado al
quehacer teológico en las iglesias.
1.1. CAMBIOS DE PARADIGMA A NIVEL
CULTURAL
La época actual es testigo de profundos cambios en la forma de pensar, los
valores, las creencias, las costumbres y las instituciones; en otras palabras,
cambios en la cosmovisión cultural. En
esta sección se hará énfasis en las repercusiones de estos cambios sobre la interpretación
bíblica.
1.1.1 Del modernismo al posmodernismo. La palabra 'modernismo' es muy antigua, pero
desde el periodo de la Ilustración se ha utilizado para hacer referencia a la
protesta contra la cosmovisión del Renacimiento con su interés por el tiempo
clásico.[6] En el día de hoy muchos escritores usan el
término 'modernismo' para indicar una época superada, y 'posmoderno' para
indicar la época actual.[7] El pensamiento modernista como tal no existe;
existe un conjunto de ideas, filosofías, cosmovisiones, sistemas sociales, cada
uno con su propia historia. No es un
proceso causal donde se pueden ver claramente los diferentes pasos que
condujeron a la situación actual, sino que es todo un tejido de hechos históricos,
datos, documentos, corrientes, influencias, personalidades, etc.[8] Algunos historiadores marcan el inicio de la
era moderna con el Renacimiento de los siglos XIV y XV, mientras otros lo
señalan con la Ilustración del siglo XVIII.
Aunque no hay consenso respecto a esto, se reconoce que hubo un cambio
de paradigma que afectó todas las áreas del quehacer humano hasta el día de
hoy.[9]
Para el ser
humano modernista, el progreso llegó a ser la nueva religión. Su discurso estaba influenciado por las ideas
de libertad y autonomía individual en todas las esferas de la vida.[10] El modernismo exaltó los derechos humanos,
rechazó al cristianismo, y dio estatus divino a la razón. En el período modernista, la razón humana
tomó el lugar de Dios, pretendiendo resolver todos los problemas de la humanidad.[11] La libertad y la subjetividad llegaron a ser
la base misma del modernismo, donde la libertad se convierte en un derecho
intrínseco e inalienable del ser humano, y esta es la base del principio
modernista de la libertad de la subjetividad.[12]
A nivel
político, esta libertad se expresa en la posibilidad de la participación de
cada individuo, con iguales derechos, en las decisiones políticas. A nivel económico, significa la posibilidad
de perseguir los intereses propios dentro de un mercado libre. A nivel personal, implica la autonomía ética
y la posibilidad de la autorealización.
Sin embargo, esta libertad está limitada por el reconocimiento de fines
colectivos, el bien común, y los valores anteriores al individuo.[13]
1.1.1.1 Características del pensamiento modernista. El pensamiento modernista se caracterizaba
por contemplar los fenómenos naturales sin hacer referencia a lo sobrenatural,
y reemplazar la autoridad eclesial con el razonar de las mentes individuales
por medio del método científico. Para el
modernismo, el progreso, cuyo fin era alcanzar el bien común, estaba enmarcado
en el desarrollo de la ciencia, la tecnología y el crecimiento económico.[14]
La
importancia que se le dio al progreso, llevó a una cosmovisión optimista llena
de confianza en los logros humanos, con el ideal de que en el futuro siempre
habría algo mejor. El modernismo
consideró la historia humana como un proceso progresivo de emancipación, como
la realización perfectible del hombre ideal.
Ya que la historia tiene un sentido progresivo, tiene más valor lo que
es más avanzado, lo que se encuentra más cerca del thelos, la conclusión o final.
Ahora, para concebir la historia como progreso es necesario verla como
un proceso unitario; sólo debe existir la historia[15].
Concebir la
historia como unitaria implica la existencia de un centro que reúne y ordena
los acontecimientos. Para el modernista,
la historia está enmarcada más específicamente por todo el acontecer de la
civilización occidental, fuera de la cual están los seres humanos primitivos y
las naciones subdesarrolladas.[16]
El
modernismo fue terreno fértil al capitalismo y al individualismo, rompió con
los esquemas medievales de la ciencia, al política, la economía, literatura y
arte.[17] El modernismo promulgó el ideal de que el ser
humano podía por medio de la ciencia y la tecnología controlar el mundo, sin
impedimentos como la tradición, la ignorancia o la superstición.[18]
1.1.1.2 La influencia del modernismo en el
cristianismo. No hay que
olvidar que el Renacimiento preparó el camino para la Reforma del siglo
XVI. Los reformadores hicieron uso de
las herramientas lingüísticas y humanistas de la época, como el volver a los
idiomas clásicos, incluyendo el griego y hebreo, y el uso de la exégesis
gramático-histórica propia de los humanistas.[19] Sin embargo, el cristianismo fue sometido a
las devastadoras críticas del racionalismo.
En su urgencia de librar a la fe cristiana de cualquier mito pre-moderno
que no se podía comprobar científicamente, los pensadores modernistas
desecharon lo sobrenatural como algo caduco. David Hume argumentó en contra de
los milagros, y otros tantos como Schleiermacher siguieron por el mismo
camino. Schleiermacher llegó a
considerar que los conceptos bíblicos tradicionales, como los milagros, la
encarnación, la muerte substitucional y sacrificial de Cristo, son inadecuados
para el ser humano modernista. Bultmann
planteó la desmitologización de las Escrituras, y así sucesivamente se comenzó
a cuestionar la veracidad de la Biblia.[20] Esto implicaba que nada era excluido de la
soberanía del intelecto humano, ya que el ser humano es la medida de todas las
cosas.
En el campo
de la hermenéutica bíblica, como se verá más adelante, los preceptos del
modernismo se tornaron subjetivos y antropocéntricos. La Biblia perdió su carácter de autoridad
objetiva.[21] La concepción del universo como un sistema
natural cerrado de causa y efecto llevó a explicar cada fenómeno en términos de
una causa desde el interior del sistema.
Esto afectó la concepción ética, las personas comenzaron a responder las
preguntas éticas en términos de este sistema cerrado, bajo una óptica
utilitarista, que decidía los asuntos morales, no apelando a los absolutos
trascendentales, sino por medio del estudio del efecto de una acción sobre el
sistema.[22]
1.1.1.3 Crisis del modernismo. El modernismo entró en crisis, a partir de la
primera guerra mundial, cuando sus ideales de progreso, bienestar, y la
creación de una sociedad justa e ideal para el ser humano por medio de la
ciencia y la tecnología, fracasaron. El
modernismo mostró también su rostro cruel; pese al aumento de la ciencia y la
tecnología no se vislumbraba el bien común por ningún lado, como lo expresa
Fernando Cruz Kronfly:
Las promesas que las ideas de progreso, de Historia, y de la Razón mantuvieron en alto con indiscutible prestigio y credibilidad, comenzaron a dejar ver el hueso debajo de su carne. En efecto, en medio de la fiesta de la Razón y de la credibilidad inmensa en sus posibilidades, el siglo XX presencia las más impresionantes carnicerías humanas de las que se tenga noticias, con el empleo en intensidad de todos los recursos técnicos y con la música de los clásicos de fondo. La Razón bebía sangre también entonces, como cualquier bestia, organizaba y refinaba la fiesta de la sangre y, como si fuera poco, la racionalizaba y la llenaba de justificaciones históricas. A las puertas del siglo XXI, la humanidad observa que mucho más de la mitad del mundo empobrecido muere de miseria delante de la más impresionante opulencia, que el agua se contamina y se agota, que los mares polucionan, que la capa de ozono se destruye, que los bosques y la fauna son ya casi imaginaciones fantásticas en los relatos de los abuelos.
Y entonces, ante la
contundencia de los hechos se derrumban los relatos de los cuales la humanidad
construyó sus esperanzas durante estos cinco siglos en que creíamos con fe
ciega en el progreso, la razón inteligente, la historia, el sujeto racional
centrado sobre sí mismo.[23]
La ciencia
y la tecnología fueron incapaces producir un mundo de igualdad y bienestar, y
esto produjo en el ser humano una sensación de impotencia y fracaso; pese a
todos los avances el hombre no pudo cambiar su propia naturaleza, inclinada al
mal. La crisis del modernismo y el
surgimiento del posmodernismo han producido un período de transición donde estos
todavía están en una constante lucha.
1.1.1.4 Surgimiento del posmodernismo. La paulatina decadencia del modernismo ha
dado lugar a una nueva manera de concebir la realidad. Esta nueva cosmovisión se ha denominado
posmodernismo. El modernismo suponía que
sólo existía una respuesta posible a cualquier pregunta, suposición que
implicaba que el mundo podía ser controlado y ordenado racionalmente si se lo
imaginara y representara de la forma correcta, si se encontraba esa respuesta
universal. Por lo tanto, debía existir
un único modo correcto de representación de la realidad, el cual debía ser
descubierto. El punto céntrico del
ataque contra el modernismo era que éste presuponía la existencia de la verdad
objetiva.[24] La posmodernidad, en cambio, afirma que no
existen los absolutos, no existe la verdad objetiva, y mucho menos la verdad
absoluta.[25]
El
posmodernismo ve la realidad sobre una base completamente diferente,
aceptándola como una construcción social y evitando totalmente cualquier
discurso totalizador.[26] Esto se puede apreciar en la siguiente cita:
Hassan contrasta los valores
del modernismo con los del posmodernismo ofreciendo un conjunto de antítesis:
Los modernistas creen en la
determinación; los posmodernistas creen en la indeterminación. Mientras que el modernismo hace énfasis en el
propósito y el diseño, los posmodernistas enfatizan el juego y el azar. El modernismo establece una jerarquía, el
posmodernismo cultiva la anarquía. El
modernismo valora el tipo, el posmodernismo el mutante. El modernismo busca el logos, el significado subyacente del universo expresado en el
lenguaje. El posmodernismo, por otro
lado, abraza el silencio, rechazando tanto el significado como la palabra (…)
En lugar de la preocupación modernista por la creación / totalización /
síntesis, los posmodernistas se interesan más por la decreación /
deconstrucción / antítesis. Los
modernistas valoran la selección y las fronteras; los posmodernistas valoran la
combinación y las interconexiones. Los
modernistas cultivan la presencia; los posmodernistas cultivan la
ausencia. Los modernistas se interesan
en la profundidad; los posmodernistas tienen interés en la superficie. El modernismo hace énfasis en la forma; el
posmodernista en la antiforma.[27]
El
posmodernismo es un intento de llenar el vacío que ha dejado el modernismo; el
posmodernismo es como la desilusión del modernismo. El modernismo se formuló en base a la
autosuficiencia humana, en contraste el posmodernismo es una afirmación del
caos y la impotencia del ser humano. En
el posmodernismo, como se ha venido afirmando, no existe la verdad, sino
múltiples verdades. No existe una razón
objetiva, sino múltiples razones. No hay
una civilización, cultura, creencia, norma o estilo privilegiada, sino una
multitud de culturas, creencias, normas y estilos. No hay lo que se pudiera denominar justicia
universal, sino intereses de grupos. No
existe una gran narrativa de la historia, sino múltiples historias.[28]
Para el
posmodernismo, la historia no tiene thelos,
no tiene un propósito unitario. El
modernismo deja de existir cuando desaparece la posibilidad de hablar de
historia como una entidad unitaria. No
existe una historia única, sino nociones del pasado concebidas desde diversos
puntos de vista; por ende, no es correcto hablar de un punto de vista superior
que sea capaz de unificar todos los demás.[29] Según el posmodernismo, la idea de historia
unitaria es reduccionista y selectiva, y por lo general cada representación
histórica está determinada por un carácter ideológico preestablecido.[30] Como lo enfatiza la siguiente cita de Walter
Benjamin:
La historia concebida como
un decurso unitario es una representación del pasado construida por los grupos
y las clases sociales dominantes. ¿Qué es, en efecto, lo que se transmite del
pasado? No todo lo que ha acontecido,
sino sólo lo que parece relevante. Por
ejemplo, en la escuela aprendimos muchas fechas de batallas, tratados de paz,
incluso revoluciones; pero nunca nos contaron las transformaciones en el modo
de alimentarse, en el modo de vivir la sensualidad o cosas por el estilo. Y así, las cosas de que habla la historia son
las vicisitudes de la gente que cuenta, de los nobles, de los soberanos y de la
burguesía cuando llega a ser clase poderosa; en cambio, los pobres e incluso
los aspectos de la vida que se consideraban bajos no hacen historia.[31]
La
consecuencia de no concebir la historia como decurso unitario es que el
concepto de progreso es socavado: la historia no avanza hacia algún thelos.
El modernismo creía que el ser humano se dirigía hacia un ideal
determinado que implicaba un modelo establecido de realización. En contraste, en el nuevo concepto
posmodernista de historia ya no se tiene este modelo ideal, que para muchos era
parcializado. Esto es ejemplificado de
forma clara por Vattimo:
Teniendo esto en cuenta, se
comprende también que la crisis actual de la concepción de la historia, la
consiguiente crisis de la idea de progreso y el ocaso de la modernidad no son
solamente acontecimientos determinados por transformaciones teóricas, por las
críticas que el historicismo decimonónico (idealista, positivista, marxista,
etc.) ha padecido en el plano de las ideas.
Ha sucedido algo mucho mayor y muy distinto: los pueblos primitivos, los
así llamados, colonizados por los europeos en nombre del buen derecho de la
civilización superior y más desarrollada, se han rebelado y han vuelto
problemática de hecho una historia unitaria, centralizada. El ideal europeo de humanidad se ha
manifestado como un ideal más entre otros muchos, no necesariamente peor, pero
que no puede pretender, sin violencia, el derecho de ser la esencia verdadera
del hombre, de todo hombre.[32]
En otras
palabras, lo que implica el nuevo concepto de historia, es que no se puede
ordenar la historia bajo la idea de historia universal, ni en el marco de los
metarrelatos, ya sea el cristianismo, el marxismo, o el capitalismo. No existe un punto arquimédico que sea guía o
modelo de los pensamientos y actos del hombre.
El posmodernismo es incrédulo con los metarrelatos; todas las
transformaciones del posmodernismo ponen en crisis los relatos.[33]
Como ya se
ha afirmando, el posmodernismo hace un ataque frontal al carácter absoluto de
la Razón. El posmodernismo cuestiona la
idea de una verdad general y objetiva, y desconfía de toda teoría totalizante
que propugna la emancipación universal.
Para los posmodernos el mundo carece de coherencia y por lo tanto no se
puede representar de forma única. Todo
lo que existe es un grupo de fragmentos en constante cambio, por lo cual no hay
una sola historia, ni un punto de vista comprensivo que totalice la
historia. Por ende, el posmodernismo
pone énfasis en la fragmentación y la discontinuidad. Jorge Larraín describe este énfasis de la
siguiente manera:
El modernismo con sus
discursos totalizantes de emancipación presumía hablar por los otros (pueblos
colonizados, negros, minorías, grupos religiosos, mujeres, la clase obrera) con
una voz única. El posmodernismo rechaza
estos discursos totalizantes, sean religiosos, liberales o marxistas. Todos los grupos tienen derecho a expresarse
por sí mismos, en su propia voz y dialecto.
Esto mostraría la posición pluralista del posmodernismo como teoría que
ha sido instrumental en el reconocimiento de las múltiples formas que asume el
otro, que surgen de diferencias de ubicación geográfica, de género masculino o
femenino, del tipo de sexualidad y de raza.
En esta medida, el posmodernismo parece apoyar al discurso
latinoamericano que intenta no ser reducido a los modelos europeos y que
afirman su carácter único y su propia especificidad.[34]
El
modernismo fomentó el rechazo posmoderno a cualquier absoluto y el
abanderamiento de la premisa que no hay reglas que deban controlar la sociedad,
debido a sus discursos basados en absolutos que supuestamente conducirían a un
mundo ideal, sin problemas y lleno de bienestar, pero que en realidad dio
origen a sistemas opresivos, a guerras, a violaciones de los derechos, a decadencia,
a contaminación y a miseria.[35]
1.1.1.5 El método crítico deconstruccionista. En todo el planteamiento anterior, se
encuentran las bases de donde surge el método crítico llamado
"deconstrucción", que según Salinas es la médula de la epistemología
posmoderna.[36] La deconstrucción se mueve principalmente en
el campo de la lingüística; por lo tanto, en la próxima sección se dedicará
especial cuidado a las teorías lingüísticas.
La
deconstrucción asume que la mente humana está incapacitada para acceder a la
realidad. No hay una estructura racional
de la realidad, y aun si la llegara a haber, no es posible conocerla. Lo único que el ser humano puede conocer es
su propio lenguaje. Entonces, la
deconstrucción afirma que el lenguaje es el único medio para llegar a conocer,
pero este es un elemento arbitrario, que deja a las palabras sin significado
fijo. Es opción de cada persona darle la
interpretación que quiera. Así, cada uno
crea, arbitrariamente, su propio sistema lingüístico.[37] Esto implica que al acercarse a un texto, no
es posible encontrar un significado fijo y mucho menos la intención del
autor. Todas las interpretaciones son
igualmente válidas. El significado se crea,
para el posmodernismo, por un grupo social y su lenguaje. En caso de un texto escrito, este depende
únicamente de su intérprete.[38]
Para los
posmodernistas, los metarrelatos son un engaño retórico, pues estos últimos
presuponen lo que el autor está intentando comprobar: son sistemas
prejuiciados. Los modernistas accedían
al conocimiento siempre bajo marcos de referencia, pero la meta del
posmodernismo es deshacerse definitivamente de estos marcos para el
conocimiento. Para los posmodernos los
metarrelatos son historias sobre historias, interpretaciones teóricas a gran
escala de una presumible aplicación universal, es decir, son
cosmovisiones. El posmodernismo es una
cosmovisión que niega todas las cosmovisiones.[39]
Para los
posmodernistas, todo significado es construido socialmente en una perspectiva
muy particular del lenguaje. Las obras
escritas no tienen un significado objetivo.
Para los lingüistas posmodernos deconstruccionistas, el lenguaje es
intrínsecamente inestable. El
significado, por ende, es engañoso y cambiable.
El sentido lingüístico descansa en oposiciones y exclusiones. Una cosa siempre es definida por su opuesto,
la mente funciona de esta manera: no se puede definir luz sin hacer referencia
a oscuridad. Sin embargo, como cada palabra
se define en términos de lo que excluye, cada palabra lleva un rastro de su
opuesto. Por ejemplo, cada vez que se
habla de hombre se excluye la mujer.[40]
Lo central
de esta teoría es que supone que el significado verdadero de un texto se
encuentra debajo de la superficie, por ello desarrolla una hermenéutica de la
sospecha. No se aproxima a un texto para
descubrir lo que significa objetivamente, sino para desenmascarar lo que está
escondido. Como el lenguaje está
prejuiciado, se tratan de buscar los objetivos
"siniestros" que encierra el mensaje. El lenguaje no revela el significado sino que
construye el significado.[41] El siguiente ejemplo ayuda a entender mejor
el deconstruccionismo:
La deconstrucción, aunque
algunas veces se limita a encontrar contradicciones lingüísticas o literarias,
se presta mucho a la política radical.
La hermenéutica de la sospecha ve cada texto como una creación política,
diseñada generalmente para funcionar como propaganda del status quo. Esto es verdad
especialmente cuando se trata de textos que gozan de algún estatus, las grandes
obras de literatura, los clásicos promovidos en los colegios y que hacen parte
del canon de la civilización. Estos
textos son privilegiados pues codifican y justifican el racismo, sexismo,
homofobia, imperialismo, opresión económica, represión sexual que constituye la
infraestructura escondida de la sociedad.
Considera, por ejemplo la Declaración de Independencia. Mantenemos que estas libertades son
auto-evidentes, que todos los hombres son creados iguales; y que son dotados
por su creador con ciertos derechos inajenables; que entre estos se encuentra
la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad. Podría deconstruirse más o menos de la
siguiente manera: Aunque el texto habla de igualdad, su lenguaje excluye a la mujer
(todos los hombres son creados iguales).
Aunque habla de libertad, su autor Thomas Jefferson, poseía
esclavos. El significado superficial de
igualdad y libertad es contradicho completamente por el subtexto, el cual niega
la igualdad y libertad de las mujeres y a las minorías. El pasaje canoniza los derechos de los
hombres blancos ricos que firmaron el documento, buscando su estatus
privilegiado en Dios mismo. De esta
manera la Declaración de Independencia puede deconstruirse hasta llegar
simplemente a otro juego de poder, implicando lo opuesto de su significado
superficial.[42]
Esto es
aplicable a cualquier obra literaria. Es
un intento de interrogar el texto para descubrir la agenda política,
filosófica, de género, etc., que subyace escondida en este. El deconstruccionismo da una perfecta introducción
para tratar el impacto de la lingüística en la hermenéutica bíblica.
1.1.2 El impacto de las teorías lingüísticas. En el transcurso de la historia la lingüística ha impactado el quehacer teológico y exegético, por lo cual se hace necesario un estudio de las implicaciones y aportes de las teorías lingüísticas. Hablar hoy de multiplicidad de sentidos en un texto es algo completamente natural y aceptado. En los colegios, universidades y seminarios no se cuestionan estas teorías. Por esta razón es muy importante profundizar en este tema que da un nuevo matiz al principio de la Sola Scriptura.
1.1.2.1 Antecedentes. Para entender las teorías lingüísticas es
bueno saber en qué contexto de la historia del pensamiento se
desarrollaron. Para esto se describirán
los movimientos conocidos como Positivismo y Estructuralismo, en relación con
la lingüística.
1.1.2.1.1 El Positivismo. El positivismo abarca el período comprendido
entre 1840 y el inicio de la primera guerra mundial (1914) aproximadamente. En la época positivista, Europa alcanzó una
relativa paz, fue el tiempo de la expansión colonial europea en Asia y
Africa. Es en este periodo en el que
culmina en Europa la transformación industrial; los descubrimientos científicos
cambian el sistema de producción; se da el desarrollo de las grandes ciudades,
aumenta la producción y la riqueza, hay un triunfo de la medicina sobre las
enfermedades infecciosas. En otras
palabras, hay un cambio radical en el modo de vivir. Se gesta el ideal de que el progreso humano y
social es imposible de detener, debido a los avances de la industria, de la
ciencia y la educación.[43] Giovanni Reale en su libro "Historia del
Pensamiento Filosófico y Científico", puntualiza la razón de ser del
Positivismo: "Una estabilidad política básica, el proceso de
industrialización y los avances de la ciencia y de la tecnología constituyen
los pilares del medio ambiente sociocultural que el positivismo interpreta,
exalta y favorece".[44]
El
positivismo, a diferencia del idealismo, define la ciencia como indispensable:
sólo se puede conocer aquello que la ciencia permite conocer. El método de las ciencias naturales
(descubrimiento de las leyes causales y el control que éstas ejercen sobre los
hechos) no sólo se aplica a las ciencias naturales sino también al estudio de
la sociedad; en este contexto nace la sociología.[45]
1.1.2.1.2 El Estructuralismo. El estructuralismo ayuda a comprender el
orden lógico del pensamiento de los lingüistas modernos. En filosofía, el estructuralismo surge como
contra propuesta a las soluciones de los problemas filosóficos con relación al
sujeto humano y al desarrollo de su historia, que planteaba el existencialismo,
el subjetivismo idealista, el humanismo personalista, el historicismo y el
empirismo, ya que estos movimientos concebían al sujeto humano con su presunta
libertad, su presunta responsabilidad, y su presunto poder de hacer historia.[46]
Para el
estructuralismo es más importante la estructura que el propio sujeto
humano. Es la estructura la que provee
los criterios necesarios para entender la realidad. En la siguiente cita se puede ver el intento
del estructuralismo:
Los Estructuralistas
quisieron despojar al sujeto y sus tan celebradas capacidades de libertad,
auto-determinación, auto-trascendencia y creatividad, a favor exclusivo de
estructuras profundas e inconscientes, omnipresentes y omnideterminantes, esto
es, de estructuras omnívoras en relación con el "yo". El objetivo perseguido consiste en convertir
las ciencias humanas en científicas (...)
El estructuralismo, en efecto, no se presenta como un conjunto compacto
de doctrinas (no existe una doctrina estructuralista); se caracteriza más bien
por la polémica contra el subjetivismo, el historicismo y el empirismo. Podríamos decir que el estructuralismo
filosófico es un abanico de propuestas aisladas que hallan su unidad en una
propuesta común contra la exaltación del "yo" y la glorificación del
finalismo de una historia humana llevada a cabo, guiada o concreada por el hombre
y su esfuerzo.[47]
Así, para
el estructuralismo filosófico, la categoría o noción fundamental no es el ser
sino la relación, no es el sujeto sino la estructura. "Los hombres, al igual que las piezas de
ajedrez o las cartas de una baraja, y también del mismo modo que los entes
lingüísticos, matemáticos o geométricos, no tienen significado y no existen
fuera de sus relaciones que los instituyen, los constituyen y especifican su
conducta. Los hombres, los sujetos, son
formas y no substancias (...) El Estructuralismo proclama que el hombre ha
muerto".[48]
El criterio
citado anteriormente va ayudar a entender en forma más clara la independencia
que tiene texto de su autor original y sus destinatarios, y como la estructura
en sí es suficiente e independiente para presentar su mensaje.
1.1.2.2 Teorías Lingüísticas. El impacto de la lingüística
en la exégesis y en la teología, la ha colocado como tema de referencia para
los estudiosos de la Biblia. Si se
quiere profundizar en el tema de las teorías lingüísticas es necesario acudir a
los lingüistas que han tenido más impacto en relación con la ciencia de la
interpretación. En el desarrollo de este
tema no se pretende mostrar cuál de las teorías es cierta, sino simplemente
presentarlas, ya que están afectando el quehacer exegético de la iglesia. Sin embargo, se harán algunos
cuestionamientos en cuanto a sus postulados.
1.1.2.2.1 Ferdinand de Saussure. Saussure construye su teoría lingüística
tomando como base los postulados del Positivismo y el Estructuralismo.[49] Los grandes aportes a la lingüística que hace
Saussure radican en la diferencia que él establece entre lenguaje, lengua
(langue) y habla (parole), su estudio de la composición del signo lingüístico,
y su diferenciación entre lingüística sincrónica y diacrónica.
Lenguaje (language): es la facultad o capacidad
poseída por todos los seres humanos para comunicarse.[50] La lengua (langue) es una parte del lenguaje, es un producto social del
ejercicio de la facultad del lenguaje y consiste en un sistema de convenciones necesarias
adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de dicha facultad en
los individuos.[51] La lengua es exterior al individuo e
independiente de él. Es un hecho
institucional, el individuo la encuentra ante sí, la aprende y la padece.[52] Es un sistema de signos, abstracto.[53]
En otras palabras es el código de signos compartidos por una comunidad, por
ejemplo, el español. El habla (parole), a diferencia de la lengua que
es un modelo colectivo, un código, una máquina institucional preparada para la
comunicación e independiente del individuo, es un acto individual de la
voluntad y la inteligencia.[54] Es el ejercicio individual de la lengua por
un sujeto a una comunidad dada, la concreción de la lengua. Por ejemplo, como
habla Luis Eduardo en su comunidad.
Al
separarse la lengua del habla, se está separando:
1.
Lo que es social de lo que es
individual.
2.
Lo que es esencial de lo que es
accesorio y más o menos accidental.
3.
Lo que es abstracto de lo concreto.[55]
Con base en
esta división, Saussure definió la lengua como el objeto de estudio de la
lingüística, ya que el lenguaje es demasiado general y el habla demasiado
particular como para ser estudiados científicamente.
En su
estudio de la lengua, Saussure se enfoca principalmente en el signo lingüístico,
el cual es el elemento que compone la
lengua. Éste es la unión entre un
concepto y una imagen acústica. La
imagen acústica no es el sonido material, o una cosa puramente física, sino una
huella psíquica, la representación que de él nos da el testimonio de nuestros
sentidos; esa imagen es sensorial, es el concepto generalmente más abstracto.[56] Saussure da un ejemplo de que uno sin mover
los labios y la lengua, puede hablarse a sí mismo o recitarse mentalmente un
poema.
La
combinación del concepto y de la imagen acústica se le llama signo. La ciencia que estudia los signos se llama
Semiología: el propósito de esta ciencia es decirnos en qué consisten los
signos y qué leyes los regulan. Los
signos no son únicamente lingüísticos, por lo cual la semiología abarca otros
sistemas de signos, por ejemplo los ritos simbólicos, el alfabeto de los
sordomudos, las formas de cortesía, las señales militares, la moda, las señales
visuales, marítimas, etc.[57] El signo lingüístico, para Saussure, como se
dijo antes, es la unión entre concepto e imagen acústica.[58] Para entender mejor estas definiciones
Saussure propone reemplazar el término 'concepto' por 'significado', e 'imagen
acústica' por 'significante'.
