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Reseña

The Bible in Spain  (La Biblia en España)

Or, the Journeys, Adventures, and Imprisonments of an Englishman in an Attempt to Circulate the Scriptures in the Peninsula 

(O, los viajes, aventuras y prisiones de un inglés en su intento de difundir las Escrituras por la Península)

George Henry Borrow

3 tomos

Cambridge University Press,    2009 (1843)

ISBN 9781108009973, ISBN 9781108009980, ISBN 9781108009997   US$ 31.99

An English translation of this review is available

Ignorancia de la Biblia

Oposición a la misión

Ejecuciones

Ventas de las Escrituras

Experiencias raras

Éxito en la distribución de las Escrituras

Evaluación de la publicación

 

Esta publicación es un clásico del evangelismo en el mundo hispanohablante.  Trata de 5 años de distribución del Nuevo Testamento en España y Portugal a mediados del siglo XIX durante una época de oscuridad espiritual y peligro personal.    El evangelista George Henry Borrow comenta que esos fueron,   "los mejores años de mi vida".

Nacido en Inglaterra en 1803, Borrow tenía un talento natural en idiomas y sabía como seis.    Entonces durante de su tiempo en la península ibérica evangelizaba también a los gitanos en su propio idioma.

En tres tomos Borrow describe sus viajes por el sur de Portugal, a Madrid, al noroeste hasta Santander, otra vez a Madrid y finalmente al sur del país hasta Cadíz y Tangier.   Su misión fue financiada pora La Sociedad Bíblica Británica y Extranjera de Londres.

Ignorancia de la Biblia

Desde el inició se encontró con falta de conocimiento espiritual:   "he interrogado a la clase más humilde de los hijos de Portugal acerca de la Escritura, de la Biblia, del Antiguo y del Nuevo Testamento, y ni una sola vez han sabido a qué me refería ni me han dado una respuesta racional” (I.20).

En España él tuvo la oportunidad de hablar directamente con el Primer Ministro, Juan Álvarez Mendizabel, y pidió permiso para distribuir las Escrituras.   Era tiempo de confrontación con el gobierno de los Carlistas, y Álvarez respondió a Borrow:   " ¿Qué singular desvarío les impulsa a ustedes a ir por mares y tierras con la Biblia en la mano.'' Lo que aquí necesitamos, mi buen señor, no son Biblias, sino cañones y pólvora para acabar con los facciosos, y, sobre todo, dinero para pagar a las tropas" (I 142).    A la cual Borrow contestó: "Los disturbios de este infortunado país no acabarán hasta que el Evangelio circule libremente" (I.  242).

Oposición a la misión

Borrow sufría fuerte oposición por la Iglesia Católica que insistió según el Concilio de Trento que nadie podía imprimir las Escrituras sin el comentario y notas de la Iglesia: "mis enemigos me dieron una carga, prohibiéndome, de modo terminante, en virtud de orden dictada por el gobernador de Madrid, que siguiera vendiendo Testamentos...   Me aconsejaron que borrase del escaparate de la tienda las palabras «Despacho de la Sociedad Bíblica británica y extranjera». Me negué a ello. El letrero había llamado mucho la atención, como yo me proponía. Si hubiera intentado llevar este asunto bajo cuerda, apenas habría llegado a vender en Madrid, hasta la fecha de que voy hablando, treinta ejemplares, en lugar de casi trescientos que tenía vendidos" (III 1-3).

También era muy peligroso viajar por España en esos días:   "Me acordé de que estaba en España, tierra predilecta de estas dos furias: asesinato y robo, y de la facilidad con que dos viajeros fatigados e inermes podían ser víctimas suyas” (II 118).

Ejecuciones

En una ocasión fue testigo de una ejecución pública: " apareció el primer reo, montado en un asno, sin silla ni estribos, de modo que las piernas casi le arrastraban por el suelo. Vestía una túnica de color amarillo azufre, con un gorro encarnado, alto y puntiagudo, en la rapada cabeza. Sostenía entre las manos un pergamino, en el que había escrito algo, supongo que la confesión de su delito. Dos curas llevaban al borrico por el ramal; otros dos caminaban a cada lado, cantando letanías... Uno de los curas comenzó entonces a decir el Credo en voz alta, y el reo repetía las palabras. De pronto, el ejecutor, colocado detrás de él, dio vueltas al tornillo, de prodigiosa fuerza, y casi instantáneamente aquel desdichado murió. A tiempo que el tornillo giraba, el cura comenzó a gritar "pax et misericordia et tranquillitas"...  Nadie pensaba allí en Dios ni en Cristo; todos los pensamientos se concentraban en el cura, que en tal momento parecía el más importante de todos los seres vivos, con poder suficiente para abrir y cerrar las puertas del cielo o del infierno"   (I 249-250).

