Kaiser propone una metodología tomada de la progresión histórica del texto y la selección teológica y conclusiones que son encontradas en el centro canónico.
Debido a la cantidad y variedad del material bíblico se necesita un punto de partida un punto de partida, y éste tiene que ser suplido por el texto bíblico. La esperanza central del canon y la norma autoritativa es conocida en el N.T. como “promesa”; en el A.T. es conocida por un gran número de palabras tales como promesa, bendición, remanente y simiente. Todavía hay fórmulas: 1). Yo seré tu Dios, tú serás mi pueblo. 2). Yo soy el Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, la cual se repite 125 veces a través del A.T. Este punto focal del A.T. enseña que esto puede ser visto como un plan divino en la historia, prometiendo traer una bendición universal a través de una agencia, de una elección divina tomada de los hombres ( Gn. 12:3 ).
La acumulación de los materiales creció alrededor de este centro. Dios se introdujo en una alianza, y el contenido de esto fue dado en palabras de bendición y promesa.
La teología bíblica sirve como un doble propósito, en hermenéutica, y lo más importante, en exégesis. La exégesis teológica, cuando usa los pasos gramatical histórico, sintáctico cultural, empleará la analogía de la escritura antecedente para hacer autoritativa su interpretación.
C. Bosquejo de la Teología del Antiguo Testamento .
A. Prefacio (preparación) de la Promesa, la llamada era patriarcal ( Gn. 1-11 ).
La palabra clave y el concepto que es repetido en esta era en “bendición de Dios”. Una bendición existe sólo en un estado embrionario al principio, pero interconectada con bendiciones subsecuentes y palabras de promesa de las manos de un Dios amoroso y lleno de gracia. El principio es la bendición del orden creado ( Gn. 1:1ss ). Entonces luego viene la bendición de una familia y una nación en Adán y en Noé. El clímax vino en la bendición dado a Abraham ( Gn. 12:1-13 ).
En este sentido esta palabra que corre en forma germinativa que se encuentra en la revelación de Génesis 1-11 podría ser llamada un prefacio de la promesa.
B. Provisión en la promesa (era patriarcal y el libro de Job).
Es significativo que en esta era Dios se anuncia a sí mismo como el Dios de los patriarcas o el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob. Más aún, los patriarcas son conocidos como profetas ( Sal. 105:15 ; Gn. 20:7 ). Aparentemente esto fue porque personalmente ellos recibieron la palabra de Dios; con mucha frecuencia la palabra de Dios vino a ellos directamente ( Gn. 12:1 ; 13:14 ; 21:12 ; 22:1 ), o el Señor se les apareció en visión ( Gn. 12:7 ; 15:1 ; 17:1 ; 18:1 ), o en el personaje del Ángel del Señor o de Jehová ( Gn. 22:11 , 15 ). Lo tiempos de Abraham, Isaac, y Jacob forman un tiempo distintivo en el flujo de la historia; estos tres recipientes privilegiados de la revelación vieron, experimentaron, y oyeron tanto o más en sus dos siglos combinados de vida que todos aquellos que vivieron en el milenio anterior.
C. Pueblo de la promesa (era de Moisés, el Pentateuco).
Un hijo ( Gn. 3:159 ) nacido de una semita ( Gn. 11:1-27 ) llamado Abram vino a ser usado para formar un pueblo y eventualmente a una nación separada. A tal nación se le llamó santa o separada para Dios, esto no fue una característica opcional. Israel fue entonces llamado un reino de sacerdotes y una nación santa ( Ex. 19:6 ). Dios bosquejó para acompañar a tan alto llamamiento las leyes moral, ceremonial, y civil para hacerlo un pueblo distintivo. Como primer acto vendría la liberación poderosa de Israel de la esclavitud en Egipto a través del Éxodo; después la subsecuente obediencia de fe de Israel a los diez mandamientos, la teología del tabernáculo y los sacrificios, y el código del pacto para el gobierno civil ( Ex. 21-23 ).
Toda la discusión acerca de ser un nuevo pueblo de Dios fue elaborada desde Ex. 1-40 ; Lv. 1-27 ; Lv. 1-36 . Durante toda esta era Moisés fue un profeta de Dios que no tuvo otro igual en la humanidad ( Nm. 12:6-8 ). Pero al mismo tiempo moisés sería el modelo para el gran profeta que había de venir, que sería el Mesías ( Dt. 18 ; 15-18 ).
D. Lugar de la promesa (era premonárquica).
Una parte de la promesa de Dios que recibió mucha tensión en los eventos de la historia contenida en la Escritura fue la conquista de la tierra de canaán, la promesa de la tierra como un lugar donde Dios establecería su nombre y su descanso. Este aspecto que ya se ve en Deuteronomio acerca del lugar de descanso o reposo (12:8-11), y el libro de Josué describiendo la conquista de la tierra unen claramente el concepto y el hecho del descanso.
Fue una época donde hubo una tensión entre el tema del lugar de reposo y la demanda por un rey que gobernara a una nación cansada de estar experimentado con la teocracia y sus prácticas rebeldes.