El signo,
así definido, posee dos rasgos principales: la arbitrariedad y el carácter
lineal. La unión entre el significado y
el significante es arbitraria, y como se ha dicho que el signo es la unión
entre significado y significante, se puede decir que el signo lingüístico es
arbitrario. Se trata de una mera convención,
dado que no existe necesidad ninguna de ligarlos. Saussure ilustra esto con el siguiente
ejemplo: "la idea de sur no está ligada por relación interior alguna con
la secuencia de sonidos s-u-r que le sirve de significante; podría estar
representada tan perfectamente por cualquier otra secuencia de sonidos."[59] Esto no es de libre elección del sujeto
hablante, no está en manos del individuo el cambiar nada en un signo una vez
establecido por un grupo lingüístico, sino que es arbitrario con relación al
significado, con el cual no guarda en la realidad ningún lazo natural.[60]
La división
del signo lingüístico en significante y significado y la teoría de la
arbitrariedad de la relación entre estas dos, fue fundamental para las teorías
hermenéuticas posteriores, pues al quedar establecido que no existía una
relación intrínseca entre la lengua y la realidad, sino una relación puramente
convencional, se abrió la puerta para decir que era imposible la verdadera
comunicación y el conocer realmente el pensamiento de un autor.
Si se miran
estas definiciones se pueden vislumbrar las primeras conclusiones. Si el habla es el ejercicio de la lengua por
un sujeto que habla a una comunidad dada, y la lengua es el código universal
independiente del individuo, muchas veces establecido en un texto, entonces
para entender el texto en forma completa no es necesaria cualquier
consideración del sujeto, ya sea como destinatario, o como autor. Por ello, el texto puede ser un objeto absoluto
considerado por sí mismo y en sí mismo.
Todas las referencias que se hagan del autor y destinatario serán
consideradas como extralingüísticas.
Entonces, el sentido no podrá ser la intención del autor, ya que esto es
inaccesible, sino que el sentido deberá ser buscado en el juego mutuo de los
elementos mismos.
Otro aporte
importante de Saussure es la definición que hace de lingüística sincrónica y
lingüística diacrónica, dándole prioridad a lo sincrónico sobre lo
diacrónico. La lingüística sincrónica
estudia la lengua vista como un sistema, sin considerar las mutaciones que
tienen lugar a lo largo del tiempo.
Investiga la lengua con respecto al eje de la simultaneidad y no al de
las sucesiones.[61] La lingüística sincrónica se ocupa de las
relaciones lógicas y sicológicas que vinculan entre sí términos coexistentes y
que forman sistemas tal y como son percibidos por la propia corriente
colectiva.[62] En otras palabras, es estática, estudia la
lengua en un período de tiempo determinado, en un período de la historia.
La
lingüística diacrónica, por el contrario, estudia las relaciones que vinculan a
términos sucesivos no percibidos desde una misma conciencia colectiva y que se
sustituyen entre sí los unos a los otros, sin formar sistema.[63] Saussure lo expresa de la siguiente manera:
"La lingüística diacrónica estudia ya no las relaciones entre términos
coexistentes de un estado de lengua, sino entre términos sucesivos que se
sustituyen unos a otros en el tiempo".[64] Ello implica que la lingüística diacrónica es
evolutiva, estudia la lengua a lo largo del tiempo.
Una lengua se ha comparado
con un río: si se toma una sección aquí el río puede describirse, o allí y
nuevamente puede describirse, aunque la descripción sea diferente. Si vemos el largo del río como una
representación del tiempo entonces el tomar secciones de diferentes puntos del
río y comparar lo que encontramos, corresponde a un estudio lingüístico
diacrónico, mientras que el estudio de una sola sección corresponde al estudio
sincrónico.[65]
Todo lo que
es diacrónico en la lengua, solamente lo es por el habla; es en ella donde se
halla el germen de todos los cambios lingüísticos.[66]
La
distinción que hace Saussure entre lengua y habla, y lingüística sincrónica y
lingüística diacrónica es la base para la teoría de múltiple significado. Es el texto mismo el que importa para la
exégesis, el análisis del texto no depende de la especulación acerca de los
orígenes y aún del contexto histórico más amplio, sino de enfocar la riqueza
del texto mismo. El significado del
texto dependerá de lo sabido por el autor y por los receptores acerca de su
cultura e idioma. El texto como símbolo
posee exceso de sentido, en otras palabras, distintos niveles de sentido.[67]
La teoría
lingüística de Saussure afirma que el texto en sí mismo es suficiente, es autónomo,
pues concibe la lingüística como sistema.
La siguiente cita de Saussure puede dar más luz a lo que se acaba de
mencionar:
Creemos que el estudio de
los fenómenos lingüísticos es muy fructífero; pero es falso decir que sin ellos
no se pueda conocer el organismo lingüístico interno (...) De modo general,
nunca es indispensable conocer las circunstancias en que una lengua se ha
desarrollado (...) Lo primero que
sorprende cuando se estudian los hechos de lenguas es que para el sujeto
hablante su sucesión en el tiempo es inexistente: el hablante está ante un estado. Así el lingüista que quiere comprender este
estado tiene que hacer tabla rasa de todo lo que ha producido y desentenderse
de la diacronía. Nunca podrá entrar en
la conciencia de los sujetos hablantes más que suprimiendo el pasado. La intervención de la historia sólo puede
falsear su juicio.[68]
En la teoría lingüística de Saussure el texto es independiente del
autor. No hay que buscar la intención
del autor en un texto, porque las palabras tienen su propio significado.
1.1.2.2.2 Hans – Georg Gadamer. Las
siguientes fueron algunas de las preguntas que llevaron a Gadamer a reflexionar
seriamente sobre la interpretación bíblica:
¿Qué significa este texto
sagrado? ¿Cuál era la auténtica
intención del escritor sagrado? ¿Qué
quiere decir esta o aquella inscripción?
¿Es correcta o esta equivocada la interpretación habitual de este texto? ¿Cómo hay que interpretar esta o aquella
norma jurídica? ¿Cuándo podemos estar
seguros de la corrección de una interpretación cualquiera? ¿Puede existir una interpretación definitiva
o bien la tarea hermenéutica es de carácter infinito?[69]
El círculo
hermenéutico fue introducido a la filosofía para solucionar el problema de la
interpretación. Algunos autores, entre
ellos Gadamer, creen que la interpretación presenta una estructura
circular. Para Gadamer no puede haber
comprensión ni interpretación sin una pre-comprensión, o un prejuicio. La pre-comprensión es una condición
indispensable para la interpretación, pero la interpretación debe modificar
recíprocamente la pre-comprensión, conduciendo a una nueva autocomprensión del
sujeto.[70]
Como es
imposible interpretar sin presuposiciones, el intérprete debe: 1). Reconocer
abiertamente sus presuposiciones. 2). No
permitir que ellas determinen de antemano la conclusión de la exégesis. 3). Estar siempre dispuestos a modificar las
propias presuposiciones.
Así se
puede ver el círculo hermenéutico en su totalidad entre: PRECOMPRENSION - INTERPRETACION - MODIFICACION
DE PRECOMPRENSION - UNA NUEVA INTERPRETACIÓN - UNA NUEVA AUTOCOMPRENSION.[71]

El círculo no debe degradarse a la condición de círculo vicioso y tampoco hay que considerarlo un inconveniente insalvable. En él se oculta una positiva posibilidad del conocer más originario, posibilidad que sólo se aferra de un modo genuino si la interpretación comprende que su tarea primera, permanente y última consiste en no dejarse imponer nunca pre-disponibilidades, pre-visiones y pre-conocimientos por parte del azar o de las opiniones comunes, sino hacer que emerjan desde las cosas mismas, garantizando así la cientificidad del tema específico.[72]
Para poder
entender mejor el circulo hermenéutico es necesario profundizar en los siguientes
conceptos de Gadamer:
1.1.2.2.2.1 Las Presuposiciones: Todo exégeta trae al texto su propio mundo
(cultura, pensamiento, prejuicios, etc.).
Gadamer habla de la importancia de las presuposiciones para poder hacer
la labor interpretativa, pues son parte de la realidad histórica del ser. El intérprete no se acerca a los textos con
una actitud mental semejante a una tábula rasa, sino con su comprensión, sus
prejuicios, presuposiciones y expectativas.
Si se toma un texto y la pre-comprensión del intérprete, ésta presenta
de manera preliminar un bosquejo del significado de dicho texto, y éste
bosquejo aparece debido a que el texto es leído por el intérprete con unas
expectativas determinadas, que son resultado de su pre-comprensión. El trabajo siguiente del intérprete es tomar
este proyecto inicial de interpretación y revisarlo continuamente con base en
posteriores acercamientos al texto. Cada
vez que se revise el proyecto inicial hay la posibilidad de diseñar un nuevo
proyecto de sentido, y se pueden usar otros proyectos que contrasten y así
llegar poco a poco a un nuevo proyecto de interpretación. Los pre-conceptos deben ser cambiados
paulatinamente por conceptos más adecuados.[73]
Un análisis de la
historia del concepto muestra que sólo en la Ilustración adquiere del concepto
del prejuicio el matiz negativo que ahora tiene. En sí mismo "prejuicio" quiere
decir un juicio que se forma antes de la convalidación definitiva de todos los
momentos que son objetivamente determinantes... Prejuicio no significa pues de
modo alguno juicio falso sino que está en su concepto el que pueda ser valorado
positiva o negativamente. La vecindad
con el "praejudicium" latino es relativamente operante como para que
pueda haber en la palabra, junto al matiz negativo, también un matiz
positivo... En realidad no es la historia la que nos pertenece, sino que somos
nosotros los que le pertenecemos a ella.
Mucho antes de que nosotros nos comprendamos a nosotros mismos en la
reflexión, nos estamos comprendiendo ya de una manera autoevidente en la
familia, la sociedad y el estado en que vivimos. La lente de la subjetividad es un espejo
deformante. La autorreflexión del
individuo no es más que una chispa en la corriente cerrada de la vida
histórica. Por eso los prejuicios de un
individuo son, mucho más que sus juicios, la realidad histórica de su ser.[74]
1.1.2.2.2.2 Independencia del texto: El texto posee una vida autónoma en sí
mismo. Por medio del texto es imposible
llegar a imaginar la intención del autor; por ello, para comprender e
interpretar el texto no se necesita del autor y su audiencia. En otras palabras, el sentido de un texto es
independiente de su autor y su público.
Todo lo que es literatura
adquiere una simultaneidad propia con todo otro presente. Comprenderlo no quiere decir primariamente
reconstruir una vida pasada, sino significa participación actual en lo que se
dice. En sentido auténtico ésta no es
una relación entre personas, por ejemplo, entre el lector y el autor (que por
otra parte puede ser completamente desconocido), sino una participación en lo
que el texto nos comunica. Allí donde
entendemos, el sentido de lo dicho "está ahí", con su entera
dependencia de que la tradición nos permita hacernos una idea del autor o de
que nuestra instancia sea únicamente la interpretación de la tradición como de
una fuente.[75]
Lo que se
fija por escrito queda libre de su autor y lector original, lo cual implica que
el horizonte de sentido de un texto es mucho más amplio que lo que su autor
quiso decir y que lo que su publico entendió.
La siguiente cita de Gadamer
amplía lo anteriormente dicho:
Por eso la fijación
por escrito permite que el lector comprensivo pueda erigirse en abogado de su
pretensión de verdad: precisamente porque separa por completo el sentido de sus
presuposiciones de aquél que las ha hecho... A su vez lo que haya comprendido
será ya siempre algo más que una opinión extraña: será en cualquier caso una
posible verdad... El horizonte de sentido de la comprensión no puede limitarse
ni por lo que el autor tenía originalmente en mente, ni por el horizonte del
destinatario al que se dedicó el texto en origen... Lo que se fije por escrito
queda absuelto de la contingencia de su origen y de su autor, y libre
positivamente para nuevas referencias.
Conceptos normativos como la opinión del autor o la comprensión del
lector originario no representan en realidad más que una posición vacía que se
satura sólo de ocasión en ocasión de comprender.[76]
1.1.2.2.3 Paul
Ricoeur. Ricoeur dice
que el mundo detrás del texto no puede conocerse, lo único que se puede conocer
es el mundo del texto. Por consiguiente
el texto es autónomo.[77]
El término
'exégesis' no implica averiguar lo que el autor quiso decir a sus lectores, ni
lo que sus lectores entendieron, sino lo que el texto dice independientemente
de ellos. Como lo expresa Ricoeur en la
siguiente cita:
Si bien el método histórico
- crítico es irremplazable, puede y debe ser rectificado. A mi entender, tiene que perder tres
ilusiones: la ilusión de la fuente, la ilusión del autor, la ilusión del
destinatario (...) No es la fuente la
que permite comprender el texto, sino
que el texto elige y articula sus fuentes (...)
La intención del autor no mora en su vivencia, en su experiencia, ni en
la experiencia de la comunidad, definitivamente inasequible al estar ya
estructurada en su discurso (...) La
noción del autor no es una noción psicológica, sino precisamente una magnitud
hermenéutica, una función del texto mismo (...)
El sentido no es lo que puede comprender un presunto destinatario original.[78]
Entonces, el autor original y sus lectores ya han desaparecido y lo único que ha quedado es el texto. Este texto toma vida propia y va creando su propio mundo al ir avanzando a través del tiempo, con las nuevas situaciones que la historia trae a su encuentro.[79]
Para Ricoeur, el futuro del texto y las consecuentes nuevas interpretaciones en nuevas situaciones evidencian lo que se conoce con el nombre de reserva de sentido, aquello que el mismo autor no pudo anticipar. El texto no puede limitarse al horizonte limitado de su autor.[80]
El sentido de un texto no está detrás del texto, sino delante del texto. No es algo encubierto, sino algo descubierto (...) Lo que hay que entender no es la situación inicial del discurso, sino lo que apunta hacia un posible mundo. El texto habla de un posible mundo y de una manera posible de orientarse dentro de él (...) Lo que hay que apropiar es el sentido del texto mismo, concebido de una manera dinámica como la dirección de pensamiento que se va abriendo mediante el texto.[81]
Para Ricoeur el distanciamiento permite una interpretación más pertinente para el tiempo actual. Como se dijo antes, para Ricoeur el mundo detrás del texto es desconocido y sólo queda el mundo del texto[82]:

La reserva de sentido se hace evidente en el distanciamiento en el tiempo.



Hay sentidos tras el texto bíblico, que se han acumulado a través de los siglos de la interpretación y reinterpretación del evento original en el cual se basó el texto. Lo que hoy se llaman relecturas (sentidos tras el texto) surge de la reserva de sentido posible por el principio de polisemia. Es cuestión de releer el texto con nuevos sentidos.[83]
Es importante ver como Ricoeur plantea el problema del doble sentido. Dice Ricoeur, en el hablar se tiene "monosemia", un sólo sentido, ya que el hablante puede explicar inmediatamente alguna duda que se tenga en cuanto a lo que dijo.[84] En el discurso escrito se tiene "polisemia". No está el autor; no se le puede preguntar, sólo está el texto, el cual es independiente de su autor y destinatario original.[85]
Con la escritura, el sentido
del discurso se independiza del locutor; mientras en la palabra viva lo que el
discurso significa coincide con lo que el locutor quiere decir, en la escritura
se desdoblan la significación verbal y la intención del locutor. Comienza la aventura del texto liberado de
la intención de su autor. No es que
pueda concebirse un texto sin autor, sino que el autor ya sólo es accesible por
el sello de su texto; la palabra viva del diálogo y la escritura producen, de
una manera diferente, la relación del autor con su discurso.[86]
El discurso escrito es completamente independiente del elemento externo, sólo se regula en sí mismo y por sí mismo; por ello, el interprete que analice las relaciones internas de un escrito tiene los elementos necesarios para la interpretación. Esta es la base para la teoría de la independencia de un texto.
1.1.2.3 Acercamiento Tradicional. Un criterio de interpretación que se contrasta con el anterior es el acercamiento tradicional. Para entender mejor este acercamiento de interpretación es importante analizar el sistema hermenéutico del lingüista E. D. Hirsch. La base del pensamiento de Hirsch se resume en dos declaraciones:
1. Hay una diferencia entre
sentido (¿Qué quiso decir el autor?) y significado (¿Qué aplicación tiene hoy
su mensaje?). Sentido refiere al sentido
verbal entero de un texto dado. 2. El
sentido del autor es conocible, y forma la base del significado de su
mensaje. Significado es el sentido
textual en relación con algún otro contexto, cualquier texto, fuera del texto
mismo.[87]
Con relación a afirmaciones como: a) que el sentido de un texto cambia, aún para el autor. b) que por la distancia entre el intérprete y el texto el sentido del texto cambia, Hirsch reconoce que aún el autor que lee su propio texto en un tiempo dado puede tener una opinión distinta de su texto original; lo que llamó verdad puede haber cambiado. Sin embargo, él sigue entendiendo el sentido original de su obra. Lo que ha cambiado es su reacción al texto. Esta reacción refleja un cambio de actitud hacia el tema.[88]
Sobre la afirmación de que no importa lo que el autor dice, sino lo que su texto dice, Hirsch distingue entre la intención del autor y el logro del autor. La intención del autor es lo que él quiere comunicar, y si utiliza la forma correcta y adecuada logrará comunicar su intención al lector.[89]
Referente a la afirmación de que el sentido del autor es inaccesible, Hirsch distingue entre el sentido privado y el sentido público del autor. El sentido privado es la mente del autor, la intención tal como la tenía en su mente. El sentido público es su texto, la intención tal como la expresó, y concluye que el sentido público expresa el sentido privado. Hirsch cree que el sentido privado del autor no es accesible en forma exacta y definida, que no es posible conocer en forma impecable la mente del autor, porque no se puede entrar en la mente del autor para imitar su proceso de pensamiento. Pero al mismo tiempo, no se debe confundir el entendimiento perfecto y el entendimiento, ya que estos no son iguales. Se puede lograr una aproximación al sentido del autor, y acercarse al sentido privado por medio del sentido público.[90]
Sobre la afirmación de que el autor muchas veces no entiende lo que dice, Hirsch dice que el autor no puede ver el alcance de lo que dice. Sin embargo, por la distinción entre sentido y significado se puede decir que el autor entiende lo que el texto quiere decir, pero el autor no puede ver todos los significados (aplicaciones) del texto.[91]
Hirsch afirma que el texto es determinante para el sentido del autor. Es el texto la herramienta que el autor tiene para presentar su idea. El texto representa la idea del autor, pero como el idioma usado por el autor no es unívoco, el texto puede interpretar varias ideas (es decir, puede tener varias interpretaciones). Estas varias interpretaciones forman los límites de sentido. En otras palabras, el contexto ayuda a escoger entre las diferentes interpretaciones posibles.[92]
Hirsch cree en la reproducción lingüística de sentido. El uso del idioma se basa en el principio de compatibilidad. Una palabra dada significa algo específico para el autor y a la vez para sus lectores. El autor y su público comparten el sentido. Esto implica que el sentido del autor es reproducible lingüísticamente.[93]
Hirsch afirma que para tener una interpretación correcta es indispensable establecer el género literario. El lector adquiere un género intrínseco cuando entiende el todo del texto, de su clase de literatura, y de los pre-entendimientos del autor, de tal forma que le ayuden a entender las partes del texto.[94] Aunque es obvio que a pesar de todo el esfuerzo que se haga, es imposible tener la absoluta seguridad en cuanto al sentido correcto del texto (ya que la exégesis no es una ciencia exacta que puede decir con seguridad cuál es el sentido único y original del texto), todo intérprete debe estar consciente de que siempre habrá un margen de duda, pero esto no debe ser obstáculo para que el intérprete proceda igualmente a buscar de la mejor forma posible el sentido del texto.[95]
Una de las preocupaciones del exégeta es ser fiel al texto, permitir que la Palabra de Dios hable al lector como algo independiente y externo a él y que trate con él, evitando que el lector le imponga su propia perspectiva a la Biblia.[96] Ahora, éste también era el objetivo de Gadamer y Ricoeur, entonces ¿dónde está la diferencia? Para observar las diferencias se ampliarán algunos de los puntos enunciados por Hirsch.
1.1.2.3.1 No
hay múltiples sentidos en un texto. Siguiendo la lógica del pensamiento de
Hirsch, la teoría tradicional de interpretación afirma que no hay múltiples
sentidos en un texto. Esto contrasta con
la teoría de los múltiples sentidos de un texto producidos cuando el discurso
hablado se pone por escrito (clausura), ya que no está el autor mismo
explicando el significado de su texto, sino que el intérprete se encuentra solo
frente al texto. Por esta razón ya no se
puede saber lo que dijo el autor (el sentido original), sino que hay la
posibilidad de diferentes sentidos, los cuales son regulados por el sistema
mismo (la estructura misma del texto).
En otras palabras, el autor y su audiencia ya no son indispensables,
sino que el texto mismo cobra vida. Así
lo afirma Croatto:
El autor desaparece como
entidad que habla, y a quien se pueda interrogar por el sentido de lo que
dice. En adelante, el narrador no es una
persona de carne y hueso sino un supuesto lingüístico. Alguien narra o escribe, pero el solo texto
es dado reconocerlo. Esa ausencia
física, es riqueza semántica. La
clausura impuesta por el locutor, se modifica ahora en una apertura de
sentido. El narrador es el texto mismo,
no alguien de fuera a quien podría pedírsele explicaciones. Esta concentración en el texto permite
explorar sus posibilidades significativas en cuanto texto.[97]
La teoría del acercamiento tradicional dice que el texto no puede tener un nuevo sentido, sino que el texto es intencionado y tiene el sentido que le dio su autor. Afirma que hay un solo sentido y por lo tanto una sola interpretación correcta del texto, por lo cual el intérprete debe esforzarse para aproximarse a esta interpretación correcta. Así el intérprete puede tener seguridad de encontrar esta interpretación porque el sentido de un texto está sujeto a las palabras, formas gramaticales, etc. que utilizó el autor (la estructura lingüística y literaria). Aquí la hermenéutica tradicional se diferencia de las teorías anteriores, ya que concluye que el mensaje fue clausurado intencionalmente por el autor, y determinar su sentido implica buscar la intencionalidad de este autor, en la estructura lingüística y literaria. Entonces el texto no está libre del autor original, como lo indica la siguiente cita:
El texto sí tiene sentido,
el sentido que tenía para su autor y sus destinatarios dentro de su contexto
histórico, sentido que está codificado en la estructura lingüística/literaria
del mismo texto y que se deja conocer por medio de la exégesis
histórico-gramatical. No podemos decir
que ya conocemos exactamente el sentido de toda la Biblia, nunca podemos
inventar una autoridad arbitraria que pueda decir exactamente cuál es el sentido,
nunca podemos poner una confesión humana por encima de la Biblia y nunca
podemos decir que hay muchos sentidos posibles del texto bíblico así que le
corresponde al lector escoger el sentido que le guste.[98]
Entonces, si un texto está clausurado por la estructura lingüística/literaria y esta determina el sentido del texto, es fundamental identificar esta última (la estructura) para decodificar su mensaje. Esta decodificación de estructura da la clave para entender el mensaje.[99]
1.1.2.3.2 El texto no es independiente de su autor. Para el acercamiento tradicional el objetivo de la exégesis es conocer el significado del texto en su contexto histórico – lo que significó para el autor y los destinatarios originales (saber el sentido que el texto tenía), y es en este punto en que han sido criticados:
Croatto critica a
los que consideran la interpretación mayormente como el esfuerzo de encontrar
el sentido original que tenía el autor al escribir el texto. Hasta cierto punto tiene razón cuando dice
que ya no nos preocupamos con el autor sino con el texto que él nos dejó. De todas formas no podemos saber cuál era el
sentido que tenía el autor a menos que el sentido esté allí en el texto. Sin embargo, vale la pena notar que la
preocupación con el autor expresa una preocupación por el sentido contextual
del texto. Es decir que en la
interpretación protestante, la exégesis se interesa por saber qué significa el
texto dentro de su contexto histórico, para el autor y para los destinatarios
originales (...) Croatto considera, que el emisor , receptor y contexto se
pierden cuando se hace texto, pero de hecho podemos recuperar una cantidad de
información aún dentro del texto mismo sobre estos factores. Y si podemos saber una cantidad de cosas
sobre estos factores ¿no será que estos tres factores otra vez clausuran el
texto? Tal como lo hacen en un principio (...)
E. D. Hirsch, erudito en el campo de la literatura, muestra la necesidad
de incluir el autor en nuestro estudio de un texto. El hace una distinción útil entre
"sentido" (meaning) y "significado"(significance). Considera que el sentido es lo que representa
el texto, lo que el autor quiso decir con uso de una secuencia particular de
signos. El significado, por otro lado,
denota una relación entre el sentido y una persona, o un concepto, o una
situación o cualquier cosa imaginable...
Hirsch muestra que si se deja de lado el sentido del autor y si se
considera únicamente su lo que dice el
texto, por fin el sentido del texto es determinado por el lector.[100]
Contrario a lo que dice Croatto, sí es necesario buscar la intención del autor, porque un texto sí ha sido condicionado por el pensamiento de éste. Por ende, una buena exégesis busca ser fiel a lo que el autor quiso decir.
1.1.2.3.3 El objetivo de la lectura de un texto es buscar el sentido original. Los defensores de la reserva de sentido argumentan que el autor no vio las implicaciones o aplicaciones futuras de lo que estaba diciendo y que las generaciones posteriores aplicaron ese mensaje a su propia situación, re-interpretándolo y dándole nuevos sentidos. Estos nuevos sentidos se manifiestan gracias a la distancia entre texto y lector, y es en esta distancia donde se pueden elaborar proyectos de interpretación teniendo en cuenta las diferentes interpretaciones que se han dado a través de la historia, las cuales a su vez aseguran una nueva y más completa interpretación. Cada lectura es una producción de sentido y nunca una repetición del primer sentido o sentido original.[101] La siguiente cita de Croatto puede dar más claridad sobre el tema:
Tenemos entonces que un acontecimiento puede producir sentido,
que se manifiesta en otros sucesos alineados con él. Y así es visto como originario en relación a
otros. Se va comprendiendo como
fundante, según dijimos. Pero es
fundante sólo a distancia, a la luz de sus proyecciones en nuevos
acontecimientos. Hay una espera para la
donación de sentido. Al ser retomada la
palabra como hecho significativo , éste manifiesta un plus de sentido que no
era visible en su propio momento de realización. De allí que la lectura historicista de los
textos bíblicos sea empobrecedora; querer leer los hechos como si hubieran
acaecido en tal forma en que están contados, es robarles la distancia
hermenéutica que los ha resignificado.
La redacción actual de los relatos bíblicos tiene la ventaja
hermenéutica de ser muy distantes de los acontecimientos, distancia que los ha
enriquecido y recargado de sentido (...)
Los acontecimientos que dan origen a un pueblo no se agotan en su
primera narración sino que crece en sentido por sus proyecciones en la vida de
aquel (...) Lo importante es el hecho de
que el adelante del texto niega su rigidez y el bloqueo del sentido pasado como
único sentido ya clausurado. La Biblia
es un texto abierto. Ya como texto lo
es. Lo debemos advertir si queremos que
sea un mensaje viviente también ahora.[102]
Aunque las interpretaciones de un texto, hechas a través de la historia, deben entrar en diálogo con el intérprete actual, esto no implica que ellas han aumentado el sentido original del texto, ni mucho menos que la tarea del interprete actual no tenga como meta buscar el sentido original del texto; ya que los esfuerzos de los intérpretes a través de la historia buscaron este objetivo. El objetivo es aproximarse al sentido que quiso comunicar el autor y no a la reserva de sentido a través del tiempo.
1.1.2.3.4 Hay múltiples significados. Aunque se cree en un solo sentido del texto, hay que acercarse con humildad ya que el intérprete solamente se puede aproximar al sentido del texto. Del sentido original del texto se pueden extraer diferentes significados específicos para la realidad de los diferentes intérpretes a través de la historia, ya que estos están en un contexto determinado, con sus respectivos intereses, preocupaciones y pre-comprensiones.[103] Sin embargo, el significado que el texto tiene para el intérprete no puede contradecir el sentido de la estructura lingüística/literal del texto.[104] Como dice Hirsch, en el sentido de un texto se pueden encontrar varios significados que respondan a la realidad actual del intérprete.