Borrow describe su propósito al Gobernador de Evora:  "Entonces añadí que yo no había ido... con la idea de propagar los dogmas de una secta particular, sino con la esperanza de difundir la Biblia, manantial de cuanto es útil y conducente al bien de la sociedad; que no me importaba lo que la gente profesara, con tal que tuviese por guía la Biblia" (I 55).

Ventas de las Escrituras

Habló del éxito en la venta diaria de unas pocas copias de las Escrituras:    "hasta muy pocos meses antes... la existencia misma del Evangelio era casi desconocida en España, y que necesariamente había de ser empeño difícil inducir a los españoles, gente que lee muy poco, a comprar una obra como el Nuevo Testamento, de primordial importancia para la salud del alma, es cierto, pero que ofrece pocas esperanzas de diversión a los espíritus frívolos y corrompidos. Esperaba yo presenciar los albores de una época mejor y más ilustrada, y me regocijaba pensando que en la infeliz y desalumbrada España se vendía ya el Nuevo Testamento" (II 161).

Experiencias raras

A veces Borrow experimentó encuentros muy raros en su evangelismo:   "Sucedió, pues, que una noche me encontraba yo en la antigua ciudad de Oviedo, en un apartado aposento... Eran más de las diez y llovía a mares. De pronto, conforme estaba yo escribiendo, me detuve al oír el ruido de numerosas pisadas en la crujiente escalera que conducía a mi cuarto. La puerta se abrió de súbito y entraron nueve hombres de elevada estatura, al mando de un personaje pequeñuelo y chepudo. Todos iban embozados en amplias capas españolas, pero al instante conocí en su porte que eran caballeros.   Se colocaron en fila delante de la mesa en que yo escribía. De repente, se desembozaron todos a un tiempo y vi que cada uno llevaba un libro en la mano, libro que yo conocía muy bien. Después de una pausa que no fui capaz de romper, porque estaba atónito de asombro, y casi me imaginaba que tenía delante una aparición, el chepudo avanzó un poco y con voz suave y argentina dijo: «Señor caballero, ¿ha sido usted quien ha traído este libro a las Asturias?» Me figuré que aquellos señores eran las autoridades civiles de la población que venían a arrestarme, y, poniéndome en pie, repuse: «Sí, por cierto: yo he sido, y es una gloria para mí haberlo hecho. El libro es el Nuevo Testamento de Dios; quisiera poder traer un millón. »

       —Yo también lo deseo de corazón—dijo el hombrecillo con un suspiro—. No tema usted nada, señor caballero; estos señores son amigos míos. Acabamos de comprar estos libros en la tienda donde usted los ha entregado para su venta, y nos hemos tomado la libertad de visitarle para darle las gracias por el tesoro que nos ha traído. Espero que podrá proveernos también del Viejo Testamento” (II 326-327).

Éxito en la distribución de las Escrituras

Hasta el fin,  el libro muestra el éxito de su misión bajo de la bendición de Dios,  "En la Aduana de Sanlúcar me hicieron dos o tres preguntas respecto de los libros contenidos en las cajas; y eso me dio ocasión de hablar del Nuevo Testamento y de la Sociedad Bíblica. Mis palabras llamaron la atención, y al instante todos los oficiales y dependientes de la casa, grandes y chicos, desde el administrador hasta el portero, se congregaron en torno mío. Como hubo que abrir las cajas para inspeccionar su contenido, salimos todos al patio, y allí, tomando en la mano un Testamento, reanudé mi discurso. No sé a punto fijo lo que dije; pues al recapacitar de qué modo se perseguía la palabra de Dios en tan desventurado reino, me emocioné mucho y me dejé llevar de mis sentimientos. Mis palabras causaron impresión, evidentemente; con gran asombro mío, cada uno de los presentes me pidió un ejemplar” (III 324).

Evaluación de la publicación

Las fortalezas de esta publicación son:

·         Es un relato que cautiva la atención del autor.  Hay cuentos de peligros, cárceles, gobernadores, gitanos, robos, ejecuciones y viajes nocturnos ininterrumpidos.

·         El autor muestra el éxito de un solo evangelista distribuyendo el Nuevo Testamento contra la religión institucional apoyada por el estado. 

·         La publicación motiva el lector de pensar en el poder de la Biblia y su habilidad de transformar las vidas de gente inculta.

Las debilidades de la publicación son:

·         No hay un mapa para ubicar el lector en la geografía de los recorridos de Borrow.

·         Falta una breve introducción al autor y su tiempo.

Es un libro de importancia para cualquiera que tiene interés en evangelismo o le gusta leer biografías de misioneros.   Era una de las publicaciones más populares en el siglo XIX.    Aunque escrito hace 260 años tiene la posibilidad de impulsar a los lectores a ser evangelistas a su propia generación hoy.

David E C Ford

Editor en línea, Junta de Misiones Internacionales,  Edimburgo

 

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