Sin embargo la historia de Josué, Jueces, y aun Samuel y Reyes fue fijada por el punto de vista del standard moral de Deuteronomio; y los puntos principales conectados son fácilmente discernidos ( Dt. 28:31 ; Jos. 1 , 12 , 24 ; Jue. 2 ; 1 S. 12; 2 S. 12 ; 1 R. 8; 2 R. 17 ).
E. Rey de la promesa (era davídica).
Lo que Gn, 12:1-3 fue para la era patriarcal, 2 S. 7 (pacto davídica) lo es para el tiempo de David. Los cuarenta años del reino o del reinado de David se comparan en duración a la era mosaica, pero su importancia para las generaciones venideras no resiste comparación. Como un periodo para la historia de este periodo están las señales tempranas de las aspiraciones reales de Abimelec hijo de Gedeón, el requerimiento de un rey en el ministerio de Samuel y aun el reinado de Saúl prepara negativamente para el gran reinado de David, y los salmos reales davídicos.
La historia y la teología se combinaron para enfatizar los temas de una dinastía real continua y un reino perpetuo con un gobernador y rey cuya influencia y extensión llegaría a ser universal. Estos ideales pueden verse conectados con palabras tempranas de tiempo como: simiente, nombre, en el cual habitaré, lugar de reposo, bendición, rey cuyo reinado no tendrá fin.
F. Vida en la promesa (era sapiencial o de la sabiduría).
Los cuarenta años de Salomón fueron caracterizados por la construcción del templo y por la revelación divina manifestada a él y al grupo de sabios. En parte, este periodo es parecido a los tiempo de antes de la monarquía en cuanto a su naturaleza transicional. Ningún periodo de tiempo es más difícil de relatar en la teología del A.T. que el de la era sapiencial encontrada en Proverbios, Eclesiastés, Job, Cantar de los Cantares y algunos salmos de sabiduría. El concepto clave de la era sapiencial fue “el temor del Señor”, ésta fue una idea que ya había comenzado en la era patriarcal como la respuesta de los creyentes ( Gn. 22:12 ; 42:18 ; Job 1:1 , 8 , 9 ; 2:3 ).
G. Día de la promesa (siglo IX).
El día de la promesa es la primera de cinco grandes eras proféticas que comenzaron desde la división del reino en 931 hasta los tiempos postexílicos (por un lado la casa de David definida, y por el otro lado el templo del Señor). La tensión de los profetas se enfocaría en el punto de vista del plan de Dios y su reino, sin embargo el pecado de Israel demandó mucho la atención de los profetas y palabras de juicio fueron persistentemente trayendo claridad en cuanto a un día donde Dios establecería su reino y un gobernante eterno.
Joel y Abdías son conocidos como los primeros profetas escritores en el siglo IX. Estos profetas describen claramente su teología hablando del día del Señor. Un día que viene en el cual Jehová se vindicará a sí mismo con grandes obras de salvación y juicio que afectará a todos los hombres, los cuales reconocerán estas obras como de Dios.
H. siervo de la promesa (siglo VIII).
La quinta esencia, lo máximo de la teología del A.T. alcanzó su cima durante el siglo VIII que incluye obras de profetas , tales como Jonás, Oseas, Amós, Isaías, y Miqueas. Cada uno de ellos profetizó juicios amenazantes sobre Damasco, capital de Siria, la cual cayó en 732, y sobre Samaria, capital del reino del norte, que cayó en 722.
Nada puede describir adecuadamente las vertiginosas alturas de cada uno de estos profetas, hacia donde sus profecías apuntaban era hacia la persona del Señor Jesucristo. A quién comparamos a nuestro Dios y con qué lo haremos semejante ( Is. 40:18 ). De la misma manera, Miqueas preguntó: ¿Quién es un Dios personal como tú? (7:18). Amós anunció anticipadamente que Dios levantaría el tabernáculo caído de David (9:11). Pero lo que domina toda esta era es la magnífica teología de Isaías de 40-66 con el personaje clave del Siervo de Jehová quien es de la simiente de Abraham y de David.
I. Renovación de la promesa (siglo VII).
Dios levantó en el séptimo siglo a profetas y escritores, tales como Sofonías, Habacuc, Nahum, y Jeremías. Nahum. Al igual que Jonás un siglo anterior, advirtió de la inminente destrucción que vendría sobre Nínive, capital de Asiria, la cual vino en 611 a.C. Los otros tres profetas, así mismo advirtieron la destrucción que vendría sobre Jerusalén capital de Judá que fue golpeada en el 606, y finalmente cayó en el 586. Si tan sólo ellos se hubieran arrepentido, ellos podrían haberse salvado de los terrores de la terrible desolación. Sin embargo no todo fue palabras de desolación para Judá, hubo promesas de una alianza renovadora para un remanente de creyente. Jeremías lo tituló “el nuevo pacto de Dios” y edificó alrededor de él un programa de renovación para todos lo hombres, naciones, y naturaleza en su pequeño libro de consuelo (30-33). Para Sofonías hubo más luz respecto al día de Jehová. De la misma manera, Habacuc encontró solución a sus propios momentos de duda y desesperación cuando dijo: “El justo por la fe vivirá”.