La teoría estructuralista habla de que un texto tiene un sentido no agotado y que su interpretación es infinita, por lo cual es posible encontrar sentidos nuevos hoy para la realidad actual. Así lo afirma la siguiente cita:
De hecho, toda lectura es la
producción de un discurso, y por lo tanto de un sentido, a partir de un
texto. No se lee un sentido sino un
texto, un relato, en una operación que pone en ejercicio una competencia de
éste, estudiada por la semiótica; el texto se abre de esta manera a distintas
organizaciones selectivas (...) Cada
lectura es una producción de sentido. Ya
sabemos que el autor muere en beneficio de lo que crea como texto: éste
inscribe en sí mismo, en cuanto estructura de códigos, la instancia de
producción y la instancia de lectura e interpretación. En otras palabras se hace polisémico, aun
mirando sólo desde el punto de vista de la semiótica. Tiene posibilidades de sentido que afloran
cuando se lo lee seleccionando los códigos almacenados en él (...) En todo texto hay un delante, ese mundo de
sentidos que se abre en virtud de su polisemia, potenciada por su misma
condición de estructura lingüística y por la muerte de su autor como sabemos.[105]
La hermenéutica tradicional sostiene un único sentido, pero con significados diversos para dar respuesta a las necesidades y desafíos actuales.
No hay necesidad
de una nueva interpretación, no hay necesidad de llegar a "una nueva
Escritura". Lo que se necesita es
seguir con la búsqueda del sentido correcto de la Escritura; dejar que la
Escritura nos hable como Palabra de Dios (y no solamente producto humano) que
contiene las respuestas tanto para el hombre de hoy como para el hombre de
cualquier tiempo. Arriba mencionamos la
distinción entre "sentido" y "significado". Aunque no hay diferentes o nuevos sentidos,
el sentido del texto puede cobrar significado nuevo dentro de contextos
diferentes.[106]
Lo que se pretende lograr al mostrar los dos acercamientos de los lingüistas a la interpretación de un texto, es evidenciar cómo ambas se practican en América Latina. Ambas tienen sus puntos fuertes, pero deben ser siempre evaluadas de manera crítica. La intención es presentar la realidad de lo que se está viviendo en contexto latinoamericano; pero lo más importante en cuanto a este debate es la actitud de la iglesia en cuanto a la normatividad de las Escrituras. Como concluye Theo Donner al lanzar un desafío para el quehacer teológico:
El impacto de la lingüística
saussuriana en la exégesis y la teología en general, implica que el desarrollo
de la hermenéutica y de una epistemología teológica son tareas centrales en
nuestras instituciones de educación teológica.
Se sugiere que la pregunta clave en estas áreas no debe girar en primer
lugar alrededor de los antónimos subjetividad – objetividad, sino que debe
centrarse en la pregunta en cuanto a la normatividad de la Escritura.[107]
1.2. CAMBIOS DE PARADIGMA A NIVEL TEOLÓGICO - ECLESIAL
A nivel teológico – eclesial ha habido muchos factores que han impactado la reflexión; sin embargo, en este trabajo se estudiarán los movimientos que directamente han influenciado la teología en América Latina, los cuales son la Teología de la Liberación y el Pentecostalismo.
1.2.1 El impacto de la Teología de la Liberación. La Teología de la Liberación no niega la autoridad de las Escrituras, pero en su razonar teológico muchos de sus postulados niegan o menoscaban dicha autoridad. La Teología de la Liberación privilegia la acción de Dios en la historia, por encima del texto escrito, las Sagradas Escrituras divinamente reveladas. El criterio liberacionista no es lo que Dios dice, sino lo que él hace en la historia. La norma de fe y práctica no se halla en la Biblia sino fuera de ella. La interpretación bíblica queda a criterio de los cambios históricos.[108] Para Hugo Assmann la revelación misma no existe como realidad y criterio en si misma, sino históricamente mediatizada. Como se puede apreciar en la siguiente cita:
(...) La cuestión parece
complicarse todavía más cuando se tiene conciencia aguda de que la fe
cristiana, el evangelio, la revelación no existen como realidades (o criterios)
tan claramente confiables en sí, porque sólo existen históricamente mediatizados
(...) Si es imposible ir directo al corazón del cristianismo, porque éste sólo
existe en concretizaciones mediatizantes; si la propia Biblia no es un texto
directo de criterios, sino la historia de configuraciones sucesivas, siempre
parciales, dialécticamente conflictivas entre sí, de estos criterios; si la
conjunción entre hechos y palabra es esencial a la concepción de la revelación;
más, si todo eso llegó hasta nosotros formado, deformado, reformado y
nuevamente deformado por la historia concreta del cristianismo y si es dentro
de estas contexturas circunstanciales de la historia que se verbalizan los
dogmas, el derechos eclesiástico y la pastoral, ¿Cómo es posible hablar con
tamaña simplicidad de los criterios a la luz de la fe? ¿Cómo hablar tan cándidamente del evangelio,
cuando hay tanta verdad en lo que me decía una vez un cristiano comprometido en
la lucha: ¿la Biblia? No existe. ¿Sólo
existe la Biblia sociológica de los que aparece por ahí como cristiano?[109]
No hay una autoridad confiable; hay interpretaciones de esa verdad, y estas interpretaciones conforman la Biblia. El único criterio para definir la verdad es la praxis. Hugo Assmann afirma que bíblicamente, ningún mensaje es verdadero sino que se hace verdad en la praxis.[110] Así, el mensaje depende de la praxis para ser verdadero. Esta afirmación niega que exista una verdad en sí independiente de la acción humana.
En Leonardo Boff
se puede ver que las Escrituras no son en sí mismas la Palabra de Dios, sino
que la Biblia es una palabra humana en la que se concreta la Palabra
divina. Lo que se tiene hoy como Biblia
en sí es una interpretación de lo que los autores sagrados entendieron de Dios:
La fe-praxis no se ofrece
nunca pura y simplemente. Está ya
mediatizada dentro de una teología que a su vez constituye un producto cultural
con todos los condicionamientos anteriormente enumerados. Lo mismo ocurre con el testimonio mayor de
nuestra fe, la Sagrada Escritura. Esta
no es in recto Palabra de Dios. Tenemos
ciertamente una palabra humana en la que se concretiza la Palabra divina. Pero ésta no se encuentra al mismo nivel de
aquella, de lo contrario, tendríamos un diccionario divino, una gramática
divina y una semántica divina... En la composición de la Palabra por el hecho
de ser humana, entran todos los condicionamientos que nos colocan
inmediatamente frente a Dios en medio de sus historizaciones que nos mantienen
inmediatamente ante el mundo.[111]
En los escritos de José Severino Croatto se encuentra este mismo criterio que el texto bíblico es un producto humano que encierra una interpretación, hecha por hombres, de ciertos acontecimientos históricos, en los cuales estos hombres, por la fe, han visto la redención de Dios.[112] En otras palabras, la revelación no viene del cielo sino que se produce en la historia.[113] Los autores trataron de interpretar el significado de la vida, por lo tanto, la tarea de la fe no reside primariamente en la interpretación de las Escrituras, sino en la interpretación de la vida, en la cual la revelación es dada, así como las Escrituras lo hicieron.[114] Si lo anteriormente expuesto es válido para toda la Biblia, entonces los mandamientos son simples especulaciones de los judíos y cristianos de la iglesia primitiva y no las palabras inspiradas de Dios como la misma Biblia lo enseña. La Biblia no es más que una serie de interpretaciones humanas de ciertos acontecimientos, la cual utiliza un lenguaje religioso.[115]
Croatto pone mucho énfasis en la praxis vivencial actual porque su concepto de la revelación está enmarcado en la doctrina católica, donde la revelación de Dios se da en las Escrituras acompañada de la tradición.[116] Para él es mucho más fácil hablar de la revelación de Dios en los acontecimientos actuales, ya que la tradición tiene carácter normativo. Para los evangélicos la tradición no es aceptada como autoridad revelada.
Croatto va un poco más allá afirmando que lo sobrenatural de las Escrituras en sí no es lo importante, ni lo que pone la pauta para la interpretación; él dice que "La experiencia salvífica de Israel es interpretada en un relato que pone en relieve una presencia de Dios que seguramente no se dio fácticamente como está literalmente mostrada".[117] Los episodios milagrosos de la liberación de Egipto, no son episodios del acontecimiento de la liberación sino expresiones de su sentido, así:
La vocación de Moisés, las plagas de Egipto, la Pascua apresurada, el cruce del mar no son episodios del acontecimiento de la liberación, sino expresiones de su sentido como proyecto y actuación de Dios, o como memoria festiva (la Pascua). Si el éxodo hubiese sucedido como está relatado, tendríamos una filmación y no una interpretación, un suceso cualquiera sin significado teológico, más que esa presencia fantástica de Dios.[118]
Surge entonces la pregunta ¿No fueron eventos históricos? Para Croatto son mitos que expresan el sentido de una realidad.[119] Como lo dijo en el pasaje arriba mencionado, para Croatto sólo se puede hablar de la experiencia de una presencia de Dios en los acontecimientos del hombre convirtiendo esa experiencia interna en una narración mítica de la intervención visible de Dios en la historia,[120] porque para Croatto la forma mitológica es la única manera de hablar de Dios.[121]
Al no tener un texto confiable lo más importante es la reflexión en la praxis. Se tiene que reflexionar en el actuar de Dios hoy, así lo dice Gustavo Gutiérrez:
Es importante no olvidar que
la teología de la liberación se entiende como reflexión crítica sobre la praxis
histórica actual en toda su intensidad y complejidad concreta. El "Texto" es nuestra
situación. Ella es el "lugar
teológico referencial primero". Las
demás referencias (Biblia, tradición, magisterio, historia de las doctrinas),
aún porque contienen la exigencia de una praxis siempre actualizada, no son el
polo referencial primero de una "esfera de la verdad en sí" sin
conexión con el "ahora" histórico de la verdad – praxis.... Ya no nos bastan perspectivas usuales de los
exégetas que "trabajan sobre el texto sagrado", porque nosotros
queremos trabajar la realidad de hoy.[122]
Ahora, el contexto actual se mira bajo la óptica de una teología ideológica. Por ejemplo, en Gutiérrez se evidencia que su concepto de praxis está bajo la influencia del pensamiento marxista; una praxis bajo la óptica marxista con el objetivo de transformar el mundo.[123] Gutiérrez continúa diciendo que el marxismo, como marco formal de todo pensamiento filosófico de hoy no puede ser superado.[124] Para Gutiérrez, el pensamiento marxista estimula la reflexión teológica en la dimensión escatológica de la transformación del mundo y el papel de la acción del hombre en la historia.[125]
Otro teólogo de la liberación en quien se evidencia un acercamiento al pensamiento marxista en su estudio de las Escrituras es en José Porfirio Miranda, aunque en su libro "El Ser y el Mesías" él critica la teología de la liberación por su alianza con el marxismo, porque dice que ésta ha colocado el análisis social en lugar de las Escrituras y que al hacer esto ha dejado de ser teología para convertirse en ideología.[126] Sin embargo en su libro "Marx y la Biblia" se nota su intento de mirar la unidad entre el marxismo y la fe cristiana, o comprobar que el marxismo coincide con la Biblia.[127]
Aunque la Teología de la Liberación quiere desprenderse de las presuposiciones teológicas traídas a América Latina por los misioneros europeos y norteamericanos[128], su acercamiento a las Escrituras está también influenciado por presuposiciones que tampoco son de América Latina, como la óptica marxista que se mostró anteriormente.
Teniendo en cuenta lo anterior se puede ver que en su reflexión teológica el orden se invierte. No es la reflexión bíblica la que mueve a la praxis, sino que es la praxis la que mueve a la reflexión bíblica. No es el texto el que confronta sino la realidad del intérprete la que lo confronta y lo lleva a buscar el respaldo en el texto. Siguiendo este modelo el punto de partida es la praxis histórica liberadora, no las Escrituras.
En el
debate evangélico conservador y liberacionista se pueden encontrar dos
perspectivas respecto a las Sagradas Escrituras: la liberacionista ve el texto
de la Biblia como interpretación humana de ciertos acontecimientos
históricos. La evangélica conservadora
ve el texto de la Biblia como registro inspirado de la revelación de Dios a
través de ciertos acontecimientos. En el
primero es el hombre que interpreta, en la segunda es Dios quien se revela.[129] Ello implica que son dos formas de
acercamiento a la Escritura, las cuales nos pueden ayudar a entender los dos
acercamientos.
1.2.2 El impacto del Pentecostalismo. Una
de las características más sobresalientes del Pentecostalismo es el sentido de
reverencia a la Biblia, que es aceptada como la Palabra de Dios, de inspiración
divina. Hay que resaltar que el
movimiento pentecostal ha hecho una contribución en el despertar del amor por
el estudio de las Sagradas Escrituras.
La Biblia se lee como la Palabra de Dios personal para cada individuo y
no como un simple libro de doctrina general.
Los creyentes pentecostales llevan su Biblia a los servicios religiosos
y manifiestan respeto en su lectura.
Muchos catalogan a los pentecostales teológicamente como
fundamentalistas.[130]
Sin embargo su
acercamiento hermenéutico es deficiente y ha producido muchas veces prácticas
cuestionables y errores doctrinales, como lo explica una ponencia de CLADE III:
La propuesta
religiosa del pentecostalismo latinoamericano lamentablemente permaneció
fundamentada en el subjetivismo experimental.
Aunque el pentecostalismo norteamericano luchó para permanecer identificado
con el fundamentalismo y sus vertientes más conocidas (de la inspiración verbal
de la Biblia al premilenarismo), en América Latina hay una tendencia a
apartarse de ese patrón al costo de una inmensa fragilidad teológica y una
franca vulnerabilidad al sincretismo.
Gran parte del pentecostalismo latinoamericano sucumbió a la
mistificación de la propia Biblia, y alegorizó párrafos que debían ser leídos,
por lo menos, obedeciendo el método histórico gramatical de interpretación.
La experiencia
pasó a ser el principal criterio de verdad y colocó al subjetivismo por encima
de la verdad de Dios objetivamente revelada en las Escrituras. Ese énfasis tornó al pentecostalismo
vulnerable a las prácticas arrogantes, produjo muchas veces catarsis
emocionales artificialmente manipuladas y confundió a su masa sobre el
significado real de poder.[131]
Para
muchos de los líderes del Pentecostalismo lo importante no es un acercamiento
de investigación profunda de la Escritura para saber cuál es el sentido que el
texto quiere comunicar, sino cómo esa palabra funciona en la vida del
lector; si funciona, tiene autoridad de
ser Palabra de Dios. Una cita de Dennis
Benett puede ampliar un poco el acercamiento pentecostal al texto bíblico:
Por lo tanto, utilicemos
parte de nuestro tiempo leyendo la Palabra y esperando que el Espíritu Santo
nos hable desde sus páginas. Al hacerlo
así debemos estar preparados para captar algunas sorprendentes percepciones de
su naturaleza interior y algunas inesperadas interpretaciones. El Espíritu Santo, por otra parte, puede
utilizar las Escrituras con amplia libertad y alegóricamente, si así lo estima
conveniente (...) Cuando queremos
compartir esa particular significación, es posible que no recibamos ninguna
respuesta y nos crean tontos. Pero no tenemos que desilusionarnos. Ese bocado estaba destinado únicamente a
nosotros. El Rvdo. J. A. Dennis, de
Austin, Texas, relata en su testimonio la manera en que fue curado apropiándose
de una promesa que, para él, le prometió la Escritura. Sufría trastornos gástricos, y el Espíritu
Santo le señaló el versículo: "Quitaré toda enfermedad de en medio de
ti" (
Muchas de las interpretaciones erróneas de las Escrituras se han producido debido a la atención inadecuada a los principios de interpretación, así ha ocurrido en muchas sectas y en la misma iglesia cristiana, como se verá más adelante. Gran parte de este problema se ha agudizado debido al poco control que tienen las iglesias sobre sus grupos de estudio bíblico en las casas donde hay algunos líderes poco preparados. Esto no implica la negación del sacerdocio universal de todos los creyentes, pero si las iglesias no capacitan a sus líderes dándoles fundamentos para hacer exégesis serias, estos grupos de estudio podrían ser el foco de interpretaciones erróneas. La siguiente cita muestra el peligro de esta realidad:
En muchos de los grupos
pequeños que se reúnen en las casas se preguntan cual es el significado y cual
su aplicación. ¿Las personas en estos
grupos siempre salen con la misma comprensión del pasaje estudiado? No
necesariamente. Algunos pueden decir este verso significa esto, otra persona en
un grupo responde, para mi el verso no significa eso, significa esto. El
estudio de la Biblia en esta forma sin adecuados lineamientos hermenéuticos
puede llevar a la confusión y a interpretaciones que están aun en conflicto directo.[133]
Sin
embargo no se debe olvidar que es el Espíritu Santo quien tiene el control de
su Palabra, y la labor del pastorado es la buena educación de sus líderes y
comunidad en general.
El movimiento pentecostal afirma la autoridad de las Escrituras, considerándola como la única norma de fe y conducta; acepta la inspiración mecánica de ella y rechaza el uso de métodos histórico –críticos aplicables a la Biblia; cree que el contenido de la Biblia es inerrante e infalible, y en la inspiración verbal y no sólo conceptual de las Sagradas Escrituras; afirma que Dios por medio del Espíritu Santo ha escrito en las copias originales autógrafas de la Escritura sus propios pensamientos;[134] pero en su quehacer teológico, se acerca a las Escrituras validando la experiencia como fuente de autoridad.[135]
1.2.2.1 La concepción hermenéutica del movimiento pentecostal. Hay cuatro afirmaciones cristológicas que son el eje del movimiento pentecostal: Jesucristo es Salvador, bautiza con el Espíritu Santo, sana y es Rey que vendrá otra vez. Estas afirmaciones no son meras proclamaciones doctrinales sino experiencias de vida, y es aquí donde se encuentra la clave de la hermenéutica pentecostal[136]. Todo su criterio hermenéutico se desarrolla entorno a ellas.
Los
pentecostales y sus predecesores se apoyan casi únicamente en el evangelio de
Lucas y en el libro de los Hechos.[137] Esto conlleva a que el movimiento pentecostal
lea el Nuevo Testamento bajo la óptica exclusiva de Lucas, en contraste a la
lectura tradicional que lo lee bajo una óptica paulina.[138] El problema no es cambiar de óptica, sino que
se debe ser consciente en conocer y respetar los diferentes géneros literarios,
e interpretar teniendo en cuenta las normas que rigen a dichos géneros
literarios; hacer una interpretación de un pasaje de la Biblia sin tener sin
cuenta el género literario correspondiente del pasaje afectará el resultado de
la interpretación.[139]
1.2.2.2 El movimiento pentecostal es experiencial, dogmático y literalista. Un ejemplo de esto es que los pentecostales leen los relatos del libro de los Hechos e insisten en que el modelo general de recibir el Espíritu Santo por parte de la iglesia primitiva debe repetirse en la vida de cada creyente individual, y que esto es cierto porque sus comunidades lo han experimentado.[140] Si la voluntad de Dios está en su Palabra es aquí donde se debe aprender y no en la experiencia de grupos o individuos en particular, sin importar cuan ciertas y válidas sean estas experiencias. La experiencia nunca debe ser un criterio para medir la verdad, la verdad debe ser el criterio para medir la experiencia.[141] Los cristianos no pueden permitirse el lujo de seguir los dictados de la experiencia o el razonamiento humano, al margen de la Escritura. Algunos Cristianos creen que el Espíritu Santo los está guiando a proclamaciones proféticas para el día de hoy, y por lo tanto la voz del Espíritu, para ellos, toma precedencia sobre la Palabra escrita de Dios.[142] El fenómeno de hoy es que muchos de los miembros del movimiento pentecostal interpretan las Escrituras a partir de su propia experiencia espiritual, en lugar de interpretar su experiencia a la luz de las Escrituras, y en muchos casos esa experiencia tampoco es juzgada por la comunidad de la fe.[143] El problema en sí no reside en que esto suceda, sino que no hay instancia que lo controle.
Como se ha venido diciendo, el movimiento pentecostal hace una lectura fundamentalista de la Biblia lo cual produce un rechazo a los métodos histórico-críticos, porque estos y en especial la ciencia bíblica europea ponen en tela de juicio los elementos sobrenaturales de la fe, en especial el de la inspiración y autoridad de la Biblia. Todo esto conlleva que para los pentecostales no es importante aprender los idiomas bíblicos ni el conocimiento de las ciencias introductorias del estudio de la Biblia.[144]
También se
observa que la hermenéutica pentecostal es dogmática. Estudia la Biblia a partir de presuposiciones
doctrinales, en especial los cuatro puntos anteriormente mencionados.[145]
Un ejemplo de esto es una cita de Dennis Bennet que se refiere a la conversión
de Pablo en
El movimiento pentecostal hace una lectura literalista del texto bíblico. Es paradójico este criterio porque antes se había dicho que hacían una lectura alegórica del texto. Es la paradoja de la esclavitud de la letra y la libertad del Espíritu. Se ha venido subrayando la centralidad de la Biblia en la vivencia pentecostal. Es la Biblia la que los identifica cuando la llevan debajo del brazo, es su arma de defensa y conquista, es la respuesta a sus problemas.
Ellos hacen una interpretación literalista de los textos, no tanto para probar doctrinas sino para buscar en ellas una inspiración, una orientación para vivir y actuar, una respuesta a sus angustias. Pero, también, buscan en el texto lo que dice el Espíritu más allá de una lectura textual, en otras palabras buscan una interpretación espiritual. Son dos maneras diferentes pero el pentecostal las hace compatibles, aunque son dos acercamientos complejos, porque por una parte la concepción pentecostal de las Escrituras lleva implícitas las concepciones teológicas e ideológicas fundamentalistas que limitan el horizonte conceptual de la interpretación espiritual; por otro lado, la interpretación espiritual se realiza a pesar de este control.[147] Se pueden ver estos dos fenómenos de interpretación, un acercamiento alegórico y también una acercamiento literalista.
Un ejemplo de
interpretación literalista es la declaración de la Sra. Kathryn Kulhlman de su
forma de acercarse al texto bíblico:
¿Dios es un espíritu o tiene
cuerpo? Yo creo que tenemos evidencia bíblica de que Dios tiene
cuerpo. Tú y yo estamos hechos a imagen
y semejanza de nuestro Creador. Me gusta
saber que cuando miro arriba hacia mi Padre celestial no estoy hablando sólo a
un espíritu. Estoy conversando con mi
Padre celestial que tiene cuerpo. (...)
¿Quiere más pruebas bíblicas? Recuerda
que Moisés y Dios estaban muy cerca. Un
día Moisés hizo una petición a Dios.
Dijo: "Te ruego que me muestres Tu gloria". Dios le respondió: "Yo haré pasar todo
mi bien delante de ti (...) cuando pase mi gloria Yo te pondré en una hendidura
de la peña y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis
espaldas; más no verás mi rostro" (
Esta interpretación no tiene en cuenta los diferentes géneros literarios, ni los distintos matices del lenguaje que caracteriza a dichos géneros. Cree que estas descripciones son literales no teniendo en cuenta los antropomorfismos aplicados de manera simbólica a Dios.
1.2.2.3 Un ejemplo de una exégesis deficiente en la predicación
actual. A
continuación se presentará un ejemplo de exégesis deficiente de los movimientos
pentecostales, por Kenneth E. Hagin, líder reconocido mundialmente, quien
ejerce alta influencia y es muy respetado en las iglesias pentecostales de
América Latina; este ejemplo brindará más claridad sobre el tema:
Cristo nos redimió de la maldición de la
ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: maldito todo el que es
colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham
alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del
Espíritu (
El resultado de
una predicación así lleva a las siguientes consecuencias:
Recuerdo que hace algún
tiempo un amigo me dijo: "Hermano Hagin, ¿Predica Ud. mucho acerca del
texto en
Resulta que tenían en la
iglesia un sistema de ventilación pero ya no era suficiente porque la iglesia
había crecido tanto. Había que añadir un
elemento capaz de ventilar el santuario de dos mil asientos, a un costo de
$10,000. Siguió mi amigo: El predicador dijo a los 1800 oyentes: Quiero
los diez mil dólares esta noche! Sé que
suena como imposible. Ya han dado una
ofrenda esta noche, pero quiero darles un desafío. Y volvió a leerles el texto que había citado
todas las noches: Dad y se os dará.
Luego siguió: no quiero que nadie dé nada de lo que tenga
disponible. Si le parece que puede dar
$50, pero no $100, dé los cien. Si cree
que puede dar $500, pero no $1000, dé los mil.
Allí está la bendición. Aquí en
el altar voy a poner la mi Biblia abierta en aquella cita, y quiero que vengan
Uds.. y encima de ese versículo dejen su dinero y digan: Señor mío, vengo
confiado en tu Palabra. Voy a Orar
especialmente por Ud. y sé que Dios se lo devolverá. Le resultará, y si no, me encargo de devolver
su dinero sin decir nada a nadie.... Hermano Hagin, dos hombres de negocios de
mi clase me habían confiado que sus compañías iban en banca rota, y teniendo fe
en mis oraciones me habían suplicado que orara a Dios que interviniera dentro
de treinta días, pues si no, fracasarían.
Hermano Hagin, puedo testificar al hecho de que uno de los dos dio en
aquella ofrenda $500, y el otro dio $250.
En efecto dieron lo que no tenían.
Pero, dentro de treinta días las compañías estaban solventes! La
bendición de Dios fue para ellos sin medida.[150]
Como se puede ver, una interpretación deficiente lleva a serios errores, cuyos resultados distorsionan la Palabra de Dios y en muchos casos la destruyen. El peligro de esta manera de interpretar las Escrituras se encuentra en la imposibilidad de ejercer control sobre sus deducciones e interpretaciones. Para esta clase de interpretación es demasiado tentador justificar todo mediante el recurso a la fantasía e imaginación propias.[151] En esta forma de interpretar las Escrituras es irrelevante el carácter histórico del texto y de la historia, en cierto modo. Aplicando esta forma de exégesis Dios no es quien habla en la Biblia sino el intérprete.
2.
EL PRINCIPIO DE LA SOLA SCRIPTURA
EN CALVINO
Para poder entender el principio de la Sola Scriptura en Calvino es necesario
hacer un breve análisis del método de interpretación bíblica usado en la Edad
Media. La interpretación bíblica y la
formulación de la teología en la Edad Media se caracterizaran más que todo por
el intento de reformular la teología heredada de los Padres de la iglesia. Esto se hizo con la ayuda del método
dialéctico y las categorías filosóficas de Aristóteles.[152] El método usado por Anselmo de Canterbury
consistía en formular preguntas y plantear hipótesis que condujeran a
conclusiones lógicas. Este método fue
perfeccionado por Abelardo, el cual proporcionaba pasajes bíblicos y
Patrísticos mutuamente contradictorios, luego reconciliaba las diferentes
partes desconectadas de la teología en un sistema coherente. En otras palabras, se daba una afirmación,
luego las objeciones y contradicciones de esta afirmación, para después llegar
a una definición exacta que elimina toda contradicción. La función de la lógica, para Anselmo, era
presentar la fe de forma clara y probable ante la razón. El método de interpretación medieval tuvo su
máxima expresión en las obras de Tomás de Aquino, ya que en su tiempo había un
conocimiento más amplio de los escritos de Aristóteles.[153]
La teoría hermenéutica medieval tomó como punto de
partida las palabras de Pablo: "La letra mata pero el Espíritu
vivifica" (
Esta forma de interpretación tomó más fuerza con Tomás de Aquino, quién quiso fundamentar el sentido espiritual de las Escrituras en el sentido literal, de una forma más segura que en el pensamiento Patrístico. Tomás de Aquino afirmó que el sentido espiritual siempre está basado y se deriva del sentido literal de las Escrituras. Esta fue, en pocas palabras, la práctica hermenéutica de la Edad Media.[155]
Como reacción contraria al método de interpretación de
la Edad Media se puede ver el interés de la Reforma Protestante del siglo XVI,
enriquecida por los aportes del pensamiento renacentista y en forma especial
por el humanismo,[156]
en buscar el sentido literal de un texto, dejando de lado el sentido
alegórico. El propósito principal de los
reformadores era establecer control del texto sobre la exégesis. Encontraron la exégesis alegórica como un
modelo de interpretación que no se dejaba controlar por el texto interpretado,
por lo cual emplearon el método exegético gramático-histórico que controlaba
mejor la interpretación del texto.[157]
2.1. FORMACION HUMANISTA DE CALVINO
El siglo XVI fue memorable por el surgimiento
de grandes hombres que cambiaron el curso de la historia; en Alemania, Martín
Lutero, quién logró revolucionar la iglesia de su tiempo. En Ginebra,
fue el pastor francés, Juan Calvino, quién logro sistematizar la
teología del movimiento de la Reforma.
Juan Calvino fue un hombre educado en la alta erudición Humanista, estudió jurisprudencia, griego y
literatura, dominó la literatura clásica y de los padres de la iglesia, y las
obras humanistas de su propio tiempo,[158]
formación que le fue útil en su quehacer teológico en el desarrollo del
movimiento reformador.
En este trabajo se pretende analizar, en las
obras del reformador Juan Calvino, el principio de la Sola Scriptura, la forma como se acercó a la interpretación de la
Biblia, y el fundamento teológico para desarrollar dicha interpretación.
2.2. FUNDAMENTO TEOLÓGICO
Fue
en el estudio de las Sagradas Escrituras que los reformadores del siglo XVI
redescubrieron grandes verdades como la justificación por la fe, las cuales
habían quedado soterradas bajo los escombros de siglos de tradiciones
eclesiásticas. Ellos se dieron cuenta
que era imposible apelar a las Escrituras como su autoridad, y a la vez someterse a los dogmas de una iglesia que se
había alejado de la verdad revelada de Dios.
Fue por ello que insistieron en el principio de la Sola Scriptura: Las Escrituras como única y final autoridad en
asuntos de fe y práctica.[159]
Calvino está de acuerdo con Lutero en muchos de
sus fundamentos teológicos, y a partir de ellos desarrolla varios temas: el
primer fundamento teológico fue el principio de La Sola Scriptura, uno de
los pilares fundamentales de la fe. Esto
contribuyó a la interpretación de las Escrituras porque las trajo al centro de
la teología, y gracias a este acercamiento se rechazó la Regula Fide (cuerpo de
dogmas de la iglesia); esto condujo a la aceptación del segundo fundamento teológico: la Analogía de
la Fe Sacre Scriptura Sui Ipse Interpres,
que implica el rechazo a la autoridad exclusiva de la iglesia en relación con
la interpretación bíblica, y afirma que la Biblia es su propia intérprete. Lo anterior conlleva al tercer fundamento teológico que es la
interpretación literal de las Escrituras, el cual, lógicamente, conduce al
cuarto fundamento teológico: la interpretación privada de las Escrituras
(perspicuidad), bajo la guía indispensable del Espíritu Santo.[160]
Para Calvino la importancia del concepto de la Sola Scriptura es radical ya que sólo
por medio de ella se conoce al verdadero Dios, tanto creador como redentor. Y sólo conociendo a Dios se puede conocer al
ser humano.[161] Es este concepto que lo lleva en su
Institución a tratar este tema como base para el desarrollo de su teología.
Juan Calvino escribió la Institución de la
Religión Cristiana con el propósito de entender de una forma segura las
Sagradas Escrituras. Así lo expresa en
su prefacio al lector:
Mi intento, pues, en este libro ha sido de tal manera
preparar i instruir los que querrán aplicar al estudio de la Teolojía que
fázilmente puedean leer la Sagrada Escritura i aprovecharse de su lezion
entendiendola bien, i ir por el camino derecho sin apartarse dél. Porque pienso que de tal manera he
comprendido la suma de la relijión con todas sus partes, i que la he puesto i
dijerido en tal orden, que cualquiera que la entendiere bien, podrá fázilmente
juzgar i resolverse de lo que deba buscar en la Escritura, i á que fin deba
aplicar todo cuanto en ella se contiene.[162]
Al parecer del autor de este trabajo, este
propósito encierra de una forma muy amplia el ideal del movimiento reformador,
de poder llegar directamente a las Escrituras e interpretarlas haciendo uso de
los originales, de la gramática, de la historia, para estar lo más cerca del
sentido original, por ser estas la fuente fiel del conocimiento de Dios. La Institución de la Religión Cristiana es el
medio de enseñar principios, no como normas de fe, sino como herramienta
hermenéutica para hacer una sana y fiel interpretación del Texto Sagrado.
2.3. AUTORIDAD Y NATURALEZA DE LAS ESCRITURAS
La afirmación de la autoridad de las Sagradas
Escrituras fue el punto neurálgico en la controversia con Roma. El hecho de apelar de forma directa a ellas y
no a la autoridad de la iglesia para su interpretación, llevó a que este
conflicto fuera un conflicto sobre la autoridad más que sobre la doctrina.[163] En 1518 en Augsburg, Lutero, en una de sus
defensas ante el cardenal Cayetano, afirmó que la autoridad de las Escrituras
está por encima de la del Papa. En 1519
en Leipzig, frente al teólogo Eck, afirmó que los Concilios son falibles y que
la única autoridad son las Sagradas Escrituras.
En 1521 frente a la Dieta de Worms, afirma que él no se retracta, a
menos que se le convenza por el testimonio de las Escrituras o por medio de la
razón que está equivocado, que no confía en las decisiones de los Concilios ni
en la de los Papas. Su conciencia está
sujeta a la Palabra de Dios.[164]
Para Lutero, el contenido de las Escrituras es
Cristo y la revelación dada mediante él.
Aquí se evidencia la perspectiva cristocéntrica que él tiene de las
Escrituras; por lo tanto, los ministros, en su tarea de enseñar la Palabra, no
están haciendo otra cosa que predicar a Cristo.[165] Al dejar claro el elemento cristocéntrico de
las Escrituras él puede afirmar que ellas son ley divina que deben gobernar la
iglesia y no es necesario creer lo que no tiene apoyo en ellas, ya que estas
son la única norma de autoridad para la teología y la predicación, y es por
medio de ellas que se prueba la enseñanza de la iglesia.[166] Calvino construyó sobre este fundamento.
2.3.1 Sobre el conocimiento de Dios.
Los reformadores se esforzaron por producir una teología basada
directamente en las Escrituras. Un
ejemplo de ello es la Institución de la Religión Cristiana, obra clásica de Calvino,
que vino a revolucionar y revitalizar el estudio en la teología. Su exposición magistral de la teología
cristiana, se basa firmemente en un estudio fresco y profundo de la Palabra de
Dios.[167]
Es al comienzo de esta obra, fundamentando el
papel trascendente de Las Escrituras, que Calvino establece que ellas son
necesarias para conocer a Dios. Para él
hay dos cosas que el ser humano debe tener: en primer lugar el conocimiento de
Dios, y en segundo lugar el conocimiento de sí mismo.[168] Pero el ser humano no se puede conocer a sí
mismo, si primero no contempla a Dios, y después de haberlo contemplado,
desciende a considerarse a sí mismo, pues el ser humano nunca siente su bajeza
hasta que se ve frente a la majestad de Dios.[169] La sola razón humana es impotente para dar al
ser humano un conocimiento verdadero de sí mismo y de su misma sociedad; sólo
el conocimiento de Dios lo lleva a entender su propia realidad.[170] Ahora, no es sólo saber que hay un Dios, sino
que se debe comprender lo que conviene saber acerca del Él. En el momento en que el ser humano tiene un
encuentro con Dios lo quiere honrar, porque está convencido que Él es la fuente
de todos los bienes, para que nada busque fuera de Él.[171] Es básico conocer a Dios para adorarle
reverentemente y con amor.
Siguiendo el pensamiento de Pablo, Calvino
afirma que todos los seres humanos tienen suficientes elementos que demuestran
la existencia de que hay un Dios. Nadie
puede acudir a la excusa de que ignoraba que Dios existía, porque Dios imprimió
en todos un cierto conocimiento de su divinidad.[172] Pero esa semilla del conocimiento de Dios no
puede madurar en el corazón del ser humano por su ignorancia y maldad.[173]
Dios se da a conocer para tener comunión con el
ser humano, y para que este le sirva. El
verdadero servicio a Dios es cumplir su voluntad, y esta voluntad se encuentra
en su Palabra.[174] Aunque Dios ha inscrito en cada una de sus
obras su divinidad y todos los seres humanos tanto sabios como ignorantes
pueden evidenciar su existencia, es sólo a través de las Escrituras que se
puede conocer su voluntad. Las pruebas
de la existencia de Dios, diferentes a las que provengan de las Escrituras,
sólo sirven para hacer al ser humano inexcusable y para mostrarle que la causa
de esta incapacidad de conocer a Dios está en el ser humano mismo, por lo cual
es necesario que las Escrituras lo guíen.
Sólo las Escrituras muestran al verdadero Dios.[175]
La salvación del ser humano depende no sólo de
conocer a Dios como Creador, sino también como Redentor; y lo uno y lo otro se
alcanza por la Palabra. Dios quiso que
sus palabras quedaran registradas en las Sagradas Escritura para el provecho
del ser humano.[176]
La Palabra de Dios es una fuerza violenta que insta a la obediencia, es la
verdadera mano de Dios que actúa poderosamente en todos los sentidos a través
del escritor inspirado.[177]
Para Calvino las Escrituras son indispensables
para un conocimiento seguro de Dios.
Esto lo lleva a tomar muy en serio el principio de la Sola Scriptura, porque desde allí se
desprende toda seguridad de la salvación; ellas son el medio objetivo de
seguridad. Cuando el ser humano se
aparta de la voluntad de Dios inscrita en las Sagradas Escrituras, se deteriora
a sí mismo, se corrompe, desvirtúa su propia humanidad y pierde su libertad.[178] He aquí la importancia de las Escrituras.
Calvino tenía un alto concepto de las
Escrituras; aseveraba que sólo en ellas Dios ha querido que su verdad fuese
publicada y conocida hasta el fin. Afirmó que ellas han descendido del cielo, y
que oírlas es como si Dios hablara por su propia boca.[179] En otras palabras Calvino reconoce el origen
divino de ellas, y que es esto lo que determina su naturaleza.
2.3.2 La autoridad de Las Escrituras.
A diferencia de Lutero, quien establece el elemento Cristocéntrico como
criterio formal para confirmar la canonicidad de los libros bíblicos (es
canónico todo libro que haga referencia a Cristo),[180]
Calvino establece el elemento Cristocéntrico en las Escrituras, cuando afirma,
como lo hace el apóstol Pablo, que sólo hay un mediador entre Dios y los
hombres que es Cristo, lo cual implica que para llegar a Dios se debe ir
únicamente por medio de Cristo, y sólo se logra conocer a Cristo por medio de
las Escrituras. Entonces el propósito de
estudiar las Escrituras es Cristo.[181]
Calvino rechaza la creencia de que la autoridad
de las Escrituras depende de la iglesia, ya que muchos piensan que las
Escrituras no tienen más autoridad que la que la iglesia le confiere, y afirma
que la misma iglesia se funda en el testimonio de los profetas y de los apóstoles
como dice
Calvino
afirmó, al igual que Lutero, que toda autoridad humana se puede equivocar, y
sólo las Sagradas Escrituras deben ser su propio intérprete. Un ejemplo claro que muestra la historia son
las equivocaciones de los Concilios.
Debido a esto, ellas se interpretan a sí mismas y regulan aún los mismos
Concilios.[184] La Palabra de Dios está por encima de
cualquier juicio de los seres humanos.[185]
Lo que da autoridad a las Escrituras es el
hecho de que Dios es su autor: jamás se puede tener por verdadera la doctrina
hasta que conste que su autor es el mismo Dios.
Sólo el testimonio del Espíritu Santo puede confirmar y dar la
convicción plena y segura de la autoridad de las Escrituras; es el mismo
Espíritu que habló por boca de los profetas el que debe penetrar en los
corazones y tocarlos eficazmente para persuadirles que los profetas han dicho
fielmente lo que les era mandado por el Espíritu mismo.[186] En otras palabras, es el Espíritu Santo el
que trae convicción. Entonces, la única
base para la autoridad de las Escrituras es el hecho que Dios es su autor, y es
Dios mismo, por el Espíritu Santo quien da plena convicción que esta es su
Palabra.
Es necesario aclarar que la Palabra sólo
comienza a obrar en la vida del ser humano cuando es sellada por el Espíritu
Santo en el corazón. Es en este momento
que ya no se cree la procedencia divina de las Escrituras por el mero juicio de
los hombres, sino por la convicción que Dios mismo da. Es en este momento cuando todo argumento
humano queda superado.[187] La fe precede a toda demostración; es vano
intentar probar la autoridad de las Escrituras con argumentos lógicos, así como
es vano pretender confirmarla por el acuerdo de la iglesia o por otros
métodos. Aunque hay argumentos
convincentes, todos estos son secundarios y no dan la convicción plena que da
el Espíritu Santo.[188]
Cabe añadir que hay algunos que exaltan el
Espíritu en detrimento de la Palabra.
Estas son personas que se jactan de enseñar en el nombre del Espíritu,
despreciando las Escrituras y burlándose de su sencillez, y para quienes siguen
siendo letra muerta, como lo afirma Calvino:
Por tanto no es cometido del Espíritu Santo que Cristo
prometió, inventar revelaciones nuevas y nunca oídas o formar un nuevo género
de doctrina, con la cual apartarnos de la enseñanza del Evangelio, después de
haberla ya admitido; sino que le compete al Espíritu de Cristo sellar y
fortalecer en nuestros corazones aquella misma doctrina que el Evangelio nos
enseña.[189]
Lo que implica este texto es que las Escrituras
son el ámbito del Espíritu. El
intérprete debe leer y oír las Escrituras, si quiere percibir algún fruto y
utilidad del Espíritu. Muchos
argumentarán que esto es impropio, que el Espíritu de Dios, a quién todas las
cosas deben estar sujetas, esté sometido a su propia Palabra, pero esta es una
eficiente protección para evitar que en el nombre del Espíritu Santo se fomente
la herejía. Él es su autor; por ende no
puede ser distinto de sí mismo. Cual se
manifestó una vez en ellas, así conviene que permanezca para siempre.[190]
Otros quizás digan que tener sólo las
Escrituras es atarse a la letra muerta.
Y en verdad, la ley del Señor es letra muerta y mata a todos los que la
leen, cuando está sin la gracia de Dios y sólo suena en los oídos sin tocar el
corazón. Pero si el Espíritu Santo la
sella en los corazones, y comunica a Cristo, es Palabra de vida que convierte
el alma. El Espíritu Santo está de tal
manera ligado a su verdad impresa en las Escrituras que Él de manera gustosa
descubre y muestra sus potencias a los seres humanos, cuando ellos dan la
reverencia y dignidad que se debe a su Palabra.[191]
De todo el argumento anterior se desprende lo
que se conoce como la "libre interpretación" de las Escrituras o
"Perspicuidad": afirmación de que las Escrituras son tan claras y
lúcidas que cualquier persona puede entender su mensaje básico;[192]
sin olvidar lo que afirma el Apóstol: "entendiendo primero esto, que ninguna
profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía
fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron
siendo inspirados por el Espíritu Santo" (
2.3.3 El propósito de las Escrituras.
Surge la pregunta: ¿Cuál es el propósito de las Escrituras? Calvino lo presenta de forma sencilla y
clara:
Así que el conocimiento de Dios que nos propone la
Escritura, no tiene otro fin ni paradero que el que nos manifiestan las
criaturas; a saber, inducirnos primeramente al temor de Dios; luego nos convida
a que pongamos en Él nuestra confianza, para que aprendamos a servirle y
honrarle con una perfecta inocencia de vida y con una obediencia sin ficción, y
así entonces descansemos totalmente en su bondad.[194]
Para Calvino el principio del conocimiento de
Dios no consiste en una fría especulación, sino que hace que Dios sea
servido. Calvino resume la verdadera
religión en una palabra: relación. Dios
quiere relacionarse y para ello debe ser conocido por medio de las Sagradas
Escrituras.[195]
Calvino cree en la inspiración de los autores
bíblicos, y dice que los autores son amanuenses del Espíritu Santo; por esto lo
que ellos escriben es Palabra de Dios.[196] Con esto, Calvino no negó la personalidad y
las circunstancias históricas del autor en el proceso de inspiración; sin
embargo, sí afirma que Dios tiene el control absoluto sobre este proceso y la
autoridad absoluta sobre el producto final.
El autor de las Escrituras es Dios y por ello no puede haber distinción,
ni menosprecio, ni exclusión de ningún libro bíblico.[197]
Es necesario que el creyente deba a las Escrituras la misma reverencia que a
Dios; porque ellas han procedido de Él.[198]
Calvino aconseja que
frente a los misterios secretos de las Escrituras es conveniente ser sobrio y
modesto. El intérprete debe estar atento,
para que ni su entendimiento, ni su discurso vaya más allá de lo que la Palabra
está diciendo. El ser humano es limitado
y no puede agotar todo el conocimiento infinito de Dios.[199] El Evangelio sobrepasa la capacidad
intelectual del ser humano, por lo cual es necesario que este se acerque en
humildad a los misterios de Dios, y apoye su fe en la revelación misma del
Espíritu.[200] No se obtiene ningún conocimiento de la
Palabra en forma natural; el intérprete depende de la acción del Espíritu Santo.[201]
2.3.4 El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
Calvino no acepta una distinción entre Antiguo y Nuevo Testamento, sino
una unidad completa entre ambos, y señala que las diferencias que hay son
diferencias de grado.[202] El Antiguo Testamento debía ser entendido
como proclamación de Jesucristo, y una interpretación aparte de él podría
llevar a errores. Para Calvino la diferencia de grado entre Antiguo y Nuevo
Testamento se podría resumir en los siguientes puntos:
- En el
Antiguo Testamento los beneficios terrenos son un espejo de la herencia
futura. Es la pedagogía de la
acomodación de Dios a la incapacidad humana, en la cual utilizó figuras y
símbolos para comunicar su sentido.[203]
- La ley
no contenía más que la sombra de la realidad cuya sustancia trae el
Evangelio. Se usaron señales y
ceremonias como tipos de Cristo. Aunque
la verdad es la misma, en el Nuevo Testamento la sustancia reemplaza la sombra.[204]
- La ley
es literal, mortal y temporal, el Evangelio es espiritual, vivificador y eterno.[205]
- La ley
es servidumbre, el Evangelio es libertad.
Las Escrituras llaman al Antiguo Testamento pacto de servidumbre, porque
engendra temor en los corazones de los seres humanos; en cambio, al Nuevo
Testamento lo llama pacto de libertad.
Sin embargo, las promesas del Antiguo Testamento pertenecen al
Evangelio, es decir el Antiguo Testamento contiene el Evangelio.[206]
- El
antiguo Testamento se dirige al pueblo judío, el Nuevo Testamento se dirige a
todos los seres humanos.[207]
Estas diferencias de grado se dan no porque
Dios cambie, sino porque Él se acomoda a las necesidades del tiempo. Él ha ordenado una misma doctrina para todos
los tiempos, y sigue pidiendo a los seres humanos el mismo culto y servicio que
desde el principio ha exigido. Pero sí
cambia la forma y manifestación externa, esto no demuestra que Dios está sujeto
a alteración, sino únicamente que Él ha querido acomodarse a la capacidad de
los seres humanos que es variable y mudable.[208]
2.4. LAS ESCRITURAS Y LA SOTERIOLOGIA
Ahora, bien, las Escrituras son indispensables
para la regeneración, ya que el fin de la regeneración es que Cristo nos forme
a imagen de Dios, y esta labor se logra por medio de la Palabra.[209] Otra vez Calvino pone en un lugar importante
las Escrituras en el proceso de la salvación.
Por ende el autor de este trabajo profundizará un poco en el tema de la
relación existente entre las Escrituras y la Soteriología. En esta sección se va a tratar la Soteriología
yuxtapuesta a la Cristología, ya que estos dos temas son inseparables.
Para entender todo el alcance en el proceso
soteriológico, por obligación se tiene que considerar el estado del ser humano
antes y después de la caída. El ser
humano fue creado en integridad y perfección, y esto como préstamo concedido
por Dios, para poder tener una completa dependencia de Él. Pero el ser humano cayó en un vil estado y
condición después de que Adán y Eva pecaran.[210] Para Calvino, la causa de la caída de Adán y
Eva fue la incredulidad, pues despreciaron la verdad y siguieron la mentira. De la incredulidad procede la soberbia, la
ambición y la ingratitud, ya que el ser humano, queriendo más de lo que Dios le
había dado, menospreció la liberalidad de Dios.
La vida espiritual de Adán consistía en estar unido con su creador, su
muerte fue apartarse de Él. Y este
pecado alcanzó a su posteridad; es lo que los padres llamaron pecado original,
entendiendo la palabra "pecado" por depravación de la naturaleza que
antes era buena y pura.[211] En otras palabras, se depravó completamente
la naturaleza primigenia. Por ello, la
necesidad de la salvación del ser humano es total y no parcial.[212]
Lo que se está implicando, con el concepto de
pecado original, es que el pecado de los padres se comunica a los hijos, ya que
el pecado original es: "la corrupción y perversión hereditarias de la
naturaleza humana, difundidas en todas las partes del alma, lo cual
primeramente hace al ser humano culpable de la ira de Dios, y, además, produce
en él, lo que las Escrituras denominan obras de la carne".[213] El ser humano, por su estado pecaminoso ha
debilitado el conocimiento de Dios.
En este punto es necesario aclarar lo que
implica el concepto de pecado original, pues no es un acto pecaminoso en sí
mismo, sino una condición de pecado.[214] Como dijo Calvino, es de esta naturaleza que
fluyen las obras de la carne. Entonces,
debe quedar muy claro que el pecado original es la perversión de la naturaleza
del ser humano, y es por esta naturaleza que el ser humano siempre tiende al
mal.
El ser humano es pecador, por lo cual está bajo
condenación y sometido a la muerte a causa del pecado de Adán, pero el ser
humano está sin excusa. Cuando se habla
de pecado original, no se está diciendo que el hombre es una víctima inocente,
pues es castigado por su propio pecado, como lo afirma Theo Donner:
El hombre es heredero moral (y mortal) del pecado de
Adán y el hombre es agente responsable que sufre por su propio pecado. No debemos intentar aquí reconciliar estos
dos aspectos. La Biblia sencillamente
afirma a la vez que el pecado es heredado y que el pecado es responsabilidad
del individuo.[215]
El ser humano por sí mismo, no puede conocer al
verdadero Dios; por más que lo intente no lo puede hacer. Aunque hable de cosas muy ciertas siempre
tiende a tergiversar la verdad.[216]
Lo que sí se puede afirmar es que sin regeneración e iluminación, la persona no
puede reconocer a Dios, pues los misterios de Dios son locura cuando el
Espíritu no ilumina.[217] Toda facultad del ser humano viene de Dios, y
el entendimiento humano es incapaz de comprender su vocación.[218] La razón del ser humano está afectada por el
pecado que no puede llevarlo por el camino debido.[219]
La voluntad también está corrompida. Calvino dice al respecto: "aún los
animales buscan su propio provecho."[220] Como conclusión, el mismo Calvino dice:
"Si todo ser humano está sometido al pecado, por necesidad su voluntad,
sede principal del pecado, tiene que estar estrechamente ligada a él".[221] Este es el punto neurálgico de la
Soteriología, el ser humano no puede salvarse por sí mismo. Entonces, sólo Dios inspira en el corazón del
ser humano amor y deseo por la justicia divina.
En otras palabras, la obra es sólo de Dios.
La redención en Cristo. Cuando el ser humano se ve perdido tiene que
buscar su redención en Cristo. Pues el
Dios Creador sólo se puede conocer en Cristo Redentor.[222] El ser humano ve la realidad de la necesidad
de un mediador , lo cual lo prueba la Biblia desde el Antiguo Testamento, pues
allí se enseña que no hay gracia sin mediador.[223] Y es desde el tiempo del Antiguo Testamento,
que Dios ha mostrado que el único mediador es Él mismo.
Dios se vale de la ley como medio pedagógico
para conducir a Cristo. Esta ley
requería de sacrificios; debido a esto los profetas anunciaban un solo y único
sacrifico para expiar los pecados, el cual era Cristo.[224] ¿Por qué estos sacrificios? La ley moral
hacía surgir la maldición, y nadie podía cumplir la ley. La ley moral mostraba al ser humano su
impotencia, su pecado y arrogancia, por lo cual abundaba para todos el pecado,
la condenación y la muerte. Es por este
motivo que la ley lleva al ser humano a recurrir a la gracia.[225]
La ley moral no es mala, pues es la que revela
la voluntad de Dios a los creyentes, y guía a la santidad. Esta es la razón por la que Cristo no trata
de abolir la ley, pero sí de abolir su maldición; lo que quiere decir que la
obediencia a la ley continúa.[226] En conclusión, se puede afirmar que la ley
revela la incapacidad del ser humano, lo cual lo lleva a recurrir a un mediador,
quien es Cristo.
Cristo fue dado a conocer a los judíos bajo la
ley, pero sólo es plenamente revelado en el Evangelio.[227] Es allí donde se profundiza en la persona de
Cristo como mediador. Este es el
misterio de la encarnación, que la reconciliación de los seres humano con Dios
requería que el mediador fuera el mismo Dios.[228] En el misterio de la encarnación se aplica el
"Dios con nosotros" (
El mismo deseo de Calvino de que se entendiese
claramente el tema de la Soteriología, guardándola de los errores de la iglesia
oficial, lo llevó a una profunda reflexión teológica con el fin de que al buen
lector e investigador de la Biblia se le despertara el deseo de profundizar en
la verdad descubierta en las Escrituras, y así fielmente compartirla. Este principio es claro en Calvino: es
necesario presentar la verdad al pueblo de manera entendible, para que éste la
viva y la comparta.
Calvino pone énfasis en la doctrina, pues para
él la fe es compañera inseparable de la doctrina: la fe llega a Cristo por el
Evangelio.[230] Ahora, si esto es cierto, cada cristiano debe
ser diligente en conocer la verdad bíblica y estar dispuesto a morir por
ella. Si el ser humano está condenado y
el único medio para acercarse a Cristo son las Sagradas Escrituras, es
responsabilidad del cristiano ser un intérprete celoso de ellas. Cabe añadir, como se ha venido diciendo, que
aunque las Escrituras son indispensables, ellas por sí solas no ofrecen ningún
provecho a menos que esté presente el Espíritu.
Toda la labor soteriológica reside en el Espíritu Santo, por lo tanto la
alabanza ha de ser exclusiva y completamente referida a Dios.[231] Para los reformadores la Biblia es la regla
infalible para la fe y práctica; contiene todos los elementos necesarios para
la salvación, pero su verdad salvadora sólo puede ser percibida con la iluminación
del Espíritu Santo.
2.5. LAS ESCRITURAS Y LA PNEUMATOLOGIA
La doctrina del Espíritu Santo está esparcida a
lo largo de la teología reformada, pero en el libro tres de la Institución de
la religión cristiana se encuentra con más claridad. En esta sección se pretende mostrar cómo la
obra de Cristo en la cruz, registrada en las Escrituras, es dada a los seres
humanos por la acción secreta del Espíritu Santo.
2.5.1 La acción secreta del Espíritu Santo en la
Salvación. Primero que todo, hay que presentar la persona
del Espíritu Santo. Él forma parte de la
Trinidad, procede del Padre y del Hijo, es igual a ellos en sustancia y poder,
y merece como ellos que se le ame, se le crea, se le obedezca y se le adore por
la eternidad.[232]
Es sólo el Espíritu Santo quien hace que el ser
humano se apropie de la obra de Cristo.[233] El Espíritu Santo une al ser humano con
Cristo y es quien comunica al hombre con la gracia del Señor.[234] Esto implica que es indispensable la obra de
Cristo y del Espíritu Santo en el ser humano.
Calvino habla del Espíritu diciendo:
"el Espíritu Santo es el nudo con el cual Cristo nos liga
firmemente consigo".[235] Calvino afirma que en la obra de la salvación
el Espíritu Santo está obrando secretamente.[236] Él redarguye de pecado, es quien impulsa al
ser humano al arrepentimiento y lo capacita para aceptar a Cristo por la
fe. Pero, su obra no termina aquí, pues
sigue obrando en el creyente haciendo su habitación en él, consolándolo,
santificándolo y preparándolo para la vida futura.[237] Hace su obra interna en el creyente desde el
momento en que lo toma para que sea salvo, hasta el momento en que se encuentra
con Cristo. Se podría afirmar que la
obra de salvación es iniciada por el Dios Trino y consumada por el Espíritu
Santo.
Sin la comunión del Espíritu Santo,
absolutamente nadie puede participar del favor de Dios como Padre, ni mucho
menos de los beneficios de la obra de Cristo.[238] Como lo afirma el apóstol Pablo en la carta a
los Romanos (
2.5.2 La fe como medio subjetivo.
La fe es la apropiación subjetiva de la salvación.[239] Como dicen las Escrituras, el ser humano por
sí mismo no puede justificarse ante Dios, ni mucho menos dar algo a cambio por
su salvación; su salvación es por gracia.