J. Reino de la promesa (tiempos exílicos).
Ezequiel y Daniel, que vivieron en el exilio babilónico, hablaron aun más claramente de la venida del Buen pastor, quien un día reinará sobre las doce tribus de Israel reunidas en Canaán. El Hijo del Hombre vendría en la nubes y se le daría dominio, gloria, y un reino sobre todos los pueblos, naciones y lenguas, quienes le servirán. Su dominio sería un dominio eterno, el cual no podrá ser destruido, un reino terrenal vendrá y nunca sucumbirá.
K. Triunfo de la promesa (tiempos postexílicos).
Juntos, la historia de Esdras, Nehemías, Ester, Crónicas, y los profetas Hageo, Zacarías, y Malaquías ponen la nota final se la revelación en el cánon del A.T. Ellos se movieron desde la condición deprimida en Israel después de su regreso de los setenta años de cautividad en babilonia, al triunfo completo de la persona, palabra, y obra de Dios. Algo que parecería tan pequeño e insignificante en los días del 520 fue directamente conectado con la gloria y durabilidad del reino futuro culminando la historia de Israel.
D. Repaso de detalles claves.
La palabra clave de Dios fue bendición-promesa-simiente de la mujer ( Gn. 9:25-27 ; 15:1ss ). Sem iba a traer bendición a toda la humanidad.
1. La palabra “davar” (v. 1) significa cosa, asunto, acto, evento, acontecimiento, palabra. Los hebreos no pensaban de las palabras como algo efímero, sino como algo con vida, algo personal. Como palabra significa básicamente lo que Dios dijo o dice. La obra reveladora de Dios se expresa por “la palabra de Jehová vino”, lo cual ocurre 242 veces, 225 veces de ellas se refiere a una forma técnica para denotar una revelación profética.
2. Visión (majazei). Puede decirse que la visión fue uno de los medios de revelación durante el periodo patriarcal. Muchos piensan que una visión no tiene sustancia o realidad objetiva, o por lo menos, que es menos real que los eventos percibidos por los sentidos, sin embargo una visión dada por Dios, no era un juego subjetivo de los pensamientos, sino un hecho espiritual. El dabar de Jehová era un todo tan real como las cosas discernibles por los sentidos, pero sobrepasando su significado duradero los actos o eventos que llegan al ojo.
3. Escudo (magen). Dios es siempre la persona que protege a los suyos, no es sorprendente que se le llame escudo. Dios había protegido a Sarai en Egipto y a Abraham en la conquista de los reyes. Aquí esta palabra era para asegurarle que no habría represalias de parte de estos reyes.
4. Galardón ( sajar). Significa paga, sueldo, recompensa dependiendo del carácter de quien la otorga, de tal manera que las bendiciones o los castigos de Dios son recompensas y manifestaciones de su justicia divina.
5. Señor Jehová (v. 2). El uso de Señor con el nombre personal de Jehová, puede ser traducido como “Soberano Señor”; su énfasis recae en su soberanía. Aquí, sin embargo es una forma especial usada exclusivamente para Dios. Adonai describe el oficio a la posesión de Dios, el Dios trascendente y soberano, que controla todos los eventos, guarda a los suyos, es el Señor y Amo de la providencia. El uso de las dos palabras juntas revelan una convicción de parte de Abraham de que el control soberano de los eventos de su vida serán cumplidos de acuerdo a las promesas testamentarias. Juntas dan una idea muy rica y práctica de la apersona de Dios.
6. Descendencia. En Gn. 15 Dios promete a Abraham un hijo como heredero, una descendencia numerosa, que su descendencia estaría en cautiverio cuatro siglos para después salir y volver a Canaán y heredar la tierra prometida ( v. 18 ).
7. Creer (v. 6). Su significado es “se afianzó”, tuvo firmeza de carácter para apropiarse de la promesa de Dios, esto significa no divagar, sino estabilizarse en el Señor. Es el efecto de la fe en el carácter de la persona, no en una cuestión filosófica o técnica de un creer en algo.
8. Justicia. Respeto de una persona, se refiere a la conformidad de una norma ética o moral, en este contexto Dios mismo es la, pues su carácter y voluntad constituyeron la vara de medir. El es quien cuenta la fe (la firmeza) de Abraham por “tzedekah”, entonces e, ser justo consiste en obedecer los mandamientos de Dios y amoldarse al carácter de Dios, es el ser inocente. Enseña que Abraham recibió a Isaac por heredero, porque su fe fue contada por justicia.
9. Ur de los caldeos. Es una forma que resume en breve la acción de Dios en elegir a Abraham, sacarlo de Mesopotamia y darle las promesas en Ur de los caldeos, te saqué (pasado), para darte (futuro), la fórmula enfatiza la continuidad entre el pasado presente y futuro. Es parte del plan de dios que él está llevando a cabo (v. 7).
10. Heredar. (yarash). Tiene una fuerza doble de heredad, por un lado es posesionarse de, recibir como herencia por el otro significa desposeer, es la palabra de la promesa y la bendición ( Gn. 12:1-3 , 13:14 .16; 17:4-16; 22:15-18).