El apóstol Pablo afirma que la salvación del ser humano es por fe y no
por obras; esta salvación se da cuando se pone la confianza absoluta en la obra
de Cristo, así la fe no es otra cosa que el confiar en Cristo. Cabe aclarar que esa fe es un don
extraordinario y precioso de Dios.[240] Ella es obra única del Espíritu Santo, por lo
cual no puede provenir del ser humano.
La fe es un don gratuito y una obra completa de Dios. Él es el autor y consumador de la fe. La fe no pertenece al ser humano.
El Espíritu Santo encamina al ser humano a su
evangelio solamente por la obra de la fe.
Calvino claramente lo refiere así: "El Espíritu Santo es el maestro
interior y el doctor por medio del cual la promesa de la salvación penetra en
nuestra alma, pues de otra manera aquélla no haría sino herir al aire o sonar
en vano a nuestros oídos."[241]
Así, la fe no es un simple conocimiento de
Dios. Tampoco es una simple comprensión
de la Escritura. Es el don de Dios que
produce en el cristiano una firme y sólida confianza en el corazón, la cual
brindará descanso y seguridad en la misericordia de Dios, que ya ha sido
prometida en su Palabra.[242]
El fin único y verdadero de la fe tiene que ser
Jesucristo. Esto quiere decir que Cristo
es el objeto de la fe. Sólo se sabe lo
que se va a recibir por fe, cuando se mira al Señor. Uno de los pilares de la Reforma era el
principio expresado en la consigna Sola
Fide. Cabe aclarar que cuando se
habla de justificación por fe, no se está hablando de un remplazo de la
justificación por obras. Lo que se
quiere decir es que el ser humano es salvo sólo por la obra de Cristo, quien es
el medio objetivo. La fe es simplemente
confiar en la obra de Cristo.[243] Como dice el Apóstol Pablo, si la fe equivale
a las obras entonces la salvación sería un simple salario a la fe, y la
salvación no sería por gracia.
Aquí se llega al punto crítico: sin fe no hay
salvación, la fe es don del Espíritu Santo y sin la Escritura no hay fe. Calvino, interpretando al Apóstol Pablo,
dice: "Pablo pone la fe como
compañera inseparable de la doctrina",[244]
porque sin Palabra no hay fe, y la fe es un conocimiento de la voluntad de
Dios. Si falta la Palabra, evidentemente
no hay salvación. Por ello, se puede ver
en los reformadores la urgencia de traducir las Escrituras al idioma vernáculo,
porque estaban conscientes de lo indispensable e irremplazable de las
Escrituras para el proceso de la salvación.
Se puede afirmar que la base de la teología de
la reforma depende de la predicación de las Escrituras. Lutero afirma que: "es Dios mismo quien
engendra la fe cuando el hombre acepta la revelación divina".[245] No hay salvación si no hay predicación del
Evangelio. Al parecer, los reformadores
ven una relación simbiótica entre fe y evangelio; no puede existir la una sin
la otra. Así lo ilustra la Confesión de
Fe de Wetsminster: "ya que no hay otro camino de salvación que el revelado
en el evangelio, y dado que, en el método divinamente establecido y ordinario
de la gracia, la fe viene por el oír la Palabra de Dios, Cristo ha comisionado
a su iglesia para ir a todo el mundo y hacer discípulos a todas las
naciones".[246] En el proceso de la salvación es
indispensable la predicación de la Palabra de Dios y la obra del Espíritu
Santo.
2.6. LAS
ESCRITURAS Y LA ECLESIOLOGIA
Este es uno de los
temas neurálgicos en la disputa con Roma. ¿Qué es la Iglesia? y ¿Quién es la
Iglesia? han sido preguntas que han producido reflexión a través de la
historia. Los reformadores por ende no
se quedaron atrás en contestarlas. Fueron ellos los que le dieron un carácter dinámico
al concepto de Iglesia.
Uno de los
principales aportes de la Reforma fue el volver a la enseñanza bíblica del sacerdocio
de todos los creyentes. Este concepto
revolucionó la iglesia de su tiempo, pues desde ese momento la iglesia se
convirtió en un cuerpo dinámico en el cual todos los creyentes tenían que
trabajar. La iglesia se tenía que mover
en tres dimensiones: la primera era en relación con Dios, la segunda era
consigo misma y la tercera con el mundo.
Los miembros de la iglesia tenían que trabajar hacia una formación
integral.
2.6.1 La
predicación de la Palabra. Para el reformador hay una
continuidad entre las Escrituras y la Palabra predicada. Es la misma Palabra. La Palabra revelada en las Escrituras es el
contenido de la Palabra predicada.[247] La meta del predicador es exponer fielmente
las Escrituras.[248] Como se ha venido diciendo, Dios inspira la
fe sirviéndose del Evangelio. El poder
de salvar reside solamente en Dios; pero lo manifiesta únicamente en la
predicación del Evangelio. Por ello el
Señor instituyó que su iglesia fuera edificada por la predicación de su Palabra.[249]
Calvino afirma que
escuchar la predicación bíblica de los ministros del evangelio es como escuchar
la misma voz de Dios. Pues Dios se vale
de seres humanos de la misma comunidad para proclamar su Palabra.[250] La condición humana del predicador no
menoscaba la autoridad de la predicación,[251] ya que Dios se sirve de seres humanos para
gobernar su iglesia, y por boca de ellos habla como desde el cielo. Al servirse de seres humanos, también
ejercita la humildad de la iglesia, ya que su Palabra es predicada por seres
humanos semejantes a los de la misma comunidad.
Esto conlleva a un principio más relevante: la dependencia y el cuidado
de cada uno de sus miembros.[252]
La iglesia no se
puede edificar sin la predicación externa de los ministros, pero la eficacia
del ministerio de la Palabra depende únicamente de la obra del Espíritu Santo.[253] Por medio de la predicación es que Dios se
hace presente en la comunidad. Es la
predicación de la Palabra la que establece y extiende el reino de Dios. Cristo no reina más que por su Palabra.[254]
2.6.2 La
iglesia como comunión de los santos. La
iglesia de la Reforma abolió los santos de yeso y, en su reemplazo, llenó cada
reunión con santos de carne y hueso; santos que trabajan y ganan su sustento,
santos que respondían a diferentes obligaciones en diferentes áreas, y sobre
todo santos que extendían el reino de Dios.
La iglesia de la Reforma comenzó a ser una iglesia viva, como lo era la
iglesia primitiva. Se había abolido la diferencia
entre clero y laicado; ahora todos eran sacerdotes de Dios. Calvino afirmó que la elección era el
fundamento de la Iglesia Universal,[255]
pues sólo Dios conoce a los suyos y les ha sellado, y diferenciado de los
réprobos. Los elegidos de Dios están
unidos de tal manera a Cristo, que así como dependen todos de una cabeza, así
todos ellos no constituyen más que un solo cuerpo, de igual manera que la unión
existente entre los miembros del cuerpo humano.[256]
Ahora, en cuanto a
la comunión de los santos, se debe decir que es una cualidad que debe existir
en la iglesia: "es como si dijera que los santos están congregados en la
compañía de Cristo con la condición de comunicarse mutuamente los beneficios
que de Dios han recibido",[257]
se está diciendo que cada miembro depende o se sirve uno de otro, es decir que
los dones, que Dios ha dado a todos los creyentes son para edificación del
cuerpo. Para Calvino el ser humano sólo
es verdaderamente humano en la medida en que vive con otros hombres. Es en sus relaciones con los otros donde el
ser humano se realiza. El ser humano fue
creado por Dios para ser una criatura de sociedad.[258] Por esto cuando el ser humano se aparta de
Dios no solamente se destruye individualmente, sino que pervierte y daña la
vida social. La vida cristiana no se
puede vivir de manera individual. La
vida cristiana es imposible fuera de la comunión visible y continuada de la
iglesia.[259] Es tal el criterio de unidad de la iglesia
que el reformador dice: "La Iglesia se llama católica o universal, porque
no es posible dividirla en dos o tres partes sin despedazar a Jesucristo, lo
cual es imposible".[260]
2.6.3 La
Iglesia Visible es la madre de todos los creyentes. La
declaración de que fuera de la iglesia no hay salvación, es una verdad muy
profunda y de mucho contenido teológico, pues ninguno que no pertenezca a la
iglesia de Cristo puede ser salvo. El
ser humano sólo puede ser salvo cuando ha sido injertado en el cuerpo de
Cristo. Cuando el ser humano es salvo,
inmediatamente entra a formar parte del cuerpo de Cristo, que es su Iglesia,
pues fuera del gremio de la iglesia no hay remisión de pecados ni salvación.[261] Aquí "gremio" tiene que ver con la
comunidad de los elegidos. Calvino se
fundamenta en lo que dijo Lutero: "quién busque a Cristo debe encontrar
primero la iglesia".[262]
2.6.4 La
Iglesia Visible e Invisible. Para Calvino, toda la comunidad
de los elegidos, los hijos de Dios santificados por el Espíritu Santo,
incluyendo a todos los elegidos en la historia del mundo, desde el principio
del mundo hasta su consumación, son la Iglesia Invisible.[263]
La Iglesia Visible,
para Calvino, es la multitud de los seres humanos que han decidido seguir a
Cristo, han hecho profesión de honrarlo, se han bautizado como testimonio de su
fe, testifican su sometimiento a la sana doctrina y participan de la Cena, pero
en ella están mezclados los buenos y los hipócritas, quienes no tienen de
Cristo sino el nombre y la apariencia.[264]
Cuando Calvino hace
distinción entre iglesia visible e invisible, está implicando que la iglesia no
debe detener su labor por las diferentes circunstancias que pasen, sino que
debe proclamar su mensaje, ya que el cristiano no es un miembro únicamente de
la institución, sino del cuerpo invisible de Cristo, del cual Él es la cabeza.
La Iglesia Visible
debe mantener la unidad; no le está permitido al creyente romper la unidad de
la verdadera iglesia, o separarse de su comunión. No se debe abandonar la iglesia por cualquier
disensión, sólo cuando la sana doctrina sea afectada.[265]
2.6.5
Las señales de la Iglesia Visible. Se
conoce la Iglesia Visible donde quiera que se predique sinceramente la Palabra
de Dios y se administren los Sacramentos conforme a la institución de
Jesucristo.[266] Donde estén presentes esta señales no hay que
dudar que allí esté la Iglesia del Señor.
Este concepto de
Iglesia que tiene el reformador, lleva al concepto de Iglesia Universal que
viene por la sucesión apostólica, sucesión que no es de personas, sino de
doctrina. Esta Iglesia está conformada
por la multitud de seres humanos, de diferentes naciones, de acuerdo con la
verdad de Dios y con la doctrina de su Palabra.
Bajo esta Iglesia Universal están comprendidas todas las iglesias
locales, de modo que cada una de ellas tiene el nombre y la autoridad de la
Iglesia.[267]
2.6.6 La
iglesia verdadera y la iglesia falsa. Como se
ha expuesto, la predicación de las Escrituras, y aún el mismo principio de la Sola Scriptura, es fundamental para la
definición de iglesia.[268] El ministerio de la Palabra del Señor y de
sus Sacramentos son claves para los reformadores al definir la iglesia. Donde permanece este ministerio en su
integridad, allí está la Iglesia, pese a que existan fallas y vicios en las
costumbres. Pero si se afectan los
principales puntos de la doctrina, y se destruye lo que es necesario entender
de los Sacramentos, ya no se puede llamar a esa comunidad Iglesia, pues se está
socavando el fundamento de la doctrina de los profetas y los apóstoles.[269] Cuando se destruye la doctrina, se destruye
el fundamento sobre el cual se edifica la Iglesia. Calvino hace distinción entre doctrinas fundamentales
y no-fundamentales, y es sólo cuando se distorsionan las doctrinas
fundamentales que el creyente está en libertad de salir de la iglesia.
En conclusión, son
herejes quienes, apartándose de la Iglesia, rompen la unión con ella. Esta unión consiste en dos vínculos: la sana
doctrina y la ministración de los Sacramentos, lo cual produce comunión. Ya que el fin principal de la iglesia es la
edificación, la Palabra es elemento central para la iglesia; fuera de ella la
iglesia no posee otra autoridad. La
Iglesia debe administrar la Palabra.[270]
2.6.7 La
disciplina en la iglesia. Una de las funciones de la
iglesia es guiar y ayudar a sus miembros en la santificación, lo cual genera la
necesidad del auto-examen y de la disciplina.
La disciplina es necesaria para mantener la pureza de la doctrina y para
ayudar a la santificación de sus miembros.
También es necesaria para la unión de los fieles con Cristo como cabeza
de la Iglesia.[271] La disciplina promueve la comunión y el
cuidado mutuo de la comunidad. Los
efectos de la disciplina deben llevar a buscar una mejor vida y a que los
pecadores se acojan a la compañía y unión de la Iglesia.[272]
Calvino hace
distinción en tres propósitos de la disciplina:
-
Impedir
que se profane la Iglesia y la cena del Señor.
-
Evitar
que los miembros se corrompan por la conducta de los malos.
-
Suscitar
el arrepentimiento de los pecadores.
La disciplina no es
una señal de la iglesia verdadera, sino una función pastoral cuyo propósito es
restaurar seres humanos que están en pecado.[273] Se evidencia un cuidado extremo de la salud
espiritual de los miembros de la iglesia, y un sometimiento a las Sagradas
Escrituras, que se traducía en un celo reverencial por la Palabra.
Las Escrituras son
determinantes, ya que a ellas se apela, pues son la única norma de fe y
conducta, a la cual debe acudir el cristiano.
Un abandono del principio de la Sola
Scriptura deja sin base la fe cristiana, porque las Escrituras dejarían de
ser la norma de fe y conducta y como resultado, toda conclusión teológica sería
especulación. Por ende, el cristiano
está obligado a darle a las Escrituras el lugar que le corresponde en su
quehacer teológico.
2.7. CALVINO Y SU ACERCAMIENTO A LAS ESCRITURAS
El propósito del reformador era la
interpretación literal del texto; para él esto significaba buscar un
conocimiento de lo que el autor bíblico estaba comunicando por medio de
diversas formas y figuras del lenguaje.[274] Calvino rechaza los significados múltiples de
los pasajes bíblicos, pero no restringe su aplicación. Esto se puede ver en las siguientes citas:
Por muchos siglos no se consideraba ingenioso a ningún
hombre que no tenía la habilidad y valentía necesaria para cambiar en una
variedad de formas curiosas la Sagrada Palabra de Dios. Este fue indudablemente un mecanismo de
Satanás para socavar la autoridad de las Escrituras y quitar de su lectura la
verdadera ventaja (...) El verdadero significado de las Escrituras es el
significado obvio y natural. Abracémoslo
y conformémonos a él con resolución.[275]
Ambos coincidimos en que el mérito principal de un
expositor estriba en una fácil y luminosa brevedad. En efecto el trabajo de quién interpreta se
basa en declarar y descubrir el pensamiento del autor y si no lo hiciere así se
aleja de su objetivo (...) Es cierto que
la Palabra de Dios debe ser tan reverenciada, que trataremos, dentro de lo
posible, de no desgajarla con interpretaciones diferentes, pues eso anula en
alguna manera su majestad, principalmente, si tal cosa no se hace con gran
cuidado y sobriedad.[276]
El principio de
interpretación privada bajo el testimonio del Espíritu Santo está muy arraigado
en Calvino. Él cree que el Espíritu
ilumina a los seres humanos para entender las verdades de la Palabra de forma
directa. Todos los seres humanos pueden
acercarse a las Escrituras y ser alimentados por Dios mismo. En su respuesta a Sadoleto, Calvino dice:
Lo cierto es que la fe cristiana no debe fundamentarse
en el testimonio de los hombres ni apoyarse en opiniones dudosas, ni tampoco
mantenerse con la autoridad de los hombres, sino que ha de estar grabada en
nuestros corazones por el dedo del Dios viviente, de modo que ninguna seducción
de error la pueda borrar y aniquilar.
Nada, pues, tiene de Cristo quien no lleve en sí estos comienzos y
principios, a saber: que Él es un Dios que ilumina nuestros pensamientos para
conocer su verdad, la cual Él rubrica y sella en nuestros corazones por medio
de su Espíritu, confirmando y asegurando nuestras conciencias con la seguridad
de su testimonio.[277]
Es tan radical y
revolucionario este principio de la Reforma que el Concilio de Trento, en la
Contrarreforma Católica, decretó lo totalmente opuesto al libre examen y a la
perspicuidad de las Escrituras defendido por los reformadores:
Para controlar los espíritus desenfrenados {el
Concilio} decreta que nadie, basándose en su propio juicio, podrá en asuntos de
fe y moral referentes a la edificación de la doctrina cristiana, trastornando
las Sagradas Escrituras de acuerdo con sus propios conceptos, presumir de
interpretarlas contrariamente al sentido que la santa madre iglesia, a quien
pertenece el derecho de juzgar por su sentido e interpretación verdaderos, ha
mantenido o mantiene, o incluso en contra de la enseñanza unánime de los
padres, a pesar de que tales interpretaciones en ningún momento deberán ser
publicadas.[278]
Calvino se
diferencia de Lutero en cuanto a la acción de la Palabra en los seres
humanos. Lutero decía que si la Palabra
era predicada correctamente, obviamente iba a haber una obra eficaz e interna
del Espíritu Santo en el ser humano que la oyó.
Contrario a esto Calvino afirma que el predicador hace su labor, y es
libertad soberana del Espíritu Santo obrar en el ser humano de forma positiva,
aunque también podía producir en él la condenación.[279]
En relación a los
Sacramentos y la Palabra, Calvino afirma que los Sacramentos tienen una
función y operación paralelas a la de la
Palabra, y que estos dependen de la Palabra para su significación y eficacia,
pero la Palabra tiene prioridad sobre ellos, y es suficiente en sí para el
creyente. Esta es una diferenciación
grande con la concepción de Lutero.[280]
2.7.1
Práctica exegética. El trabajo exegético de Calvino
está establecido por su brevedad por un lado, que según él constituye la
principal virtud de un intérprete, y por el otro por su modestia o sencillez,
(lo fácilmente comprensible). Calvino
quería conseguir el significado natural y obvio de un texto, sin prestar
atención indebida a otros comentarios, sin que ello implicara el menosprecio de
éstos.[281]
Como ya se dijo
antes, la meta de Calvino era penetrar en el pensamiento del autor bíblico, de
la forma más concisa y clara posible, evitando un uso vanidoso de la erudición
y el caer en temas secundarios. Calvino
aseguraba que una verdadera teología era una reflexión reverente sobre la
revelación de Dios, las Sagradas Escrituras, las cuales son suficientes en sí
mismas bajo la acción del Espíritu. Por
ende, la teología no debe fundarse en vanas especulaciones.[282]
Este estilo se
encuentra en toda la obra de Calvino, especialmente en sus comentarios, en los
cuales se presenta una estructura sencilla:
a los comentarios precede una breve y muy certera exposición del
contenido del libro en estudio; seguidamente se abre un comentario, versículo
por versículo, en el cual no hay repeticiones, y se va guiando al lector de
forma dramática hasta el final.[283]
Calvino sigue la
misma línea para sus comentarios, conferencias y sermones: presenta el texto
que va a discutir. Primero explica lo
que él ve en el pasaje, luego aplica su mensaje a los lectores u oidores. La primera parte comenzará con exégesis,
lingüística u otra, o de una vez entrará en la exposición. Luego del estudio serio, Calvino une las
partes de exégesis y presenta lo que él piensa, con diferentes grados de
seguridad, que era el significado que pretendía el autor bíblico. Por último aplica el mensaje del verso o
pasaje a los lectores u oyentes.[284]
Basado en el
fundamento que la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis es la Palabra de Dios,
Calvino ve la seriedad y responsabilidad del trabajo exegético. Por ello, su énfasis en la brevedad del
trabajo del intérprete. El intérprete
debe buscar la mejor preparación para acercarse a las Escrituras, pues una mala
interpretación entorpecería lo más sagrado del universo.[285]
En efecto, el trabajo de quien interpreta se basa en
declarar y descubrir el pensamiento del autor; si no lo hiciere así se aleja de
su objetivo y se sale un poco de sus atribuciones. Por eso, nosotros, deseando pertenecer al
número de aquellos que se dedican a ayudar a la teología, bajo este punto de
vista, creemos un deber el procurar ser breves y claros buscando no entorpecer,
por causa de extensos comentarios, a los lectores y estudiantes.[286]
Aunque el trabajo
exégetico del reformador es muy amplio, únicamente se tocarán algunos
acercamientos a temas importantes que ayudarán a entender su manera de
acercarse a las Escrituras. En la
practica exegética de Calvino se pueden encontrar los siguientes aspectos de su
metodología:
2.7.1.1 El uso de la Retórica.
El firme propósito de Calvino era unir la sabiduría con la
elocuencia. Aunque él conocía el valor
de la filosofía y la lógica no ponía énfasis primario en la demostración lógica
sino en la presentación de la verdad de forma efectiva que produjera cambios en
las vidas de las personas.[287]
Calvino creía que la
Palabra de Dios era una clase de retórica divina que fue escrita en un estilo
rudo y en una simplicidad rústica, sin embargo la Palabra de Dios estaba llena
de pensamientos que no podían ser concebidos humanamente.[288] Para Calvino Las Escrituras tienen un poder
persuasivo inherente, como lo indica la siguiente cita:
El Apóstol prueba que la fe de los corintios (
Como se dijo
anteriormente, Calvino afirmó que era vano probar la autoridad de la Escritura
con argumentos, que era vano confirmarla por el acuerdo de la iglesia o por
cualquier otro medio.[290] Él exponía las Escrituras dando por sentado
su autenticidad.
2.7.1.2
El contexto. El movimiento humanista secular y el
acercamiento humanista cristiano de Calvino a la Biblia, plantearon un cambio
revolucionario en el método teológico.
En el nuevo método el texto mismo provee su intención y
significado. Calvino no dudó en aplicar
este criterio a su interpretación de las Escrituras, analizando un texto
siempre en su contexto. Las
circunstancias y la cultura son siempre el mayor ingrediente que debe buscar un
intérprete de las Escrituras. El dijo:
"Del mismo modo decimos nosotros también que para dar cohesión a todo hay
que unir todos los demás pasajes que pueden ayudar a resolver esta dificultad,
pues el verdadero sentido de la Escritura depende muchas veces de su contexto."[291]
Su preparación en
leyes le dio una visión legal del acercamiento al texto, en el cual el jurista
cuidaba de aplicar las palabras tal como habían sido dadas en su contexto, lo
cual le llevó a examinar el contexto histórico original. El estudio de todo el contexto del antiguo
mundo era pre-requisito de la interpretación de todo documento legal en el
tiempo de Calvino. Fueron estos métodos
de los humanistas y los juristas que Calvino aplicó a la exégesis bíblica.[292] Esto lo llevó a examinar la cultura bíblica
en la cual el pasaje de la Escritura fue dado.
Para Calvino un
estudio serio de las circunstancias históricas y geográficas era clave para una
sana interpretación. Hablando de la
justificación por la fe, Calvino se propone demostrar que en algunos pasajes
donde los fieles ofrecen su justicia a Dios, ellos no se están justificando por
las obras, sino que la fe justifica las obras de los fieles. Él declaró que los textos que se citaban para
hablar del tema sólo se podían entender a la luz de su contexto:
Júzgame conforme a mi justicia y conforme a mi
integridad (
En la cita anterior
se puede ver con qué celo Calvino respetaba el contexto para hacer una correcta
interpretación.
2.7.1.3 El sentido obvio del texto. En el trabajo exegético del reformador se
puede ver la urgencia por buscar el sentido obvio de las Escrituras; se
requiere un gran esfuerzo por no hacer decir a las Escrituras más de lo que
ellas están diciendo. En este tema
Calvino siguió a Crisóstomo fielmente, pues la preocupación de Crisóstomo era
de nunca desviarse ni en el grado más mínimo del sentido genuino y sencillo de
las escrituras y de no permitirse ninguna libertad de torcer el sentido literal
de ellas.[294]
Calvino tenía muy
claro que debía buscar lo que las Escrituras dicen con el sublime objetivo de
edificar a la iglesia, pues ese es el fin de la interpretación y la
exposición. Hablando sobre los ángeles y
las especulaciones que se presentan con relación a este tema, tales como el
tiempo y el orden en que fueron creados, él dice que dar respuesta a esto es más
obstinación que diligencia, y que el intérprete se tiene que limitar a lo que
dice el texto en su sentido obvio y no en especulaciones vanas:
(
Calvino rechaza la
interpretación alegórica. En su
comentario de
La alegoría gustará a los oídos de muchos que estas
dos basas representan el A.T. y N.T., o las dos naturalezas de Cristo, porque
los creyentes descansan sobre estos dos apoyos.
Pero podríamos decir también que las dos basas estaban puestas debajo de
cada una de las tablas ya sea porque la santidad tiene las promesas de la vida
presente y la futura, o porque debemos resistir en ambos lados las tentaciones
que nos asaltan de la derecha o de la
izquierda o porque no debe cojear ni voltear a la derecha o a la
izquierda. Así no habría límites para
tales frivolidades. Alegóricamente ellos
explican que la cobertura del Tabernáculo estaba hecha de pieles de carnero,
porque la iglesia es protegida por la sangre de Cristo quién es el cordero sin
mancha. Pero yo pregunto, las pieles de
tejones, que estaban encima, ¿qué significan? ¿Por qué se puso la cobertura de
pieles de cabra encima? Por lo tanto es preferible la sobriedad.[296]
Para Calvino la
alegoría no conduce a una sana interpretación, y se puede prestar para muchos
errores. Es mejor confiarse en el
sentido obvio de las Escrituras y no caer en vanas especulaciones.
2.7.1.4 La intención del autor.
El concepto de la referencia al contexto llevó a Calvino a buscar la
divina intención revelada en las Escrituras.
Aunque Calvino buscó el significado literal no llegó en su exégesis a
ser literalista. Calvino comprendió que
era más importante buscar la intención del autor que la simple, y muchas veces
descontextualizada, etimología de las palabras.[297] Un ejemplo se encuentra en la Institución,
cuando Calvino rechaza la interpretación literalista de los anabautistas de
Yo os digo: no juréis en ninguna manera (...); Sea vuestro hablar: sí, sí, no, no; porque lo
que es más de esto, de mal procede. (
Más, como las palabras de Cristo ofrecen alguna
dificultad, considerémoslas más de cerca, pues jamás conseguiremos entenderlas,
si no comprendemos la intención de Cristo, e ignoramos lo que con ellas
pretende. Ahora bien, su intención en
este pasaje no es ampliar ni restringir la ley, sino reducirla a su sentido
verdadero y propio; pues con las interpretaciones falsas de los escribas y los fariseos había sido corrompido. Si admitimos esto, no creemos que Jesucristo
quiso condenar absolutamente toda suerte de juramentos, sino solamente aquellos
que van contra la ley de Dios. Por su
palabra se ve que el pueblo no se abstenía de los perjurios; siendo así que la
ley, no solamente prohibía esto, sino también los juramentos innecesarios. Por eso el Señor, fidelísimo interprete de la
ley, amonesta a que no solamente hace mal el que perjura, sino también el que
jura (
Se puede apreciar el
respeto del reformador por el texto bíblico, y su afán por ser lo más exacto al
significado de este, pero al mismo tiempo su preocupación para que sus propios
criterios no influenciaran el resultado de la exégesis.
2.7.1.5
El principio de no agregar, y no quitar.
Relacionado con el punto anterior, lo que Calvino enfatiza es que hay
que buscar la intención de Dios sin agregar y sin quitar nada. El intérprete no se puede dar el lujo de
imponer sus propios criterios al texto bíblico, como lo resume la siguiente
cita:
Lo segundo que debemos notar es que los mandamientos y
prohibiciones que Dios promulga contienen en sí mismos mucho más de lo que
suenan las palabras (...) Quiero decir
que es necesario considerar hasta donde debe extenderse la exposición más allá
de lo que suenan las palabras, para que se vea que la exposición presentada no
es una añadidura o una corrección tomada de los comentarios de los hombres e
incorporada a la ley de Dios, sino que es el puro sentido natural del
legislador fielmente expuesto.[299]
El objetivo
principal del intérprete es ser fiel al texto bíblico, permitiendo que sea el
texto mismo quién lo interpele, lo desafíe y lo enseñe.
2.7.1.6
Dominio de la sintaxis. Encontramos en Calvino un
dominio de la sintaxis. En su labor
exegética Calvino hace uso de los elementos estructurales del texto, un ejemplo
de esto lo vemos en su comentario a los Hebreos en el capítulo
1. Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas
maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2. En estos postreros días nos ha hablado por el
Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo todo el
universo
(...) Esta introducción tiene
por objeto recomendar la doctrina enseñada por Cristo; pues nos indica que no
sólo debemos recibirla con reverencia sino que únicamente ella debe
satisfacernos. Para que podamos
entenderla más claramente debemos observar el contraste que existe entre cada
uno de sus pensamientos. Primero: el
Hijo de Dios es colocado en oposición a los profetas. Segundo: nosotros frente a los patriarcas; y
en tercer lugar, las diversas y múltiples formas de hablar que Dios adoptó en
relación con los padres, hasta llegar a la última revelación que nos fue dada
por Cristo. Mas en medio de esta
variedad nos presenta a un solo Dios, para que nadie piense que la ley se opone
al evangelio, o que el autor de uno deje de ser el mismo autor del otro. A fin de que se entienda mejor la gran
importancia de este pasaje, presentamos a continuación una especie de bosquejo:
DIOS HABLO....
En otro tiempo,
por los profetas, ......
Ahora, por el Hijo;
Entonces, a los
patriarcas, ................
Ahora, a nosotros;
Antes, en diversas ocasiones, ............
Ahora, como al fin de los tiempos
Asentando lo anterior, se establece la conformidad
entre la ley y el evangelio; porque Dios, siempre el mismo, su palabra es la
misma, y su verdad inmutable, ha hablado a ambos por igual.[300]
El reformador
respeta la estructura del texto mismo y desde allí desprende su
aplicación. Calvino está muy atento a la
estructura, cómo el autor bíblico quiere exponer su mensaje, sabiendo que si
logra apreciar la estructura y el material que el autor usó podría conocer de forma más segura el mensaje del libro.
2.7.1.7
Dominio de la filología. La filología es el estudio
científico de un idioma o lengua, y en particular de su parte gramática y
lexicográfica. Como ya se ha dicho
antes, el pensamiento humanista cristiano de Calvino estaba presente en su
método de exégesis; Calvino no rechazó
su formación humanista sino que la filtró a la luz de la Palabra. Estos estudios humanistas incluían gramática,
retórica, poesía, historia y filosofía moral.[301]
Calvino era muy
cuidadoso con el lenguaje del texto, el que podía incluir formas retóricas
especiales tales como metáforas, sinécdoque, metonimia y antropomorfismos,[302]
pues tenía por objetivo hallar el significado de un texto sobre la base de lo
que sus palabras expresan en su sentido llano y simple a la luz del contexto
histórico en que fueron escritas. La
interpretación la efectúa de acuerdo a las reglas semánticas y gramaticales
comunes a la exégesis de cualquier texto
literario, en el marco de la situación del autor y de los lectores de su tiempo.
Calvino insistió en
que la función del intérprete es exponer el texto en su sentido literal, a
menos que la naturaleza de su contenido obligue a una interpretación
figurada. Calvino tenía un dominio de
las lenguas clásicas – hebreo, griego y sobretodo del latín.[303] En los coloquios de Ginebra, que eran tiempos
de exposición de la Palabra, se usaba la versión de las Escrituras de
Olivietan. Sin embargo, debido a su
profundo conocimiento que Calvino tenía de las lenguas bíblicas y del latín,
hizo importantes correcciones a esta versión.[304] Un ejemplo sencillo del uso de la filología
se encuentra en la Epístola a los
(...) De ahí que dice, muchas
veces y en muchas maneras. Dios
ciertamente hubiera podido continuar con el mismo método hasta el fin, y éste
hubiera sido perfecto y completo. Mas de
esto se deduce que tal diversidad era evidencia de imperfección.
Yo entiendo así estas dos expresiones: Muchas veces se refiere a la
variedad en el tiempo; porque el vocablo griego es polimerós, que podríamos
traducir "en muchas partes," como lo hacemos cuando tenemos la
intención de hablar con amplitud o posteriormente; empero politropós señala diversidad en su
propia forma. Y cuando habla de los
postreros tiempos, insinúa que ya no hay razón para esperar una nueva
revelación; porque lo que Cristo trajo no fue algo eventual sino
definitivo. En este sentido dan a
entender los apóstoles la frase los postreros tiempos y los
postreros días. Y Pablo afirma
lo mismo cuando dice: En quienes los fines de los siglos han parado (
Se puede ver en el
reformador el dominio del idioma bíblico y es desde allí donde él comienza a
hacer exégesis, complementado con el contexto y la estructura gramatical, un
buen ejemplo de ello son sus comentarios bíblicos. En otras palabras, empleó el método
gramático-histórico, como se define en la siguiente cita:
Como su mismo título lo indica, tiene como objeto hallar el significado
de un texto sobre la base de lo que sus palabras expresan un sentido llano y
simple a la luz del contexto histórico en que fueron escritas. La interpretación se efectúa de acuerdo con
las reglas semánticas y gramaticales comunes a la exégesis de cualquier texto
literario, en el marco de la situación del autor y de los lectores de su
tiempo.[306]
El objetivo de
Calvino, al usar el método exegético gramático-histórico, era que el texto
mismo controlara la interpretación, y que esta no quedara al capricho del
intérprete.
2.7.1.8
Uso de figuras literarias. En todo idioma aparecen palabras
o frases en sentido figurado, que expresan una idea diferente de la de su
acepción literal. No hay idioma en el
que haya una palabra para cada concepto.
Sin embargo, estas figuras literarias dan viveza y elegancia de estilo,
al discurso, o al texto escrito. Las
múltiples figuras literarias que se hallan en la Escritura son tomadas del
entorno del autor. Entre ellas se
encuentra el símil, la metáfora, el pleonasmo, la hipérbole, la paradoja, la
fábula, etc.
Calvino trata con
mucho cuidado estas figuras; por ejemplo en caso de una metáfora cuyo
significado no aparece con claridad, Calvino recurre al examen del contexto, de
pasajes paralelos, a la consideración de los usos y costumbres de la época del
escritor, y a lo que dijeron los Padres de la iglesia. Esto se puede apreciar de forma concluyente
en la siguiente cita:
Vemos, pues, a qué fin se ha instituido este
sacramento; a saber, para asegurarnos que el cuerpo del Señor ha sido una vez
sacrificado por nosotros, de tal manera que ahora lo recibimos, y recibiéndolo
sentimos en nosotros la eficacia de este único sacrificio. Y asimismo, que su sangre ha sido derramada
por nosotros, que nos pueda servir de bebida perpetuamente. Esto es lo que dicen las palabras de la
promesa, que allí se añade: Tomad, comed; esto es mi cuerpo, que por vosotros
es dado (
2.7.1.9
Dominio de la Patrística. Calvino dominaba la Patrística
de tal forma que podía citar a los padres de memoria. Cuando se repasan los coloquios se puede
advertir que predominaba en ellos, en la interpretación bíblica, lo
teológico. Igualmente se observa el uso
magistral de la Patrística dentro de la cual Agustín desempañaba un papel
relevante.[308] En sus escritos se puede ver el uso de los
Padres de la iglesia, y en especial en la Institución de la religión cristiana;
un ejemplo de esto se encuentra cuando cita a Tertuliano para corregir algunas
interpretaciones erróneas que hacen de él ciertos antitrinitarios:
No con menos falsedad alegan a Tertuliano como
defensor suyo. Aunque ciertamente a
veces es duro y escabroso en su manera de hablar, no obstante enseña sin
dificultad alguna la misma doctrina que yo mantengo; a saber, que si bien no
hay más que un solo Dios, sin embargo por cierta disposición Él es con su
verbo; y que no hay más que un sólo Dios en unidad de sustancia, mas, no
obstante esta unidad, por una secreta disposición se distingue en la Trinidad;
que son tres, no en esencia, sino en grado, y no en sustancia, sino en forma;
no en potencia, sino en orden. Es cierto
que dice que el Hijo es segundo después del Padre, pero no entiende ser otro,
sino ser distinta persona (...) Pues él
combate con Práxeas. Diciendo que, aunque se distingan en Dios tres Personas,
no por ello hay varios dioses, y que la unidad no queda rota; y porque, según el error de Práxeas, Cristo no podía
ser Dios sin que El mismo fuese el Padre, por eso Tertuliano insiste tanto en
la distinción.[309]
Es indudable que
Calvino era uno de los pocos hombres de su tiempo que conocía a la perfección
los Padres de la iglesia, y que en muchos debates aventajaba a los de su
tiempo. Desde que en un debate Calvino
derrotó a un notable teólogo católico-romano, Melanchton lo llamó el 'Teólogo'.[310] No fueron en vano los tiempos de dedicación a
la literatura clásica, a los idiomas bíblicos, que Calvino había invertido en
sus épocas de estudiante.[311]
2.7.1.10
La interpretación mesiánica. Se puede
ver en la práctica exegética de Calvino que él hace interpretación mesiánica
del Antiguo Testamento cuando ésta ha sido ya hecha en el Nuevo
Testamento. El Salmo 2:7, afirma
Calvino, se refiere a Cristo porque así lo ha interpretado el Apóstol en el
Nuevo Testamento. El dice que David sólo
era superior a los ángeles porque representaba a Cristo, y que este pasaje se
refiere exclusivamente a Cristo. Así
dice el comentario a el Salmo 2:8:
Pídeme. Cristo, es
cierto, pidió a su Padre (
Para el Reformador,
la aplicación de la profecía, no sólo la mesiánica, era dirigida comúnmente
hacia tres partes: Los católicos, la iglesia (los protestantes), y los
predicadores o profetas. Como todos los
reformadores, la condena de los profetas contra la hipocresía y desobediencia
del pueblo se aplicaba contra los romanistas.
Para la iglesia la aplicación consistía en dar ánimo, proclamar la
necesidad del arrepentimiento y fe, prevenir contra los pecados que prevalecían
entre los israelitas, la desobediencia, la ingratitud, el adulterio
espiritual. Para los pastores y
maestros, la aplicación consistía en llamarlos a la fidelidad para mostrar el
camino de la salvación, recalcarles la obediencia al llamado de Dios, y a proclamar
sólo el mensaje que se les daba para enseñar.[313]
2.7.2
Manejo de problemas de crítica. Calvino
se acercó al texto bíblico de dos formas: reverente y críticamente. Él dudó de la autoría paulina de Hebreos,
como la petrina de 2 de Pedro, aunque a ambos los consideró canónicos.[314]
Ciertamente no
puedo aducir ninguna razón para
demostrar que Pablo sea su autor; pues los que afirman que el Apóstol
intencionalmente suprimió su nombre por ser odioso a los judíos, no llegan a
conclusión alguna. Siendo este el caso
¿Por qué entonces menciona Pablo el nombre de Timoteo en sus demás epístolas?
¿No sería esto una traición a sí mismo?
Por otra parte, el método de enseñanza y el estilo, demuestran lo
suficiente que Pablo no fue el autor, y el propio escritor en el capítulo
segundo, confiesa que fue un discípulo de los apóstoles, lo cual es
diametralmente opuesto a lo que Pablo afirma de sí mismo. Además, lo que se
dice en el capítulo sexto respecto a la costumbre de catequizar, no encuadra
muy bien con la época o edad de Pablo.[315]
La exégesis de
Calvino mostró
extraordinaria libertad en tratar con las Escrituras, precisamente porque él
tenía total confianza tanto en su autoridad como Palabra de Dios, como en su
habilidad de cumplir el propósito de mostrar a Cristo.[317]
Calvino admitió que
no entendía algunos pasajes en la Biblia, por ejemplo: concerniente a la
implicación de
3.
CARACTERISTICAS
DE UNA INTERPRETACION BIBLICA REALIZADA A LA LUZ DEL PRINCIPIO REFORMADO DE LA SOLA SCRIPTURA
La
Sola Scriptura en Calvino presenta un
modelo de acercamiento a la enseñanza de la Biblia que a su vez es una
respuesta a la crisis de la Sola
Scriptura causada por diferentes corrientes de interpretación de
textos. No hay que olvidar que la
Reforma Protestante del siglo XVI se fundamentó en tres pilares de fe: Sola Scriptura, Sola Gratia y Sola Fide,[319]
los cuales son dependientes entre
sí. Sin embargo, se pone de relieve el
principio de la Sola Scriptura, ya
que fue por medio de éste que los reformadores llegaron a un nuevo
entendimiento del Evangelio: fue el estudio de las Sagradas Escrituras lo que
llevó a los reformadores a proclamar los otros dos pilares de la fe.
El
principio de la Sola Scriptura cambió
los métodos de acercamiento a la Biblia, promovió el desarrollo de las ciencias
bíblicas, revitalizó la pastoral de su tiempo, fue el fundamento del despertar
misionero y popularizó el estudio de las Escrituras. También, le devolvió a la Palabra el lugar de
autoridad e infalibilidad que le correspondía.
El
hecho de decir Sola implica que no
hay nada ni nadie que la pueda enriquecer, complementar, aclarar, darle más
valor, altura, dignidad, seguridad o credibilidad. Sola
Scriptura encierra el concepto de única autoridad: es éste acercamiento que
debería servir de paradigma para la enseñanza de la Biblia en el día de hoy.
3.1. RETORNO A LA AUTORIDAD DE LAS SAGRADAS
ESCRITURAS
El
acercamiento de los nuevos modelos al estudio de las Sagradas Escrituras ha
socavado el principio de su autoridad.
El posmodernismo, las nuevas teorías lingüísticas, la Teología de la
Liberación, y el Pentecostalismo, parten de convicciones que no provienen de
las mismas Escrituras. Esto hace que su
acercamiento se torne subjetivo y cuestione la autoridad que ellas mismas
reclaman para sí.
Si
las Escrituras no son autoridad, si la verdad de la Biblia ya no es confiable
¿quién tiene la autoridad? ¿quién decide
qué es la verdad? ¿cuál es la norma? La respuesta es el ser humano, quien pretende
convertirse en la medida de todas las cosas.
En otras palabras, no se cuenta con un elemento directriz; el resultado
de ello es que se cae en el subjetivismo, la irracionalidad, en una angustia
existencial. Así lo expresa Martyn Lloyd
Jones:
¿Quién decide lo
que es la verdad? ¿Quién decide lo que es de valor? ¿Cómo se diferencian los grandes hechos
verídicos de aquellos que no los son?
¿Cómo se puede separar el mensaje esencial de la Biblia del trasfondo en
que se presenta? Y no sólo esto, sino
que en las mismas Escrituras no existen semejantes divisiones y
distinciones. La totalidad de la Biblia
llega y se ofrece exactamente en la misma forma. En todo el contenido no aparece indicio,
sospecha o sugerencia de que ciertas partes tengan importancia y otras no. Todas nos llegan de la misma manera.
Si planteamos la
posición moderna en otras palabras, constatamos que se reduce a esto: que en
realidad es la razón humana la que decide.
Que somos vosotros y yo los que tenemos que llegarnos a la Biblia para
adoptar nuestras decisiones basados en ciertas normas que surgen,
evidentemente, de la mente. Somos
nosotros quienes decimos que una parte de la Biblia se conforma al mensaje que
creemos, y que otra parte no se conforma.
A pesar de todo lo que se dice, la nueva posición del día, nos deja en
el terreno en que los conocimientos humanos y la compañía del hombre son los
árbitros finales y la corte suprema de apelaciones. Esta fue, precisamente, la posición del viejo
liberalismo.
Con todo, no faltan quienes dan un giro un tanto distinto al planteado y enseñan que se puede reconocer la Palabra de Dios cuando habla al ser humano. Cuando algo en la Biblia apela al hombre, es la Palabra de Dios, esto al final de cuentas, significa meter al ser humano en el más crudo subjetivismo. Deja el control al hombre, y el hombre es la autoridad que decide qué es verdaderamente la Palabra de Dios, y lo qué no lo es.[320]
La
crisis de la enseñanza de la Biblia tiene que ver con el cuestionamiento a la
autoridad de las Escrituras. Frente a
esto, Juan Calvino proporciona un modelo que da por sentado la autoridad que
las mismas Escrituras se atribuyen.
Uno
de los más grandes beneficios que dan las Sagradas Escrituras es que brindan
información que no se puede encontrar en ningún otro lugar, proveen
conocimientos no accesibles por ninguna otra fuente, teniendo en cuenta que
dicho conocimiento no es tanto de tipo racional sino relacional. El conocimiento humano no brinda una
perspectiva trascendental, sino local y finita; sólo Dios puede brindar una
perspectiva eterna y hablar al ser humano con absoluta autoridad. En la revelación escrita de Dios, es Él mismo
quien se autorrevela; las Escrituras son autorrevelación divina. Debido a esto, el ser humano no necesita
depender de información secundaria o de meras especulaciones para conocer quién
es Dios y cual es su voluntad. En las
Escrituras está todo lo que Dios quiere que se sepa en esta vida acerca de Él y
su voluntad, y el intérprete debe evitar, en temas oscuros, hablar o pensar o
aun anhelar saber más de lo que las Escrituras han dicho. Por ello, todo intento del ser humano por
enriquecer la revelación y someterla a su propia autoridad conduce a errores y
aun a herejías.
Despojar
al ser humano de autoridad sobre las Escrituras es someterlo a ellas como su
única y final autoridad en asuntos de fe y práctica; es dar un 'no' enfático al
subjetivismo y al antropocentrismo; es decir que el ser humano no tiene la
última palabra y depende de la guía de un ser superior. Al mostrar la incapacidad humana, la persona
tiene que limitarse a su único punto de referencia que son las Sagradas
Escrituras, y es entonces cuando toma valor la analogía de la fe Sacre Scriptura Sui Ipse Interpres: si se quiere estudiar y conocer las
Escrituras ellas deben proporcionar el método de estudio acorde con su misma
naturaleza. No es la óptica o las
presuposiciones del intérprete las que imponen el método de estudio, sino que
son las mismas Escrituras las que lo proporcionan. Esto lleva a afirmar la perspicuidad de las
Escrituras: ellas son inherentemente claras, no sólo en su lenguaje sino
también en su mensaje. No hay que ser
eruditos en teología o en exégesis bíblica para entender el potente mensaje del
evangelio, pero esto no implica que el conocimiento de la teología y las ciencias
de la exégesis no ayuden a discernir de forma más exacta el mensaje del texto.
El
acercamiento correcto a la Biblia no es la imposición de la razón subjetiva del
intérprete sobre ésta, sino el reconocimiento de la autoridad de ella para
orientar su estudio. "Según Kant,
un estudio objetivo es un estudio en el cual la forma de investigar se acomoda
totalmente a la naturaleza del objeto estudiado".[321] Es decir, un conocimiento objetivo es aquel
que se deja determinar por la naturaleza del objeto que se procura
conocer. Esto implica que al acercarse a
las Escrituras las presuposiciones del intérprete deben verificarse a la luz de
las Escrituras mismas.
El
principio de la Sola Scriptura no
sólo proporciona un aporte metodológico sino también teológico, ya que al ser
el único medio de conocer la verdad, al verdadero Dios tanto Creador como
Redentor, yuxtapone la revelación a la salvación. Para el ser humano la revelación es
imprescindible para el evento soteriológico; este concepto es claro para
Calvino: sólo se conoce a Dios por medio
de las Escrituras. La soteriología en
Calvino es cristocéntrica, sólo se llega a Dios por medio de Cristo, y sólo se
llega a Cristo por medio de las Escrituras.
El cristiano es una persona que está en una relación personal con
Cristo, en virtud de su obra redentora, y mira la Biblia como una mediación
importante de esta relación: es sólo por la Biblia que entiende quién es
Cristo, y qué relación debe tener con Él, la fe en Cristo necesariamente implica
"fe" en su Palabra, ya que el Cristo en quien cree es el Cristo
presentado en su Palabra.[322]
El
principio de la Sola Scriptura hace
también un aporte antropológico: el ser humano sólo puede saber quién es por
medio de las Escrituras, ellas le muestran que es un ser creado, caído y
redimible, quien se debe a su Creador.
Para que el ser humano pueda cumplir con su misión, debe conocer la
voluntad de su Señor, pues la existencia, sentido y esperanza del ser humano dependen
del conocimiento de Dios y éste sólo se brinda a través de las Escrituras.
El
principio de la Sola Scriptura brinda
un aporte teleológico, da dirección al ser humano. El ser humano es creado con un fin
trascendente a la realidad que vive, lo cual implica un acercamiento cósmico al
estudio de sí mismo. La escatología
cristiana no cree en el futuro, cree en el Dios que traerá el futuro;[323]
por ende, la escatología no se ocupa tanto de las últimas cosas, como de aquel
que es el primero y el último. La
perspectiva del ser humano está enmarcada por un thelos establecido por Dios, su creador y redentor.
Cuando
Calvino argumenta que la única base para la autoridad de las Sagradas
Escrituras es el hecho que Dios mismo es su autor, afirma el desvarío del ser
humano al pretender imponerse a ésta autoridad.
Al afirmar que toda autoridad humana se puede equivocar, y que la
Palabra de Dios está sobre cualquier juicio humano, está promoviendo un estudio
en humildad y dependencia del Espíritu Santo, está promoviendo un acercamiento
respetuoso que le da el lugar que le corresponde a las Sagradas
Escrituras. No es el intérprete el que
pone sus criterios al texto bíblico, es el texto el que interpela al
intérprete; cualquier otro argumento roba la dignidad y la majestad que le
corresponde a las Escrituras, ellas deben tener prioridad sobre todo lo
demás.
La
Palabra de Dios debe ser el punto de partida tanto para el estudio del texto
bíblico en sí, como para otras disciplinas académicas como la teología, la
pastoral, la ética, la hermenéutica, o cualquier área complementaria. Las Escrituras han de ser la medida para
valorar el pensamiento humano, ya que este pensamiento, por bueno que sea,
siempre será imperfecto, y de vigencia transitoria, sólo la Palabra de Dios
permanece para siempre (
Las
Escrituras forman una unidad, y es labor del exégeta indicar la armonía de las
diferentes secciones, lo cual pone de relieve la creencia en la revelación
progresiva; por esto cada parte de las Escrituras debe ser vista a la luz del
todo;[324]
en otras palabras, el contexto de una sección
de las Escrituras es el total de ellas.
Aquí es donde se aplica el principio de que lo local tiene que ser
interpretado por lo universal, las Escrituras sólo tienen que ser entendidas en
término de sí mismas: las partes oscuras de las Escrituras deben ser
interpretadas a la luz de las partes claras.
Por ello, la fe cristiana corresponde a la totalidad de la revelación.[325]
El
principio de la Sola Scriptura en
Calvino pone de relieve la centralidad de las Escrituras en el quehacer
teológico, y al mismo tiempo brinda un modelo para esta labor, que se podría
enmarcar en las siguientes características:
3.1.1 El estudio del texto bíblico como prioridad. Donde las Escrituras ocupan el puesto que les
corresponde, se dará prioridad al estudio del texto bíblico; no se pueden tener
conocimientos fragmentados de la Palabra de Dios sino una visión total de ella,
cuando hay la perspectiva del todo da más seguridad para entender las partes.[326] No se puede dar una posición céntrica a las
Escrituras sin que se provean espacios para un estudio profundo y amplio del
texto sagrado. La programación, ya sea
eclesiástica, pastoral, evangelística, misiológica o académica, debe incluir un
estudio que abarque toda la Biblia de manera adecuada.[327] También deberá incluir el estudio detallado
de libros representativos con exposiciones de un alto nivel exegético; por ello
es necesario que los ministros y docentes sepan hacer uso de los idiomas
originales,[328]
pues estos le permiten llegar en forma más exacta a lo que el autor quiso
expresar en su texto original. Lo más
importante para la labor exegética es que el acercamiento a las Escrituras debe
ser una labor que se disfruta; cada intérprete debe tener pasión por cada tema
que se esté explorando; eso también implica tener el texto como prioridad.
Para
los reformadores, este criterio de centralidad de la Biblia era tan importante
que dedicaron gran parte de su ministerio a producir comentarios de las
Sagradas Escrituras;[329] Lutero hizo una traducción al alemán de la
Biblia;[330]
Calvino creó la Academia de Ginebra, la primera universidad protestante en el
mundo, "(…) porque tenía la gran convicción de que Dios quiere que sus
siervos sean bien educados, personas de mente superior. Especialmente los pastores, pero también los
oficiales del gobierno, los médicos, los abogados, y todos los que debían
ejercer cargos públicos".[331] En este centro se aportaban conocimientos de
los idiomas originales, teología patrística, y otras ciencias que daban
herramientas para entender mejor la Biblia.[332]
3.1.2 Énfasis en la comunicación
de las Escrituras.
La predicación y la enseñanza de las Sagradas Escrituras debería
representar una meta de alta prioridad en la formación de los miembros de las
iglesias. Se estudia la Biblia con el
fin de compartir lo que se ha estudiado; se conocen las Escrituras con el fin
de comunicar lo que se ha conocido, como le encomienda Pablo a Timoteo:
"Que predique la Palabra ...." (
3.1.3 Acercamiento bíblico al estudio de la
Teología. Otro aspecto
muy importante es que el punto de partida para el estudio y la formulación de
la doctrina cristiana debería ser siempre y únicamente la Palabra revelada de
Dios. Ninguna filosofía, doctrina,
persona, programa, objetivo, convicción, costumbre, o ideología puede ser la
base para la formulación de la teología cristiana. Se sabrá apreciar la contribución de otras
disciplinas, pero sabiendo que ninguna de ellas tiene el sello de la
inspiración divina, y que ninguna de ellas provee la respuesta al problema
fundamental del ser humano. Cuando el
intérprete se acerca a las Escrituras debería estar dispuesto a escuchar al
Señor, y aún, a replantear y revisar su propia tradición y formulaciones teológicas.
En
la formulación de la teología, la Palabra de Dios debería ocupar siempre el
lugar de prominencia; la opinión del ser humano, por más brillante que sea,
debería quedar supeditada a la revelación divina y debería ser probada en el
crisol de las Sagradas Escrituras.[334]
Cualquier
conclusión que sale del estudio de las Sagradas Escrituras, y su respectiva
formulación teológica, deberá ser producto de una hermenéutica que se acomode a
la naturaleza de las mismas Escrituras.
Un aporte de la Reforma del Siglo XVI, es que los principios de
interpretación deberían tener su fundamento en las Sagradas Escrituras, y no en
la ideología del momento;[335]
esto gracias al principio de que la Biblia es su mejor intérprete. Se debe permitir hasta donde sea posible que
la Biblia hable por sí misma, evitando al máximo las preconcepciones,
presuposiciones y prejuicios del intérprete, ella debe ser la autoridad, no el
intérprete; el logro más grande del intérprete es descubrir con una visión
fresca una verdad antigua gracias a la iluminación del Espíritu Santo.
3.1.4 Una teología bíblica del ministerio cristiano. Darle un lugar central a la Biblia en el
proceso de formación ministerial significa que la filosofía de ministerio
cristiano se debe basar en las Sagradas Escrituras. Como se vio en Calvino, en la formulación de
su eclesiología y la vocación ministerial, la naturaleza de la iglesia, los
requisitos para sus líderes, las metas del ministerio cristiano, y la
naturaleza del servicio, todo se debía definir en la verdad revelada por Dios,
las Sagradas Escrituras.
El
verdadero servicio a Dios no es producto de la iniciativa del ser humano; es
producto de la obediencia a la voluntad de Dios. El ser humano rinde culto a Dios como Dios
estableció que se debía hacer; el
servicio a Dios se resume en la obediencia que se le debe; por ello, el culto, el evangelismo, la
misión, la predicación, el servicio social, la participación en el estado, la
ética en todas sus áreas, deben estar sometidos a y regidos por las Sagradas
Escrituras, ellas deben ser relevantes para los desafíos contemporáneos.
En
el día de hoy el liderazgo cristiano está influenciado por las teorías modernas
de la administración, donde el ideal de entrega y servicio no es atractivo; por
ello, en las comunidades cristianas se urge de un liderazgo enraizado en las
verdades de la Palabra de Dios, liderazgo que es modelo de Cristo y su
ministerio.
3.1.5 La
práctica de una ética bíblica. Las
normas de conducta para el miembro de la iglesia, y con mucha más razón para el
líder, deberían provenir de las Escrituras.
Calvino da un golpe contra el posmodernismo: él reconoce la existencia
de normas absolutas, en tanto que esas normas sean un reflejo del Dios que no
cambia; será el carácter del Dios vivo, y no la conveniencia de la costumbre,
que dictará cómo se debe conducir el creyente.
Este principio rompe con el concepto de una ética utilitarista,
situacional y relativista; Así lo resume
Warren Wiersbe: "Volvamos a los principios fundamentales de la Palabra de
Dios, a las verdades bien conocidas de las que hablamos, pero que no siempre
practicamos. En nuestra predicación, en
nuestra promoción financiera, en nuestra publicidad y en nuestra administración,
seamos primero cristianos que ejecutivos".[336]
El
pueblo cristiano anhela que desde el púlpito se proclame la ética y los valores
del reino de Dios: que ministros con la autoridad que proviene de Dios señalen
la corrupción de los gobernantes, las injusticias de la sociedad, la pasividad
pecaminosa de las iglesias. Lo que hoy
piden a gritos las comunidades son personas que señalen un norte, que muestren
un camino alternativo que pueda ser solución al caos reinante, ese es el
desafío ético del expositor bíblico, mostrar la voluntad de Dios.
3.1.6 Amor
profundo hacia las Escrituras. Dios
entregó el regalo precioso de las Sagradas Escrituras no para satisfacer la
curiosidad intelectual del ser humano, sino para tocar su corazón y transformar
su vida.[337] Si no hay amor y reverencia a la Palabra de
Dios, ésta se convertirá en un objeto más de estudio; las enseñanzas extraídas
de ella simplemente se contemplarán como forma de expresión de un pueblo
antiguo, y no como verdades relevantes para el día de hoy.
La iglesia implora a voces por una palabra segura de parte de sus líderes, una palabra que tenga indiscutiblemente el sello de la autoridad divina. Frente a los peligros de una tradición petrificante, de un emocionalismo fluctuante e inestable, y de los muchos vientos de doctrina, los ministros, pastores y líderes que aspiran a guiar la iglesia del Señor, tienen la imprescindible necesidad de una disciplina que los oriente de forma segura a la Palabra inmutable de Dios. No hay un honor más alto, ni una responsabilidad tan grande, que la de conocer y predicar las Sagradas Escrituras.[338]
El siervo de Dios está obligado a renovar el compromiso de mantener la Palabra de Dios en el lugar prominente que le corresponde. También debe reconocer de nuevo que las Escrituras son el medio designado por Dios para enseñar, equipar, consolar, exhortar, corregir, instruir y desafiar a su pueblo.
3.2. EL FIN ÚLTIMO DE LA PREDICACIÓN Y LA
ENSEÑANZA DE LA BIBLIA
La finalidad de la predicación y de la enseñanza es Dios y su gloria. Calvino hace énfasis en que la predicación debe ser teocéntrica y cristocéntrica, y no antropocéntrica ni eclesiocéntrica. Para cumplir con lo anterior es necesario no perder de vista a Dios y su gloria, y las Sagradas Escrituras son el único medio de conocer Cristo; por ello el fin último de las Escrituras es Cristo.
La formación de líderes capacitados para ministrar debe tener el único fin de comunicar la voluntad de Dios de manera comprensible y relevante, la quintaesencia de la predicación y la enseñanza es la revelación inspirada.[339]
Una sana predicación es la que no dice ni más ni menos de lo que el texto sagrado está diciendo. Calvino da la seguridad que por medio del texto se puede llegar a la intención del autor sagrado, al significado natural y literal de un texto, que es normativo; el sentido natural es el sentido gramatical, el del autor original. Así, una predicación con una sana hermenéutica se acerca de manera confiable al mensaje del texto, y es el mismo texto un seguro comunicador de la voluntad de Dios; por ello un buen exégeta es el que busca con humildad la intención del autor bíblico, como se puede evidenciar en la siguiente cita:
Observamos que el intento de exégesis que se centra en buscar el sentido del autor original, dentro de su contexto histórico, nos da resultados más seguros que la interpretación "espiritual" que busca un sentido figurado, alegórico más allá del sentido obvio o "literal" del texto. Afirmamos como Erasmo y Calvino que el exégeta tiene como tarea descubrir el sentido del autor, dentro de las relaciones interliterarias del texto y dentro del contexto histórico, reconociendo que tal sentido puede tener un significado distinto para nosotros hoy de lo que tenía para los oidores originales. Siguiendo la pauta de II de Pedro 3:15-16 consideramos que debemos tratar de entender lo que el autor quiso decir y reconocemos que el sentido del autor tiene carácter de "Escritura" para nosotros.[340]
Ahora, todo lector de la Biblia debe evitar dos tentaciones: la primera es leer la Biblia como manual de sugerencias, y la segunda es ser legalista en su aplicación. El capítulo anterior mostró algunos ejemplos de cómo una buena exégesis logra desprenderse de estas dos tentaciones; el fin de las Escrituras transciende todo legalismo.
En
Por consiguiente, el fin de la predicación y la enseñanza no se debe distinguir de la finalidad de las propias Escrituras. Calvino da por sentado que la enseñanza sólo se efectúa cuando hay cambios de comportamiento en el receptor del mensaje: cuando el mensaje sólo informa o alcanza el intelecto del receptor, dicha enseñanza carece del fin esencial de las Escrituras.[343]
La prioridad de las iglesias y las instituciones teológicas debe ser el conocimiento de las Escrituras, y ésta finalidad lleva incluida, de por sí, el uso de otras disciplinas: el uso de las lenguas originales, la exégesis y la hermenéutica, auxilia el propósito en la formación del pueblo de Dios y del conocimiento de las Sagradas Escrituras.[344]
3.3. UN ÉNFASIS
MISIOLÓGICO
Dios se revela en la creación y en las Escrituras; da testimonio de sí mediante su poder manifestado en la naturaleza, y se manifiesta la obra de Dios en su providencia, en la forma en que rige el mundo. Sin embargo, ésta revelación sólo muestra que Dios existe como creador, y no es suficiente para dar el conocimiento de Dios y de su voluntad necesarios para la salvación;[345] son las Escrituras las que muestran al verdadero Dios, al Dios creador pero también al Dios redentor, y ésta es la esperanza futura de la vida eterna.[346]
Las Escrituras, afirma Calvino, son sumamente necesarias para sacar a los seres humanos del error y plantar el verdadero conocimiento de Dios.[347] El conocimiento para la salvación que dan las Escrituras es supremamente claro, de manera que cualquier ser humano lo puede entender, aunque reconoce que hay pasajes que no son tan claros, que no se pueden entender con la misma facilidad.[348] Esto da pie para afirmar que la Reforma hizo un aporte directo a las misiones, por su afán de traducir la Biblia:
La Confesión afirma la gran convicción de la Reforma de que la Biblia puede traducirse al idioma nativo de todo pueblo sin pérdida o peligro serio. A diferencia de la Iglesia Católica Romana de la época, los reformadores sostuvieron que era a la vez seguro y saludable hacer la Biblia accesible a todos y dejarla que comunicara su mensaje a todos en su propio idioma.[349]
Pero lo importante no es sólo la traducción al idioma vernáculo, debe haber una sólida enseñanza de la Biblia, pues sin ella se limita la posibilidad de que la iglesia cuente con líderes suficientemente preparados para enseñar la fe, y se reduce el potencial de miembros capaces de vivir, transmitir y aplicar la Palabra en su tiempo y espacio.[350]
El proceso misiológico se centra en la vocación del cristiano de enseñar la fe. Éste proceso se resume en la tarea que procura: 1) Formar (carácter, habilidades y pensamiento), 2) Informar (mente, praxis y contemplación), y 3) Transformar (valores, personas, instituciones y comunidades). La labor misiológica no sólo explica el misterio de la fe, sino que también conduce a la obediencia de la misma;[351] Calvino enfatiza bastante este criterio: la enseñanza no es sólo una labor académica.
La predicación no se da en el contexto de la especulación y de lo académico, se da en el contexto de lo pastoral y lo misiológico. El Nuevo Testamento fue escrito en un contexto misionero y pastoral,[352] lo cual muestra el esfuerzo de la iglesia por hacer práctica la enseñanza de Jesús, la lucha de los apóstoles por contextualizar el mensaje a otros pueblos, enfatizando la edificación y la expansión de la comunidad. Una forma de comprender mejor a Pablo no es acercándose a sus escritos como si hubiese sido un profesor de teología, sino acercándose a sus escritos como el misionero que él era: esto amplía la profundidad de lo que él está queriendo comunicar.[353]
La fe cristiana involucra la comunicación del conocimiento de los hechos fundamentales de la fe cristiana como revelada en las Sagradas Escrituras y centrada en la vida, persona, obra muerte y resurrección de Jesús.[354] El principio de la Sola Scriptura posee un alto componente misiológico, pues hablar de Sola Scriptura es hablar de la urgencia de comunicar el verdadero mensaje, en otras palabras, a Cristo.
3.4. LA
URGENCIA DE LA CONTEXTUALIZACIÓN
Es indudable que el texto y contexto social son inseparables si queremos entender lo que Dios ha querido revelar en su Palabra, ya que la revelación fue entregada a hombres inspirados por Dios, dentro de un marco cultural y social específico, y esto a su vez nos lleva a reconocer que la teología no se hace en un vacío cultural y social.[355] La Biblia refleja la cultura de su época, sin embargo, no está condicionada por la cultura antigua, ni sujeta a ella.
Producir una exégesis cercana al texto bíblico y entender lo que fue dicho y el mensaje que se quería transmitir, requiere que el intérprete tome muy en serio el estudio de los idiomas en que fue escrito (griego, hebreo, arameo), el estilo del texto, la sintaxis, el contexto histórico y geográfico, el autor, el destinatario, el destino, y el género literario, entre otras cosas.[356] Entre mejor entienda el contexto en que fue escrito, le resulta más fácil acceder a un conocimiento exacto de lo que el texto está diciendo. Esta es una labor ardua, ya que el ambiente cultural en que fue escrita la Biblia es bastante diferente al tiempo presente.
El problema se torna mucho más agudo cuando se comprende que no sólo la Biblia está escrita dentro de un ambiente cultural específico, sino que el intérprete también está condicionado por su propio ambiente cultural. Por ello, el intérprete se debe esforzar, en lo posible, por leer objetivamente el texto bíblico. Este punto es muy clave para el exégeta y expositor bíblico, pues es urgente que el mensaje responda a las necesidades de su audiencia, que sea relevante y cercano al contexto local donde se expone, que los púlpitos no guarden silencio ante la realidad que vive la sociedad sino que haya denuncia profética, que haya mensaje de esperanza, que se presenten modelos y alternativas de vida que subviertan la realidad imperante. Y esta labor nos corresponde a nosotros hoy, es aquí donde se oye el eco de las palabras de Calvino: Dios quiere ser oído por medio de sus ministros.[357]
El gran peligro de la interpretación privada es el subjetivismo en la interpretación bíblica, que ahora se ha agudizado por los preceptos que maneja el posmodernismo, donde nadie tiene la verdad, es imposible acercarse al texto bíblico de una manera objetiva, y por ello no se debe luchar con el subjetivismo sino aceptar las diferentes interpretaciones como verdades individuales. Un erudito del Nuevo Testamento declaró: "Yo pienso que deberíamos ser abiertos y honestos en cuanto a la manera de abordar el Nuevo Testamento. En el análisis final leemos lo que queremos leer, y eso está bien".[358] La declaración anterior muestra el grave peligro en que está la exégesis: en el día de hoy no se cuestiona la perspectiva subjetivista, sino que es aceptada con mucha naturalidad; con la bandera de la libertad en el campo de la hermenéutica, se ha llegado a validar cualquier interpretación del texto bíblico, así varias interpretaciones se contradigan entre sí, o contradigan verdades doctrinales. Son muy comunes expresiones como: "Esa es tu interpretación y está bien para ti. No estoy de acuerdo, pero mi interpretación es igualmente válida. Aunque nuestras interpretaciones se contradigan, las dos pueden ser verdad. Lo que tú quieras es verdad para ti y lo que yo quiera es verdad para mí".[359]
Buscar un entendimiento objetivo de las Escrituras no es reducir su alcance, simplemente es tratar de entender lo que ellas dicen en su contexto antes de llegar a la ardua tarea de aplicarlas.[360] La meta de la interpretación bíblica es llegar al significado objetivo de la Palabra de Dios, basado en la divina unidad y armonía de ella, evitando las distorsiones causadas por interpretaciones gobernadas por el subjetivismo, pues aunque nadie tiene un entendimiento completamente objetivo de la Palabra de Dios, tratar de encontrarlo es el desafío del intérprete. La labor del intérprete es tratar de que la hermenéutica con la que se acerque al texto bíblico no se desprenda de ideologías humanistas, sino de la misma Palabra de Dios.
Como se vio en el primer capítulo, la Teología de la Liberación se acerca a las Escrituras con una hermenéutica ideológica, socavando la autoridad de la Palabra. Al texto bíblico no se le debe imponer ninguna ideología, sino que al contrario, éste debe evaluar las ideologías. Así lo expresa Emilio Nuñez:
Lo más
preocupante para muchos de nosotros evangélicos latinoamericanos en cuanto a la
teología de la liberación ha sido la hermenéutica ideológica que se nos quiere
imponer. Traer a cuentas que en la
teología tradicional se ve el dominio de la derecha, y que por lo tanto no
debemos escandalizarnos por la presencia de una ideología de izquierda en el
liberalismo teológico, no soluciona el problema que nos confronta en la lucha
ideológica que se está dando en nuestro suelo latinoamericano. Nuestra conciencia evangélica no nos llama a
cambiar una ideología por otra, ni a mantener el imperio de una ideología,
cualquiera que ésta sea, en nuestro hacer teológico.
Esa conciencia nos lleva a buscar el mensaje de esperanza que el pueblo latinoamericano, nuestro pueblo, necesita. Indagando diligentemente en la Palabra escrita de Dios, por medio de una exégesis paciente y cuidadosa del texto sagrado, en sujeción al ministerio del Espíritu Santo, en comunión permanente con la comunidad de fe, y en interacción seria, responsable, con nuestro contexto social. Somos evangélicos, y como tales, profesamos aceptar la supremacía del Señor y su palabra para todo asunto de fe y conducta, en la vida del individuo creyente y en la de la iglesia como un todo. Creemos también que el Señor de la palabra escrita en la Biblia y en carnada en Jesucristo se halla atento al acontecer humano, en actitud de misericordia y juicio. El es el Señor de la historia, el soberano sobre todos los pueblos del orbe.[361]
Los líderes cristianos no son llamados a ignorar ni mucho menos a desestimar los retos ideológicos en su tarea hermenéutica, pero tampoco han sido llamados a darles una desmedida importancia, a tal grado que una ideología, no importa que sea de derecha o izquierda, de centro-derecha o centro-izquierda, se constituya en el pensamiento rector de su reflexión teológica. No hay que olvidar que para la iglesia evangélica el lugar de suprema, infalible y única autoridad le corresponde al Señor de señores, quien revela en las Sagradas Escrituras su soberana voluntad.
No somos
partidarios de una teología de sujeción ingenua a la ideología, o ideologías,
de turno en nuestro continente. Tenemos
que ser realistas reconociendo que vivimos en un mundo de relatividades, sin
olvidar que muy por encima de los vaivenes económicos, sociales y políticos de
este mundo, y muy por encima de los muros ideológicos que se derrumban ante el
estupor de la humanidad entera, la palabra de Dios permanece para siempre. Ideologías van e ideologías vienen; solamente
la palabra del Señor permanece.[362]
No sólo la Teología de la Liberación, las teorías lingüísticas, el movimiento pentecostal, sino también los evangélicos conservadores deben cuidarse de que sus presuposiciones influyan en la interpretación del texto bíblico. No se debe permitir que los teólogos dogmáticos impongan su sentido al texto bíblico, sino que se deben consultar las mismas Escrituras para conocer su contenido; de forma especial, esta debe ser la práctica de los teólogos evangélicos, quienes afirman la prioridad de las Escrituras en el quehacer teológico. Hay que rechazar cualquier método que cuestione la naturaleza y autoridad de las Sagradas Escrituras.
3.5. EL BUEN
USO DE LAS CIENCIAS
Como se ha venido diciendo, las ciencias bíblicas enriquecen el estudio de las Sagradas Escrituras. Aun Calvino hizo uso de las herramientas aportadas por el humanismo, pero no comprometió la autoridad de las Escrituras ni las puso al servicio de éstas ciencias, sino que dejó muy en claro que ellas estaban a servicio de la interpretación.
El problema de las teorías lingüísticas y de la Teología de la Liberación es que ponen las Escrituras al servicio de las presuposiciones que traían sus métodos de interpretación. Crean un anacronismo literario, aplican conceptos actuales de interpretación, ignorando la forma de escribir e interpretar en el tiempo en que fue escrita la Biblia; convierten los medios en el fin, y son de mayor importancia y autoridad los métodos y teorías de interpretación que el mismo texto interpretado, de modo que prefieren dudar del texto bíblico que de sus métodos y hacen a las Escrituras siervas de la mentalidad actual, so pretexto de hacerlas entendibles; las humillan menoscabando su autoridad. Niegan la Biblia como autoridad final, y entronan al ser humano como suprema autoridad. Someten la Palabra de Dios al ámbito relativista, mutable y limitado del pensamiento humano.[363]
Contrario a esto, un acercamiento serio y respetuoso al texto bíblico es aquel que no va en contra de lo que el mismo texto enseña, sino que se somete a éste como su única autoridad. Esto hace que la Biblia conserve su carácter objetivo,[364] pero hay que tener en cuenta que ser objetivos no es seguir repitiendo dogmas y tradiciones sin análisis, sino más bien someter todo esto al examen bíblico crítico.
Calvino cree que una forma de respetar el texto bíblico es tratando de desaparecer al máximo la presencia del intérprete. El trabajo del intérprete, como se dijo en el capítulo anterior, se debe caracterizar por su brevedad y por su sencillez; el fin del intérprete es conseguir el significado natural y obvio del texto bíblico; su trabajo es penetrar en el pensamiento del autor bíblico, de forma concisa y clara.
La práctica exegética de Calvino es un buen ejemplo del uso de las ciencias bíblicas: el principio de buscar el sentido literal (Sensu Literalis) es una salvaguarda básica contra la especulación desenfrenada y la interpretación subjetiva. Al rechazar los significados múltiples de los pasajes de la Biblia, no se restringe la aplicación de ella a un solo sentido, ya que los pasajes bíblicos tienen un solo sentido, pero pueden tener muchas aplicaciones.
Calvino también respetó el carácter literario de la Biblia, y la interpretó haciendo uso de las normas literarias. Leyó la Biblia como cualquier otro libro, lo cual no pretende decir que la Biblia es como cualquier otro libro, sino que su interpretación se debe someter a los patrones literarios básicos para una interpretación. El significado natural de un pasaje debe ser interpretado de acuerdo con las reglas comunes de la gramática, lenguaje, sintaxis, y contexto. Sproul dice: "en la Biblia un verbo es un verbo y un nombre común es un nombre común, igual que en cualquier otro libro."[365]
3.6. EL PAPEL
DE LA COMUNIDAD
La comunidad juega un papel importante en el proceso de la interpretación de las Sagradas Escrituras, pues como se vio en el capítulo anterior, la doctrina eclesiológica es esencial para Calvino: la unión con Cristo es incorporación a su cuerpo, la Iglesia, e implica la unión con los creyentes. Al ser incorporados al cuerpo de Cristo, los miembros se unen con Dios y con los hombres, de modo que cuando se está unido a la cabeza que es Cristo, se está unido también a los fieles.
Cuando Cristo incorpora nuevos miembros a su cuerpo, no sólo los está reconciliando con el Padre, sino también entre sí mismos; así como están unidos a Él y dependen de Él, que es la cabeza, los une entre sí y los hace dependientes unos de otros, de tal forma que la Iglesia constituye un cuerpo pues sus miembros están obligados a trabajar por el bien común. De esta forma, Calvino afirma que la unidad del cuerpo no es fruto del esfuerzo humano, sino que proviene de Dios.
El cristiano no puede prescindir de la unidad del cuerpo de Cristo, hasta el punto que el individuo no puede ser salvo si no pertenece a la iglesia, pues Dios estableció la iglesia como elemento indispensable en la vida del creyente: para gozar de la salvación es necesaria la comunión con Dios, y por ende con la iglesia. El creyente no debe separarse de la iglesia por ninguna razón superficial, pues se debe a ella; sólo le es permitido separarse de ella, si ella corrompe las dos señales indispensables para ser iglesia: la predicación de la Palabra de Dios y la administración de los Sacramentos; sin embargo, el creyente debe luchar hasta el final por el beneficio de la iglesia. Para Calvino, la unidad del cuerpo es pneumática, obra del Espíritu Santo; por esta razón, él enfatiza la responsabilidad del creyente por su iglesia, la obligatoriedad para el creyente de velar por la comunión y pureza de la iglesia.
Ahora bien, la comunión de los santos implica que los dones de un miembro deben beneficiar a todo el organismo. La Iglesia manifiesta la unidad y pluralidad de sus miembros en forma semejante al funcionamiento del cuerpo humano: cada miembro juega un papel específico en el funcionamiento del cuerpo, y esto es lo que enriquece a la Iglesia. El creyente tiene que edificar a los demás con los dones que Dios le ha otorgado, pues le fueron concedidos con éste fin.
Para Calvino, es imprescindible que la iglesia vele por la correcta predicación y ministración de los sacramentos, pues estas son las señales de la verdadera iglesia. Los dones están por y para la edificación de la comunidad, la cual no sólo consiste en brindar amor sino también en la capacidad de juzgar; es por esto que para Calvino es necesaria la disciplina en la Iglesia. Cada miembro debe velar por el cumplimiento de las Escrituras en su comunidad, y es aquí donde toma relevancia la función pastoral de la comunidad.
Los dones otorgados por Dios para la edificación de la comunidad están al servicio de la Palabra, mediante la cual se edifica a la Iglesia; en esto reside la importancia de los dones ministeriales, pues cumplen la función de predicar la verdadera Palabra de Dios, interpretando y exponiendo sabiamente su sentido, para librarla de errores y herejías.[366]
El principio aquí expuesto es que los dones están al servicio de la comunidad, cooperando con el sano conocimiento de la doctrina; por ende, para Calvino, una de las funciones de los miembros de la comunidad es la de juzgar la legitimidad de la enseñanza de los ministros, buscando siempre que ésta esté conforme a la Palabra. Cada cristiano tiene la unción del cielo, y está capacitado para interpretar la Palabra y velar que sea predicada conforme al propósito divino. Como miembros del cuerpo de Cristo y sacerdotes, cada uno ha recibido la capacidad y la tarea de cooperar activamente en la edificación de éste cuerpo y velar por una enseñanza sana y una correcta ministración de los Sacramentos. Los dones otorgados por Dios a la comunidad son suficientes, aunque la comunidad está lejos de la perfección absoluta; por ello la iglesia debe estar en continua dependencia de la cabeza que es Cristo y de su Palabra.
El intérprete no es un individuo solitario que le toca crear un sentido nuevo, el intérprete debe presentar sus conclusiones teológicas a la luz de la comunidad de la fe. La comunidad de la fe un filtro para el quehacer teológico.
Este criterio rompe con el subjetivismo posmoderno, manifestado en la Teología de la Liberación, las nuevas teorías lingüísticas, y el Pentecostalismo, ya que la comunidad sí está en la obligación de velar por sus miembros y por la correcta predicación de la Palabra, ya que ninguna profecía de las Escrituras es de interpretación privada. La sana interpretación se debe dar en la comunidad, por la comunidad y para la comunidad.
CONCLUSIONES
Después de
haber estudiado: a) algunas corrientes de interpretación de textos que han
puesto en crisis el principio reformado de la Sola Scriptura, b) el
principio de la Sola Scriptura en
Calvino, y c) algunas características para una interpretación bíblica realizada
a la luz del principio reformado de la Sola
Scriptura, es posible establecer algunos puntos finales, los cuales aquí
son presentados a manera de conclusión:
1. Verdaderamente, en el día de hoy, se puede
evidenciar una profunda crisis en la iglesia en cuanto a su vocación de
predicar la Palabra de Dios, crisis que se manifiesta en la superficialidad de
los púlpitos, en la inmadurez de los creyentes, y en el desconocimiento de las
Sagradas Escrituras. Algunos líderes abusan del texto bíblico respaldando
intereses personales e ideológicos, y han recurrido a prácticas hermenéuticas
cuestionables que deterioran el principio bíblico de la Sola Scriptura. La realidad
de la crisis en la enseñanza de las Escrituras presenta un desafío para el
exégeta bíblico del día de hoy.
2. El problema de las corrientes de interpretación es que cuestionan el principio de autoridad normativa de las Escrituras, llegando a afirmar que ellas en sí no son Palabra de Dios sino una interpretación humana de los actos de Dios en la historia. Es en este punto donde se presenta la gran diferencia con lo que se afirmó en la Reforma: que las Escrituras son el registro inspirado de la revelación de Dios a través de ciertos acontecimientos, lo cual implica que es Dios quien se revela al ser humano; por lo tanto, en el acercamiento exegético se busca lo que Dios quiso revelar. Afirmar que las Escrituras no son Palabra de Dios, sino que contienen la Palabra de Dios, abre la puerta al más crudo subjetivismo, donde el ser humano es quien decide qué es y qué no es Palabra de Dios. Pero, es aun más grave que al acercarse al texto con una hermenéutica y una teología ideológica se da por sentado que el resultado final de la interpretación de un texto va a ser conforme a ésta ideología determinada.
Además de lo anterior, el autor de este trabajo considera que es peligroso afirmar que: a) un intérprete nunca puede ser objetivo en el estudio de un texto, y por ende el mensaje del texto nunca será objetivo; b) la independencia total del texto escrito, pues posee vida autónoma; c) para comprender e interpretar un texto no es necesario ni el autor ni su audiencia; y d) el texto tiene múltiples sentidos, ya que la distancia del texto original y su intérprete produce reserva de sentidos.
Este
acercamiento a la interpretación de las Sagradas Escrituras tiene serias
implicaciones, pues deja la última palabra, en cuanto al resultado de la
interpretación, en manos del intérprete; y como no hay control y seguridad en
el resultado final de la exégesis, es imposible conocer la voluntad de
Dios. No hay la posibilidad de un punto
arquimédico que guíe, y se pierde cualquier principio de objetividad.
Aceptar lo
que dicen las corrientes de interpretación de textos estudiadas en este trabajo
es someter a las Escrituras a: la autoridad del ser humano, a una
interpretación subjetiva de los textos bíblicos y a una negación completa de lo
que la Palabra de Dios dice de sí misma en cuanto a su naturaleza y
autoridad. Si el intérprete de las
Escrituras no va en busca del propósito del Espíritu Santo, a través del
escritor, en cada porción de su mensaje y no lo hace suyo al predicar,
deformará el significado de las Escrituras, perderá la autoridad que confieren
las Escrituras a la predicación,
confundirá a la congregación y fracasará en brindarles alimento espiritual.
3. Viendo la estructura de la teología en Calvino, especialmente el principio de la Sola Scriptura, se puede concluir que ésta tiene mucho que decir a la enseñanza de la Biblia, enfrentándose a las corrientes de interpretación que han llevado a la crisis del principio reformado de la Sola Scriptura.
Uno de los grandes aportes de Calvino es que mantiene el principio de autoridad de las Sagradas Escrituras por el hecho de ser Palabra de Dios e inspiradas divinamente, y promueve el principio de que las Escrituras son su propio intérprete. En otras palabras, Calvino les da el valor que las mismas Escrituras reclaman para sí.
4. Las Escrituras son un elemento esencial en el
proceso soteriológico; por medio de ellas se llega a Cristo, único mediador
entre Dios y los hombres, y por ende a la salvación. Un mensaje seguro de
Jesucristo debe ir acompañado del principio de autoridad de las Escrituras; si
lo que en ellas se dice no es seguro tampoco es seguro lo que se enseña de
Jesucristo, ya que toda la fe que la iglesia enseña acerca del Salvador es por
el testimonio fidedigno de las Escrituras.
En otras palabras, si no hay seguridad de la autoridad de las Escrituras
las doctrinas fundamentales de la fe cristiana no tienen sustento.
5. El intérprete debería tener un respeto
profundo por las Escrituras que lo debería llevar a ser muy cuidadoso en su
interpretación; bajo el principio de que ellas son su propio intérprete, debe
buscar ser lo más fiel posible al texto, intentando encontrar la intención del
autor, despojándose al máximo de las presuposiciones y permitiendo que el texto
mismo lo interpele. La tarea
hermenéutica no se debería espiritualizar, ni debería ser influenciada por
prejuicios personales, denominacionales, ideológicos y filosóficos; tampoco las
Escrituras deberían ser sustituidas por la sicología y experiencias personales,
y mucho menos pretender darles más valor apoyados en otros criterios de
autoridad. Todo el acercamiento
exegético a las Escrituras, debería estar regido por la brevedad y la
sencillez.
En otras
palabras se está implicando que sí se puede aproximar a la intención del autor
a un único sentido del texto, claro está, con la guía indispensable del
Espíritu Santo. Esta hermenéutica se
compone de dos partes: la Palabra y el Espíritu Santo. El Espíritu y la Palabra son dos maestros,
que no se contradicen sino que se complementan el uno al otro. Sólo el Espíritu Santo puede confirmar el
verdadero mensaje de su Palabra. El fin
de procurar una exégesis fiel al texto implica una obediencia integral, donde
se quiere saber la voluntad de Dios con el fin de obedecerla.
6. El principio de la Sola Scriptura tiene un alto contenido misiológico. Las Escrituras en sí no son un fin sino un
medio para conocer a Dios y disfrutar de la salvación. Las Escrituras como medio indispensable en el
proceso soteriológico se convierten en un elemento importante y de especial
atención de la misiología.
Es un
imperativo para la iglesia predicar las Escrituras a tiempo y fuera de tiempo,
como dice el apóstol, porque solamente ellas son capaces de producir fe
salvadora en el ser humano. La Palabra
de Dios puede dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en
Jesús, la Palabra de Dios hace nacer de nuevo a los que confían en Jesús, para
luego instruirlos y santificarlos en su peregrinar en este mundo; no hay otra
Palabra salvadora sino la que el Espíritu Santo revela en las Escrituras.
7. El proceso de interpretación no es individual
sino que la comunidad debería jugar un papel importante en el quehacer
exegético, velando por una sana enseñanza, y al mismo tiempo jugando un papel
pastoral en su aplicación dentro de sí misma.
La comunidad debería estar activa en la formación de cada creyente, ya
que cada creyente es responsable de la edificación de sus hermanos; ésta
edificación debe darse en el ámbito de la Palabra. La comunidad debería estar involucrada en la
tarea de formular su fe, justificando el fundamento, el propósito y la
relevancia de lo que cree. Y esto es muy
importante por que muchas veces como evangélicos hemos acentuado un
individualismo exagerado, y hemos ignorado el papel de la comunidad.
8. Una sana interpretación de las Escrituras
puede hacer uso de las ciencias para la correcta interpretación del texto
bíblico. Se debería ver al texto como
literatura y aplicar las normas que la rigen; también se debe procurar entender
la realidad histórica a la luz de las Escrituras. Los métodos de estudio deberían ser conformes
a la naturaleza de la misma Palabra de Dios, pero al mismo tiempo los
intérpretes deben estar dispuestos a hacer uso de las herramientas que
proporcionan las ciencias.
9. La Palabra de Dios debe ser tratada como la
única norma de autoridad y práctica en asuntos de fe. Esto implica que la interpretación debe
desarrollar una hermenéutica contextual que no ponga en peligro la autoridad y
naturaleza de las Escrituras. Por ello, el intérprete debe optar por un método
que se acomode a la naturaleza del objeto estudiado, en este caso las Sagradas
Escrituras. El intérprete debe partir
del texto mismo y no de las necesidades o paradigmas del momento. Debe quedar muy claro que el método de
interpretación es un medio y no un fin en sí mismo.
10. El principio reformado de la Sola Scriptura rompió las cadenas que
tenían atadas las Escrituras al olvido, y abrió las puertas para que todo ser
humano, en forma segura, se acercara a ellas y extrajera la verdad que los
guiaría en esta vida y les llevaría a la vida eterna.
Lo que se
pretende al salvaguardar el principio de autoridad de las Escrituras es formar
comunidades firmemente arraigadas en las Escrituras; que reflexionen en el
mensaje de la Palabra de Dios y que tengan completa seguridad de que lo que
están leyendo en ella es la voz de Dios; que tengan una ética que da pautas a
los desafíos que le planteen la sociedad; que desarrollen una profunda comunión
con el Señor; que estén comprometidas con la obra social; y que tengan una
palabra profética que denuncie con autoridad el pecado social.
Si se
quiere ser fiel al principio reformado de la Sola Scriptura, se debe entonces procurar que las iglesias amplíen
la comprensión de la fe, que profundicen el conocimiento de la Palabra de Dios,
que sus programas educativos o de discipulado traspasen la barrera de lo
elemental, y que su quehacer teológico parta de las Escrituras y se deje guiar
por ellas, pues una iglesia que no reflexiona crítica y contextualmente su fe,
morirá.
Este
trabajo no pretende agotar todo el aporte del principio de la Sola Scriptura a la enseñanza de la
Biblia. Por ello, queda un amplio tema
por investigar sobre el quehacer exegético del Reformador, sobre su metodología
exegética, sobre las implicaciones metodológicas del Reformador con relación a
los métodos modernos de interpretación, sobre el papel que juegan los conceptos
de Solo Fide y Sola Gratia en el quehacer exegético, entre otros temas.
Sólo se
puede decir que éste trabajo muestra la necesidad de más investigación. El Señor proveyó al ser humano de un gran
tesoro donde imprimió su voluntad, y la raza humana está obligada a ser
diligente en su interpretación, para llegar al verdadero y fiel mensaje divino. Sólo por la misericordia de Dios y la guía de
su Espíritu Santo se puede lograr ésta honrosa labor, por ello sólo resta
decir: "SOLI DEO GLORIA".
BIBLIOGRAFÍA
ASSMANN,
Hugo. Teología desde la Praxis de la Liberación. Salamanca: Ed. Sígueme, 1976.
ATIENCIA,
Jorge, et al. Así Leo la Biblia. Cómo Formar Maestros
de la Palabra. Bogotá: Certeza
Unida, 1999.
______. La
Diaconía de la Palabra. En: CONGRESO NACIONAL DE PASTORES. Girardot: Cedecol, marzo 28 de 1995.
BARTHES,
Roland, et al. Exégesis y Hermenéutica.
Madrid: Ediciones Cristiandad, 1976.
BENNETT,
Dennis. El Espíritu Santo y Tú.
Miami: Ed. Vida, 1976.
BIELER,
Andre. El Humanismo Social de Calvino. Buenos
Aires: Escatón, 1973.
BOFF,
Leonardo. Hablemos de la Otra Vida.
Santander: Ed. Sal Terrae, 1978.
______. Las
Imágenes de Jesús en el Cristianismo Liberal del Brasil. CRISTIANISMO
Y SOCIEDAD. III: 46, 1975.
______. Teología
del Cautiverio y de la Liberación.
Madrid: Ed. Paulinas, 1978.
BONINO,
José Míguez. Rostros del Protestantismo Latinoamericano. Buenos Aires: Ed. Nueva Creación, 1993.
BRIGHT,
John. The Authority of the Old Testament.
CALVIN,
John.
Commentaries on Joshua and Psalms.
Tomo 2.
______.
Commentaries on the Pentateuch.
Tomo 1.
______. Commentary on the Epistle to the Galatians.
______. Commentaries
on the Epistles to Timothy, Titus and Philemon.
______. Commentary on the Second Epistle to Timothy.
______. Doctrine
of the Christian Life.
______. The
First Epistle of Paul the Apostle to the Corinthians. Trans. J. W. Fraser. Ed. David
CALVINO,
Juan. Epístola a los Hebreos.
Trad. Luis Torres y Márquez.
México: Publicaciones de la Fuente, 1960.
______. Epístola
a los Romanos. Trad. Carlos Gutiérrez Marín. México: Publicaciones de la Fuente, 1961.
______. Institución
de la Religión Cristiana. 3
edición. Volumen I y II. Rijswijk: Felire, 1968.
______. Respuesta
al Cardenal Sadoleto. Barcelona:
Felire, 1990.
CERNI,
Ricardo. Historia del protestantismo. Barcelona: El Estandarte de la Verdad,
1992.
COSTAS,
Orlando. Educación Teológica y Misión.
Nuevas Alternativas. En. Antología.
Metodología de la Enseñanza
Teológica II. Medellín: SBC, 2000.
COTTERL,
Peter y Max Turner. Linguistics and Biblical Interpretation. London: SPCK, 1989.
CROATTO,
José Severino. Hermenéutica Bíblica: para una Teoría de la Lectura como Producción de
Sentido. Buenos Aires: Ed. La
Aurora, 1984.
CRUZ
KRONFLY, Fernando. La Sombrilla Planetaria. Ensayos
sobre Modernidad y Postmodernidad en la Cultura. Bogotá: Ed. Planeta, 1994.
DAYTON,
Donald W. Raíces Teológicas del Pentecostalismo. Trad. Elsa R. de Powell. Buenos Aires: Ed. Nueva Creación, 1991.
DEIROS,
Pablo. Latinoamérica en Llamas.
Miami: Ed. Caribe, 1984.
DONNER,
Theo G. Historia de la Exégesis.
Documento no publicado. Medellín:
SBC, 2001.
______. La
Soberanía de Dios y la Responsabilidad del Hombre. Medellín: SBC, 1987.
______. Una
Introducción a la Historia y Teología de la Reforma. Medellín: SBC, 1987.
______. Una
Observación en Cuanto a la Posmodernidad y La Educación Teológica en América
Latina (Conferencia). San José,
noviembre 7 de 2000.
______. Formación
del Pensamiento Moderno, Un bosquejo.
Notas de Clase. Medellín:
SBC, 1984.
DOWLING,
Robin Peter. Hermenéutica Moderna. Notas de Clase. Medellín:
SBC, 1995.
ELLUL, Jacques. The Humiliation of the Word. Trans. by Joyce Main Hanks. Grand Rapids: Eermans, 1985.
GADAMER,
Hans-Georg. Verdad y Método. Fundamentos de una Hermenéutica Filosófica.
GEORGE,
Timothy. Theology of the Reformers.
GONDIN
RODRÍGUEZ, Ricardo. Ponencia 2. El
Evangelio de Poder. CLADE III. Tercer Congreso Latinoamericano de
Evangelización Quito 1992. Buenos
Aires: Ftl, 1993.
GUTIERREZ,
Gustavo. Teología de la Liberación.
Perspectivas. Salamanca: Ed.
Sígueme, 1973.
HAGIN,
Kenneth E. Redimido de la Pobreza, la Enfermedad y la Muerte. Bogotá: Ed.
Buena Semilla, 1986.
HENDRY,
George S. La Confesión de Fe de Westminster para el Día de Hoy. Trad. Jorge Lara Braud. Bogotá: Ccpal, 1966.
HODGES,
Melvin. El Espíritu Santo y la
Evangelización Universal. Miami: Ed.
Vida, 1979.
HOLLENWEGER,
Walter J. The Pentecostals.
HUNDLEY,
Raymond. Teología de la Liberación. Una
Respuesta Evangélica. Bogotá: Ed.
Buena Semilla, 1990.
KIRK,
Andrés. La Biblia y su Estructura Literaria.
BOLETIN TEOLOGICO. No. 10-11
(Abril – Septiembre). México: Ftl, 1983.
KUZMIC, Peter. A Vision for Theological Education for Difficult Times. Memorias del Congreso Overseas Coulcil, Moscú: febrero 12, 1993.
LARRAIN
IBAÑEZ, Jorge. Modernidad: Razón e Identidad en América Latina. Santiago de Chile: Ed. Andrés Bello, 1996.
LIEFELD,
Walter L. Cómo Predicar Expositivamente. Miami: Ed. Vida, 1990.
LLOYD
JONES, Martyn. La Autoridad de Jesucristo, de la Biblia y del Espíritu Santo. Trad.
Daniel E. Hall. Córdoba: Ediciones
Certeza, 1959.
LYOTARD,
Jean-Francois. La Condición Postmoderna.
McKIM,
Donald K. Readings in Calvin's
Theology. Calvin's View of Scripture.
MEYER,
Carl. Martín Lutero. DICCIONARIO DE
HISTORIA DE LA IGLESIA. Miami: Ed.
Caribe, 1989.
MIRANDA,
José Porfirio. El Ser y El Mesías.
Salamanca: Ed. Sígueme, 1971.
______. Marx y
la Biblia. Salamanca: Ed. Sígueme,
1973.
NUÑEZ, Emilio. Los desafíos para la Educación Teológica. BOLETIN TEOLOGICO. El Desafío del Futuro para la Educación Teológica en América Latina. Guatemala: Aliet, 1991.
______. Que Prediques la Palabra. APUNTES PASTORALES. Volumen 10, número 4, 1993.
______. Teología de la Liberación. Una Perspectiva Evangélica. Miami: Ed. Caribe, 1986.
______. Teología
Evangélica Latinoamericana ¿Reacción o Repuesta? VIDA Y
PENSAMIENTO. Hacer Teología Latinoamericana desde Raíces Protestantes. Vol. 10, No. 1. San José: Seminario Bíblico Latinoamericano,
1990.
ORTIZ HURTADO, Jaime. Escatología. Notas de clase. Medellín: SBC, 1995.
ORTIZ
HURTADO, Jaime et al. Hermenéutica, Biblia y Liberación. Una Evaluación de José Severino Croatto. Medellín:
SBC, 1984.
PARKER, T.
H. L. Calvin's New Testament Commentaries.
______. Calvin's
Old Testament Commentaries.
P.E.N. CALVINO:
ANTOLOGIA. Barcelona: Editoriales del
Nordeste, 1971.
REALE,
Giovanni y Dario Antiseri. Historia del Pensamiento Filosófico y
Científico. Del Romanticismo hasta Hoy.
Tomo 3. Barcelona: Herder, 1995.
RICOEUR,
Paul. Existencia y Hermenéutica.
Madrid: Ediciones Cristiandad, 1971.
______. Interpretation
Theory: Discourse and the Surplus of
Meaning. Texas: Cristian University Press, 1976.
ROMERO,
José Luis. Situaciones e Ideologías en América Latina. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia,
2001.
ROPERO,
Alfonso. Introducción a la Filosofía. Una
Perspectiva Cristiana. Barcelona:
Clie, 1999.
SALINAS,
Daniel y Samuel Escobar. Postmodernidad: Nuevos Desafíos a la Fe
Cristiana. La Paz: Ed. Lámpara,
1987.
SAUSSURE,
Ferdinand de. Curso De Lingüística General. Nueva York: McGraw, 1959.
SCHAEFFER,
Francis A. La Fe de los Humanistas.
Rijswijk: Felire, 1982.
SHEDD,
Russell. El Fundamento y Finalidad Ultima de la Educación Teológica. Memorias del Encuentro Diálogo del
Milenio (AETAL), Brasil, septiembre 25-30, 1995.
SPACHT,
Randall. Manual de Estudio Bíblico metódico. Medellín: SBC, 1993.
______. Teología del Nuevo Testamento. Notas de
clase. Medellín: SBC, 1995.
SPROUL, R.
C. Cómo
estudiar e Interpretar la Biblia.
Miami: Flet, 1996.
______. Escogido
por Dios. Trad. Demetrio Cánovas Moreno. Miami: Unilit, 1993.
STAM, Juan
B. La
Biblia, El Lector y su Contexto Histórico.
Pautas para una Hermenéutica Evangélica Contextual. BOLETIN TEOLOGICO, No. 10-11 (abril-septiembre).
México: Ftl, 1983.
STEINMETZ,
David. The Superiority of Pre-critical Exegesis. En. The
Theological Interpretation of Scripture.
Oxford: Blackwell, s/f.
STOTT, John
R. W. Sed Llenos del Espíritu Santo.
Miami: Ed. Caribe, 1989.
SYWULKA,
Pablo. La Centralidad de las Escrituras en la educación Teológica. KAIROS,
No. 4 (Enero – Junio). Guatemala: Seminario Teológico
Centroamericano, 1989.
VAN EK,
Gerardo. Posmodernismo y Exégesis Bíblica. Medellín: SBC, 1996.
VAN
HALSELMA, Thea B. Así fue Calvino. Trad. por Eliseo Villa.
VATTIMO,
Gianni. Posmodernidad: ¿Una Sociedad Transparente? En.
VATTIMO, Gianni., et. al. En Torno a la Posmodernidad. Barcelona: Ed. Anthropos, 1990.
VEITH, Gene
Edward. Guide to Contemporary Culture.
WALDROP,
Ricardo. Experiencia Pentecostal: Realidad y Posibilidades. VIDA Y
PENSAMIENTO. Hacer Teología Latinoamericana Desde Raíces Protestantes. Vol. 10,
No. 1. San José: Seminario Bíblico
Latinoamericano, 1990.
WARREN,
Wiersbe. The integrity Crisis.
YUNG, Hwa. Critical
Issues Facing Theological Education in
ZUCK, Roy
B. Basic
Bible Interpretation.
Se debe respetar la autoría del trabajo presentado en esta
página Web por lo que su uso debe ser debidamente citado
[1] NUÑEZ, Emilio A. Que Prediques la Palabra. APUNTES PASTORALES. Volumen 10, número 4, 1993. pp. 30-31.
[2] ATIENCIA, Jorge. La Diaconía de la Palabra. En :
CONGRESO NACIONAL DE PASTORES. Girardot: Cedecol, marzo 28 de 1995.
[3] ELLUL, Jacques. The Humiliation
of the Word. Translated by Joyce
Main Hanks.
[4] ATIENCIA, Op.
cit.
[5] ATIENCIA, Jorge, et al. Así Leo la Biblia. Cómo Formar Maestros de la Palabra. Bogotá: Certeza Unida, 1999. p. 30.
[6] VAN EK, Gerardo. Posmodernismo y Exégesis Bíblica. Medellín: SBC, 1996. p. 1.
[7] Ibid., p. 1.
[8] DONNER, Theo. Formación del Pensamiento Moderno, Un bosquejo. Notas de clase. Medellín: SBC, 1984. p. 1.
[9] SALINAS, Daniel y Samuel Escobar. Postmodernidad: Nuevos Desafíos a la Fe Cristiana. La Paz: Ed. Lámpara, 1987. p. 13.
[10] LARRAIN IBAÑEZ, Jorge. Modernidad: Razón e Identidad en América
Latina.
[11] VEITH, Gene Edward. Guide
to Contemporary Culture.
[12] LARRAIN, Op.
cit., p. 24.
[13] Ibid., p. 24.
[15] VATTIMO, Gianni. Posmodernidad: ¿Una Sociedad Transparente? En : VATTIMO, Gianni., et. al. En Torno a la Posmodernidad. Barcelona: Ed. Anthropos, 1990. p. 10.
[16] Ibid., p. 10.
[17] CRUZ, Kronfly Fernando. La Sombrilla Planetaria. Ensayos sobre Modernidad y Postmodernidad en la Cultura. Bogotá: Ed. Planeta, 1994. p. 27.
[19] Ibid., p. 17.
[20] Ibid., p. 18.
[21] VEITH, Op.
cit., p. 13.
[22] Ibid., p. 13.
[24] VEITH, Op.
cit., p. 19.
[25] Ibid., p. 19.
[26] Ibid., p. 19.
[27] HASSAN, Ihab. The Culture of Posmodernism. Theory, Culture and Society. En : VEITH, Op. cit., p. 20.
[28] SALINAS, Op. cit., p. 25.
[29] VATTIMO, Op. cit., pp. 10-11.
[30] ROMERO, José Luis. Situaciones e Ideologías en América Latina. Medellín: Ed. Universidad de Antioquia, 2001. p. 15.
[31] VATTIMO, Op. cit., p. 11.
[32] Ibid., p. 12.
[33] LYOTARD, Jean-Francois. La Condición Postmoderna. Madrid: Ed. Cátedra, 1998. pp. 9-10.
[34] LARRAIN, Op. cit., p. 184.
[35] SALINAS, Op. cit., p. 26.
[37] Ibid., p. 26.
[38] VEITH, Op.
cit., p. 23.
[39] Ibid., p. 24.
[40] Ibid., p. 27.
[41] Ibid., p. 28.
[42] Ibid., p. 28.
[43] REALE, Giovanni y Dario Antiseri. Historia del Pensamiento Filosófico y Científico. Del Romanticismo hasta Hoy. Tomo 3. Barcelona: Ed. Herder, 1995. p. 271.
[44] Ibid., p. 272.
[45] Ibid., p. 273.
[46] Ibid., p. 824.
[47] Ibid., p. 825.
[48] Ibid., p. 226.
[49] ALONSO, Amado. En : SAUSSURE, Ferdinand de. Curso De Lingüística General. Nueva York: McGraw, 1959. pp. 10-11.
[50] SAUSSURE, Ferdinand de. Curso De Lingüística General. Nueva
York: McGraw, 1959. p. 52.
[51] Ibid., p. 51.
[52] Ibid., p. 58.
[53] Ibid., p. 60.
[54] Ibid., p. 57.
[55] Ibid., p. 57.
[56] Ibid., p. 128.
[57] Ibid., p. 60.
[58] Ibid., p. 128.
[59] Ibid., p. 130.
[60] Ibid., pp. 130 - 131.
[61] Ibid., p. 161.
[62] Ibid., p. 174.
[63] Ibid., p. 174.
[64] Ibid., p. 231.
[65] COTTERL, Peter y Max Turner. Linguistics
and Biblical Interpretation.
[66] SAUSSURE, Op.
cit., p. 172.
[67] KIRK, Op.
cit., pp. 167 - 170.
[68] Ibid., pp. 69,149.
[69] REALE, Op.
cit., p. 555.
[70] STAM, Juan B. La Biblia, El Lector y su Contexto Histórico. Pautas para una Hermenéutica Evangélica Contextual. BOLETIN TEOLOGICO, No. 10-11 (abril-septiembre). México: Ftl, 1983. pp. 29-30.
[71] Ibid., p. 47.
[72] REALE, Op.
cit., p. 557.
[73] GADAMER, Hans-Georg. Verdad y Método. Fundamentos de una Hermenéutica Filosófica. Salamanca: Ediciones Sígueme, 1984. pp. 331-334.
[75] Ibid., p. 470.
[76] Ibid., pp. 474 - 475.
[77] STAM, Op.
cit., p. 53.
[78] RICOEUR, Paul.
Existencia
y Hermenéutica.
Madrid: Ediciones Cristiandad, 1971.
pp. 231 y 232.
[79] STAM, Op. cit., p. 53
[80] Ibid., p. 54.
[81] RICOEUR, Paul.
Interpretation Theory: Discurse and the Surplus of Meaning.
[82] DOWLING, Robin Peter. Hermenéutica Moderna. Notas de Clase. Medellín: SBC, 1995.
[83] Ibid.
[84] RICOEUR, Paul. Reflexión sobre el Lenguaje. Hacia una Teología de la Palabra. En : BARTHES, Roland, et al. Exégesis y Hermenéutica. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1976. p. 248.
[85] RICOEUR, Paul. Bosquejo de Conclusión. En : BARTHES, Roland, et al. Exégesis y Hermenéutica. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1976. pp. 233 y 234.
[86] RICOEUR, Paul. Del conflicto a la Divergencia de los
Métodos en Exégesis Bíblica. En
: BARTHES, Roland, et al. Exégesis
y Hermenéutica. Madrid: Ediciones
Cristiandad, 1976. p. 45.
[87] HIRSCH, E. D. Aims in Interpretation. 1976, pp. 1 y 3. En : DOWLING, Robin Peter. Hermenéutica Moderna. Notas de Clase. Medellín: SBC, 1995.
[88] HIRSCH, E. D. Validity in Interpretation. 1967. pp. 6 y 10. En : DOWLING, Robin Peter. Hermenéutica Moderna. Notas de Clase. Medellín: SBC, 1995.
[89] Ibid., pp. 10 - 14.
[90] Ibid., pp. 14 - 19.
[91] Ibid., pp. 19 - 23.
[92] Ibid., pp. 45 - 51.
[93] Ibid., pp. 27 - 40.
[94] Ibid., pp. 89 - 102.
[95] Ibid., p. 165.
[96] ORTIZ, Jaime, et al. Hermenéutica, Biblia y Liberación. Una Evaluación de José Severino Croatto. Medellín: SBC, 1984. p. 5.
[97] CROATTO, José Severino. Hermenéutica Bíblica: para una Teoría de la Lectura como Producción de Sentido. Buenos Aires: Ed. La Aurora, 1984. P. 24.
[98] ORTIZ, Op. cit., p. 35.
[99] Ibid., p. 11.
[100] Ibid., pp. 12 y 13.
[101] CROATTO, Op.
cit., p. 33.
[103] ORTIZ, Op. cit., p. 19.
[104] Ibid., p. 19.
[105] CROATTO, Op. cit., pp. 27 y 31.
[106] ORTIZ, Op. cit., p. 33.
[107] DONNER, Theo G. Una Observación en Cuanto a la Posmodernidad y La Educación Teológica en América Latina (Conferencia). San José, noviembre 7 de 2000.
[108] NUÑEZ, Emilio A. Teología Evangélica Latinoamericana ¿Reacción o Repuesta? VIDA Y PENSAMIENTO. Hacer Teología Latinoamericana desde Raíces Protestantes. Vol. 10, No. 1. San José: Seminario Bíblico Latinoamericano, 1990. pp. 64 - 65.
[109] ASSMANN, Hugo. Teología desde la Praxis de la Liberación. Salamanca: Ed. Sígueme, 1976. p. 48.
[110] Ibid., p. 52.
[111] BOFF, Leonardo. Teología del Cautiverio y de la Liberación. Madrid: Ed. Paulinas, 1978. p. 44.
[112] CROATTO, Op. cit., p. 48.
[113] BOFF, Leonado. Hablemos de la Otra Vida. Santander: Ed. Sal Terrae, 1978. p. 17.
[114] BOFF, Leonado. Las Imágenes de Jesús en el Cristianismo Liberal del Brasil. CRISTIANISMO Y SOCIEDAD. III: 46, 1975. pp. 33 y 34.
[115] HUNDLEY, Raymond. Teología de la Liberación. Una Respuesta Evangélica. Bogotá: Ed. Buena Semilla, 1990. p. 44.
[116] CROATTO, Op. cit., p. 83.
[117] Ibid., p. 48.
[118] Ibid., pp. 45 - 46.
[119] Ibid., p. 85.
[120] Ibid., p. 45.
[121] Ibid., p. 85.
[122] GUTIERREZ, Gustavo. Teología de la Liberación. Perspectivas. Salamanca: Ed. Sígueme, 1973. p. 102.
[123] Ibid., p. 31.
[124] Ibid., p. 32.
[125] Ibid., p. 32.
[126] MIRANDA, José Porfirio. El Ser y El Mesías. Salamanca: Ed. Sígueme, 1971. pp. 78-79.
[127] MIRANDA, José Porfirio. Marx y la Biblia. Salamanca: Ed. Sígueme,
1973. p. 12.
[128] STAM, Op.
cit., pp. 29-30.
[129] ORTIZ, Op. cit., p. 8.
[130] WALDROP, Ricardo. Experiencia Pentecostal: Realidad y Posibilidades. VIDA Y PENSAMIENTO. Hacer Teología Latinoamericana Desde Raíces Protestantes. Vol. 10, No. 1. San José: Seminario Bíblico Latinoamericano, 1990. p. 68.
[131] GONDIN, Rodríguez Ricardo. Ponencia 2. El Evangelio de Poder. CLADE III. Tercer Congreso Latinoamericano de Evangelización Quito 1992. Buenos Aires: Ftl, 1993. p. 175.
[132] BENNETT, Dennis. El Espíritu Santo y Tú. Miami: Ed. Vida, 1976. pp. 212 y 213.
[133] ZUCK, Roy B.
Basic Bible Interpretation. Trad. Saskia Donner.
[134] HOLLENWEGER, Walter J. The
Pentecostals.
[135] DEIROS, Pablo. Latinoamérica en Llamas. Miami: Ed. Caribe, 1984. p. 181.
[136] DAYTON, Donald W. Raíces Teológicas del Pentecostalismo. Trad. Elsa R. de Powell. Buenos Aires: Ed. Nueva Creación, 1991. p. 9.
[137] HOLLENWEGER, Op. cit., pp. 340-341.
[138]
[139] LIEFELD, Walter L. Como Predicar Expositivamente. Miami:
Ed. Vida, 1990. p. 16.
[140]
[141] STOTT, John R. W. Sed Llenos del Espíritu Santo.
[142] HODGES, Melvin. El Espíritu Santo y al Evangelización Universal. Miami: Ed. Vida, 1979. p. 135.
[143] DEIROS, Op. cit., p. 186.
[144] HOLLENWEGER, Op. cit., pp. 279-280.
[145]
[146] BENNETT, Op.
cit., p. 33.
[147] BONINO, José Míguez. Rostro del Protestantismo Latinoamericano. Buenos Aires: Ed. Nueva Creación, 1993. pp. 76-77.